miércoles, 31 de mayo de 2023

Feliz de ti, Virgen María, por haber creído

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este miércoles de la 8ª semana del Tiempo Ordinario, cuando celebramos la Fiesta de la Visitación de Santa María Virgen. Ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    12, 9-16b

 

Hermanos:

Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad.

Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6 (R.: 6b)

 

R.        ¡Es grande en medio de ti el Santo de Israel!

 

Este es el Dios de mi salvación:

yo tengo confianza y no temo,

porque el Señor es mi fuerza y mi protección;

él fue mi salvación.

Ustedes sacarán agua con alegría

de las fuentes de la salvación.  R.

 

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,

anuncien entre los pueblos sus proezas,

proclamen qué sublime es su Nombre.  R.

 

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:

¡que sea conocido en toda la tierra!

¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión,

porque es grande en medio de ti

el Santo de Israel!  R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   1, 39-56

 

María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»

María dijo entonces:

«Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.»

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • No sabemos si Sofonías, cuando habla de la Hija de Sión, piensa en el pueblo elegido o en una persona individual que lo simboliza; posiblemente se le superponen ambas imágenes. Lo importante para él es la expresión que muestra que Yahvé está en medio de su pueblo. Y, cuando Yahvé se acerca a los suyos, aparta el temor y aparece la fiesta, la alegría y el gozo.
  • Lucas contempla a María desde los antiguos símbolos judíos: la Hija de Sión, el arca de la Alianza, el santuario cerrado; todo lo que puede significar la presencia cercana del Dios entrañable. María, como el Arca de la Alianza, sube a la montaña de Judá llevando consigo al Dios del gozo.
  • Lucas subraya su prontitud para el servicio. La indicación de que Isabel, su prima, de edad ya avanzada, va a necesitar ayuda basta para provocar el movimiento de la Virgen María. No permanece pasiva, encerrada en su mundo de joven embarazada que necesita atención y cuidados.
  • No se regodea en su privilegio y alegría. María sale de su mundo, de sí misma y tomando el camino que atravesaba los montes de Samaría acude con rapidez a Ain Karem donde residían Isabel y Zacarías para ayudar a su parienta.
  • Así como el ángel «entró» en su casa y la «saludó» con el “Ave María”, María «entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel». Se confunden en un abrazo la que va a ser Madre de Dios con la que será madre del Precursor.
  • Dos mujeres habitadas por el Espíritu Santo comparten la obra de Dios en un impulso de ternura. El encuentro de las dos madres sirve de telón de fondo para el encuentro de los dos niños que lleva cada una en su seno. El hijo de María, verdadero “Hijo del Altísimo” concebido gracias a la potencia del Espíritu, es la fuente del gozo que experimenta Isabel al oír el saludo de María y la causa por la cual el otro niño, Juan, salta de alegría en el vientre de su madre.
  • Isabel proclama a María, Bienaventurada porque ha creído. Ella es la primera de los pobres de Yahvé que, en medio de su misma pobreza ha recibido la gracia de Dios y ha respondido con fe y con el corazón abierto a los planes de Dios. María es de Dios. Por eso es grande y dichosa: ha recibido el don de Dios, ha creído, y puede presentarse como portadora de Dios entre los seres humanos.
  • María es mujer de nuestra historia, abierta a Dios y a los seres humanos. Ha vivido siempre en actitud de gratuidad y de donación. Se reconoce amada de Dios que es su Señor, y canta agradecida. Mujer solidaria que cree en el Dios solidario.
  • El Dios de María, el Dios Santo y Todopoderoso es solidario y está a favor
    de los humildes, de los humillados, de los pobres. María se reconoce inmersa en la historia de pobreza y sufrimiento de los seres humanos, descubriendo, al mismo tiempo, la fuerza creadora de Dios que transforma, por medio de Jesús, las viejas condiciones de la historia. María alaba al Señor por esa misteriosa forma en que actúa y  proclama no sólo lo que Dios ha hecho en su vida, sino que alza su voz para cantar la acción de Dios en la humanidad.
  • María cree y canta a un Dios solidario y, por eso, liberador del mal que pesa sobre la vida del hombre bajo diversas formas. La solidaridad lleva a Dios a hacerse hombre en Jesús de Nazaret. Esa solidaridad liberadora del Dios de la vida, lleva a Jesús a la pasión y a la cruz. María,  Mujer solidaria estará al lado de su hijo que muere en la cruz.
  • Hoy es preciso mirar a María, verla en el Evangelio como ella se presenta y no como nosotros nos la imaginamos. Es necesario mirar a María para contemplar el papel esencial que ella tiene en el misterio de Cristo y en el misterio de la Iglesia. En ella, como imagen de la Iglesia, se nos muestra el cuño con el que cada cristiano y la Iglesia entera debe ser modelada.
  • …“La Iglesia contempla a María «como purísima imagen de lo que ella misma, toda entera, ansía y espera ser”… (SC 103; MC 22). En la escuela de la Madre de Dios, la Iglesia aprende el estilo de vida de la gratuidad, del amor que se adelanta a las necesidades del otro y le trasmite no sólo la vida, sino el gozo y el sentido de la vida: …»La Virgen fue en su vida ejemplo de aquel amor maternal con que es necesario que estén animados todos aquellos que, en la misión apostólica de la Iglesia, cooperan a la regeneración de los hombres»… (LG 65).
  • En el acontecimiento de la Visitación, María ayuda a la Iglesia a tomar conciencia de su vocación misionera. …“En efecto, con su visita a Isabel, María realiza el preludio de la misión de Jesús y, colaborando ya desde el comienzo de su maternidad en la obra redentora del Hijo, se transforma en el modelo de quienes en la Iglesia se ponen en camino para llevar la luz y la alegría de Cristo a los hombres de todos los lugares y de todos los tiempos…” San Juan Pablo II

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué me dice la imagen de María en la Visitación?
  • ¿Reconozco en la servicialidad un gesto evangelizador?
  • ¿Sé proclamar lo que Dios obra en mi vida y en la historia?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Mi alma canta la grandeza del Señor

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

 

 

martes, 30 de mayo de 2023

Muchos de los últimos serán los primeros

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este martes de la 8ª semana del Tiempo Ordinario, ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del Eclesiástico     35, 1-12

 

Observar la Ley es como presentar muchas ofrendas

y ser fiel a los mandamientos

es ofrecer un sacrificio de comunión;

devolver un favor es hacer una oblación de harina

y hacer limosna es ofrecer un sacrifico de alabanza.

La manera de agradar al Señor es apartarse del mal,

y apartarse de la injusticia es un sacrificio de expiación.

No te presentes ante el Señor con las manos vacías,

porque todo esto lo prescriben los mandamientos.

Cuando la ofrenda del justo engrasa el altar,

su fragancia llega a la presencia del Altísimo.

El sacrificio del justo es aceptado

y su memorial no caerá en el olvido.

Glorifica al Señor con generosidad

y no mezquines las primicias de tus manos.

Da siempre con el rostro radiante y consagra el diezmo con alegría.

Da al Altísimo según lo que él te dio,

y con generosidad, conforme a tus recursos,

porque el Señor sabe retribuir

y te dará siete veces más.

No pretendas sobornarlo con un don, porque no lo aceptaría,

y no te apoyes en un sacrificio injusto.

Porque el Señor es juez

y no hace distinción de personas.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO    

 

Sal 49, 5-8. 14. 23

 

R. ¡El Señor es el único Juez!

 

Al que va por el buen camino,

Le haré gustar la salvación de Dios.

El Dios de los dioses, el Señor,

habla para convocar la Tierra

desde la salida del sol hasta el ocaso. R

 

«Reúnanme a mis amigos,

a los que sellaron mi alianza con un sacrificio.»

¡Que el cielo proclame su justicia,

porque el Señor es el único Juez! R.

 

«Escucha, pueblo mío, yo te hablo;

Israel, voy a alegar contra ti: yo soy el Señor, tu Dios.

No te acuso por tus sacrificios:

¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!» R.

 

«Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza

y cumple tus votos al Altísimo.

El que ofrece sacrificios de alabanza, me honra de verdad;

y al que va por el buen camino,

le haré gustar la salvación de Dios.» R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 10, 28-31

 

Pedro le dijo a Jesús: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»

Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.

Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • En este texto, el Sirácida trata de conseguir un equilibrio entre la liturgia y la caridad, dos dimensiones en la vida del creyente.
  • El sabio enumera diversas clases de sacrificios: los de comunión, los de flor de harina, los de alabanza, los de expiación. Recomienda que se hagan las ofrendas que recomienda la ley. Dios no se dejará ganar en generosidad: «El Señor sabe pagar y te dará siete veces más».
  • Pero a la vez, el Sirácida afirma que lo principal no son los sacrificios rituales, externos, sino la ofrenda interna, total, del creyente. Debemos ofrecernos nosotros mismos, como hizo Jesús, que se entregó a sí mismo en el altar de la cruz.
  • Todo ello hecho con buena cara, sin darnos importancia, sin aparentar que nos cuesta, ni llamar la atención; sin buscar el aplauso de los hombres, sino con sencillez y autenticidad interior: el Padre, que ve en lo escondido, nos lo premiará. Los sacrificios «rituales», y a la vez el sacrificio «vital» de nuestra persona.

***

  • Jesús ha pedido al rico que quería heredar el reino que lo venda todo y lo siga. Sin animarse a dar ese paso se aleja triste. Pedro aprovecha la ocasión  para recordar que ellos lo han dejado todo y lo han seguido.  Pedro y los discípulos todavía tienen una idea política del mesianismo de Jesús. No han descubierto todavía lo que les ofrece Jesús y buscan puestos de honor, recompensas humanas, soluciones cuasi mágicas.
  • Jesús y su Espíritu los irán ayudando a madurar en su fe, hasta que después de la Pascua puedan entregarse gratuita y generosamente al servicio de Cristo Jesús y de la comunidad, hasta la entrega de sus propias vidas.
  • La respuesta de Jesús es misteriosa y alentadora: «Recibirá en este tiempo cien veces más y en el futuro, la vida eterna».
  • No se trata de matemática. La respuesta habla de una situación de absoluta novedad. Jesús armará en torno a sí una nueva comunidad unida por lazos más fuertes que los de la sangre. 
  • Al céntuplo que se recibirá de todo Jesús agrega: “con persecuciones”. En ningún momento Jesús asegura el éxito, felicidad humana y aplausos de los hombres. La promesa de la vida eterna viene después. A la Pascua salvadora se llega por el vía crucis del Viernes Santo. El amor muchas veces supone sacrificio. Requiere esfuerzo y lucha; pero vale la pena. Habrá felicidad, pero será la de aquel que descubre que hay “más alegría en dar que en recibir”. La felicidad será del que se sacrifica por los demás.
  • La pobreza por el Evangelio no se queda en una simple renuncia a los bienes materiales, ni mucho menos en un asistencialismo consistente en darle a los bienes, un fin social. El modo viejo de vivir marcado por el egoísmo y la seguridad que da la acumulación de bienes, tiene que dar paso a la donación, que lleva compartir los bienes de la tierra en solidaridad y comunión.
  • Jesús termina remarcando que no se puede pertenecer a la nueva comunidad del Reino con criterios de protagonismo o superioridad basados en el poder y el prestigio que dan las riquezas.
  • En el reino todos tendrán que adoptar la actitud de Jesús, la de hacerse “último de todos y servidor de todos”. En el Reino no valen las posiciones  que crean diferencias. Lo que caracteriza al reino es la gratuidad en la cual no hay precio, pero sí hay valor. ¿Acaso, pregunta una madre cuánto le van a pagar por su trabajo? ¿Pone un amigo precio a la sinceridad? ¿Pasó factura Jesús por su entrega en la cruz? Lo que verdaderamente tiene valor es lo que se gesta desde el amor hecho de justicia, compasión misericordia y servicio.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué sentido doy a mis renuncias?
  • ¿Tengo yo una actitud meramente negativa?
  • ¿Hago opciones o elecciones que sobrepasan todo precio humano?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Recibiremos cien veces más

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

 

Vicaría de Pastoral

 

 

 

lunes, 29 de mayo de 2023

Vende lo que tienes, dáselo a los pobres, y luego ven y sígueme

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este lunes de la 8ª semana del Tiempo Ordinario, ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

Primera lectura

 

Lectura del libro del Eclesiástico (17,20-28):

A los que se arrepienten Dios les permite volver,
y consuela a los que han perdido la esperanza,
y los hace partícipes de la suerte de los justos.
Retorna al Señor y abandona el pecado,
reza ante su rostro y elimina los obstáculos.
Vuélvete al Altísimo y apártate de la injusticia
y detesta con toda el alma la abominación.
Reconoce los justos juicios de Dios,
permanece en la suerte que te ha asignado
y en la oración al Dios altísimo.
En el abismo ¿quién alabará al Altísimo
como lo hacen los vivos y quienes le dan gracias?
Para el muerto, como quien no existe, desaparece la alabanza,
solo el que está vivo y sano alaba al Señor.
¡Qué grande es la misericordia del Señor
y su perdón para los que retornan a él!

Palabra de Dios

 

Salmo

 

Sal 31,1-2.5.6.7

R/.
Alegraos, justos, y gozad con el Señor

V/. Dichoso el que está absuelto de su culpa,
a quien le han sepultado su pecado;
dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito
y en cuyo espíritu no hay engaño. R/.

V/. Había pecado, lo reconocí,
no te encubrí mi delito;
propuse: «Confesaré al Señor mi culpa»,
y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. R/.

V/. Por eso, que todo fiel te suplique
en el momento de la desgracia:
la crecida de las aguas caudalosas
no lo alcanzará. R/.

V/. Tú eres mi refugio,
me libras del peligro,
me rodeas de cantos de liberación. R/.

 

Evangelio de hoy

 

Lectura del santo evangelio según san Marcos (10,17-27):

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
«Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«¿Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
«Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Palabra del Señor

 

Comentario

 

El Evangelio nos trae a colación ese famoso relato del Joven Rico. Un joven se acerca a Jesús y le pregunta qué tiene que hacer para heredar la Vida Eterna. La respuesta de Jesús es sencilla: “cumple los mandamientos”.. pero el joven quiere más, le parece que esto no es bastante. Es Jesús el que detecta esa búsqueda en el interior del joven y le hace una propuesta más exigente aún: “vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, y luego ven y sígueme”. Ante la propuesta de Jesús el joven se marcha cabizbajo, derrotado antes de emprender el camino, atado por sus riquezas, comodidades y seguridades, incapaz de dar rienda suelta a lo que su corazón le pide y que Jesús expresa en su propuesta.

Vivimos en una grave crisis vocacional a la Vida Religiosa y al sacerdocio. Vocaciones de servicio y seguimiento exigente de Jesús. En esa búsqueda de razones para la sequía pensamos que la razón más importante era nuestra falta de exigencia a la hora de vivir la radicalidad de la consagración religiosa o la entrega al ministerio, y en parte creo que hay algo de eso, aunque en muchos países de África y de Asia las vocaciones son abundantes y vigorosas. Jesús en el evangelio nos ofrece otra razón y es que, en este mundo rico en el que vivimos, los oídos se cierran a la escandalosa propuesta de Jesús. ¿Quién va aceptar esta invitación, por muy divina que sea, que nos hace una propuesta tan escandalosa, abandonarlo todo, renunciar a todo, para tener un tesoro en el cielo…?

Pero Dios sigue llamando, no se cansa de tocar el corazón de las personas y esperar una respuesta no de cumplimiento sino de radicalidad generosa con el anuncio del Reino de Dios.

Quizá también nosotros, que creemos que hemos respondido a la propuesta, debamos también volver a sentir de nuevo la mirada cálida de Jesús y recuperar ese corazón inquieto que no se conforma con la vida tranquila y sosegada en una parroquia, o en un colegio, o en otros ministerios tan importantes. Quizá debamos de nuevo escuchar la voz que nos llamó a quemar las naves y no buscar otra seguridad que la compañía del Maestro, siguiendo sus pasos hacia la cruz. y volver a entusiasmarnos con la novedad constante de Reino que nos invita a caminar hacia el horizonte.

Ciudad Redonda

 

 

 

 

domingo, 28 de mayo de 2023

Reciban al Espíritu Santo

 

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este domingo en que celebramos la solemnidad de Pentecostés, ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de los Hechos de los apóstoles  2, 1-11

 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.

Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:

«¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Sal 103, 1ab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: cf. 30)

 

R.        Señor, envía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.

 

Bendice al Señor, alma mía:

¡Señor, Dios mío, qué grande eres!

¡Qué variadas son tus obras, Señor!

la tierra está llena de tus criaturas!  R.

 

Si les quitas el aliento,

expiran y vuelven al polvo.

Si envías tu aliento, son creados,

y renuevas la superficie de la tierra.  R.

 

¡Gloria al Señor para siempre,

alégrese el Señor por sus obras!

que mi canto le sea agradable,

y yo me alegraré en el Señor.  R.

 

SEGUNDA LECTURA

 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Corinto 12, 3b-7. 12-13

 

Hermanos:

Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús.» Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo.

Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.

Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.

 

Palabra de Dios.

 

SECUENCIA

 

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo

un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven a darnos tus dones,

ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad,

dulce huésped del alma

suave alivio de los hombres.

Tú eres descanso en el trabajo,

templanza de la pasiones,

alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz

en lo más íntimo

del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina

no hay nada en el hombre,

nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas,

riega nuestra aridez,

cura nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza,

elimina con tu calor nuestra frialdad,

corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles,

que confían en tí,

tus siete dones sagrados.

Premia nuestra virtud,

salva nuestras almas,

danos la eterna alegría.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan     20, 19-23

 

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!»

Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.

Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • La palabra “pentecostés” es griega y significa “cincuenta”, porque esta fiesta se celebra cincuenta días después del domingo de resurrección. Con la fiesta de Pentecostés celebramos que la Pascua llega a su plenitud: Jesús resucitado nos deja el don del  Espíritu Santo que es el que dinamiza las comunidades y habita en cada uno de creyentes.
  • El libro de los Hechos de los Apóstoles nos relata el Pentecostés cristiano. Pentecostés era una fiesta judía que se celebraba a los cincuenta días de la Pascua, inicialmente una fiesta agraria, de campesinos, que había sido asociada al recuerdo de la llegada del pueblo de Israel al monte Sinaí, a la entrega de la ley y de la alianza en medio de fuego, viento huracanado, truenos y trompetas. San Lucas ha querido presentar la inauguración oficial del ministerio apostólico, en el marco de esta celebración judía, cuando llegaban a Jerusalén miles de peregrinos. La venida del Espíritu Santo prometido por Jesucristo, sobre la primitiva comunidad, la constituye como el nuevo pueblo de Dios abierto a todas las razas y naciones.

***

  • La carta a los Corintios, refuerza la idea anterior. Pablo, al tanto de las  divisiones y rivalidades internas entre los cristianos de Corinto, les recuerda cuál es el «espíritu» de la iglesia. «Nadie puede decir: «Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo.»  Es el Espíritu que nos congrega y nos hace una comunidad: la Iglesia. Es el Espíritu que suscita múltiples carismas, servicios, dones, regalos, ministerios, al servicio de la comunidad.

***

  • En el evangelio, en el encuentro entre Jesús resucitado y sus discípulos, San Juan no disimula la verdadera situación que se vivía. La muerte de Jesús había sido para ellos un golpe tan grande que ni siquiera el testimonio de la tumba vacía y de las apariciones había logrado modificar el sentimiento general de fracaso.
  • El Señor Resucitado se pone en su presencia identificándose como el Jesús de Nazaret que ellos habían conocido, el crucificado, mostrándoles las llagas de las manos y del costado. El Espíritu lleva a plenitud el misterio pascual. Jesús irrumpe con el soplo de su Espíritu y les dice: “¡La paz esté con ustedes!”. La paz que trae los saca de la paz aparente del encierro, de la soledad y de la búsqueda cobarde de seguridad.

***

  • La paz de Jesús no se puede confundir con la cierta tranquilidad que se logra evitando conflictos; o la que se compra pagando el alto precio del silencio o de la complicidad.
  • La paz que Jesús da es la paz que parte del reconocimiento de Dios como valor supremo de la existencia humana. Paz en la Biblia significa el establecimiento de relaciones justas y equitativas con las personas que nos rodean y con todo lo que no rodea. Significa también vida plena, feliz, abundante. La paz es señal de presencia de Dios, porque nuestro Dios es un Dios de paz.
  • La paz que nos ofrece Jesús resucitado se va haciendo realidad a través del perdón, de la apertura, de la solidaridad con todos los seres humanos, aceptando su diversidad.
  • Como el Padre había enviado a Jesús,  los discípulos son ahora enviados  por Él  a predicar la Buena Nueva. Los que estaban muertos de miedo, se llenan de vida y de coraje al recibir el Espíritu Santo. Los que se habían encerrado por miedo a los judíos salen a la calle y dan señales de vida, predican en las plazas y anuncian el evangelio a las multitudes. La ignorancia se transformó en sabiduría y el temor se hizo valentía.
  • El mismo Espíritu que abre la boca de los testigos es el que abre los oídos a los creyentes, vengan del lugar que vengan y cualquiera sea su lengua. El Espíritu Santo restablece la comunicación con Dios y, por tanto, también la comunicación entre los hombres.
  • El Espíritu que se presenta como viento impetuoso, es el soplo que sale de las entrañas mismas de Cristo; Espíritu Divino que lo ha resucitado de entre los muertos y que por eso puede comunicarlo a otros sin medida.

***

  • Jesús, el Señor de la Pascua nos comunica su Espíritu,  la vida misma de Dios,  la fuerza que da vida al mundo, que se nos ofrece como don y que trabaja silenciosamente en lo más profundo del corazón de los hombres.
  • El Espíritu Santo nos recuerda interiormente que todos venimos del seno de un mismo Padre y que estamos llamados a la comunión gozosa y feliz entre nosotros y con El. Comunión que hace de la tierra que nos ha regalado casa común de toda la familia humana.
  • El Espíritu que reposa sobre Jesús, es también enviado a nosotros como un don, que nos penetra y nos renueva profundamente, abriéndonos a una comunicación nueva y más profunda con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Es Espíritu de encuentro y de comunión a pesar de la diversidad.
  • Es ese Espíritu el que nos saca del encierro y nos invade con una alegría secreta que brota de la confianza en nosotros mismos, devolviéndonos la capacidad de dar y recibir, de amar y ser amados, de estar atentos a todo lo bueno y sencillo, especialmente de quien sufre. La unción del Espíritu nos hace ser como Él; nos hace participar de su misión de «anunciar el Evangelio a los pobres, a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista, dar libertad a los oprimidos; y anunciar el año de gracia del Señor».
  • Este Espíritu no nace de nuestras propias fuerzas ni nosotros podemos conquistarlo, no se compra, no se adquiere, no se inventa ni se fabrica. Nos es dado gratuitamente por el Señor Resucitado. Lo único que podemos hacer es preparar nuestro interior para acogerlo con fe sencilla, y generosidad de corazón.
  • Como Iglesia de discípulos necesitamos dejarnos renovar por el poder del Espíritu Santo, y en medio de un mundo deshumanizado, comprometernos  a testimoniar a Jesús muerto y resucitado, siendo en el mundo instrumentos de paz y de unidad para que así los hombres y mujeres crean en el Señor resucitado, que es capaz de sacar nuestra vida de la muerte y darnos vida verdadera.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Rezamos pidiendo el Espíritu Santo?
  • ¿Noto su obra silenciosa en la historia y vida de la Iglesia?
  • ¿Siento que su fuerza me impulsa a comunicar la Buena Nueva de Jesús?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ven, Padre de los pobres, a darnos tus dones, a darnos tu luz

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral