martes, 28 de enero de 2020

«Quien cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este martes de la 3ª semana del Tiempo Ordinaro, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Marcos 3,31-35

Lectio

Martes, 28 de enero de 2020

Tiempo ordinario

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno: ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Que vive y reina contigo. Amén.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Marcos 3,31-35

Llegan su madre y sus hermanos y, quedándose fuera, le envían a llamar. Estaba mucha gente sentada a su alrededor. Le dicen: «¡Oye!, tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan.» Él les responde: «¿Quién es mi madre y mis hermanos?» Y mirando en torno a los que estaban sentados en corro, a su alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. Quien cumpla la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

3) Reflexión

• La familia de Jesús. Los parientes llegan a la casa donde se encuentra Jesús. Probablemente venían de Nazaret. De allí hasta Cafarnaún hay unos 40 km. Su madre estaba con él. No entran, pero envían un recado: ¡Tu madre, tus hermanos y tus hermanas, están afuera y preguntan por ti! La reacción de Jesús es firme: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y él mismo responde apuntando hacia la multitud que estaba alrededor: ¡Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre! Para entender bien el significado de esta respuesta conviene mirar la situación de la familia en el tiempo de Jesús.
• En el antiguo Israel, el clan, es decir la gran familia (la comunidad) era la base de la convivencia social. Era la protección de las familias y de las personas, la garantía de la posesión de la tierra, el cauce principal de la tradición, la defensa de la identidad. Era la manera concreta que la gente de la época tenía de encarnar el amor de Dios en el amor al prójimo. Defender el clan era lo mismo que defender la Alianza.

• En Galilea, en el tiempo de Jesús, a causa del sistema implantado durante los largos gobiernos de Herodes Magno (37 aC a 4 aC) y de su hijo Herodes Antipas (4 aC a 39 dC), el clan (la comunidad) se estaba debilitando. Había que pagar impuestos tanto al gobierno como al Templo, la deuda pública crecía, dominaba la mentalidad individualista de la ideología helena, había frecuentes amenazas de represión violenta de parte de los romanos, la obligación de acoger a los soldados y de hospedarles, los problemas cada vez mayores de supervivencia, todo esto llevaba las familias a encerrarse en sus propias necesidades. Esta cerrazón se veía reforzada por la religión de la época. Por ejemplo, quienes dedicaban su herencia al Templo, podían dejar a sus padres sin ayuda. Esto debilitaba el cuarto mandamiento que era el gozne del clan (Mc 7,8-13). Además de esto, la observancia de las normas de pureza era factor de marginalización para mucha gente: mujeres, niños, samaritanos, extranjeros, leprosos, endemoniados, publicanos, enfermos, mutilados, paralíticos.

• Y así, la preocupación por los problemas de la propia familia impedía que las personas se unieran en comunidad. Ahora, para que el Reino de Dios pudiera manifestarse en la convivencia comunitaria de la gente, las personas tenían que superar los límites estrechos de la pequeña familia y abrirse, nuevamente, para la gran familia, para la Comunidad. Jesús nos da el ejemplo. Cuando su familia trató de apoderarse de él, reacción y alargó la familia: “¿Quién es mi made, quiénes son mis hermanos?” Y el mismo da respuesta apuntando hacia la multitud alrededor: ¡Aquí están mi madre y mis hermanos! ¡Porque todo el que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre! (Mc 3,33-35). Creó comunidad.

• Jesús pedía lo mismo a todos los que querían seguirlo. Las familias no podían encerrarse en sí mismas. Los excluidos y los marginados debían ser acogidos dentro de la convivencia y, así, sentirse acogidos por Dios (cf. Lc 14,12-14). Este era el camino para alcanzar el objetivo de la Ley que decía: “No debe de haber pobres en medio de ti” (Dt 15,4). Como los grandes profetas del pasado, Jesús procura reforzar la vida comunitaria en las aldeas de Galilea. El retoma el sentido profundo del clan, de la familia, de la comunidad, como expresión de la encarnación del amor de Dios en el amor hacia el prójimo.

4) Para la reflexión personal

• Vivir la fe en comunidad. ¿Cuál es el lugar y la influencia de las comunidades en mi manera de vivir la fe?

• Hoy, en grandes ciudades, la masificación promueve el individualismo que es lo contrario de la vida en comunidad. ¿Qué estoy haciendo para combatir este mal?

5) Oración final

Yo esperaba impaciente al Señor:
hacia mí se inclinó
y escuchó mi clamor.
Puso en mi boca un cántico nuevo,
una alabanza a nuestro Dios. (Sal 40,2.4)

Orden de los Carmelitas

lunes, 27 de enero de 2020

El que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este lunes de la tercera semana del Tiempo Ordinario, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Marcos 3,22-30

Lectio

Lunes, 27 de enero de 2020

Tiempo ordinario

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno: ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Que vive y reina contigo. Amén.

2) Lectura

del santo Evangelio según Marcos 3,22-30

Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios.» Él, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno.» Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo.»

3) Reflexión

El conflicto crece. Existe una secuencia progresiva en el evangelio de Marcos. En la medida en que la Buena Nueva se afianza entre la gente y es aceptada, en esta misma medida crece la resistencia de parte de las autoridades religiosas. El conflicto comienza a crecer y arrastra y envuelve a grupos de personas. Por ejemplo, los parientes de Jesús piensan que se ha vuelto loco (Mc 3,20-21) y los escribas, que habían venido de Jerusalén, piensan que es un endemoniado (Mc 3,22).

Conflicto con las autoridades. Los escribas calumnian a Jesús. Dicen que está poseído y que expulsa a los demonios con la ayuda de Belcebú, el príncipe de los demonios. Ellos habían venido de Jerusalén, que distaba más de 120 km, para observar bien el comportamiento de Jesús. Querían defender la Tradición en contra de las novedades que Jesús enseñaba a la gente (Mc 7,1). Pensaban que su enseñanza iba en contra de la buena doctrina. La respuesta de Jesús tiene tres partes.

Primera parte: la comparación de la familia dividida. Jesús usa la comparación de familia dividida y de reino dividido para denunciar lo absurdo de la calumnia. Decir que Jesús expulsa los demonios con la ayuda del príncipe de los demonios significa negar la evidencia. Es lo mismo que decir que el agua está seca y que el sol es oscuridad. Los doctores de Jerusalén calumniaban porque no sabían explicar los beneficios que Jesús realizaba para el pueblo. Estaban con miedo a perder el liderazgo.

Segunda parte: la comparación del hombre fuerte. Jesús compara el demonio con un hombre fuerte. Nadie, de no ser una persona más fuerte, podrá robar en casa de un hombre fuerte. Jesús es el más fuerte. Por esto consigue entrar en la casa y sujetar al hombre fuerte. Consigue expulsar los demonios. Jesús sujeta al hombre fuerte y ahora roba en su casa, eso es libera a las personas que estaban bajo el poder del mal. El profeta Isaías había usado ya la misma comparación para describir la venida del mesías (Is 49,24-25). Lucas añade que la expulsión del demonio es una señal evidente de que el Reino de Dios ha llegado (Lc 11,20).

Tercera parte: el pecado contra el Espíritu Santo. Todos los pecados son perdonados, menos el pecado contra el Espíritu Santo. ¿Qué es el pecado contra el Espíritu Santo? Es decir: “¡El espíritu que lleva Jesús a que expulse el demonio, viene del mismo demonio!” Quién habla así se vuelve incapaz de recibir el perdón. ¿Por qué? Aquel que se tapa los ojos, ¿puede ver? ¡No puede! Aquel que tiene la boca cerrada, ¿puede comer? ¡No puede! Aquel que no cierra el paraguas de la calumnia, ¿puede recibir la lluvia del perdón? ¡No puede! El perdón pasaría de lado y no lo alcanzaría. No es que Dios no quiera perdonar. ¡Dios quiere perdonar siempre! Pero es el pecador que rechaza el perdón.

4) Para la reflexión personal

• Las autoridades religiosas se encierran en sí mismas y niegan la evidencia. ¿Me ha ocurrido a mí encerrarme en mi mismo/a contra la evidencia de los hechos?

• La calumnia es el arma de los débiles. ¿Has tenido experiencia en este punto?

5) Oración final

El Señor ha dado a conocer su salvación,
ha revelado su justicia a las naciones;
¡Aclama al Señor, tierra entera,
gritad alegres, gozosos, cantad! (Sal 98,2.4)

Orden de los Carmelitas