lunes, 31 de julio de 2023

El grano de mostaza se hace un arbusto…y vienen los pájaros a anidar en sus ramas

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este lunes de la XVII Semana del Tiempo Ordinario, ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del Éxodo  24, 18bc; 31,18; 32, 15-24. 30-34

 

Moisés emprendió el camino de regreso y bajó de la montaña llevando en sus manos las dos tablas del Testimonio, que estaban escritas de un lado y de otro. Esas tablas eran obra de Dios, y la escritura grabada sobre ellas era escritura de Dios.

Al escuchar el ruido de las aclamaciones que profería el pueblo, Josué dijo a Moisés: «Hay gritos de guerra en el campamento.» Pero Moisés respondió: «No son cantos de victoria, ni alaridos de derrota; lo que oigo son cantos de coros alternados.»

Cuando Moisés estuvo cerca del campamento y vio el ternero y las danzas, se enfureció, y arrojando violentamente las tablas que llevaba en sus manos, las hizo añicos al pie de la montaña. Después tomó el ternero que habían hecho, lo quemó y lo trituró hasta pulverizarlo. Luego esparció el polvo sobre el agua, y se la hizo beber a los israelitas.

Moisés dijo a Aarón: « ¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo indujeras a cometer un pecado tan grave?»

Pero Aarón respondió: «Te ruego, Señor, que reprimas tu enojo. Tú sabes muy bien que este pueblo está inclinado al mal. Ellos me dijeron: «Fabrícanos un dios que vaya al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto.»

Entonces les ordené: «El que tenga oro que se desprenda de él.» Ellos me lo trajeron, yo lo eché al fuego, y salió este ternero.»

Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: «Ustedes han cometido un gran pecado. Pero ahora subiré a encontrarme con el Señor, y tal vez pueda expiar ese pecado.» Moisés fue a encontrarse nuevamente con el Señor y le dijo: «Por desgracia, este pueblo ha cometido un gran pecado, ya que se han fabricado un dios de oro. ¡Si tú quisieras perdonarlo, a pesar de esto…! Y si no, bórrame por favor del Libro que tú has escrito.»

El Señor le respondió: «Yo borraré de mi Libro al que ha pecado contra mí. Y ahora vete. Lleva a este pueblo hasta el lugar que yo te indiqué: mi ángel irá delante de ti. Y cuando llegue el momento, los visitaré para castigarlos por su pecado.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Sal 105, 19-23

 

R.        Den gracias al Señor, porque es bueno.

 

En Horeb se fabricaron un ternero,

adoraron una estatua de metal fundido:

así cambiaron su Gloria

por la imagen de un toro que come pasto.  R.

 

Olvidaron a Dios, que los había salvado

y había hecho prodigios en Egipto,

maravillas en la tierra de Cam

y portentos junto al Mar Rojo.  R.

 

El Señor amenazó con destruirlos,

pero Moisés, su elegido,

se mantuvo firme en la brecha

para aplacar su enojo destructor.  R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   13, 31-35

 

Jesús propuso a la gente otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.»

Después les dijo esta otra parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.»

Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas, anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • La historia del pueblo de Israel está marcada por la infidelidad del pueblo, y la inconmensurable fidelidad de Dios.
  • Moisés baja del monte con las tablas de la ley y, cuando se acerca al campamento, oye los gritos festivos del pueblo y descubre la traición. Se queda anonadado. Al ver el becerro de oro y las danzas de la gente, destroza las tablas, tritura el becerro, y echa el polvo del mismo al río, donde los hebreos calman su sed y se refrescan; para recordarles continuamente el pecado que acababan de cometer y hacerles beber  de aquel agua contaminada por la idolatría.
  • La pureza de la fe, la autenticidad del Dios escondido, es lo que Moisés defiende al dejarse llevar de una santa cólera.
  • Entonces le pide cuentas de lo sucedido a Aarón, y éste hace recaer la culpa sobre la gente.
  • Moisés después de hacerle tomar conciencia al pueblo de la gravedad del pecado, vuelve a dialogar con Dios para implorar su perdón. Dios le responde con misericordia, siguiendo su obra de salvación; aunque anuncia también el castigo de los culpables.
  • Moisés, profeta y hombre de Dios, con fuerza y fidelidad atestigua la fidelidad a Dios, y reacciona contra todo tipo de idolatría. Denuncia el pecado y llama al pueblo a la conversión, se convierte asimismo en el intercesor solitario ante Dios, y solidario con su gente. Moisés es el tipo mismo de la «intercesión» y por ello preanuncia a Jesús.

***

  • Desde hace tiempo asistimos, contemplamos, el predominio del eficientismo, que impone un ritmo y estilo frenético e implacable. En nombre del desarrollo y  la productividad, se  debe ser eficaz a cualquier precio y a esta lógica pareciera que nadie puede sustraerse.
  • La Palabra del Señor nos propone una lógica diferente para entender al hombre y el sentido de su vida: la dignidad y el valor del hombre para Dios, se basa en el ser y no en el tener o el hacer.
  • Jesús ya ha hablado de la resistencia que encuentra la Palabra, y advierte acerca de la impaciencia, de los que pretenden quitar los obstáculos abruptamente.
  • Ahora, con las parábolas del grano de mostaza y de la levadura, profundiza en la comprensión del misterio del Reino de Dios, mostrando claramente el contraste entre unos inicios bien pobres, que llevan a desarrollos extraordinariamente grandes. La semilla de mostaza, desconocida para muchos de nosotros, parece que es demasiado pequeña,  pero cuando crece, el árbol se hace frondoso y sirve de cobijo a las aves. Así también el Reino de Dios, que parece destinado a la derrota crecerá y se expandirá, de un modo incalculable.
  • Lo mismo la levadura. Basta una pequeñísima porción para fermentar y hacer crecer una medida de harina. Así también la Palabra de Dios, cuando es recibida en el corazón del hombre, lo abre a la Verdad, a la Justicia y al Amor de tal modo que metidos entre la gente, los cristianos de todos los tiempos se convierten en testigos del alegre anuncio del amor de Dios a todos los hombres.
  • El triunfalismo y el poderío, va a contracorriente con la propuesta de Jesús. Dios se revela en el corazón pequeño y sencillo que sigue esperando y fiándose de sus promesas. Ahí es donde está la semilla y la levadura que transformará el mundo.
  • Renovemos nuestra fe en el poder del Espíritu Santo que obra en el silencio, en lo insignificante y  se vale de lo que el mundo desprecia.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Me dejo llevar por la fastuosidad de las cosas o sé descubrir la presencia sencilla de Dios en las cosas?
  • ¿Valoro los pequeños gestos de amor?
  • ¿Busco lo humilde y lo pobre como camino para el encuentro con el Señor?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Ayúdame a encontrarte en lo sencillo y pobre

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

 

 

domingo, 30 de julio de 2023

Vende todo lo que tiene y compra el campo

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este Domingo XVII del Tiempo Ordinario, ciclo C.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del  primer libro de los Reyes     3, 5 – 6a.7-12

 

En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.» Respondió Salomón: «Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?» Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y  le dijo: «Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti  una larga vida,  ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti.»

 

Palabra de Dios

 

SALMO           

 

Sal 118,57.72. 76-77.127-130

 

R.        ¡Cuánto amo tu voluntad, Señor!

 

Mi porción es el Señor;

he resuelto guardar tus palabras.

Más estimo yo los preceptos de tu boca

que miles de monedas de oro y plata. R.

 

Que tu bondad me consuele,

según la promesa hecha a tu siervo;

cuando me alcance tu compasión, viviré,

y mis delicias serán tu voluntad. R.

 

Yo amo tus mandatos

más que el oro purísimo;

por eso aprecio tus decretos

y detesto el camino de la mentira. R.

 

Tus preceptos son admirables,

por eso los guarda mi alma;

la explicación de tus palabras ilumina,

da inteligencia a los ignorantes. R.

 

SEGUNDA LECTURA

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Roma    8, 28-30

 

Hermanos:

Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquéllos que él llamó según su designio. En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los justificó; y  a los que justificó, también los glorificó.

Palabra de Dios

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   13, 44-52

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra.

El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entienden bien todo esto?» Ellos le contestaron: «Sí.» Él les dijo: «Ya ven, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • El texto de este domingo narra el diálogo entre Dios y Salomón. El Señor se revela a Salomón en Gabaón a través de una visión que tiene en sueños. A través de este diálogo, Salomón es confirmado en su cargo de poder sobre Israel.
  • Salomón ha accedido al reino de Israel no por méritos propios, sino por puro don divino, por fidelidad de Dios a las promesas hechas un día a David. Salomón siente su impotencia para llevar a cabo la dirección de un pueblo, y por eso le pide al Señor el arte de saber gobernar. No pide victorias militares, ni el triunfo de su política, sino saber escuchar y saber discernir entre lo bueno y lo malo para su pueblo, apertura de mente para saber ver la verdad, allí donde esté.
  • El don divino supera la petición, ya que el Señor le concede al monarca, sin condiciones, el don de saber juzgar y gobernar a su pueblo, pero añade además la riqueza y la gloria que él no había pedido.

***

  • El amor de Dios por nosotros no tiene otra finalidad que ésta: hacernos conformes a la imagen del Hijo. Todo el plan divino, desde el comienzo de los tiempos, se concentra en esta obra. Quienes aman a Dios han entrado en un proceso salvador, que no puede fallar por tener al mismo Señor como garantía.
  • Para esta llamada, Dios nos destina una gracia. Por el don del Espíritu, el Hijo está continua y dinámicamente presente en nosotros. El Espíritu hace posible que podamos llamar a Dios: ¡Padre! Esto significa que no somos huérfanos a merced de los avatares de la vida.

***

  • Jesús comenzó su vida pública en Galilea anunciando el reino de Dios, proclamando su venida, y ése es, sin duda, el contenido de su evangelio. Jesús, para enseñar el misterio del reino de Dios, hacía constantemente uso de parábolas, que tomaba de la vida cotidiana. Con su evangelio, con su buena noticia, desciende al terreno que le es a cada uno más conocido, pero llama a todos indistintamente.
  • En las parábolas, el reino de Dios se compara siempre a un suceso, y nunca a una cosa. No es propiamente como un tesoro, ni como una perla, ni como una red…, sino que en él sucede algo semejante a lo que le pasa al labrador con el tesoro, al mercader con la perla y a los pescadores con las redes que echan al mar.
  • Como el domingo pasado, también hoy las tres parábolas se refieren al Reino de los cielos, las dos primeras tienen el trasfondo de una persona que encuentra una cosa valiosa, y vende cuanto tiene para quedarse con ella. La tercera tiene el mismo trasfondo que la parábola de la cizaña y su aplicación al juicio escatológico. Las parábolas del tesoro y de la perla  quieren reflejar la actitud a tomar ante el Reino. Haber descubierto el Reino es haber descubierto el valor supremo dentro de una escala de valores. La parábola de la red, da un nuevo aviso, advirtiendo que determinar quiénes son buenos y malos es competencia de Dios y sólo Él puede hacerlo.

***

  • En este contexto social es donde hoy sigue teniendo vigencia como nunca la parábola evangélica del tesoro escondido. El hombre, como el de todos los tiempos, sigue buscando consciente e inconscientemente un tesoro, un tesoro que valga más que todo lo que lo rodea, un tesoro que rescate su vida de la anorexia existencial, dándole una razón para vivir y para morir, porque las grandes razones para vivir son a la vez grandes razones para morir, para dar la vida por ellas.
  • Jesús nos presenta, también para hoy, el reino de Dios como el tesoro mayor para el hombre. Vivir de acuerdo con el evangelio tiene más valor que todo el dinero del mundo, más que todos los honores y privilegios, más que cualquier tipo de poder.
  • A partir del encuentro con Jesucristo, la vida cobra un sentido nuevo; se produce una verdadera revolución en la escala de valores; todo lo demás se relativiza. Se sabe que se vive, por qué se vive y para qué se vive. Nadie puede entrar en el reino como si tomara una cosa, adquiriera un estado o una posición, sino más bien como alguien que incorpora un estilo y comienza a vivir una vida nueva insospechada, más allá de todos nuestros méritos y trabajos. Entrar en el reino de Dios es tomar parte en la historia de salvación.
  • Todo lo que se es y todo lo que se tiene, se ordena en atención a lo que vale de verdad. Y esto nos libera de todo aquello a lo que podemos estar sometidos. Alcanzamos la libertad para dar la vida. Todo adquiere sentido, porque ya sabemos dónde tenemos el corazón, y eso es lo que nos llena de inmensa alegría.
  • No es algo que nos resuelve todos los problemas; ésta sería una imagen mágica de la fe. Es una relación, un encuentro y un vínculo con Jesús que nos modifica hasta el punto de que, lo que antes fue considerado como un gran valor, ahora puede no serlo, a partir de esa relación. Encontrar a Jesucristo es dejarnos proyectar por Él a una lucha generosa y solidaria en favor de los demás. El tesoro es Él y todo lo que Él significa.
  • La renuncia no es un acto ascético, sino espontáneo, y el dolor que puede causar la renuncia a algo que se quiere, pasa a un segundo plano, por la felicidad que produce lo que se elige.
  • Esto no significa que no cueste ningún esfuerzo, renun­ciar a todo lo que es incompatible con el evangelio, pero lo realmente importante no es la renuncia, sino la elección; lo que realmente nos hace mejores no es lo que dejamos, sino lo que elegimos. Si descubrimos y adoptamos el modelo de vida que propone el evangelio, podremos tener y ofrecer a los demás, de la manera más excelente, la experiencia del amor compartido, que es y lleva a la felicidad.
  • Cuando el discípulo de Jesús descubre y comprende la grandeza que encierra la propuesta del Reino, debe invertir todo lo que tiene para construirlo, porque el Reino no es la negación de su vida, sino la afirmación más completa de su dignidad y grandeza, la plenitud de su existencia en relación con Dios y con los hermanos.
  • Cuando descubrimos y comprendemos el valor de la justicia, la fraternidad, la solidaridad, el servicio y los demás valores del Reino, no podemos quedar indiferentes; y tiene sentido “venderlo todo e invertirlo para que se hagan realidad”.
  • El tesoro del hombre, lo que da sentido no es una utopía. El tesoro que nos colma de alegría es sabernos amados por Dios, partícipes de su Reino, y capaces de amar como el Señor, con un amor que da, sin acumular tesoros en la tierra, compartiendo y sirviendo.
  • El verdadero tesoro del hombre, ese amor transformador de Dios, lo encontramos en la carne de Jesús de Nazaret, mezclado entre los pobres y sufrientes, identificado con ellos. Es ahí donde Dios se ofrece a los que lo buscan, para hacer brotar de ellos, lo mejor de ellos mismos. Dios mismo se deja encontrar por el hombre, en el hombre, valioso a los ojos de Dios. Todo trabajo y esfuerzo por la vida del hombre al modo de Jesús, es haber encontrado el tesoro y haberlo invertido todo.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Dónde está puesto mi corazón?
  • ¿Cuáles son mis búsquedas?
  • ¿Qué es lo que valoro más en la vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

Señor, eres mi herencia, mi tesoro y mi único bien

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

 

 

sábado, 29 de julio de 2023

Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este sábado en que celebramos la memoria de Santa Marta, ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de la primera carta

del Apóstol San Juan              1 Jn. 4, 7-16

 

Queridos hermanos:

Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados.

Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.

Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Sal 33, 2-11

 

Bendigo al Señor en todo momento

 

Bendigo al Señor en todo momento,

su alabanza está siempre en mi boca;

mi alma se gloría en el Señor:

que los humildes lo escuchen y se alegren. R.

 

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,

ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,

me libró de todas mis ansias. R.

 

Contempladlo, y quedaréis radiantes,

vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha

y lo salva de sus angustias. R.

 

El ángel del Señor acampa

en torno a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,

dichoso el que se acoge a él. R:

 

Todos sus santos, temed al Señor,

porque nada les falta a los que le temen;

los ricos empobrecen y pasan hambre,

los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Juan 11,19-27

 

En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa.

Y dijo Marta a Jesús:

«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.» Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará.» Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección del último día.»

Jesús le dice:

«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»

Ella le contestó:

«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • La memoria litúrgica de Santa Marta, la hermana de Lázaro y María, nos llega del siglo XIII, cuando los franciscanos, custodios de los Santos Lugares de Tierra Santa, la introdujeron en el calendario de la iglesia.
  • La primera lectura, de la 1a carta de Juan, nos presenta la preeminencia del amor en la vida del cristiano. Esto es lo que han descubierto y encarnado los santos de modo admirable: Dios nos amó primero y nos redimió por la sangre de su Hijo, por eso todo “el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios”.

***

  • El evangelio, tomado del capítulo 11 de san Juan, nos presenta el momento en que Marta encuentra a Jesús que, con sus discípulos, se acerca a la aldea en donde hace poco había muerto su amigo Lázaro. Jesús llega y Marta sale a su encuentro. Mientras tanto María permanece en la casa, la muerte de su hermano la reduce a la inactividad. La idea de la muerte como final, paraliza a la comunidad y la hace permanecer en el ambiente del dolor.
  • El diálogo entre Jesús y Marta está centrado en la idea de la resurrección de los muertos. Muchos judíos, entre ellos los saduceos, consideraban la resurrección de los muertos contraria a las más antiguas y veneradas tradiciones, sin embargo los fariseos, y el sector más piadoso del pueblo, consideraban que Dios la había prometido a los justos, antes del juicio final, para poder darles el premio merecido por sus obras.
  • Jesús llega a Betania y la frase de Marta muestra su pena y pone de manifiesto un reproche: el dolor de la muerte de Lázaro podía haberse evitado si el maestro hubiera llegado a tiempo. Esperaba una curación milagrosa, que sin lugar a dudas duraría un tiempo, sin darse cuenta de que la vida que Jesús vino a comunicar, ha curado de raíz la esclavitud de la muerte a la que el hombre estaba sometido.
  • Pero, por otro lado expresa su confianza en Jesús al decirle que todo lo que pida al Padre se lo concederá. Jesús responde a Marta devolviéndole la esperanza: la muerte de su hermano no es definitiva y le afirma que Lázaro resucitará. Marta interpreta las palabras de Jesús según la creencia farisea y popular, y le responde que sabe que resucitará al final de los tiempos. Marta no se resigna a la desaparición de su hermano y Jesús le revela que Él es la resurrección y la vida; y que todo el que cree en Él, aunque haya muerto vivirá. La vida que Él comunica, al encontrarse con la muerte, la supera.
  • Jesús no viene a prolongar la vida física que el hombre posee, suprimiendo o retrasando indefinidamente la muerte; viene a comunicar la vida que Él mismo posee y de la que dispone. Marta responde realizando una confesión de fe cristiana en Jesús como el Mesías, el Ungido, el Consagrado por Dios con el Espíritu, el Hijo de Dios, la presencia del Padre entre los hombres.
  • Para que la realidad de vida definitiva que es Jesús llegue al hombre, es imprescindible la adhesión a Él, el acto incondicional de fe. Aceptar su vida y su muerte como camino para la propia vida. A esta adhesión, responde Él con el don del Espíritu, que nos regala un nuevo nacimiento a una vida nueva que la muerte no frena.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Manifiesto con la confianza de Marta el sentir de mi corazón a Jesús?
  • ¿Vivo dando testimonio de una esperanza grande en la eternidad?
  • ¿A qué conversión me invita el Evangelio de este día?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Creo Señor, Tú eres el Hijo de Dios

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral