martes, 31 de agosto de 2021

Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad

 

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios y el comentario, en este martes de la XXII Semana del Tiempo Ordinario, ciclo B.

 

Dios nos bendice... 

 

 PRIMERA LECTURA

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Tesalónica      5, 1-6. 9-11

 

Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche. Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción caerá sobre ellos repentinamente, como los dolores del parto sobre una mujer embarazada, y nadie podrá escapar.

Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los sorprenda como un ladrón: todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas. No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios.

Porque Dios no nos destinó para la ira, sino para adquirir la salvación por nuestro Señor Jesucristo, que murió por nosotros, a fin de que, velando o durmiendo, vivamos unidos a él. Anímense, entonces, y estimúlense mutuamente, como ya lo están haciendo.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO 

        Sal 26, 1. 4. 13-14 (R.: 13)

 

R.      Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.
 

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es el baluarte de mi vida,

¿ante quién temblaré?  R.
 

Una sola cosa he pedido al Señor,

y esto es lo que quiero:

vivir en la Casa del Señor

todos los días de mi vida,

para gozar de la dulzura del Señor

y contemplar su Templo.  R.
 

Yo creo que contemplaré la bondad del Señor

en la tierra de los vivientes.

Espera en el Señor y sé fuerte;

ten valor y espera en el Señor.  R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 4, 31-37

 

Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y enseñaba los sábados. Y todos estaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad.

En la sinagoga había un hombre que estaba poseído por el espíritu de un demonio impuro; y comenzó a gritar con fuerza; « ¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios.»

Pero Jesús lo increpó, diciendo: «Cállate y sal de este hombre.» El demonio salió de él, arrojándolo al suelo en medio de todos, sin hacerle ningún daño. El temor se apoderó de todos, y se decían unos a otros: « ¿Qué tiene su palabra? ¡Manda con autoridad y poder a los espíritus impuros, y ellos salen!»

Y su fama se extendía por todas partes en aquella región.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

 

La  lectura de la Carta de Pablo a los de Tesalónica termina con  un tema que preocupaba a aquella comunidad y en general a todas las de Grecia: la venida última de Cristo y la resurrección de los muertos.

  • Acerca de cuándo será el día del Señor, nadie puede decirnos que será en determinado momento. “El día del Señor llegará como un ladrón en la noche”, o “como los dolores de parto a la que está encinta”, y por eso no podemos vivir distraídos y en la oscuridad: “no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y vivamos sobriamente”.
  • Muchos viven espantados, y espantando a los demás con falsas revelaciones, o con falsas interpretaciones de la Escritura acerca de la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo. Pablo exhorta a creer más al Señor y a lo que dejó revelado por Él mismo que a los falsos profetas. Efectivamente el Señor manifiesta que si alguno dice: Miren, el Mesías está aquí o allá, no lo crean.
  • Porque surgirán falsos Mesías y falsos profetas y harán grandes señales y prodigios con el propósito de engañar a los mismos elegidos. No vivamos en el temor, sino en el amor fiel, que nos hace caminar en la luz, y obrar siempre el bien; así, cuando llegue el momento, viviremos unidos eternamente al Señor, pues ya desde ahora lo hemos estado en la participación de su Espíritu y por nuestra colaboración en construir la Iglesia como el Templo en el que el Señor habita.
  • Dios nos tiene destinados, no al castigo, “sino a obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo”, por eso Pablo nos invita a vivir en vigilancia, con una cierta tensión, aprovechando el tiempo, como “hijos de la luz”, sin dejarnos adormecer por las cosas del camino.
  • Desde esta perspectiva, la comunidad cristiana para encarar con esperanza su marcha hacia delante, debe animarse mutuamente y ayudarse a crecer unos a otros.
  • Pablo seguirá infundiendo respeto  a la muerte, pero dentro del miedo, sentiremos también confianza de saber que “Dios nos ha destinado a obtener la salvación por medio de Jesús”, para que “despiertos o dormidos, vivamos con él”.

***

  • La visita a Nazaret le descubre a Jesús la necesidad de abrirse a horizontes más amplios que los de su pequeño poblado. El episodio de los milagros que en Nazaret no quisieron aceptar continúa en tierras de Cafarnaún.  La misión de Jesús va creciendo y fortaleciéndose en medio de la adversidad. La acción liberadora que Jesús ha inaugurado en su tierra natal trae como consecuencia la lucha contra los demonios.
  • La novedad del Reino que Jesús viene a introducir en la historia es un cambio profundo y permanente en la vida de los hombres, y por lo tanto en la comunidad que lo sigue y acompaña. Jesús no es un exorcista que se contente con expulsar las manifestaciones del mal. Jesús libera venciendo el demonio y la enfermedad.
  • La expulsión de este demonio será un signo de la nueva vida del reino que irrumpe en medio de la comunidad. El hombre no está hecho para ser poseído por otro, para estar desposeído de sí mismo, envilecido, encadenado por unas fuerzas que es incapaz de dominar. El hombre, creado en el amor de  Dios creador, está hecho para vivir puesto en pie, libre, con los ojos levantados al cielo. Este un signo de que el cambio del hombre se produce cuando Dios toca lo más profundo que hay en él.
  • Hoy podemos hacer realidad la misión de Cristo, ampliar los horizontes y hacer sentir la experiencia del reino, si bajo la dirección del Espíritu, edificamos en unidad y caridad creativa la Iglesia de Jesucristo. Cuando, por la fe y apoyados en la palabra del Salvador, nos esforzamos en liberarnos de las fuerzas que hoy nos esclavizan, para hacernos discípulos en la libertad del Evangelio, somos signos del Reino.
  • Desatamos cadenas y liberamos cuando intentamos ser artesanos de la paz; cuando sin desesperar y sin caer en la ingenuidad, damos testimonio de la esperanza que es posible soñar el mañana nuevo del Reino; cuando, a pesar de nuestras diferencias, somos capaces de reunimos en torno a una misma Palabra y a un mismo Pan.

 

 PARA DISCERNIR

  • ¿Cuáles son las cosas que hoy nos  poseen y esclavizan?
  • ¿Qué necesitamos para poder liberarnos auténticamente?
  • ¿En qué situaciones experimento la presencia dominadora del mal?

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

 

 

lunes, 30 de agosto de 2021

"El Espíritu del Señor está sobre mí”

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este lunes de la 22ª semana del Tiempo Ordinario, ciclo B.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Tesalonicenses 4,13-18:

Hermanos, no queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo, a los que han muerto, Dios, por medio de Jesús, los llevará con él. Esto es lo que os decimos como palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para cuando venga el Señor, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, cuando se dé la orden, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.

SALMO

 

Salmo 95:

Cantad al Señor un cántico nuevo, 

/ cantad al Señor, toda la tierra.

/ Contad a los pueblos su gloria,

/ sus maravillas a todas las naciones.R.

 

Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza,

 / más temible que todos los dioses.

 / Pues los dioses de los gentiles son apariencia, 

/ mientras que el Señor ha hecho el cielo. R.

 

Alégrese el cielo, goce la tierra,

/ retumbe el mar y cuanto lo llena;

/ vitoreen los campos y cuanto hay en ellos. R.

 

Aclamen los árboles del bosque,

/ delante del Señor, que ya llega,

/ ya llega a regir la tierra:

/ regirá el orbe con justicia

/ y los pueblos con fidelidad. R.

 

EVANGELIO

 

Lucas 4,16-30:


En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desarrollándolo, encontró el pasaje donde
estaba escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el
año de gracia del Señor." Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír." Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de  sus labios. Y decían: "¿No es éste el hijo de José?" Y Jesús les dijo: "Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún." Y añadió: "Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos
había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio". Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

HOMILÍA

 

Temas de las lecturas: A los que han muerto, Dios, por medio Jesús, los llevará con Él * El Señor llega a regir la tierra. * Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres... Ningún profeta es bien mirado en su tierra

 

1. ¿Qué será de los que ya murieron?


1.1 Hemos comentado en otras ocasiones que la Primera Carta a los Tesalonicenses es con muy alta probabilidad el primer documento escrito del Nuevo Testamento. Y vemos en la primera lectura de hoy que uno de los temas que ocupan a estos cristianos de las primeras horas es el destino de los difuntos.

1.2 ¿Por qué esa cuestión parece tan importante para ellos? La pregunta puede revertirse y hacer que apunte hacia nosotros: ¿en nombre de qué o de quién hemos convertido la religión en un asunto fundamentalmente para esta vida? ¿No será que hemos llegado a pensar que el cristianismo es una manera de pasar por esta tierra, o una manera de hacer vivible el mundo, o una manera decente de no dañar a los
otros mientras uno busca lo que le gusta?

1.3 Lo cierto es que aquellos cristianos necesitaban una luz sobre su destino final, y sobre el destino final de los que ya se han ido. Y lo esencial de cuanto leemos hoy es: Pablo anuncia que la victoria de Cristo sobre la muerte significa también la
victoria de los cristianos sobre la muerte. Aunque los ribetes específicos de su enseñanza quedan un poco velados por el uso generoso de metáforas, una cosa es clara, ante todo: allí donde la fe ha encontrado a Cristo no hay lugar para el temor.

2. ¿A qué vino?

2.1 Es reconfortante y gratísimo escuchar a Nuestro Señor en el evangelio del día de hoy. Oír que hay alguien, por lo menos alguien, que sabe para qué está en el mundo y a qué ha venido a este planeta.

2.2 Y en verdad es grande la misión del profeta de Nazareth: "llevar a los pobres la buena nueva... anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos... dar libertar a los oprimidos... proclamar el año de gracia del Señor". Palabras capaces de despertar viva gratitud y encendida admiración pero también incredulidad, envidia, incomodidad, desprecio o incluso odio.

2.3 Y esas dos facetas, la del aplauso y la del rechazo, aparecen de manera consecutiva en el pasaje de hoy. Es posible que los hechos como tales no se hubieran dado cronológicamente tal como están descritos en el texto que nos ha llegado y que hace norma para nuestra fe. Lo importante es reconocer que Jesús despierta esas dos reacciones y que tal vez en nosotros mismos pueden darse esos dos modos de abordar el misterio de la misión del Señor.

2.4 Así aprendemos que el entusiasmo, aunque es impulso para el alma, no lo es todo. Las multitudes, por ejemplo, suelen "padecer" el entusiasmo con la misma  irracionalidad con que se dejan arrastrar al odio, la destrucción, la burla o la
crueldad. Hace bien recibir la energía de un momento cargado de emoción, pero no podemos hacer de la emoción la única estrella o guía de nuestra fe.

Fray Nelson Medina O.D.

 

 

domingo, 29 de agosto de 2021

Lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este Domingo 22 del Tiempo Ordinario, Ciclo B.

Dios nos bendice...

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del Deuteronomio   4, 1-2. 6-8
 

Moisés habló al pueblo, diciendo:

Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las leyes que les enseño para que las pongan en práctica. Así ustedes vivirán y entrarán a tomar posesión de la tierra que les da el Señor, el Dios de sus padres. No añadan ni quiten nada de lo que yo les ordeno. Observen los mandamientos del Señor, su Dios, tal como yo se los prescribo.

Obsérvenlos y pónganlos en práctica, porque así serán sabios y prudentes a los ojos de los pueblos, que al oír todas estas leyes, dirán: « ¡Realmente es un pueblo sabio y prudente esta gran nación!»

¿Existe acaso una nación tan grande que tenga sus dioses cerca de ella, como el Señor, nuestro Dios, está cerca de nosotros siempre que lo invocamos? ¿Y qué gran nación tiene preceptos y costumbres tan justas como esta Ley que hoy promulgo en presencia de ustedes?

 

Palabra de Dios.

 

SALMO       

  Sal 14, 2-3a. 3b-4b. 5 (R.: 1a)

 

R.      Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa
 

El que procede rectamente

y practica la justicia;

el que dice la verdad de corazón

y no calumnia con su lengua.
 

El que no hace mal a su prójimo

ni agravia a su vecino,

el que no estima a quien Dios reprueba

y honra a los que temen al Señor.
 

El que no presta su dinero a usura

ni acepta soborno contra el inocente.

El que procede así, nunca vacilará.
 

SEGUNDA LECTURA

 

Lectura de la carta del apóstol Santiago      1, 17-18. 21b. 22.
 

Queridos hermanos:

Todo lo que es bueno y perfecto es un don de lo alto y desciende del Padre de los astros luminosos, en quien no hay cambio ni sombra de declinación. El ha querido engendrarnos por su Palabra de verdad, para que seamos como las primicias de su creación.

Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Pongan en práctica la Palabra y no se contenten sólo con oírla, de manera que se engañen a ustedes mismos.

La religiosidad pura y sin mancha delante de Dios, nuestro Padre, consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas cuando están necesitados, y en no contaminarse con el mundo.

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos  7, 1-8. 14-15. 21-23

 

Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús, y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar. Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados; y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.

Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: « ¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?»

El les respondió: « ¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos. Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres.»

Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • El pueblo de Israel que tiene experiencias de cómo Dios cumple sus promesas, sabe  que sólo podrá llegar a poseer y conservar la tierra que le fue prometida si cumple las  cláusulas de la alianza.
  • En el alma de los israelitas hay una reconfortante seguridad: el cumplimiento fiel  de la ley procura la bendición o ayuda de Dios.
  • Israel escucha los mandatos que su Dios le enseña a cumplir y así vive la alianza.  En los mandamientos de Dios está la clave del éxito en la vida, y el camino de la  felicidad, y la fuente de la verdadera sabiduría.


***

  • En la llamada Carta de Santiago hay una fundamentación de la exhortación moral  posterior. La acción de Dios comunicando y comunicándose es la base de toda la vida  humana y cristiana. Es preciso vivirlo. No por imposición u obligación, sino por exigencia  de coherencia.
    • No basta lo intelectual, ni una mera aceptación interna, que sería sólo parcial,  sino un total compromiso de la persona, que, por lo mismo, se verifica en la práctica  concreta. Si la Palabra  de Dios habita en nosotros se tiene que dar necesariamente muestra de ello. Pero  uno puede autoengañarse y es preciso estar sobre aviso.
    • Para el creyente ordinario su manera de vivir va a ser la prueba de que su entrega a Dios es verdadera o ficticia. Si hay práctica se está en el buen camino.


***

  • “¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los  mayores?” Es un ataque indirecto contra Jesús por permitir tales cosas. La polémica que presenta el evangelio de hoy pone al descubierto la diferencia entre la enseñanza de Jesús y la doctrina oficial farisaica que había degenerado hacia la exterioridad, y había  convertido el cumplimiento de la ley en puro rabinismo y ritualismo.
  • Jerusalén daba las normas para toda la comunidad judía, tanto de  Palestina como de la diáspora. Los máximos dirigentes del judaísmo están alarmados por  las cosas que se dicen del nuevo maestro galileo, por este motivo  se acercan a Jesús un grupo de fariseos con algunos letrados de Jerusalén para investigarlo.  Los letrados y los teólogos, eran los maestros que  interpretaban la ley. Su deseo era ser fieles a la voluntad de Dios y traducir concretamente los mandamientos de Ley  aplicándolos a los diversos casos de la vida. La ley y la tradición habían sido dadas por Dios a Moisés en el Sinaí y se diferenciaban en que una parte fue  puesta por escrito y otra se transmitió oralmente a través de las generaciones.
  • Los fariseos eran los más minuciosos observantes de la ley y las tradiciones. “La tradición de los mayores” es una expresión técnica de la teología rabínica en la que  incluían más de seiscientos preceptos que habían elaborado las escuelas de los rabinos desde el  siglo V antes de Cristo.
  • El incumplimiento de la tradición de los mayores era considerado como una transgresión  a la ley y, por tanto, de Dios.
  • “Lavarse las manos antes de comer” no se hacía por higiene, sino por pureza legal.  Tenían que hacerlo cada vez que iban a llevarse alimentos a la boca, siguiendo un  complicado ritual. Aquel que comía sin lavarse las manos, impurificaba los alimentos por el  contacto con el mundo exterior, y éstos, al entrar en el hombre, causaban a su vez su  impureza.
  • Jesús no responde directamente a la pregunta de sus cuestionadores sino que enfrenta la tradición con  la misma ley divina y apunta mucho más lejos que la pregunta que le han formulado. No  defiende a sus discípulos, sino que ataca duramente a sus acusadores. Ellos cometen una  transgresión mucho más grave que sus discípulos al poner la tradición, que atribuyen a Dios, por encima del mandamiento del amor. Jesús apela a lo ya dicho por Isaías «Este  pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está  vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos.»
  • Los letrados y fariseos se preocupaban excesivamente de normas externas y olvidaban el  acercamiento personal a Dios y a los hombres. Se consideraban mejores que los demás por el  hecho de cumplir escrupulosamente todos los preceptos y tradiciones.
  • Jesús enseñaba la plena libertad frente a la ley y a todo tipo de  prescripciones humanas, no valora las apariencias de la persona, sino su interior, la totalidad del hombre. Cuestiona la fe que no lleva a un amor mayor, concretado en la justicia, y declara que no  tiene ningún valor y constituye una  práctica vacía de contenido e hipócrita. La palabra hipócrita es de origen griego y designaba al actor que se vestía con una máscara y un disfraz y asumía una personalidad ajena a la suya. Fingía ante el público ser otro, frecuentemente muy alejado a la realidad. Unas veces representaba un rey, otras un mendigo o un general. Le bastaba con ocultar su propio ser detrás de la máscara y tomar cualidades y sentimientos simulados.
  • La forma propia de ser de muchos fariseos era la hipocresía porque actuaban para ser vistos por los hombres y no de cara a Dios. Su vida era tan falsa como la de los actores durante la representación.
  • Jesús no trata simplemente de cambiar unas costumbres por otras. Apunta a algo mucho más  radical: relativiza cualquier costumbre humana combatiendo esa tendencia a convertirlas en sagradas y absolutas. Sólo Dios es absoluto, un absoluto que es amor desde el cual  debemos vivir y revisar nuestros hábitos y costumbres. La ley no tiene entrañas. La ley existe para  ayudar, y no para encadenar a los hombres.
  • La moral evangélica está basada en el amor, en vez de requisitos y reglamentos reclama verdad y amor al prójimo. Porque el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado.
  • Jesús defiende la libertad interior del hombre por encima de toda prescripción externa,  defiende la fidelidad a sí mismo; nunca la esclavitud a unos preceptos.
  • Para Jesús la creación entera es buena por ser obra de Dios. Las cosas del mundo nunca son  impuras. “Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre”. Las cosas  llegan a ser impuras  sólo a través del corazón de los hombres. Ni el simple cumplimiento de las normas nos hace buenos, ni el transgredirlas por  casualidad o por ignorancia nos hace malos. Nada exterior nos puede hacer buenos o  malos; somos nosotros los que hacemos que algo sea bueno o malo; es nuestra intención,  es la dirección que imprimimos a los actos y a las cosas.
  • No basta que una persona, un lugar, un templo hayan sido  consagrados a Dios para que se hagan automáticamente sagrados. La única  santificación posible viene después, cuando somos libres y conscientemente asumimos una  conducta conforme a la voluntad de Dios. No hay nada sagrado o profano,  puro o impuro en  sí.
  • No nos convertimos en impuros desde fuera, sino desde dentro. Cuando Jesús habla del “corazón” lo hace en sentido de  toda la interioridad de la persona, el centro de la vida, de las decisiones y del encuentro  personal con Dios.
  • Según la mentalidad hebrea, con el corazón se piensa, se  recuerda, se toman decisiones; en él se encuentran  al mismo tiempo amor, inteligencia,  espíritu, memoria, conocimiento, libertad… Si nuestro corazón es bueno, lo serán también  todas nuestras acciones, dado que lo que hacemos es fruto de lo que tenemos en el  corazón, de lo que somos.
  • Lo que sale del corazón hace impura la vida: los odios, los pensamientos ruines, las calumnias… Es esto  lo que nos incapacita para las cosas de Dios Es la intención la que hace grandes o mezquinas  nuestras palabras y nuestras obras. Los únicos que pueden considerarse manchados son los que albergan en  su corazón actitudes contrarias al amor y la comunión.
  • Los hombres valemos por lo que vale nuestro corazón, por aquello que deseamos, buscamos y amamos  desde el fondo de nosotros mismos. El  corazón es la expresión de nuestra interioridad. Es en el corazón donde acogemos o rechazamos a Dios o a los hermanos. El corazón es el lugar  donde nos revelamos y desde donde, de hecho, orientamos nuestra vida entera. EL signo  claro que pone de manifiesto lo que el corazón ama y anhela es la vida concreta a pesar de que no sea del todo perfecta. Jesús no trajo un código de leyes y  prescripciones, sino una llamada a sentir, pensar y vivir desde un amor que sobrepasa todo cumplimiento de cualquier ley.
  • Aunque muchas veces, en la práctica, por debilidad o pecado nos cueste actuar según  aquello que creemos, o actuemos de modo contrario sabemos que Jesús mira el interior, nuestro corazón humano con una mirada muy distinta a la nuestra y nos llama a hacer lo mismo. Necesitamos vivir nuestra fe de discípulos no aparte del mundo, sino como el fundamento de todo lo que tiene sentido superando la tentación de encerrar a Dios en formas externas para descubrir la verdad de lo religioso en el corazón del  hombre.
  • Es el corazón” que es lo que nos hace puros o impuros, buenos o malos. Llamarse discípulo y no  vivir compartiendo lo que se tiene y lo que se es, es hipocresía que impide que el Reino llegue y se haga carne en la sociedad. La norma del cristiano es el Evangelio, pero en cuanto es adoptado  interiormente como una forma de vida.
  • Permitamos que el Espíritu de Dios entre en nuestra vida, entre en el “corazón”, para que Dios despliegue desde dentro toda su eficacia transformadora, moviéndonos a salir de nosotros mismos  para ir hacia el prójimo con el amor con que Él se entregó y que nos conduce a amar lo que Él amó y a vivir una vida generosa y con sentido ….y todo lo demás vendrá por añadidura
  • El amor demostrado  en obras, será siempre la ley fundamental de nuestra vida como discípulos de Jesús e hijos del Reino.

 PARA DISCERNIR

  • ¿Qué muestran mis obras?
  • ¿Dónde pongo el acento de mi fe?
  • ¿Qué lugar le doy a la ley?

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral