miércoles, 31 de marzo de 2021

¡Ay del que traiciona al Hijo del Hombre!

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la  manera de la lectio divina, hoy Miércoles Santo.

Dios nos bendice…

Evangelio del día – Lectio Divina Mateo 26, 14-25
Miércoles Semana Santa

 Invocamos al Espíritu Santo
Espíritu Santo ven a estos momentos donde nos disponemos de corazón y mente para escuchar el mensaje de Dios y ponerlo en acción en nuestra vida.
-Amén-


 Evangelio según Mateo 26, 14-25

14 Entonces uno de los doce discípulos, llamado Judas Iscariote, fue a hablar con los jefes de los sacerdotes, 15 y les dijo: “¿Cuánto me quieren dar si yo se los entrego? Ellos le fijaron treinta piezas de plata. 16 Y desde entonces Judas estaba buscando una oportunidad para entregar a Jesús.
17 El primer día de la Fiesta de los Panes sin Levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”
18 Él les respondió: “Vayan a la ciudad, a la casa de un cierto hombre y díganle: ‘El Maestro dice: mi tiempo está cerca. Voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”.
19 Los discípulos hicieron lo que Jesús les ordenó y prepararon la cena de Pascua. 20 Cuando anocheció, Jesús se sentó a comer con los doce. 21 Durante la cena, Jesús dijo: “Ciertamente les digo que uno de ustedes me traicionará”.
22 Estaban profundamente entristecidos y, uno por uno, comenzaron a preguntarle: “¿Acaso soy yo, Señor?”
23 Él respondiendo, dijo: “El que mete la mano conmigo en el plato, ése me traicionará. 24 Porque el Hijo del Hombre morirá como está escrito sobre Él, pero ¡ay del que traiciona al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para tal hombre que nunca hubiera nacido!”
25 Entonces respondiendo Judas, el traidor, le preguntó: “¿Acaso soy yo, Maestro?” Jesús le dijo: “Tú lo has dicho”.

Palabra del Señor

Lectura, ¿Qué dice el texto?

Al atardecer, estaba a la mesa con los Doce y, mientras comían, Jesús les dijo: “Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.
Profundamente apenados, ellos empezaron a preguntarle uno por uno: “¿Seré yo, Señor?”.

‍Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés?

Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

Estos textos de ayer como el de hoy, generan muchas preguntas y para ello hay que hacer una profunda reflexión, para comprender más propiamente.
 
Sabemos que el Señor venía a salvarnos a redimirnos, pero seguramente muchos diremos, no esperábamos que fuera de tal forma y mucho menos que uno de los que él Señor eligió como su Apóstol lo hiciera. Hoy en día ¿Aún sigo entregando al Señor?, Si ¿Porque? y ¿De qué forma?, No ¿Porque?

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?

 Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

Dios Padre tu mandaste a tu Hijo como sacrificio para redimirnos, para que nos rescatará del pecado y nos volviera abrir tu Reino. Mi Señor Jesucristo, yo aún siendo pecador y en muchas veces te sigo entregando, tú infinito amor siempre está ahí esperando por mi arrepentimiento; perdóname, perdóname mi Señor.

‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?
Cada uno pone sus intenciones.
-Amén-

 Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?
“Uno de ustedes me traicionará”
(Repetimos)
“Uno de ustedes me traicionará”
“Uno de ustedes me traicionará”


Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que te ayuda a recordar este texto?

Acción, ¿A qué me comprometo con Dios?

Reflexionar sobre las acciones y actitudes con las que constantemente entregó al Señor y comprometernos a no seguir entregándolo

‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?


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martes, 30 de marzo de 2021

“¿En serio darás tu vida por mí?...Antes de que el gallo cante, me habrás negado tres veces”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la  manera de la lectio divina, hoy Martes Santo.

Dios nos bendice…

Evangelio del día – Lectio Divina Juan 13, 21-33.36-38

Martes Semana Santa

“Después me seguirás“  Invocamos al Espíritu Santo

Espíritu Santo ven a estos momentos donde nos disponemos de corazón y mente para escuchar el mensaje de Dios y ponerlo en acción en nuestra vida.

-Amén-

 Evangelio según Juan 13, 21-33.36-38

21 Después de decir esto, Jesús estaba muy angustiado y declaró abiertamente a los discípulos: “En verdad les digo que uno de ustedes me traicionará”.

22 Los discípulos se miraban los unos a los otros, sin saber de quién estaba hablando. 23 Uno de sus discípulos, aquel a quien Jesús amaba, estaba recostado a la mesa junto al pecho de Jesús, 24 y Simón Pedro le hizo una señal para que le preguntara quien era aquel de quien estaba hablando. 25 Entonces ese discípulo, recostado al pecho de Jesús, le preguntó: “Señor, ¿quién es?”

26 Jesús le contestó: “¡A quien yo le voy a dar un trozo de pan mojado, ése es!” Entonces, mojando un trozo de pan en el plato, se lo dio a Judas Iscariote, hijo de Simón. 27 Y tan pronto como Judas recibió el pan remojado, Satanás entró en él. Entonces Jesús le dijo a Judas: “Lo que debes hacer, hazlo rápido”.

28 Ninguno de los que estaban en la mesa entendió por qué Jesús dijo esto. 29 Como Judas era el responsable de la bolsa del dinero, algunos pensaron que Jesús le había dicho que comprara algo para la fiesta o que le diera algo de limosna a los pobres”.

30 Judas, después de haber tomado el trozo de pan, se fue de inmediato. Ya era de noche.

31 Cuando Judas salió de ese lugar, Jesús dijo: “Ahora es glorificado el Hijo del Hombre, y a través de Él, Dios es glorificado; 32 y si a través de Él, Dios es glorificado, entonces Dios en sí mismo lo glorificará, y lo glorificará muy pronto. 33 Hijitos, no estaré con ustedes por mucho tiempo. Me buscarán, pero como les dije a los judíos: ‘a donde yo voy, ustedes no pueden ir’; de la misma manera ahora se los digo a ustedes”.

36 Simón Pedro le preguntó a Jesús: “Señor, ¿a dónde vas?” Jesús le respondió: “No me puedes seguir por ahora a donde Yo voy, pero después me seguirás”.

37 Pedro volvió a preguntarle: “Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? ¡Estoy listo para dar mi vida por ti!”

38 Jesús le respondió: “¿En serio darás tu vida por mí? Ciertamente te digo que antes de que el gallo cante, habrás dicho tres veces que no me conoces”.

Palabra del Señor
 

Lectura, ¿Qué dice el texto?

Después que Judas salió, Jesús dijo: “Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él.
Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto.
 
Simón Pedro le dijo: “Señor, ¿adónde vas?”. Jesús le respondió: “A donde yo voy, tú no puedes seguirme ahora, pero más adelante me seguirás”.
 

Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés?
 

Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

En la primera parte del texto que hemos tomado, hay una señal “La Señal de Judas”, está da el inicio al total reconocimiento de Dios y del Hijo de Dios, durante su pasión, calvario y muerte, muchos más lo reconocerán como el Hijo de Dios, ¿Qué significado tiene para mí glorificar o reconocer al Señor?, ¿De qué manera glorifico o reconozco al Señor?. El diálogo entre Jesús y Pedro, es una enseñanza donde debemos entender que algún día partiremos a donde está el Señor y solo él sabe ese tiempo, ¿Entiendo que el Señor tiene un plan para cada uno de nosotros?, ¿Comprendo que al igual que Pedro, también tenemos una misión que el Señor nos ha dado y cuando sea su voluntad lo seguiremos en el Reino de Dios?

 Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?
 

Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

Es de mucho amor y alegría reconocerte, glorificarte mi Señor, saber que tu amor por nosotros, por redimirnos fue llegar a tu sacrificio, gracias eternamente por tu amor puro y verdadero. Para cada uno de nosotros tienes un plan y una misión que cumplir, danos esa voluntad, fuerza, fe y amor para corresponderte como tú lo hiciste por mí, por nosotros; te quiero seguir porque eres camino de luz, de verdad, de amor y eternidad.
 

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?

Cada uno pone sus intenciones.

-Amén-
 

Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?

“Después me seguirás”
(Repetimos)
“Después me seguirás”
“Después me seguirás”
 

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que te ayuda a recordar este texto?
 

Acción, ¿A qué me comprometo con Dios?

    Glorificar, reconocer a Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo en todo acto y momento de mi vida.
    Estar atentos al llamado del Señor para comprender su plan con cada uno de nosotros y cumplir con la misión que nos encomiende.
    Hablemos con alguien acerca de la Glorificación del Señor y de los planes y misiones que nos pide.
 

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?

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lunes, 29 de marzo de 2021

«Yo no siempre estaré con ustedes»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la  manera de la lectio divina, hoy Lunes Santo.

Dios nos bendice…

Evangelio del día – Lectio Divina Juan 12, 1-11

Lunes Semana Santa

“Yo no siempre estaré con ustedes“

Invocamos al Espíritu Santo

Espíritu Santo ven a estos momentos donde nos disponemos de corazón y mente para escuchar el mensaje de Dios y ponerlo en acción en nuestra vida.

Amén.

Evangelio según Juan 12, 1-11

1 Seis días antes de la Pascua, Jesús fue al pueblo de Betania, donde vivía Lázaro, quien había estado muerto, y a quien Jesús había resucitado de entre los muertos. 2 Allí prepararon una cena para Jesús. Marta ayudó a servir, y Lázaro fue uno de los que estaban sentados a la mesa con Él. 3 Entonces María tomó una botella llena de un perfume muy caro, hecho de flor de nardo puro. Lo derramó en los pies de Jesús y se los secó con sus cabellos; y toda la casa se llenó del olor del perfume. 4 Uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que iba a traicionar a Jesús, dijo: 5 “¿Por qué no se vende este perfume por trescientas monedas de plata y así el dinero se le puede dar a los pobres?” 6 Judas dijo esto, no porque le importaban los pobres, sino porque era un ladrón, y ocupándose de la bolsa de dinero, solía agarrar de lo que se echaba en ella. 7 Entonces Jesús dijo: “Deja a María tranquila. Ella ha guardado el perfume para el día de mi entierro. 8 Los pobres siempre estarán con ustedes, pero Yo no siempre estaré con ustedes”. 9 Muchos de los judíos se dieron cuenta que Jesús estaba en Betania. Entonces fueron allí no solo por Él, sino también para ver a Lázaro, el hombre que Jesús había resucitado de entre los muertos. 10 Los principales sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, 11 porque debido a él, muchos judíos se estaban separando de ellos y creían en Jesús.

Palabra del Señor
 

Lectura, ¿Qué dice el texto?

Seis días antes de la Pascua, Jesús volvió a Betania, donde estaba Lázaro, al que había resucitado.
 
Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar, dijo: “¿Por qué no se vendió este perfume en trescientos denarios para dárselos a los pobres?”.
 
Jesús le respondió: “Déjala. Ella tenía reservado este perfume para el día de mi sepultura.
A los pobres los tienen siempre con ustedes, pero a mí no me tendrán siempre”.

Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés?

 Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

Vemos en este texto varías actitudes pero las más importantes es el valor de la vida y el valor de las cosas materiales. Primero hay una cena para compartir con el Señor y María seguramente en agradecimiento por lo que hizo con su hermano, ofrece el perfume de mucho precio al Señor ( valor de la vida ); en cambio por un lado Judas ve el beneficio propio que puede obtener y los fariseos el daño que les causa entre la multitud ver que Jesucristo a revivido a Lázaro, es decir ambos caen en egoísmo, envidia, ambición y corrupción del poder ( valor material ). ¿Cuáles son los valores que siempre pongo primeramente en mi diario vivir?, ¿Soy como Judas que solo piensa en beneficiarse del dinero y ponerlo por delante de todo?, ¿Soy como los fariseos que me corrompe el poder y no importa lo que sea pero yo debo ser beneficiado?, ¿Soy como María que agradezco al Señor con lo poco o mucho que tengo?

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?

 Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

Quiero tener siempre presente que el “valor de la vida”, está por mucho muy arriba del “valor material”; lo material es temporal y solo en este mundo, en esta vida, pero la vida está aquí y en la eternidad; para Dios y en Dios no existe lo material, solo es transitorio, es cierto que debemos tenerlo en cuenta para hacer buen uso de el y estar siempre desprendidos, ya sea con lo poco o mucho que tengamos, porque si el Señor nos lo da, así lo tenemos que dar. Ayúdanos Dios mío a darle los mejores valores a nuestras vidas, que al final de nuestros tiempos es lo que más tendrá valor.

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?

Cada uno pone sus intenciones.

-Amén-

Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?

“Yo no siempre estaré con ustedes”
(Repetimos)
“Yo no siempre estaré con ustedes”
“Yo no siempre estaré con ustedes”

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que te ayuda a recordar este texto?

Acción, ¿A qué me comprometo con Dios?

    Ver cuál es valor al que estoy poniendo más atención en mi existencia ( valor de la vida o valor material ).
    Ver los valores materiales a los que les estoy dando mucha importancia y reflexionar con la intención de ir desprendiéndome de ellos.
    Agradecer a Dios por la vida que me ha dado.
    Agradecer a Dios lo poco o mucho que me da en lo material.

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?

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domingo, 28 de marzo de 2021

«¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la  manera de la lectio divina, en este Domingo de Ramos, en la Pasión del Señor. Ciclo B.

Dios nos bendice…

Lectio Divina Dominical de Ramos Ciclo B

Hno. Ricardo Grzona, frp


PRIMERA LECTURA: Isaías 50, 4-7
SALMO RESPONSORIAL: 22(21), 8-9.17-18a.19-20.23-24
SEGUNDA LECTURA: Filipenses 2, 6-11
Invocación al Espíritu Santo:
Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén
 

TEXTO BÍBLICO: Marcos 14, 1-72. 15, 1-47

Versión breve:
 
1 Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los panes ázimos, y los principales sacerdotes y maestros de la Ley estaban buscando una manera de arrestar en secreto a Jesús para matarlo. 2 Por este motivo ellos decían: “No haremos esto durante la fiesta, para que no haya una revuelta de la gente”.
3 Jesús estaba en Betania, sentado a la mesa en la casa de Simón el leproso, cuando llegó una mujer con una botella hecha de piedra alabastro, llena de perfume de flor de nardo puro muy caro. Ella rompió el cuello de la botella y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús. 4 Algunos de los que estaban allí se enojaron y se decían unos a otros: “¡Que desperdicio! 5 Este perfume podría haberse vendido por más de trescientas monedas de plata, o el salario de 300 días, que podría ser entregado a los pobres”. Y así la criticaban duramente; 6 pero Jesús dijo: “Déjenla! ¿Por qué la están molestando? Ella hizo una buena obra conmigo. 7 Porque los pobres siempre se encontrarán con ustedes, y en cualquier momento los pueden ayudar. Pero ustedes no siempre me tendrán. 8 Ella ha hecho lo que pudo, porque antes de mi muerte vino a perfumar mi cuerpo para mi entierro. 9 Ciertamente les digo que en cualquier parte del mundo donde se proclame el Evangelio, se hablará de lo que ella ha hecho como un recuerdo de ella”.
10 Judas Iscariote, uno de los doce discípulos, fue a hablar con los principales sacerdotes para acordar cómo les entregaría a Jesús. 11 Cuando ellos lo oyeron, se alegraron y prometieron darle dinero. Entonces Judas comenzó a buscar una oportunidad para entregarlo.
12 El primer día de la fiesta de los panes ázimos, cuando los judíos mataban la ovejas para recordar la Pascua, sus discípulos le preguntaron a Jesús: “¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?”
13 Entonces Jesús envió a dos discípulos con la siguiente orden: “Vayan a la ciudad. Allí se encontrarán con un hombre que lleva una olla de agua. Síganlo 14 y donde entre díganle al dueño de la casa: ‘el Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación donde yo y mis discípulos vamos a comer la cena de Pascua?’ 15 Luego él les mostrará el piso alto de la casa que es un comedor grande, amueblado y ordenado. Preparen allí todo para nosotros”.
16 Los dos discípulos fueron a la ciudad y encontraron todo lo que Jesús había dicho. Entonces prepararon la cena de Pascua.
17 Cuando llegó la tarde, vino con los doce discípulos. 18 Mientras estaban en la mesa en medio de la cena, Jesús dijo: “Ciertamente les digo que uno de ustedes, que come conmigo, me traicionará”.
19 Ellos comenzaron a entristecerse, y uno por uno comenzaron a preguntarle: “No soy yo, ¿verdad?”
20 Jesús les respondió: “Es uno de los doce. El que está comiendo en el mismo plato conmigo. 21 Porque el Hijo del Hombre debe morir como ha sido escrito sobre Él, pero ¡ay de aquel hombre que está traicionando al Hijo del Hombre! ¡Sería mejor para ese hombre que nunca hubiera nacido!”
22 Mientras comían, Jesús tomó el pan y habiéndolo bendecido, lo partió y se los dio, diciendo: “Tomen. Esto es mi cuerpo”
23 Luego tomando la copa de vino, dio gracias a Dios y la pasó a ellos, y todos bebieron de ella.
24 Entonces les dijo Jesús: “Esta es mi sangre de la alianza que es derramada por muchos. 25 En verdad les digo que no beberé del fruto de la uva hasta el día que lo beba de nuevo en el Reino de Dios”.
26 Luego de haber cantado los salmos, se fueron al monte de los Olivos.
27 Y Jesús les dijo: “Todos ustedes serán escandalizados porque ha sido escrito: Golpearé al pastor, y las ovejas serán dispersadas. 28 Pero después de que yo sea resucitado, iré delante de ustedes a Galilea”.
29 Entonces Pedro le dijo: “¡Aunque todos serán escandalizados, yo no lo seré!”
30 Pero Jesús le dijo: “Ciertamente te digo que hoy en la noche, antes de que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces”.
31 Pero Pedro con insistencia decía: “Aunque sea necesario morir contigo, yo nunca te negaré”. Y de la misma manera decían todos los demás.
32 Ellos llegaron a un lugar llamado Getsemaní y Jesús dijo a sus discípulos: “Siéntense aquí mientras voy a orar”.
33 Entonces tomando consigo a Pedro, Santiago y Juan, Jesús comenzó a alarmarse y angustiarse, 34 y les dijo: “Mi alma se siente muy triste hasta el punto de la muerte. Quédense aquí y estén alerta”.
35 Yéndose un poco más lejos, cayó con la cara en el suelo y oraba con la finalidad, de ser posible, se alejara de Él aquella hora; 36 y decía así: “¡Abba, Padre, todas las cosas son posibles para ti! Quítame esta copa de sufrimiento. Pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres”.
37 Luego regresó y encontró a los tres discípulos durmiendo. Entonces le dijo a Pedro: “¿Simón, estas durmiendo? ¿No puedes estar despierto una hora? 38 Vigilen y oren para que no entren en la tentación. El espíritu está dispuesto pero la carne es débil”.
39 De nuevo Jesús se fue y oró, diciendo las mismas palabras. 40 Luego regresó al lugar donde estaban los discípulos y los encontró nuevamente dormidos. Tenían mucho sueño y no podían mantener los ojos abiertos. Y no sabían qué responderle.
41 Cuando Jesús regresó por tercera vez, les dijo: “¿Siguen durmiendo y descansando?” ¡Suficiente! Ha llegado la hora, ahora mismo el Hijo del Hombre está siendo entregado en las manos de los pecadores. 42 ¡Levántense y vámonos! ¡Miren! Ya se acerca el que me está traicionando”
43 Jesús todavía estaba hablando cuando repentinamente vino Judas, uno de los doce discípulos, y con él llegó una multitud armada con espadas y palos, que habían sido enviados por los principales sacerdotes, los maestros de la ley y los líderes judíos. 44 El que los iba a entregar había arreglado con ellos una señal. Él les había dicho: “A quien yo bese, ése es, agárrenlo y llévenselo a un lugar seguro”.
45 Cuando Judas llegó se acercó de inmediato a Jesús y le dijo: “Maestro!” Y lo besó. 46 Entonces ellos lo tomaron y lo arrestaron. 47 Pero uno de los que estaban allí desenvainó su espada, atacó a un sirviente del Sumo Sacerdote y le cortó la oreja.
48 Entonces Jesús les dijo: “¿Vienen con espadas y palos para arrestarme como si fuera un bandido? 49 Estaba con ustedes todos los días, enseñando en el Templo, y ustedes no me arrestaron. Pero esto está sucediendo para que se cumplan las Sagradas Escrituras.
50 Entonces todos los discípulos abandonando a Jesús, huyeron.
51 Un cierto joven envuelto en una sábana seguía a Jesús y algunos trataron de arrestarlo, 52 pero él dejó caer la sábana y huyó desnudo.
53 Luego llevaron a Jesús a la casa del Sumo Sacerdote, donde se reunieron los principales sacerdotes, algunos líderes de los judíos y algunos maestros de la Ley.
54 Pedro lo siguió desde lejos y entró en el patio de la casa del Sumo Sacerdote. Se sentó junto al fuego con los guardias para calentarse. 55 Los principales sacerdotes y todo el Alto Concilio del Sanedrín buscaban encontrar alguna acusación contra Jesús para condenarlo a muerte. Pero no obtuvieron ninguna, 56 ya que muchos decían mentiras contra Él, pero sus historias no coincidían entre sí.
57 Algunos, poniéndose de pie, daban falso testimonio contra Él diciendo: 58 “Nosotros escuchamos cuando dijo: Yo destruiré este Templo que fue construido por manos humanas y en tres días construiré otro no construido por manos humanas.”
59 Aún así, sus historias no coincidían entre sí.
60 Entonces el sumo sacerdote se levantó entre ellos y dijo a Jesús: “¿No vas a responder a nada de lo que éstos te acusan?” 61 Pero Jesús guardando silencio y no respondió nada. Entonces el Sumo Sacerdote volvió a preguntar: “¿Eres el Mesías, el Hijo del Dios Bendito?”
62 Jesús respondió: “Yo soy ¡Y verán al Hijo del Hombre sentado en el lado derecho del Dios Todopoderoso y bajando con las nubes del cielo!”
63 Entonces el Sumo Sacerdote, rompiendo su túnica, dijo: “¡Qué necesidad tenemos de testigos! 64 ¡Han escuchado la blasfemia! Entonces, ¿qué les parece? Todos ellos lo condenaron como uno que es culpable de muerte.
65 Entonces algunos comenzaron a escupirle y cubriéndole la cara, le daban puñetazos mientras le decían: “Profetiza”; y los guardias también lo recibieron dándole puñetazos en la cara.
66 Pedro todavía estaba en el patio cuando apareció una de las sirvientas del Sumo Sacerdote, 67 y cuando ella vio a Pedro calentándose cerca del fuego, lo miró directamente y le dijo: “También tú estabas con Jesús, el nazareno”.
68 Pero él lo negó, diciendo: “No sé. No entiendo de qué estás hablando”. Salió afuera, hacia la entrada, y un gallo cantó. 69 Cuando la criada vio a Pedro allí, comenzó a decir a los que estaban cerca de ella: “Este hombre es uno de ellos”. 70 Pero lo negó de nuevo. Poco después, las personas que estaban allí le dijeron nuevamente a Pedro: “No hay duda de que eres uno de ellos, porque eres galileo”. 71 Entonces Pedro comenzó a maldecir y a jurar: “No conozco a este hombre de quien hablan”.
72 Inmediatamente un gallo cantó por segunda vez, y Pedro recordó lo que Jesús le había dicho: “Antes de que el gallo cante dos veces, me negarás tres veces”. Entonces Pedro, cayendo al piso, comenzó a llorar.
1 Tan pronto como amaneció, los principales sacerdotes se reunieron con los líderes de los judíos, con los maestros de la Ley y con todo el Alto Concilio del Sanedrín, y después de atar a Jesús, se lo llevaron y lo entregaron a Pilato. 2 Pilato le preguntó: “¿Eres tú el Rey de los judíos?” Y respondiéndole Jesús, le dijo: “Tú lo dices”.
3 Y los principales sacerdotes hacían muchas acusaciones contra Él. 4 Pilato luego hizo otra pregunta: “¿No vas a responder nada? ¡Mira cuántos cargos están haciendo contra ti!” 5 Pero Jesús no decía nada más, y Pilato se sorprendió de esto.
6 En cada fiesta de Pascua, Pilato solía liberar a uno de los prisioneros a petición del pueblo. 7 En ese momento, un hombre llamado Barrabás fue encarcelado con algunos rebeldes que habían matado a algunas personas en una revuelta. 8 La multitud vino y comenzó a pedirle a Pilato, como siempre, que liberara a un prisionero. 9 Entonces Pilato les contestó: “¿Quieren que les libere al Rey de los judíos?” 10 Porque sabía muy bien que los principales sacerdotes se lo habían entregado por envidia. 11 Pero los principales sacerdotes provocaron al pueblo a pedirle a Pilato que liberara más bien a Barrabás. 12 Pilato volvió a hablar al pueblo, y les decía: “¿Qué quieren que haga con el que llaman el Rey de los judíos?”
13 Y ellos gritaron de nuevo: “¡Crucifícalo!” 14 Pero Pilato les decía: “¿Qué crimen cometió?”. Pero ellos gritaron aún más fuerte: “¡Crucifícalo!”
15 Pilato, queriendo complacer a la gente, liberó a Barrabás, como lo habían pedido. Después de hacer azotar a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado.
16 Entonces los soldados llevaron a Jesús al patio interior del palacio del gobernador, llamado Pretorio, y reunieron a toda la tropa. 17 Luego lo vistieron con una capa roja y le pusieron una corona hecha de ramas espinosas. 18 Y comenzaron a saludarlo, diciendo: “¡Viva el Rey de los judíos!”
19 Le golpeaban la cabeza con un bastón, le escupían y poniéndose de rodillas, fingían que lo estaban adorando. 20 Después de burlarse de Él, le quitaron la capa roja y lo vistieron con su propia ropa. Luego lo sacaron para crucificarlo.
21 Ellos obligaron a uno que pasaba por allí de regreso del campo, un tal Simón de Cirene, el padre de Alejandro y Rufo, para que cargase su cruz.
22 Lo llevaron a un lugar llamado Gólgota que es traducido como “Lugar de la calavera”.
23 Querían darle vino mezclado con mirra, pero Él no lo tomó. 24 Entonces lo crucificaron, y se dividieron sus vestiduras entre ellos, sorteando dados, para ver que se llevaría cada uno. 25 Eran las nueve de la mañana cuando crucificaron a Jesús. 26 Un letrero había sido escrito con la acusación contra Él: “El Rey de los Judíos”.
27 Con Él también crucificaron a dos ladrones: uno a su derecha y el otro a su izquierda. 28 Así se cumplió la Escritura: “Con los criminales fue contado”
29 Los que pasaban por allí lo insultaban, sacudiendo la cabeza y le decían: “¡Oye, el que destruye el templo y en tres días lo reconstruyes!” 30 “¡Sálvate a ti mismo, bajando ahora de la cruz!”
31 De la misma manera los principales sacerdotes junto a los maestros de la ley se burlaban de Él entre ellos, y decían: “¡Salvó a otros, pero no puede salvarse a sí mismo!” 32 “¡El Mesías, el Rey de Israel!, ¡baja ahora de la cruz para que veamos y creamos!” Y los que estaban crucificados con Él también lo insultaban.
33 Cuando llegó el mediodía, comenzó a oscurecerse, y toda la tierra estuvo tres horas en la oscuridad. 34 A las tres de la tarde, Jesús gritó con fuerte voz: “¡Eloi, Eloi, lemma sabactani!”, que significa: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”
35 Algunas de las personas allí presentes, después de escucharlo, decían: “¡Mira! ¡Llama a Elías!”.
36 Alguien corrió y empapó una esponja en vinagre, la puso al final de un bastón y se la dio para que bebiera, diciéndole: “Dejen, veamos si Elías viene para bajarlo”.
37 Entonces Jesús lanzando un fuerte grito, expiró.
38 La cortina del Templo se rasgó en dos pedazos de arriba a abajo. 39 El oficial del ejército romano que estaba de pie delante de Él, cuando vio que había muerto de esta manera, dijo: “¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!”
40 Algunas mujeres también estaban allí, observando desde lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé. 41 Ellas habían acompañado y servido a Jesús desde cuando estaba en Galilea. Además de éstas, había muchas otras mujeres que habían ido con Él a Jerusalén.
42 Cuando era casi de noche, como era el día de la preparación, es decir, la tarde antes del sábado, 43 vino José de la ciudad de Arimatea quien era un hombre importante del Concilio Superior; él también esperaba la venida del Reino de Dios. Llenándose de valor, fue hacia Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús.
44 Pero Pilato se sorprendió al saber que ya había muerto y llamando al oficial romano, le preguntó si ya estaba muerto.45 Después de recibir la información del oficial, Pilato le entregó a José el cuerpo.
46 Después de haber comprado una sábana de lino, lo bajó de la cruz y lo envolvió en la sábana. Luego lo colocó en una tumba que había sido excavada en la roca y rodó una piedra grande sobre la entrada de la tumba. 47 Mientras María Magdalena y María, la madre de José, observaban dónde era colocado.

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

 
Estudio Bíblico.
En este domingo que llamamos “de Ramos”, que nos recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, la liturgia pone dos lecturas durante la Eucaristía. Al inicio en la puerta se lee el texto cuando Jesús montado en un burrito, entra a Jerusalén y la gente lo aclama. En el momento del Evangelio se lee toda la Pasión de Cristo que para este domingo ocupa los capítulos 14 y 15 de Marcos. El texto puesto en el ejercicio es la versión más resumida.
Un dato curioso que se quiere presentar en este domingo, con el que inicia la Semana Santa, es que el pueblo lo recibe a Jesús como un rey y también es el pueblo quien decide que muera de la manera más vil y cruenta crucificado en la cruz.
Es parte del relato unido a la Pasión Salvadora de Jesús, unir la Última Cena, con la Institución de la Eucaristía, la Oración de Jesús, La traición por parte de uno de sus Apóstoles, el falso juicio contra Él, la Pasión, la Crucifixión y Muerte de Jesús.
En la primera parte, es bueno remarcar que su Cuerpo se entrega y su Sangre se derrama a favor de todos. El verdadero cordero de Dios. El que ofrecerá el único sacrificio agradable al Padre. Ya no se necesitará otro sacrificio. Sólo éste realizado por Jesús es el único y auténtico.
Ante el momento que viene, Jesús se dedica a orar. “Padre Que se cumpla tu Voluntad y no la mía”. Inmediatamente el traidor llegó con la gente en la noche. Y es importante destacar que es en la hora de las tinieblas donde la gente que no procede bajo la inspiración de la luz de Dios actúa.
El juicio lleno de mentiras contra Jesús, nos recuerda las envidias que se producen cuando a alguien le va mal y quieren poner las culpas en los demás. La Escritura se está cumpliendo, la humillación sobre el cordero de Dios como dice Isaías: “50,6: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que me arrancaban la barba; no me tapé el rostro ante ultrajes y salivazos. 50,7: El Señor me ayuda, por eso no me acobardaba; por eso endurecí el rostro como piedra, sabiendo que no quedaría defraudado.”
En la cruenta tortura, llevan a Jesús afuera de la ciudad. El texto aclara que el lugar es el “Gólgota” que significa lugar de la Calavera. Es importante este dato, pues allí en ese cerro, los judíos veneraban la “tumba de Adán”. Por eso el nombre. En verdad, es el lugar donde todos los seres humanos van a parar: la tumba. Es muy sugestivo que Jesús fuera crucificado sobre la tumba del hombre viejo, en el que todos morimos. Por esa razón, cuando recitamos el Credo donde dice: “descendió a los infiernos”, se está refiriendo que Jesús vino a rescatar a todos los que en “Adán” morimos. Sólo imaginarse el monte, la cruz encima, Jesús ha muerto y desciende, a la tumba de la humanidad, a donde están los huesos secos, a liberar a los justos de la atadura de la muerte eternal.
El texto debe ser leído en el contexto bíblico completo para no hacer pretextos. Jesús es el Hijo de Dios, que se hizo hombre por nosotros y por nuestra salvación asumió en todo, menos en el pecado, la naturaleza humana. Hasta dar su vida para salvar a la humanidad que había caído en la trampa del pecado y su consecuencia la muerte.
Antes de morir Jesús exclama: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” Mucho se ha debatido sobre estas palabras, donde Jesús al parecer sentía un abandono de Dios, sin embargo Él representa a todo el pueblo que en tantas oportunidades siente este abandono. Por esa razón, está recitando un Salmo, el 21 (22). Donde comienza con el abandono pero culmina con la Victoria. Jesús está diciendo que aunque los ojos humanos vean la derrota en la cruz, Dios lo liberará y si oramos con el Salmo veremos que él nos escucha siempre.
Un dato muy curioso es que en el relato, quien reconoce que Jesús “verdaderamente es el hijo de Dios” es un pagano, el centurion romano. Algo más que refuerza que la salvación es universal y para todos.
Reconstruimos el texto:
1. ¿Cómo comienza este relato?
2. ¿Cómo fue la bendición que Jesús pronunció sobre el pan y el vino?
3. ¿Dónde fueron después de la cena?
4. ¿Quién fue el que entregó a Jesús?
5. ¿Qué le preguntó Pilato a Jesús?
6. ¿Qué le respondió Jesús?
7. ¿A quién le preguntó Pilato sobre lo que debía hacer con Jesús?
8. ¿Qué respondió la multitud cuando Pilato preguntó y quiénes incitaban a esto?
9. ¿Dónde llevaron a crucificar a Jesús?
10. ¿Cuál es el significado de este lugar?
11. ¿Cuál es la antífona del Salmo que recita Jesús antes de morir? ¿Qué significa haber recordado este Salmo?
 

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?
 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
1. Ante este relato, lo primero que debemos hacer es un silencio profundo. Recordar, poner en el corazón nuevamente esta Palabra del Señor. ¿Cómo lo hago?
2. ¿Reconozco la Eucaristía como el memorial vivo de la presencia de Jesús entre nosotros?
3. ¿Cómo es mi vida de oración? Mucha gente ora para que Dios le cumpla sus deseos. Sin embargo Jesús pide que no se cumpla su voluntad sino la del Padre. ¿Así también es mi oración?
4. ¿Busco conocer la Voluntad de Dios? ¿Cómo lo hago? Analiza tu oración, ¿con qué frecuencia te apartas para orar, para meditar, para contemplar?
5. ¿Puede haber algo en mi vida que soy como ese pueblo que un día recibió a Jesús con alegría y luego por conveniencia pide que lo crucifiquen? ¿Cambio mis opiniones con frecuencia?
6. Ante el misterio de la Pasión, Crucifixión y Muerte del Señor, para darme vida ¿Cuál es mi actitud? ¿En qué manifiesto mi sentir, mi gratitud, mi esperanza?
7. ¿Siento que alguna vez el Señor me ha abandonado? ¿Está bien esta actitud?
8. ¿Cuál es mi relación y mi sentir ante la muerte personal y la de mis seres cercanos? ¿Es cristiana esta actitud?
 

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?
 

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.
Vamos a tomar el Salmo 21 (22) que nos pone las palabras de Jesús en la cruz y termina con el triunfo.
22,2: ¡Dios mío, Dios mío!,
¿por qué me has abandonado?,
¿por qué estás ajeno a mi grito,
al rugido de mis palabras?
22,3: Dios mío, te llamo de día y no respondes,
de noche y no hallo descanso;
22,4: aunque tú habitas en el santuario,
gloria de Israel.
22,5: En ti confiaban nuestros padres,
confiaban y los ponías a salvo;
22,6: a ti clamaban y quedaban libres,
en ti confiaban y no los defraudaste.
22,7: Pero yo soy un gusano, no un hombre:
vergüenza de la humanidad, asco del pueblo;
22,8: al verme se burlan de mí,
hacen muecas, menean la cabeza:
22,9: Acudió al Señor, que lo ponga a salvo,
que lo libre si tanto lo ama.
22,10: Fuiste tú quien me sacó del vientre,
me confiaste a los pechos de mi madre;
22,11: desde el seno me encomendaron a ti
desde el vientre materno tú eres mi Dios.
22,12: No te quedes lejos,
que el peligro se acerca y nadie me socorre.
22,13: Me acorrala un tropel de novillos,
toros de Basán me cercan;
22,14: abren contra mí sus fauces:
leones que descuartizan y rugen.
22,15: Me derramo como agua,
se me descoyuntan los huesos;
mi corazón, como cera,
se derrite en mi interior;
22,16: mi garganta está seca como una teja,
la lengua pegada al paladar.
¡Me hundes en el polvo de la muerte!
22,17: Unos perros me acorralan,
me cerca una banda de malvados.
Me inmovilizan las manos y los pies,
22,18: puedo contar todos mis huesos.
Ellos me miran triunfantes:
22,19: se reparten mis vestidos,
se sortean mi túnica.
22,20: Pero tú, Señor, no te quedes lejos,
Fuerza mía, ven pronto a socorrerme;
22,21: libra mi vida de la espada,
mi única vida, de las garras del mastín;
22,22: sálvame de las fauces del león,
defiéndeme de los cuernos del búfalo.
22,23: Contaré tu fama a mis hermanos,
te alabaré en medio de la asamblea:
22,24: Fieles del Señor, alábenlo,
descendientes de Jacob, glorifíquenlo,
témanlo, descendientes de Israel,
22,25: porque no ha desdeñado ni despreciado
la desgracia del desgraciado,
no le ha escondido su rostro;
cuando pidió auxilio, lo escuchó.
22,26: Te alabaré sin cesar en la gran asamblea:
cumpliré mis votos ante los fieles.
22,27: Comerán los pobres hasta saciarse
y alabarán al Señor los que lo buscan:
¡No pierdan nunca el ánimo!
22,28: Lo recordarán y se volverán al Señor
todos los confines de la tierra,
se postrarán en su presencia
todas las familias de los pueblos;
22,29: porque el Señor es Rey, él gobierna a los pueblos.
22,30: Ante él se postrarán los que duermen en la tierra,
en su presencia se encorvarán los que bajan al polvo.
Mi vida la conservará.
22,31: Mi descendencia le servirá,
hablará de mi Dueño a la generación venidera
22,32: contará su justicia al pueblo por nacer:
Así actuó el Señor.
Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor.
Añadimos nuestras intenciones de oración.
Amén.
 

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?
 

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
«¡Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios!»
(Versículos 39)
Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.
 

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?
 

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
En lo personal, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Es importante tomar una actitud de asumir el texto sagrado. Debo preguntarme muy seriamente cuál es la actitud que tomaré para mostrar mi cambio. Jesús murió por mi salvación. Voy a realizar alguna actividad en que pueda ser testigo y misionero anunciando este misterio salvador. Voy a buscar a alguien, para dialogar y compartir con ardor y entusiasmo la salvación que Jesús nos ofrece. Gastar el tiempo con alguien que lo necesite de verdad.
Con tu grupo, aprovechando la Semana Santa, haremos alguna misión. Iremos a algún lugar donde viva gente necesitada, para hablar de Cristo con nuestras actitudes de servicio. Que los demás crean viéndonos serviciales, alegres y felices en el compartir.

cristonautas.com

sábado, 27 de marzo de 2021

“Si dejamos que siga haciendo estas cosas, todos creerán en Él”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la  manera de la lectio divina, en este sábado de la 5a. semana de Cuaresma, ciclo B.

Dios nos bendice…
 

Evangelio del día – Lectio Divina Juan 11, 45-56
 

Sábado V Semana de Cuaresma

 Invocamos al Espíritu Santo
Espíritu Santo ven a estos momentos donde nos disponemos de corazón y mente para escuchar el mensaje de Dios y ponerlo en acción en nuestra vida.
-Amén
-

 Evangelio según Juan 11, 45-56

45 Muchos de los judíos que habían venido a visitar a María vieron lo que Jesús había hecho y creyeron en Él. 46 Pero algunos de ellos fueron a contar a los fariseos lo que Jesús había hecho. 47 Entonces los fariseos y los principales sacerdotes se reunieron con el Sanedrín y dijeron: “¿Qué vamos a hacer? ¡Este hombre está haciendo muchas señales! 48 Si dejamos que siga haciendo estas cosas, todos creerán en Él, y entonces vendrán los romanos y destruirán nuestro Templo y nuestro país”.
49 Entonces Caifás, uno de ellos quien en ese año era el Sumo Sacerdote, dijo: “¡Ustedes no saben nada! 50 ¿No entienden que es mejor para nosotros que un solo hombre muera por el pueblo y no que toda la nación sea destruida?”.
51 En ese momento Caifás no hablaba por sí mismo, sino que como era el Sumo Sacerdote ese año, estaba profetizando que Jesús iba a morir por la nación; 52 y no solo por la nación, sino también para reunir en un solo cuerpo a todos los hijos de Dios que estaban dispersos por todas partes.
53 De esta manera, a partir de ese día, los líderes judíos acordaron los planes para matar a Jesús. 54 Por este motivo, Jesús ya no caminaba públicamente entre los judíos, sino que se fue a una región cerca del desierto, a una ciudad llamada Efraín, y se quedó allí con sus discípulos.
55 Quedaba poco tiempo para la fiesta de Pascua, y muchos judíos subieron a Jerusalén antes de la fiesta para participar en la ceremonia de los ritos de purificación. 56 Ellos buscaban a Jesús y estando en el patio del Templo, se preguntaban unos a otros: “¿Qué piensan? ¿Acaso Jesús no vendrá a la fiesta?”.

Palabra del Señor

 Lectura, ¿Qué dice el texto?

Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.
 
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos.
Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación”.
Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: “Ustedes no comprenden nada.
¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?”.

‍Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés?

 Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

En el  primer párrafo, ellos vieron y creyeron, seguramente vieron algo bueno, porque si hubieran visto algo malo, se hubieran horrorizado y pocos se hubieran acercado a él, de ahí viene “El bien siempre triunfa sobre el mal” ¿Cuándo yo veo a alguien que hace el bien, creo en él, porque sé que el Señor esta actuando en él o simplemente me alejo?.
En el segundo párrafo, vemos claramente, como la corrupción, la manipulación, el poder, los interés personales, etc. Estas actitudes son más tendenciosas a los políticos, quienes según ellos gobiernan, pero también dentro de la iglesia existen también, y en nuestro entorno, es una condición humana, mundana. Dicen “si lo dejamos seguir así … nuestra nación” aquí es donde decimos el maligno mete su maldad, y empieza la manipulación porque deben defender sus intereses personales y el poder, ¿A caso yo soy como Caifás y demás, que manipula en la iglesia, fuera de ella, en mi entorno, por poder o intereses personales?, seguramente muchos diremos no, porque no queremos ser señalados, pero tomemos unos minutos y digamos “Si Soy uno de ellos, ¿Por qué?, no soy uno de ellos, ¿Por qué?; Caifás es la representación total de la manipulación, de los intereses personales, del poder, la mundanidad, la humanidad, ¿Soy como Caifás?, no es bueno señalar a nadie, pero en este caso, personas que son Caifás, no lo aceptan, Cristianamente ¿Les digo a estas personas, no importando si es un hermano, alguien muy querido, que es un Caifás?, no es fácil decirlo, pero Cristianamente debemos hacerlo y no tengamos miedo a perder esa amistad, el Señor en su momento nos dirá ¿Qué hiciste con este hermano?. Destruirán nuestro Lugar Santo, nuestra nación, ¿Qué es el Lugar Santo, nuestra nación?, ¿Verdaderamente es el Lugar Santo, nuestra nación o sólo es el medio para favorecer mis interés?

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?

 Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

Señor, ayúdame a seguir el bien, a ser fuerte ante la maldad y resistir su seducción. Esté, nuestro mundo, nuestra nación, nuestra entorno, nuestra familia sufren por la maldad, por la corrupción, los intereses personales, el poder; no es fácil quitarse esta seducción, estas tentaciones, por eso volteamos a ti y te pedimos que no nos abandones, que nos des la fuerza para resistir y salir adelante, limpios y seguros de que luchamos por vencer estás actitudes que solo nos dejan disfrutar lo inmediato, el momento, pero nos impiden ver y hacer un “VERDADERO BIEN”, “Ayúdanos y no nos abandones mi Señor, mi Dios”, somos débiles.

‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?
Cada uno pone sus intenciones.
-Amén-

 Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?


“Si dejamos que siga haciendo estas cosas”
(Repetimos)
“Si dejamos que siga haciendo estas cosas”
“Si dejamos que siga haciendo estas cosas”


Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que te ayuda a recordar este texto?

 Acción, ¿A qué me comprometo con Dios?


1. Que nuestra creencia en el Señor y en aquellos que actúa para hacer el bien sea sin intereses personales.
2. Analizarme y ver en que momentos soy como Caifás y cuáles no, y hacernos el propósito de cambiar y actuar por bondad, sin manipulación, sin maldad.
3. Ver cuáles son mis lugares Santos, mi nación y estar claros que nos son solo un pretexto para mostrarme a los demás lleno bondad, cuando no la tengo.

‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?

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viernes, 26 de marzo de 2021

“Al menos crean en las obras que hago, para que conozcan que el Padre está en mí y Yo en el Padre”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la  manera de la lectio divina, en este viernes de la 5a. semana de Cuaresma, ciclo B.

Dios nos bendice…

Evangelio del día – Lectio Divina Juan 10, 31-42

Viernes V Semana de Cuaresma
“Crean en las obras”
 

Invocamos al Espíritu Santo
Espíritu Santo ven a estos momentos cuando nos disponemos de corazón y mente para escuchar el mensaje de Dios y ponerlo en acción en nuestra vida.
-Amén-


 Evangelio según Juan 10, 31-42

31 Luego los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearlo, 32 y Jesús les dijo: “Les he mostrado muchas obras buenas de mi Padre, ahora, ¿por cuál de ellas me quieren apedrear?
33 Los judíos le respondieron: “No te queremos apedrear por una buena obra, sino porque al decir eso, estás blasfemando contra Dios, porque tú mismo siendo un hombre, te haces Dios”.
34 Entonces Jesús les dijo: “En su Ley está escrito que Dios dijo: ‘Ustedes son dioses’. 35 Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses, y la Escritura no puede ser quebrantada, 36 entonces en cuanto a mí, a quien el Padre santificó y envió al mundo, ustedes dicen: ‘Tú blasfemas’” porque dije: ‘soy Hijo de Dios’. 37 Si no hago las obras de mi Padre, entonces no me crean; 38 pero si las hago, aunque ustedes no crean en mí, al menos crean en las obras que hago, para que conozcan y crean que el Padre está en mí y Yo en el Padre”.
39 En ese momento intentaron nuevamente arrestarlo, pero Jesús escapó de sus manos, 40 y regresó nuevamente al otro lado del río Jordán, al lugar donde Juan el Bautista antes había estado bautizando y se quedó allí. 41 Y mucha gente venía a verlo, diciendo: “Juan, en verdad, no realizó ninguna señal, pero todo lo que Juan dijo sobre Jesús era verdad”.
42 En ese lugar muchos creyeron en Jesús.

Palabra del Señor

 Lectura, ¿Qué dice el texto?

Los judíos le respondieron: “No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios”.
 
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre”.
 
Muchos fueron a verlo, y la gente decía: “Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad”.
Y en ese lugar muchos creyeron en él.

‍Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés?
 

Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

Es obvio que había celos, egoísmos, poder corrompido, antipatía, ignorancia, ninguna disposición, manipulación, es imposible no darse cuenta de que si las obras son buenas, es que Dios está ahí, pero como Jesucristo no era lo que querían según su voluntad pues había todas estas indisposiciones y actitudes hacia él. ¿Me comporto con mis hermanos con las mismas actitudes e indisposiciones como lo hicieron los judíos con Jesucristo?; Si alguien hace obras buenas en nombre de Jesucristo, ¿Me pongo en contra de él porque no soy parte de o no me invito?, ¿Cómo reconozco la acción del Señor en mi, en mis hermanos?, ¿Estás acciones tienen que ser muy grandes y vistosas o basta con algo pequeño?; Hoy en día la Biblia, la Sagrada Escritura, la Palabra de Dios me dice todo de Jesucristo, ¿Le creo?, ¿Porque?

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?
 

Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

Señor no quiero tomar actitudes y disposiciones que afecten a aquel que hace obras buenas en tu nombre, sé que somos instrumentos y tú actúas en cada uno de nosotros según tu voluntad, sé que no es necesario hacer grandes obras para afirmar que tú estás ahí, a veces las pequeñas obras son las que dan grandes testimonios de ti. No solamente creo en ti por lo que nos haz dejado en la Sagrada Escritura, sino porque tú amor esta más presente en cada uno de nosotros.

‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?
Cada uno pone sus intenciones.
-Amén-

 Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?

 
“Crean en las obras”
(Repetimos)
“Crean en las obras”
“Crean en las obras”


Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que te ayuda a recordar este texto?

 Acción, ¿A qué me comprometo con Dios?


1. Toda obra buena que veamos o hagamos en el nombre del Señor, demos gracias porque nos utiliza como instrumentos y él actúa así.
2. En este tiempo de Cuaresma salgamos a hacer obras buenas en nombre del Señor.

‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?

cristonautas.com

jueves, 25 de marzo de 2021

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la  manera de la lectio divina, en este jueves en que celebramos la solemnidad de la Anunciación del Señor, ciclo B.

Dios nos bendice…


Lectio:

 Lucas 1,26-38


25 de marzo

-Solemnidad de la Anunciación del Señor

La alianza de Dios con el hombre
El sí de María y nuestro sí

1. Oración inicial

Padre misericordioso, envíame también a mí, en este tiempo de oración y de escucha de tu Palabra, tu ángel santo, para que yo pueda recibir el anuncio de la salvación y, abriendo el corazón, pueda ofrecer mi sí al Amor. Envía sobre mí, te ruego, tu Espíritu Santo, como sombra que me cubra, como potencia que me llene. Hasta ahora, oh Padre, yo no quiero decirte otra cosa que mi sí; decirte: “He aquí, que estoy aquí por Ti. Haz de mí lo que quieras. “Amén.

2. Lectura


a) Para colocar el pasaje en su contexto:

El pasaje de la anunciación nos conduce del templo, espacio sagrado por excelencia, a la casa, a la intimidad del encuentro personal de Dios con su criatura; nos conduce dentro de nosotros mismos, al profundo de nuestro ser y de nuestra historia, allá donde Dios puede llegar y tocarnos. El anuncio del nacimiento de Juan el Bautista había abierto el seno estéril de Isabel, deshaciendo la absoluta impotencia del hombre y transformándola en capacidad de obrar junto con Dios. El anuncio del nacimiento de Jesús, por el contrario, llama a la puerta del seno fructífero de la “Llena de Gracia” y espera respuesta: es Dios que espera nuestro sí, para poder obrar todo.

b) Para ayudar en la lectura del pasaje:

vv.26-27: Estos dos primeros versículos nos colocan en el tiempo y el espacio sagrados del acontecimiento que meditamos y que reviven en nosotros: estamos en el sexto mes de la concepción de Juan Bautista y estamos en Nazaret, ciudad de Galilea, territorio de los alejados e impuros.. Aquí ha bajado Dios para hablarle a una virgen, para hablar a nuestro corazón.Nos vienen presentados los personajes de este acontecimiento maravilloso: Gabriel, el enviado de Dios, una joven mujer de nombre María y su esposo José, de la casa real de David. También nosotros somos acogidos a esta presencia, estamos llamados a entrar en el misterio.vv.28-29: Son las primerísimas frases del diálogo de Dios con su criatura. Pocas palabras, apenas un suspiro, pero palabras omnipotentes, que turban el corazón, que ponen profundamente en discusión la vida, los planes, las esperanzas humanas. El ángel anuncia el gozo, la gracia y la presencia de Dios; María queda turbada y se pregunta de dónde le pueda venir a ella todo esto. ¿De dónde un gozo tal? ¿Cómo una gracia tan grande que puede cambiar incluso el ser?

vv.30-33: Estos son los versículos centrales del pasaje: y la explosión del anuncio, la manifestación del don de Dios, de su omnipotencia en la vida del hombre. Gabriel. el fuerte, habla de Jesús: el rey eterno, el Salvador, el Dios hecho niño, el Omnipotente humilde. Habla de María, de su seno, de su vida que ha sido elegida para dar entrada y acogida a Dios en este mundo y en cualquier otra vida. Dios comienza, ya aquí, a hacerse vecino, a llamar. Está en pie, espera, junto a la puerta del corazón de María; pero también aquí, en nuestra casa, junto a nuestro corazón....

v.34: María ante la propuesta de Dios, se deja manejar por una completa disposición; revela su corazón, sus deseos. Sabe que para Dios lo imposible es realizable, no tiene la mínima duda, no endurece su corazón ni su mente, no hace cálculos; quiere solamente disponerse plenamente, abrirse, dejarse alcanzar de aquel toque humanamente imposible, pero ya escrito, ya realizado en Dios. Pone delante de Él, con un gesto de purísima pobreza, su virginidad, su no conocer varón; es una entrega plena, absoluta, desbordante de fe y abandono. Es la premisa del sí.

vv. 35-37: Dios, humildísimo responde; la omnipotencia se inclina sobre la fragilidad de esta mujer, que somos cada uno de nosotros. El diálogo continúa, la alianza crece y se refuerza. Dios revela el cómo, habla del Espíritu Santo, de su sombra fecundante, que no viola, no rompe, sino conserva intacta. Habla de la experiencia humana de Isabel, revela otro imposible convertido en posible; casi una garantía, una seguridad. Y después, la última palabra, ante la cual es necesario escoger: decir sí o decir no; creer o dudar, entregarse o endurecerse, abrir la puerta o cerrarla. “Nada es imposible para Dios”

v.38: Este último versículo parece encerrar el infinito. María dice su “He aquí” se abre, se ofrece a Dios y se realiza el encuentro, la unión por siempre. Dios entra en el hombre y el hombre se convierte en lugar de Dios: son las Bodas más sublimes que se puedan jamás realizar en esta tierra. Y sin embargo el evangelio se cierra con una palabra casi triste, dura: María queda sola, el ángel se va. Queda, sin embargo, el sí pronunciado por María a Dios y su Presencia; queda la verdadera Vida.

c) El texto:

Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y se le llamará Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el sexto mes de la que se decía que era estéril, porque no hay nada imposible para Dios.» Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel, dejándola, se fue.

3. Un momento de silencio orante

He leído y escuchado las palabras del evangelio. Estoy en silencio...Dios está aquí, a la puerta, y pide asilo, precisamente a mí, a mi pobre vida....

4. Algunas preguntas


a) El anuncio de Dios, su ángel, entra en mi vida, ante mí y me habla. ¿Estoy preparado para recibirlo, para dejarle espacio, para escucharlo con atención?

b) Enseguida recibo un anuncio desconcertante; Dios me habla de gozo, de gracia, de presencia. Precisamente las cosas que yo estoy buscando desde hace tanto tiempo, de siempre. ¿Quién me podrá hacer verdaderamente feliz?¿Quiero fiarme de su felicidad, de su presencia?

c) Ha bastado un poco, apenas un movimiento del corazón, del ser; Él ya se ha dado cuenta. Ya me está llenando de luz y amor. Me dice: “Has encontrado gracia a mis ojos”. ¿Agrado yo a Dios? ¿Él me encuentra amable? Sí, así es. ¿Por qué no lo hemos querido creer antes?¿Por qué no lo he escuchado?

d) El Señor Jesús quiere venir a este mundo también a través de mí; quiere acercarse a mis hermanos a través de los senderos de mi vida, de mi ser. ¿Podré estropearle la entrada?¿Podré rechazarlo, tenerlo lejano?¿Podré borrarlo de mi historia de mi vida?

5. Una clave de lectura

Algunas palabras importantes y fuertes que resuenan en este pasaje del evangelio

¡Alégrate! Verdaderamente es extraño este saludo de Dios a su criatura; parece inexplicable y quizás sin sentido. Y sin embargo, ya desde siglos resonaba en las páginas de las divinas Escrituras y, por consiguiente, en los labios del pueblo hebreo.

¡Gózate, alégrate, exulta!  Muchas veces los profetas habían repetido este soplo del respiro de Dios, habían gritado este silencioso latido de su corazón por su pueblo, su resto. Lo leo en Joel: “No temas, tierra, sino goza y alégrate, porque el Señor ha hecho cosas grandes....”(2,21-23); en Sofonías: “Gózate, hija de Sion, exulta, Israel, y alégrate con todo el corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha revocado tu condena” (3,4); en Zacarías: “Gózate, exulta hija de Sion porque, he aquí, que yo vengo a morar en medio de ti, oráculo del Señor” (2,14). Lo leo y lo vuelvo a escuchar, hoy, pronunciado también sobre mi corazón, sobre mi vida; también a mí se me anuncia un gozo, una felicidad nueva, nunca antes vivida. Descubro las grandes cosas que el Señor ha hecho por mí; experimento la liberación que viene de su perdón, yo no estoy ya condenado, sino agraciado, para siempre; vivo la experiencia de la presencia del Señor junto a mí, en mí. Sí, Él ha venido a habitar entre nosotros; Él está de nuevo plantando su tienda en la tierra de mi corazón, de mi existencia. Señor, como dice el salmo, Tú te gozas con tus criaturas (Sal 104, 31) y también yo me gozo en ti; mi gozo está en ti (Sal 104, 34).

El Señor está contigo. Estas palabras tan simples, tan luminosas, dichas por el ángel a María, encierran una fuerza omnipotente; me doy cuenta que bastaría, por sí solas, a salvarme la vida, a levantarme de cualquier caída o fallo, de cualquier error. El hecho de que Él, mi Señor, está conmigo, me sostiene en vida, me vuelve animoso, me da confianza para continuar existiendo. Si yo existo, es porque Él está conmigo. Quizás pueda valer para mí la experiencia que la Escritura cuenta de Isaac, al cual le sucedió la cosa más bella que se puede desear a un hombre que cree en Dios y lo ama; un día se le acerca a él Abimelech con sus hombres, diciéndole; “Hemos visto que el Señor está contigo” (Gén 26, 28) y pidiendo que se hicieran amigos, que se hiciera un pacto. Quisiera que también de mí se dijera la misma cosa; quisiera poder manifestar que el Señor verdaderamente está en mí, dentro de mi vida, en mis deseos, mis afectos, mis gustos y acciones; quisiera que otros pudieran encontrarlo por mi mediación. Quizás, por esto, es necesario que yo absorba su presencia, que lo coma y lo beba. Me voy a la escuela de la Escritura, leo y vuelvo a leer algunos pasajes en la que la voz del Señor me repite esta verdad y, mientras Él me habla, me voy cambiando, me siento más habitado. ”Permanece en este país y yo estaré contigo y te bendeciré” (Gén 26,3). “Después el Señor comunicó sus órdenes a Josué , hijo de Nun, y le dijo: “Sé fuerte y ten ánimo, porque tú introducirás a los Israelitas en el país que he jurado darles, y yo estaré contigo” (Dt 31,23). ”Lucharán contra ti pero no prevalecerán, porque yo estaré contigo para salvarte y liberarte” (Jer 15,20). “El ángel del Señor aparece a Gedeón y le dice: “¡El Señor es contigo, hombre fuerte y valeroso!” (Jue 6,12). “En aquella noche se le apareció el Señor y le dijo: Yo soy el Dios de Abrahán tu padre, no temas porque yo estoy contigo. Te bendeciré y multiplicaré tu descendencia por amor a Abrahán, mi siervo” (Gén 26,24). “He aquí que yo estoy contigo y te protegeré a donde quieras que vayas; luego te haré regresar a este país, porque no te abandonaré sin hacer todo lo que te he dicho” (Gén 28,15) “No temas porque yo estoy contigo; no te descarríes, porque yo soy tu Dios. Te hago fuerte y acudo en tu ayuda y te sostengo con la diestra victoriosa” (Is 41,10)

No temas: La Biblia se encuentra rebosante de este anuncio lleno de ternura; casi como un río de misericordia esta palabra recorre todos los libros sagrados, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. Es el Padre que repite a sus hijos que no tengan miedo, porque Él está con ellos, no los abandona, no los olvida, no los deja en poder del enemigo. Es como si fuese una declaración de amor, de corazón a corazón, y llega hasta nosotros. Abrahán ha oído esta palabra y después de él su hijo Isaac, después los patriarcas, Moisés, Josué, David, Salomón y con ellos, Jeremías y todos los profetas. Ninguno está excluido de este abrazo de salvación que el Padre ofrece a sus hijos, también a los más alejados, los más rebeldes. María sabe escuchar profundamente esta palabra y se la cree con fe plena, con absoluto abandono; Ella escucha y cree, acoge y vive también para nosotros. Ella es la mujer fuerte y animosa que se abre a la llegada del Señor, dejando caer todos los miedos, las incredulidades, las negativas. Ella repite este anuncio de Dios dentro de nuestra vida y nos invita a creer con Ella.

Has encontrado gracia. Señor, sí he encontrado gracia a tus ojos...”. Esta es la plegaria que sale más veces del corazón de hombres y mujeres que buscan refugio en el Señor; de ellos habla la Escritura, los encontramos en las encrucijadas de nuestras calles, cuando no sabemos bien a donde ir, cuando nos sentimos golpeados por la soledad o la tentación, cuando vivimos los abandonos, las traiciones, las desconfianzas que pesan sobre nuestra existencia. Cuando no tenemos a nadie y no logramos ni siquiera encontrarnos a nosotros mismos, entonces también nosotros, como ellos, nos ponemos a rezar repitiendo aquellas palabras: “Señor, si he encontrado gracias a tus ojos...”. ¡Cuantas veces quizás las hemos repetido, también solo, en silencio! Pero hoy aquí, en este pasaje evangélico tan sencillo, se nos adelantaron, hemos estado escuchando con anterioridad; ya no necesitamos suplicar, porque ya hemos encontrado todo aquello que estábamos siempre buscando y mucho más. Hemos recibido gratuitamente, hemos sido colmados y ahora rebosamos. Para Dios nada hay imposible

Hemos llegado casi al final de este recorrido fortísimo de gracia y de liberación; acaba de alcanzarme ahora una palabra que me sacude en lo más profundo. Mi fe está puesta al retortero; el Señor me prueba, me sondea, pone a prueba mi corazón. Lo que el ángel afirma aquí, delante de María, había sido ya proclamado muchas veces en el Antiguo Testamento; ahora alcanza la plenitud, ahora todos los imposibles se realizan; Dios se hace hombre; el Señor se convierte en amigo; el lejano está muy cerca. Y yo, también yo, pequeño y pobre, me hago partícipe de esta inmensidad de gracia; se me dice que también en mi vida lo imposible se convierte en posible. Sólo debo creer, sólo dar mi consentimiento. Pero esto significa dejarse sacudir por la potencia de Dios; entregarme a Él: que me cambia, me libera, me renueva. Nada de esto es imposible. Sí, yo puedo renacer hoy, en este momento, por gracia de su palabra que me ha hablado, que me ha alcanzado hasta el punto más profundo del corazón. Busco y transcribo los pasos de la Escrituras que me repiten esta verdad. Y mientras escribo, mientras las leo y las pronuncio despacio, masticando cada palabra, lo que ellas dicen se realizan en mí... Génesis 18,14; Job 42,2; Jeremías 32, 17; Jeremías 32, 27; Zacarías 8,6; Mateo 19,26; Lucas 18,27. Heme aquí Y ahora no puedo huir, ni evitar la conclusión. Sabía desde el principio que precisamente aquí, dentro de esta palabra, tan pequeña sin embargo, tan llena, tan definitiva, Dios me estaba aguardando. La cita del amor, de la alianza entre Él y yo se había señalado precisamente en esta palabra, apenas un suspiro de su voz. Permanezco aturdido por la riqueza de presencia que siento en este ¡“Heme aquí”!; no debo esforzarme mucho para recordar las innumerables veces que Dios mismo la ha pronunciado primero, la ha repetido. Él es el “Heme aquí” hecho persona, hecho fidelidad absoluta, insustituible. Debería ponerme solamente bajo su onda, sólo encontrar su impronta en los polvos de mi pobreza, de mi desierto; debería sólo acoger su amor infinito que no ha cesado jamás de buscarme, de estar junto a mi, de caminar conmigo, donde quiera que yo he ido. El “Heme aquí” está ya dicho y vivido, es ya verdad. ¡Cuántos, antes que yo y cuántos también hoy, junto a mi! No, no estoy solo. Hago una vez más silencio, me coloco una vez más a la escucha, antes de responder... “¡Heme aquí, heme aquí!” (Is 65,1) repite Dios; “Heme aquí, soy la sierva del Señor”, responde María; “Heme aquí, que yo vengo para hacer tu voluntad” (Sal 39,8) dice Cristo.6. Un momento de oración: Salmo 138

Estribillo: Padre, en tus manos encomiendo mi vida
Tú me escrutas, Señor, y me conoces;
sabes cuándo me siento y me levanto,
mi pensamiento percibes desde lejos;
de camino o acostado, tú lo adviertes,
familiares te son todas mis sendas.
Aún no llega la palabra a mi lengua, y tú,
 

Señor, la conoces por entero;
me rodeas por detrás y por delante,
tienes puesta tu mano sobre mí.
Maravilla de ciencia que me supera,
tan alta que no puedo alcanzarla.

¿Adónde iré lejos de tu espíritu,
adónde podré huir de tu presencia?
Si subo hasta el cielo, allí estás tú,
si me acuesto en el Seol, allí estás.
 

Porque tú has formado mis riñones,
me has tejido en el vientre de mi madre;
te doy gracias por tantas maravillas:
 prodigio soy, prodigios tus obras.


¡Qué arduos me resultan tus pensamientos
,oh Dios, qué incontable es su suma!
Si los cuento, son más que la arena;
al terminar, todavía estoy contigo.
 

Sondéame, oh Dios, conoce mi corazón,
 examíname, conoce mis desvelos.
Que mi camino no acabe mal,
guíame por el camino eterno.

7. Oración final

Padre mío, tú has bajado hasta mí, me has tocado el corazón, me has hablado, prometiéndome gozo, presencia, salvación. En la gracia del Espíritu Santo, que me ha cubierto con su sombra, también yo junto a María, he podido decirte mi sí, el “Heme aquí” de mi vida por ti. Ahora no me queda nada más que la fuerza de tu promesa, tu verdad: “Concebirás y darás a la luz Jesús”. Señor, aquí tienes el seno abierto de mi vida, de mi ser, de todo lo que soy. Pongo todo en tu corazón. Tú, entra, ven, desciende te ruego a fecundarme, hazme generadora de Cristo en este mundo. El amor que yo recibo de ti, en medida desbordante, encuentre su plenitud y su verdad cuando alcance a los hermanos y hermanas que tú pones en mi camino. Nuestro encuentro, oh Padre, sea abierto, sea don para todos; sea Jesús, el Salvador. Amén.

Fuente: ocarm.org

miércoles, 24 de marzo de 2021

«Si os mantenéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la  manera de la lectio divina, en este miércoles de la 5a semana de Cuaresma, ciclo B.

Dios nos bendice…

Lectio:

 Juan 8,31-42
Tiempo de Cuaresma

1) Oración inicial

 Ilumina, Señor, el corazón de tus fieles purificando por las penitencias de Cuaresma, y tú, que nos infundes el piadoso deseo de servirte, escucha paternalmente nuestras súplicas. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Juan 8,31-42

Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en él:« Si os mantenéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.»Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?» Jesús les respondió:«En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo.Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre.Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres.Ya sé que sois descendencia de Abrahán; pero tratáis de matarme, porque mi palabra no prende en vosotros. Yo hablo lo que he visto junto a mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído a vuestro padre.» Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abrahán.» Jesús les dice: «Si sois hijos de Abrahán, haced las obras de Abrahán.Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.»Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios.» Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí,  porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado.

 3) Reflexión

En el evangelio de hoy sigue la reflexión sobre el capítulo 8 de Juan. Como en círculos concéntricos, Juan profundiza en el misterio de Dios que envuelve a la persona de Jesús. Parece una repetición, porque siempre vuelve a hablar del mismo punto. En realidad, es el mismo punto, pero cada vez en un nivel más profundo. El evangelio de hoy aborda el tema de la relación de Jesús con Abrahán, el Padre del pueblo de Dios. Juan trata de ayudar las comunidades a comprender cómo Jesús se sitúa en el conjunto de la historia del Pueblo de Dios. Las ayuda a percibir la diferencia que hay entre Jesús y los judíos, y también entre los judíos y los demás: todos somos hijos e hijas de Abrahán.

• Juan 8,31-32: La libertad que nace de la fidelidad a la palabra de Jesús. Jesús manifiesta a los judíos: “Si os mantenéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Ser discípulo de Jesús es lo mismo que abrirse a Dios. Las palabras de Jesús son en realidad palabra de Dios. Comunican la verdad, porque dan a conocer las cosas como son a los ojos de Dios y no a los ojos de los fariseos. Más tarde, durante la última Cena, Jesús enseñará lo mismo a los discípulos.

• Juan 8,33-38: ¿Qué quiere decir ser hijo e hija de Abrahán? La reacción de los judíos es inmediata: "Nosotros somos descendencia de Abrahán y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?” Jesús insiste haciendo una distinción entre hijo y esclavo y dice: "Todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres.” Jesús es el hijo y vive en la casa del Padre. El esclavo no vive en la casa del Padre. Vivir fuera de la casa, fuera de Dios quiere decir vivir en el pecado. Si aceptaran la palabra de Jesús podrían llegar a ser hijos y alcanzar la libertad. No serían esclavos. Y Jesús continúa: “Ya sé que sois descendencia de Abrahán; pero tratáis de matarme, porque mi palabra no prende en vosotros.” Inmediatamente aparece bien clara la distinción: “Yo hablo lo que he visto junto a mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído a vuestro padre”. Jesús les niega el derecho a decir que son hijos de Abrahán, porque sus obras afirman lo contrario.

• Juan 8,39-41a: Un hijo de Abrahán cumple las obras de Abrahán. Ellos insisten en afirmar: “¡Nuestro Padre es Abrahán!” como si quisiesen presentar a Jesús un documento de su identidad. Jesús vuelve a insistir: “Si sois hijos de Abrahán, haced las obras de Abrahán. Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abrahán. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre.” Entre líneas sugiere que el padre de ellos es Satanás (Jn 8,44). Sugiere que son hijos de la prostitución.

• Juan 8,41b-42: “Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que él me ha enviado”. Usando palabras diversas, Jesús repite la misma verdad: “Aquel que pertenece a Dios escucha las palabras de Dios”. El origen de esta afirmación viene de Jeremías quien dice: “Pondré mi ley en su interior, la escribiré en sus corazones. Entonces yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Ya no tendrán que enseñarse mutuamente, diciéndose el uno al otro: „Conozcan a Yahvé‟. Pues me conocerán todos, del más grande al más humilde. Porque yo habré perdonado su culpa y no me acordaré más de su pecado” (Jer 31,33-34). Pero ellos no se abrieron a esta nueva experiencia de Dios, y por esto no reconocieron a Jesús como enviado del Padre.

4) Para la reflexión personal

• Libertad que se somete en todo al Padre. ¿Existe algo de este tipo en ti? ¿Conoces a personas así?

• ¿Cuál es la experiencia más profunda en mí que me impulsa a reconocer a Jesús como enviado por Dios?

5) Oración final

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, bendito tu nombre santo y glorioso. Bendito eres en el templo de tu santa gloria. Bendito eres sobre el trono de tu reino. (Dn 3,52)

Fuente: ocarm.org

martes, 23 de marzo de 2021

«Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la  manera de la lectio divina, en este martes de la 5a semana de Cuaresma, ciclo B.

Dios nos bendice…

Lectio:

Juan 8,21-30

Tiempo de Cuaresma

1) Oración inicial

Concédenos, Señor, perseverar en el fiel cumplimiento de tu santa voluntad, para que, en nuestros días, crezca en santidad y en número el pueblo dedicado a tu servicio. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Juan 8,21-30

Jesús les dijo otra vez: «Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado.Adonde yo voy, vosotros no podéis ir.» Los judíos se decían: «¿Es que se va a suicidar, pues dice: `Adonde yo voy, vosotros no podéis ir'? Él les decía:«Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba.Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados.» Entonces le decían: «¿Quién eres tú?» Jesús les respondió:«Desde el principio, lo que os estoy diciendo. Mucho podría hablar de vosotros y juzgar pero el que me ha enviado es veraz, y lo que le he oído a él es lo que hablo al mundo.» No comprendieron que les hablaba del Padre. Les dijo, pues, Jesús: «Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que Yo Soy, y que no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo. Y el que me ha enviado está conmigo: no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que le agrada a él.»Al hablar así, muchos creyeron en él.

3) Reflexión

 • La semana pasada, la liturgia nos llevaba a meditar el 5 del Evangelio de Juan. Esta semana nos pone delante el capítulo 8 del mismo evangelio. Como el capítulo 5, también el capítulo 8 contiene reflexiones profundas sobre el misterio de Dios que envuelve a la persona de Jesús. Aparentemente, se trata de diálogos entre Jesús y los fariseos (Jn 8,13). Los fariseos quieren saber quién es Jesús. Ellos lo critican por dar testimonio de sí mismo sin ninguna prueba o testimonio para legitimarse ante la gente (Jn 8,13). Jesús responde diciendo que él no habla a partir de sí mismo, sino siempre a partir del Padre y en nombre del Padre (Jn 8,14-19).

• En realidad, los diálogos son también expresión de cómo era la transmisión catequética de la fe en las comunidades del discípulo amado al final del primero siglo. Reflejan la lectura orante que los cristianos hacían de las palabras de Jesús como expresión de la Palabra de Dios. El método de pregunta y respuesta los ayudaba a encontrar la respuesta a los problemas que, en aquel final del siglo, los judíos planteaban a los cristianos. Era una manera concreta de ayudar la comunidad a profundizar su fe en Jesús y en su mensaje.

• Juan 8,21-22: ‟Adonde yo voy, vosotros no podéis ir'. Aquí Juan aborda un nuevo asunto u otro aspecto del misterio que envuelve a la persona de Jesús. Jesús habla de su ida y dice que allí donde él va, los fariseos no pueden seguirle. “Yo me voy y vosotros me buscaréis, y moriréis en vuestro pecado.” Ellos buscan a Jesús, pero no lo encuentran porque no le conocen y lo buscan con criterios equivocados. Ellos viven en el pecado y van a morir en el pecado. Vivir en el pecado quiere decir vivir alejado de Dios. Ellos imaginan a Dios de una determinada forma, y Dios es diferente a como ellos se lo imaginan. Por esto no son capaces de reconocer la presencia de Dios en Dios. Los fariseos no entienden lo que Jesús quiere decir y toman todo al pie de la letra: “¿Es que se va a suicidar?”

• Juan 8,23-24: „Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba.‟ Los fariseos se orientan en todo según los criterios de este mundo. “¡Vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo!” El marco de referencias que orienta a Jesús en todo lo que dice es el mundo de arriba, esto es, Dios, el Padre, y la misión que recibió del Padre. El marco de referencias de los fariseos es el mundo de aquí abajo, sin apertura, cerrado en sus propios criterios. Por esto, viven en el pecado. Vivir en el pecado es no tener la mirada de Jesús sobre la vida. La mirada de Jesús es totalmente abierta para Dios hasta el punto que Dios está en él en toda su plenitud (Cf. Col 1,19). Nosotros decimos: “Jesús es Dios”. Juan nos convida a decir: “¡Dios es Jesús!”. Por esto, Jesús dice: “Ya os he dicho que moriréis en vuestros pecados, porque si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados”. YO SOY es la afirmación con que Dios se presenta a Moisés en el momento de liberar a su pueblo de la opresión de Egipto (Ex 3,13-14). Es la expresión máxima de la certeza absoluta de que Dios está en medio de nosotros a través de Jesús. Jesús es la prueba definitiva de que Dios está con nosotros. Emmanuel.

• Juan 8,25-26: ¿Quién eres tú? El misterio de Dios en Jesús no cabe en los criterios con los que los fariseos miran Jesús. De nuevo preguntan: “¿Quién eres tú?” Ellos no entendían porque no entienden el lenguaje de Jesús. Jesús hablaba con ellos a partir de todo lo que él experimentaba y vivía en contacto con el Padre y a partir de la conciencia de su misión. Jesús no se auto-promueve. Él apenas dice y expresa lo que oye del Padre. Él es pura revelación porque es pura y total obediencia.

• Juan 8,27-30: “Cuando hayáis levantado al Hijo del hombre, entonces sabréis que YO SOY‟. Los fariseos no entienden que Jesús, en todo lo que dice y hace, es expresión del Padre. Lo comprenderán sólo después que hayan levantado al Hijo del Hombre. “Entonces sabréis que YO SOY”. La palabra levantar tiene un doble sentido de levantar sobre la Cruz y ser levantado a la derecha del Padre. La Buena Nueva de la muerte y de la resurrección revelará quién es Jesús, y ellos sabrán que Jesús es la presencia de Dios en medio de nosotros. El fundamento de esta certeza de nuestra fe es doble: de un lado, la certeza de que el Padre está siempre con Jesús y nunca le deja solo y, por otro lado, la total y radical obediencia de Jesús al Padre, por la que él se convierte en total apertura y total transparencia del Padre para nosotros.

4) Para la reflexión personal

• Quien se encierra en sus criterios y piensa saberlo todo, no será nunca capaz de comprender al otro. Así eran los fariseos ante Jesús. Yo ante los demás, ¿cómo me comporto?

• Jesús es radical obediencia al Padre y por esto es total revelación del Padre. ¿Qué imagen de Dios se irradia a partir de mí?

5) Oración final

Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti; no me escondas tu rostro el día de la desgracia. Inclina tu oído hacia mí; cuando te invoco, escúchame en seguida. (Sal 101)

homiletica.org/carmelitas

lunes, 22 de marzo de 2021

«Tampoco yo te condeno. Vete, y en adelante no peques más»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, en este lunes de la 5a semana de Cuaresma, ciclo B.

Dios nos bendice...

Evangelio del día – Lectio Divina Juan 8, 1-11

Lunes  V Semana de Cuaresma
 

Invocamos al Espíritu Santo
Espíritu Santo ven a estos momentos donde nos disponemos de corazón y mente para escuchar el mensaje de Dios y ponerlo en acción en nuestra vida.
-Amén-


 Evangelio según Juan 8, 1-11


1 Entonces Jesús se fue al Monte de los Olivos, 2 y al amanecer regresó al patio del Templo. Toda la gente se reunía a su alrededor y Jesús sentado, enseñaba a todos. 3 Luego, algunos maestros de la Ley y fariseos llevaron a Jesús a una mujer que había sido atrapada en adulterio y poniéndola en medio de todos, 4 le dijeron: “Maestro, esta mujer fue atrapada en el acto de adulterio, 5 y según la Ley, Moisés nos mandó a apedrear las mujeres adúlteras. ¿Tú qué dices al respecto?”
6 Hicieron esta pregunta para obtener pruebas contra Jesús, porque querían acusarlo. Pero Jesús, inclinándose hacia el suelo, comenzó a escribir en la tierra con el dedo. 7 Mientras ellos continuaban haciendo la misma pregunta, Jesús se enderezó y les dijo: “El que esté libre de pecado entre ustedes, que sea el primero en arrojar una piedra contra esta mujer”.
8 Luego inclinándose de nuevo, continuó escribiendo en la tierra.9 Cuando oyeron esto, uno a uno se fueron, comenzando por los más viejos. Solo quedaron Jesús y la mujer, que estaba parada en medio.
10 Entonces Jesús se enderezó y le dijo: “Mujer, ¿dónde están? ¿No queda nadie para condenarte?”
11 Ella dijo: “Nadie, Señor”. Entonces Jesús le dijo: “Yo tampoco te condeno. ¡Vete y no peques más!”

Palabra del Señor


 Lectura, ¿Qué dice el texto?

Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en adulterio y, poniéndola en medio de todos,
dijeron a Jesús: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
Moisés, en la Ley, nos ordenó apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?”.
 
Como insistían, se enderezó y les dijo: “El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra”.
 
Ella le respondió: “Nadie, Señor”. “Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante”.

‍Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés?

 Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

Vamos a darle un pequeño cambio al texto: Los escribas y los fariseos le trajeron a una “persona” que había sido sorprendida en “pecado” y, poniéndola en medio de todos,
dijeron a Jesús: “Maestro, esta “persona” ha sido sorprendida en flagrante “pecado”.
Moisés, EN LA LEY, nos ordenó apedrear a esta clase de “personas”. Y tú, ¿qué dices?”.
 
A veces nos creemos que no tenemos pecados y eso nos da la autoridad (fariseos y escribas) para opinar o juzgar a quien queramos, porque nos sentimos como “QUE SOMOS LA LEY” y lo que sabemos y decimos es verdad absoluta; juzgamos a los demás pero a nosotros mismos no, “Porque nos sentimos perfectos, solo nuestros puntos de vista, nuestras opiniones, el círculo que hemos creado, y todo lo que creemos es LEY”, ¿Soy de los creen que hemos sido elegidos por Dios con toda la LEY, para juzgar, acusar, señalar a los demás?, cuando alguien me muestra que estoy equivocado o que el punto de vista desde el cual estoy opinando es incorrecto, ¿Soy humilde para analizar y ver si estoy en lo correcto o no? o ¿Insisto en forzar para que se diga, pese a mi error, que yo tengo la razón?, ¿Entiendo que ante mis faltas, mis errores, mis equivocaciones, mis tentaciones, mis debilidades, el Señor entiende mi humanidad y el me dice te perdono, no te condeno, aprende y no lo vuelvas a hacer, y sigue adelante?

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal?

 Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

 
Dios mío, mi Señor, en muchas ocasiones me siento con autoridad e intentó tomar tu lugar, me siento como el elegido, inmune, y empiezo a juzgar, criticar, señalar, condenar a quien yo quiera, perdóname esta falta, perdóname por esa actitud de querer tomar tu lugar, ayúdame a ser humilde y dejar todo en manos tuyas, y no tomar un lugar que no me corresponde, que salga de mi esa soberbia, esa insistencia de forzar y de querer mostrar a los demás que soy la verdad absoluta, cuando no lo soy, ni lo seré. Tu humildad y amor es enorme y siempre nos miras con misericordia, nos levantas y nos llevas adelante con amor

‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?
Cada uno pone sus intenciones.
-Amén-

 Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?

 
“Yo tampoco te condeno”
(Repetimos)
“Yo tampoco te condeno”
“Yo tampoco te condeno”


Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que te ayuda a recordar este texto?

 Acción, ¿A qué me comprometo con Dios?

 
1. Analizar mis actitudes y ver si soy como los fariseos y escribas que enjuició a los demás pero no me enjuició a mi mismo.
2. Analizar cuantas veces me han mostrado que no estoy correcto en lo que digo o hago y aún así sigo insistiendo en que tengo la razón.
3. Recordar todas aquellas veces en que hemos sentido que el Señor nos ha dicho “no te condeno, no lo vuelvas hacer y adelante”

‍Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?

Cristonautas.com

domingo, 21 de marzo de 2021

«Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, en este domingo de la 5a semana dd Cuaresma, ciclo B.

Dios nos bendice…

Lectio:

Juan 12,20-33


5º Domingo de Cuaresma

Queremos ver a Jesús

1. Oración inicial

Escucha, ¡oh Padre! nuestra súplica: te pedimos que envíes tu Espíritu con abundancia, para que sepamos escuchar tu voz que proclama la gloria de tu Hijo que se ofrece para nuestra salvación. Haz que de esta escucha atenta y comprometida, sepamos hacer germinar en nosotros una nueva esperanza para seguir a nuestro Maestro y Redentor con total disponibilidad, aún en los momentos difíciles y oscuros. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

2. Lectura

a) El contexto:

Estamos al final del "libro de los signos", que es la clave interpretativa que usa Juan en su Evangelio y ya se está perfilando el encuentro mortal entre la clase dirigente y Jesús. Este pasaje es como un broche entre lo que hasta ahora Juan ha contado y se concluye con esta aparición de las "gentes" (señalados por estos "griegos") y lo que está por suceder. Los próximos sucesos Juan los subdivide en dos ámbitos. El primer ámbito es el diálogo con sólo los discípulos, en el contexto de la cena pascual (cc 13-17); el otro ámbito será la escena pública de la pasión y después la aparición del resucitado (cc 18-21). Este episodio, quizás no es del todo real: quiere señalar que la apertura a las gentes ha comenzado ya con Jesús mismo. No se trata tanto de andar a convencer a los otros de cualquier cosa, sino de acoger ante todo su búsqueda y llevarla a la madurez. Y esta madurez no llega sino con la colaboración de los otros y con un diálogo con Jesús. No se dice si Jesús ha hablado a estos griegos: el texto parece abreviar la narración, haciendo llevar pronto a la evidencia a qué "tipo" de Jesús se deben acercar aquéllos que lo buscan. Se trata del Jesús que ofrece la vida, que da frutos a través de la muerte. No, por tato, un Jesús "filósofo", "sabio"; sino ante todo aquél que no está atado a la propia vida, sino que la ha dado y se ha puesto al servicio de la vida de todos. Los versículos 27-33, que manifiestan la angustia y la turbación de Jesús frente a la muerte inminente, se llaman también "el Getsemaní del IV Evangelio" en paralelo con la narración de los Sinópticos sobre la vigilia dolorosa de Jesús en el Getsemaní: Como sucede con el trigo: sólo quebrantádose y muriendo puede liberar toda su vitalidad; así muriendo Jesús mostrará todo su amor que da vida. La historia de la semilla es la historia de Jesús, y de todo discípulo que quiere servirlo y tener vida en Él.

b) El texto

Había algunos griegos de los que subían a adorar en la fiesta. Éstos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: «Señor, queremos ver a Jesús.» Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les respondió: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo de hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto. El que ama su vida, la pierde; y el que odia su vida en este mundo, la guardará para una vida eterna. Si alguno me sirve, que me siga, y donde yo esté, allí estará también mi servidor. Si alguno me sirve, el Padre le honrará. Ahora mi alma está turbada. Y ¿que voy a decir?¡Padre, líbrame de esta hora! Pero ¡si he llegado a esta hora para esto! Padre, glorifica tu Nombre». Vino entonces una voz del cielo: «Le he glorificado y de nuevo le glorificaré». La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno. Otros decían: «Le ha hablado un ángel.» Jesús respondió: «No ha venido esta voz por mí, sino por vosotros. Ahora es el juicio de este mundo; ahora el Príncipe de este mundo será derribado. Y yo cuando sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí.» Decía esto para significar de qué muerte iba a morir.

3. Un momento de silencio orante
para releer el texto con el corazón y reconocer a través de las frases y de la estructura la presencia del misterio del Dios viviente.

4. Algunas preguntas para recoger del texto los núcleos importantes y comenzar a asimilarlos.

a) Felipe y Andrés ¿por qué han sido interpelados precisamente ellos?

b) ¿Qué buscaban verdaderamente estos "griegos"?

c) ¿Recibimos también nosotros a veces preguntas semejantes sobre la fe, la Iglesia, la vida cristiana?

d) No parece que Jesús se haya encontrado con estos "griegos"; pero ha confirmado su próxima "hora": ¿por qué ha hablado de esta manera?

e) ¿Quería Jesús que respondiesen con fórmulas? ¿O más bien con testimonios?

5. Algunos profundizaciones en la lectura "Señor, queremos ver a Jesús”. Se trata de una pregunta que hacen algunos "griegos" a Felipe. De ellos se dice que " subían a adorar en la fiesta". Probablemente son aquellos "timoratos de Dios" de los que se habla con frecuencia en los textos neotestamentarios; simpatizantes de la religión hebrea, aunque sin ser verdaderos judíos. Pudieran también ser de origen sólo sirofenicio, como indica con la misma palabra Marcos (7,26), cuando habla de la mujer que pedía la curación de su hija. En la petición de ellos podemos encontrar solo curiosidad por acercarse a un personaje famoso y discutido. Pero el contexto en el que nos lo presenta Juan, esta búsqueda señala por el contrario que buscaban de verdad, con corazón abierto. Tanto es así que ellos son presentados tan pronto como se ha dicho: "Ya véis que todo el mundo se va en pos de Él" (Jn 12,19) Y luego la noticia es comentada por Jesús como el "llegar la hora del Hijo del hombre".

El hecho de que se hayan dirigido a Felipe, y éste los envíe a Andrés, es debido al hecho de que los dos eran de Betsaida, una ciudad donde la gente estaba mezclada, y se necesitaba entenderse en varios idiomas. Los dos personajes representan de todos modos dos sensibilidades: Felipe es más tradicionalista (como se ve por su frase después de haber conocido a Jesús (Jn 1, 45): mientras que Andrés, que ya había participado en el movimiento de Juan Bautista, era de carácter más abierto a lo nuevo (cfr Jn 1, 41). Para indicar que la comunidad que se abre a los paganos, que acoge la solicitud de quien busca con corazón curioso, es acogida por una comunidad que vive en su variedad de sensibilidades. "Si el grano de trigo no cae en tierra..."La respuesta de Jesús parece menos interesada a los griegos, que deseaban verlo, y más orientada hacia todos, discípulos y griegos. Él ve abrirse las fronteras, siente la tumultuosa adhesión de las gentes; pero quiere llamar la atención que esta fama que le rodea, esta "gloria" que quisieran conocer de cerca, es de otro género de aquélla que ellos quizás se esperaban. Se trata de una vida que está por ser destruida, de una "palabra" que viene silenciada, quebrantada hasta la muerte, sepultada en las entrañas del odio y de la tierra, para hacerla desaparecer. Y en vez de ver una gloria al estilo humano, están delante de una "gloria" que se desvela a través del sufrimiento y la muerte. Vale para ellos, pero vale también para toda comunidad cristiana que quiere abrirse a "los griegos": debe "consultar" con el Señor, o sea, debe estar en contacto con este rostro, con esta muerte por la vida, debe dar la propia contemplación del misterio y no sólo aportar nociones. Debe vivir el verdadero despojo de las seguridades y de las gratificaciones humanas, para poder servir al Señor y recibir, también él, honor del Padre. El apego a la propia vida y a la sabiduría humana –y en el mundo griego éstos eran valores fuertes –es el verdadero obstáculo al verdadero "conocimiento de Jesús". Servir al nombre del Señor, acoger la solicitud de quien "lo busca", llevar a Jesús a estos buscadores, pero sin vivir el estilo del Señor, sin dar sobre todo testimonio de compartir la misma elección de vida, el mismo don de la vida, no sirve para nada. "Ahora mi alma está turbada"Esta "agitación" de Jesús es un elemento muy interesante. No es fácil sufrir, la carne se rebela, la inclinación natural te hace huir del sufrimiento. También Jesús ha sentido esta repugnancia, ha sentido horror, delante de una muerte que se perfilaba dolorosa y humillante. En su pregunta "¿qué voy a decir?", podemos sentir este escalofrío, este miedo, esta tentación de sustraerse a una muerte semejante. Juan coloca este momento difícil antes de la última cena; los sinópticos, por el contrario, lo colocan en la oración del Getsemaní, antes de la captura (Mc 14, 32-42; Mt 26, 36-46; Lc 22, 39-46). En todo caso, todos está concordes en subrayar en Jesús este temblor y fatiga, que lo asemeja a nosotros, frágil, lleno de miedo.

Pero Él afronta esta angustia "confiándose" al Padre, reclamando para sí mismo que este es su proyecto, que toda su vida tiende precisamente a esta hora, que se revela y se asume. El tema de la hora –lo sabemos bien –es muy importante para Juan: véase la primera afirmación en las bodasde Caná (Jn 2,4) y luego más frecuentemente (Jn 4, 21; 7,6.8.30; 8,20; 11,9; 13,1; 17;1). Se trata, no sólo de un tiempo puntual, cuanto de una circunstancia decisiva, hacia la cuál todo se orienta. "Atraeré a todos hacia mi"Puesto fuera de la violencia homicida de la que se sentía amenazado, esta suspensión de la cruz se convierte en una verdadera entronización, o sea, una colocación buena en vista de aquél que es para todos salvación y bendición. De la violencia que lo quería marginar y quitar del medio, se pasa a la fuerza centrípeta ejercida por aquella imagen del entronizado. Se trata de "un atraer" que se engendra no por curiosidad, sino por amor; será suscitador de discipulado, de adhesión en todos aquéllos que sabrán andar más allá del hecho físico, y verán en Él la gratuidad hecha totalidad. No será la muerte ignominiosa la que alejará, sino que se convertirá en fuente de atracción misteriosa, gramática que abre nuevos sentidos por la vida. Una vida entregada que genera vida; una vida sacrificada que genera esperanza y nueva solidaridad, nueva comunión, nueva libertad.

6. Salmo 125

Cuando el Señor  repatrió a los cautivos de Sión, nos parecía estar soñando; entonces se llenó de risas nuestra boca, nuestros labios de gritos de alegría. Los paganos decían: ¡Grandes cosas ha hecho el Señor en su favor! ¡Sí, grandes cosas ha hecho por nosotros el Señor, y estamos alegres! ¡Recoge, Señor, a nuestros cautivos, sean como torrentes del Negueb! Los que van sembrando con lágrimas cosechan entre gritos de júbilo. Al ir, van llorando, llevando la semilla; y vuelven cantando, trayendo sus gavillas.

 7. Oración final

 ¡Señor Dios nuestro!, aparta a los discípulos de tu Hijo de los caminos fáciles de la popularidad, de la gloria a poco precio, y llévalos sobre los caminos de los pobres y de los afligidos de la tierra, para que sepan reconocer en sus rostros el rostro del Maestro y Redentor. Da ojos para ver los senderos posibles a la justicia y a la solidaridad; oídos para escuchar las peticiones de salvación y salud de tantos que buscan como a tientas; enriquece sus corazones de fidelidad generosa y de delicadeza y comprensión para que se hagan compañeros de camino y testimonios verdaderos y sinceros de la gloria que resplandece en el crucificado, resucitado y victorioso. Él vive y reina glorioso contigo, oh Padre, por los siglos de los siglos.

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