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miércoles, 14 de febrero de 2018

Misericordia, Señor: hemos pecado

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios y el comentario, hoy Miércoles de Ceniza.

Dios nos bendice...

Primera lectura

Lectura de la profecía de Joel (2,12-18):

AHORA —oráculo del Señor—,,
convertíos a mí de todo corazón,
con ayunos, llantos y lamentos;
rasgad vuestros corazones, no vuestros vestidos,
y convertíos al Señor vuestro Dios,
un Dios compasivo y misericordioso,
lento a la cólera y rico en amor,
que se arrepiente del castigo.
¡Quién sabe si cambiará y se arrepentirá
dejando tras de sí la bendición,
ofrenda y libación
para el Señor, vuestro Dios!
Tocad la trompeta en Sion,
proclamad un ayuno santo,
convocad a la asamblea,
reunid a la gente,
santificad a la comunidad,
llamad a los ancianos;
congregad a los muchachos
y a los niños de pecho;
salga el esposo de la alcoba
y la esposa del tálamo.
Entre el atrio y el altar
lloren los sacerdotes,
servidores del Señor,
y digan:
«Ten compasión de tu pueblo, Señor;
no entregues tu heredad al oprobio
ni a las burlas de los pueblos».
¿Por qué van a decir las gentes:
«Dónde está su Dios»?
Entonces se encendió
el celo de Dios por su tierra
y perdonó a su pueblo.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 50,3-4.5-6a.12-13.14.17

R/.
 Misericordia, Señor: hemos pecado

V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R/.

V/. Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad en tu presencia. R/.

V/. Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme.
No me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R/.

V/. Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R/.

Segunda lectura

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (5,20–6,2):

HERMANOS:
Actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en él.
Y como cooperadores suyos, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios. Pues dice:
«En el tiempo favorable te escuché,
en el día de la salvación te ayudé».
Pues mirad: ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.

Palabra de Dios

Evangelio

Lectura del santo evangelio según san Mateo (6,1-6.16-18):

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.
Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.
Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

Palabra del Señor

Comentario


1.1 La drástica expresión de la primera lectura nos impacta: "desgarren los corazones". Sin embargo, un corazón desgarrado es un corazón próximo al encuentro con el Señor, por más de una razón.

1.2 Ante todo, un corazón desgarrado es un corazón ABIERTO. Cerramos el corazón cuando no queremos escuchar; lo cerramos cuando no queremos sentir; lo clausuramos cuando preferimos no compadecernos de nadie si no es de nosotros mismos; lo sellamos a fuego cuando pretendemos que podemos resolverlo todo y que no hace falta un Dios en nuestra vida. Un corazón cerrado es un sepulcro. Abrir el corazón es dejarlo respirar, dejarlo escuchar, dejarlo sentir. Pero para abrir un corazón que se sentía cómodo en su propia cárcel hay que desgarrarlo.

1.3 Un corazón desgarrado es un corazón DOLIENTE. El pecado nos atrajo con la seducción de la alegría y con la golosina del placer. El pecado utilizó a la belleza y se hizo acompañar de la risa para envolvernos en su encanto mentiroso. Dejar estas mieles duele y abandonar estas caricias es duro. Pero en ese dolor empieza un camino de genuina salvación, y por eso hemos de considerar como bendito ese sufrimiento primero que nos desprende por fin del engaño.

2. Una fe sincera

2.1 La voz recia de Jesucristo nos despierta en este día y llama a todos a una religión sincera. Sus palabras se refieren a las tres grandes prácticas de la piedad judía, válidas también para nosotros, como lo enseñó Jesús con su ejemplo. Se trata de la oración, el ayuno y la limosna.

2.2 La sinceridad tiene un rostro muy concreto en la predicación de Jesús, y puede resumirse en estas palabras: "evita hacer las cosas para que te vean". No es la aprobación de la gente la que te hará aprobado ante Dios. No es el aplauso de la gente lo que te va a indicar la benevolencia de Dios. Necesitas de silencio y soledad para alcanzar sinceridad. Sólo cuando tus actos tengan por motor el deseo de agradar al Dios "que ve en lo escondido" alcanzarás una religión auténtica y limpia.

2.3 Dios "ve en lo escondido". No es un espía, ni tampoco un entrometido, como calumniaron los existencialistas ateos, con Sartre a la cabeza. No es un desocupado, ni tampoco un chismoso. Sencillamente, el universo le pertenece. Simplemente, somos obra suya. No es una elección de Dios conocernos hasta la entraña de nuestro ser: es la consecuencia natural del hecho básico que hizo posible nuestro ser: somos sus creaturas. La mirada divina es el ámbito de verdad en que reconocemos la primera y radical afirmación de lo que somos: creaturas. Sólo ante esa verdad y esa radical pertenencia a él alcanzamos la verdad, primero en nuestra conciencia y luego ante los hermanos.

3. Un tiempo favorable

3.1 A la vista de estos llamados de la gracia en la voz de Nuestro Señor y de sus profetas entendemos la expresión apremiante de San Pablo en la segunda lectura de hoy: " ¡En nombre de Cristo les suplicamos que se dejen reconciliar con Dios! ".

3.2 Esta época, esta cuaresma, es "un tiempo favorable". Lo mejor que podía sucedernos quiere sucedernos. Dios quiere llegar a nuestra vida y reconstruirla. Dios sabe quiénes somos; conoce lo escondido, y así como somos nos acepta; aunque no para dejarnos cuales somos sino para hacernos cada vez más imagen y semejanza suya. Este es el tono sereno y profundo de gozo que se esconde detrás de la penitencia que hoy empezamos.

http://fraynelson.com/homilias.html. 

miércoles, 10 de febrero de 2016

“…Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”

¡Amor y paz!
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, hoy Miércoles de Ceniza.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18. 
Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 
Comentario

La voz recia de Jesucristo nos despierta en este día y llama a todos a una religión sincera. Sus palabras se refieren a las tres grandes prácticas de la piedad judía, válidas también para nosotros, como lo enseñó Jesús con su ejemplo. Se trata de la oración, el ayuno y la limosna.

La sinceridad tiene un rostro muy concreto en la predicación de Jesús, y puede resumirse en estas palabras: "evita hacer las cosas para que te vean". No es la aprobación de la gente la que te hará aprobado ante Dios. No es el aplauso de la gente lo que te va a indicar la benevolencia de Dios. Necesitas de silencio y soledad para alcanzar sinceridad. Sólo cuando tus actos tengan por motor el deseo de agradar al Dios "que ve en lo escondido" alcanzarás una religión auténtica y limpia.

Dios "ve en lo escondido". No es un espía, ni tampoco un entrometido, como calumniaron los existencialistas ateos, con Sartre a la cabeza. No es un desocupado, ni tampoco un chismoso. Sencillamente, el universo le pertenece. Simplemente, somos obra suya. No es una elección de Dios conocernos hasta la entraña de nuestro ser: es la consecuencia natural del hecho básico que hizo posible nuestro ser: somos sus creaturas. La mirada divina es el ámbito de verdad en que reconocemos la primera y radical afirmación de lo que somos: creaturas. Sólo ante esa verdad y esa radical pertenencia a él alcanzamos la verdad, primero en nuestra conciencia y luego ante los hermanos.

Un tiempo favorable

A la vista de estos llamados de la gracia en la voz de Nuestro Señor y de sus profetas entendemos la expresión apremiante de San Pablo en la segunda lectura de hoy: " ¡En nombre de Cristo les suplicamos que se dejen reconciliar con Dios!”.

Esta época, esta cuaresma, es "un tiempo favorable". Lo mejor que podía sucedernos quiere sucedernos. Dios quiere llegar a nuestra vida y reconstruirla. Dios sabe quiénes somos; conoce lo escondido, y así como somos nos acepta; aunque no para dejarnos cuales somos sino para hacernos cada vez más imagen y semejanza suya. Este es el tono sereno y profundo de gozo que se esconde detrás de la penitencia que hoy empezamos.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Jesús pide despojar de hipocresía la limosna, la oración y el ayuno


¡Amor y paz!

Las religiones tienen tres aspectos fundamentales e interdepedientes: creencias, celebraciones y comportamientos. Si se actúa con coherencia, se debe celebrar lo que se cree y vivir de conformidad con los que se celebra y cree. Sin embargo, algunos desvinculan esos aspectos y creen, pero no celebran, o celebran pero no creen o creen y celebran, pero no viven de acuerdo con esto.

De todo esto resulta una suerte de hipocresía que el Señor critica en el Evangelio que se nos propone hoy, precisamente cuando celebramos el Miércoles de Ceniza.

Si queremos ser coherentes, comencemos con NO ponernos la ceniza, si suponemos que:

C     La ceniza es cosa de superstición, de suerte. Si no nos la ponemos creemos que alguna cosa mala nos sucederá.
C     La ceniza no solo sirve para alejar el mal, sino también para atraer el bien. Es una especie de amuleto de la buena suerte.
C     De la cruz de ceniza hay que presumir como se presume de un vestido o de un reloj. Por eso busca la iglesia donde se la hagan más bonita.
C     Va “por si las moscas”, pues no sabe lo que es y a veces ni tiene fe. ´Si no me hace bien, tampoco me hace mal’.

En cambio,  pueden hacerse imponer la ceniza, si saben que:

ü  Es símbolo de conversión. Que no se trata de un simple acto externo, sino de un signo del cambio radical de tu vida, que los lleve a valorar su propia dignidad y a relacionarse mejor con Dios y con sus hermanos.

ü  La ceniza es símbolo de nuestra fragilidad y limitación humanas. Ser conscientes de que un día moriremos, implica querer aprovechar nuestra vida para llevar a cabo el plan de Dios y comprometernos para construir un mundo más humano, más justo y cristiano.

ü  La recepción de la ceniza es un acto personal y voluntario. Esto significa el movimiento personal de la conversión que se realiza bajo la gracia y la misericordia de Dios.

ü  La imposición de la ceniza es también un acto eclesial. Se recibe junto con otros miembros de la Iglesia, que, al iniciar el tiempo de Cuaresma, se preparan para celebrar la pasión, muerte y Resurrección de Cristo.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18. 
Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.  
Comentario

 Mateo sigue desarrollando el tema de la justicia del discípulo superior a la justicia de los escribas y fariseos (cfr. 5,20). Después de haber criticado la justicia de los escribas, el evangelista critica ahora la justicia de los fariseos.

Para comprender el pensamiento de Mateo es indispensable una advertencia previa: ¿Quién es el fariseo?. La palabra significa "separado". Fariseo es el que se separa del mundo y de sus sugestiones, del pueblo, que a menudo es su víctima, y se distingue por su rígida adhesión a la tradiciones de los padres, por la atenta observancia de la ley y por su celo.

Simplificando, pero también descendiendo en profundidad, podemos reducir a tres las tendencias del fariseísmo descritas por el evangelio. La tendencia al formalismo, o sea, una observancia escrupulosa de las prácticas cultuales y legalistas, con riesgo de perder de vista lo central de la ley, que es la caridad. La tendencia a concebir la salvación como mérito, como conquista, en lugar de hacerlo como gracia y como don gratuito de Dios. La tendencia a concebir a Dios como un señor que busca una gloria para sí y no como un padre que encuentra su satisfacción en la salvación y la liberación del hombre.

Mateo enumera las tres prácticas clásicas de los fariseos: la limosna, la oración y el ayuno. Jesús no las rechaza, pero desea que se practiquen con un espíritu diverso. Precisamente este espíritu es lo que distingue al discípulo del fariseo.

¿Cuáles son sus características más salientes?.

CULTO/CARIDAD: Ante todo, resulta ya significativo que aparezcan agrupadas las tres prácticas juntas. El culto debe prolongarse en la caridad, y la penitencia ha de consistir en privarse de algo en beneficio de los otros. En segundo lugar, se recuerda reiteradamente la necesidad de la recta intención. Hay que buscar la recompensa de Dios, no la de los hombres; hay que obrar en secreto, y no representar un espectáculo. Pero ¿no es también ya una sutil búsqueda de sí mismo pretender la recompensa de Dios? Mateo está convencido de que, si buscar la aprobación de los hombres es alienante e impide la verdad y la auténtica justicia, en cambio buscar la aprobación de Dios libera y favorece el verdadero amor y la justicia. Cuando se obra por Dios no hay peligro -cosa que sí ocurre cuando se obra por los hombres- de caer en la demagogia, en la adulación y en el compromiso interesado. En presencia de Dios no queda lugar para oportunismos.

OBRAS/JUSTIFICACION: Además Mateo pone en guardia contra el peligro de que las buenas obras se conviertan en una riqueza de espíritu. La justicia cristiana exige que las buenas obras no se realicen como si se tratara de un negocio. No hay que capitalizar y llevar su contabilidad. La verdadera justicia requiere que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda; Jesús, en definitiva, no rechaza la limosna, el ayuno ni la oración, sino que desea que se haga todo ello con espíritu de gratuidad.

Finalmente, la vida cristiana -incluso en sus aspectos más heroicos- se ha de vivir con simplicidad. El testimonio no hay que confundirlo con la teatralidad. Los discípulos presentan la cara limpia, alegre y normal. Incluso porque el desprendimiento que exige el seguimiento no es una carga, sino una alegría; no una pérdida, sino el céntuplo.

BRUNO MAGGIONI
EL RELATO DE MATEO
EDIC. PAULINAS/MADRID 1982, pág. 68

miércoles, 19 de junio de 2013

No ayudes a un necesitado para que los hombres te alaben

¡Amor y paz!

Jesús exige a los suyos honestidad. A él no le interesan las apariencias y critica a quien hace el bien para ser visto y reconocido por otros. En cambio, al que da limosna sin tocar trompeta, la recompensa le vendrá de Dios, quien ve y conoce las ocultas intenciones de cada uno.

Los invito,  hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este miércoles de la XI Semana del Tiempo Ordinario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.
Guárdense de las buenas acciones hechas a la vista de todos, a fin de que todos las aprecien. Pues en ese caso, no les quedaría premio alguno que esperar de su Padre que está en el cielo. Cuando ayudes a un necesitado, no lo publiques al son de trompetas; no imites a los que dan espectáculo en las sinagogas y en las calles, para que los hombres los alaben. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Tú, cuando ayudes a un necesitado, ni siquiera tu mano izquierda debe saber lo que hace la derecha: tu limosna quedará en secreto. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará. Cuando ustedes recen, no imiten a los que dan espectáculo; les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Pero tú, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y ora a tu Padre que está allí, a solas contigo. Y tu Padre, que ve en lo secreto, te premiará. Cuando ustedes hagan ayuno, no pongan cara triste, como los que dan espectáculo y aparentan palidez, para que todos noten sus ayunos. Yo se lo digo: ellos han recibido ya su premio. Cuando tú hagas ayuno, lávate la cara y perfúmate el cabello. No son los hombres los que notarán tu ayuno, sino tu Padre que ve las cosas secretas, y tu Padre que ve en lo secreto, te premiará.
Comentario

-Si queréis ser justos, evitad el hacer vuestras obras de piedad delante de la gente para llamar la atención; si no, os quedáis sin paga de vuestro Padre del cielo.

Un principio esencial. Una fuente de paz infinita. Que vuestra vida sea "en la interioridad"

No busquéis el elogio, ni la aprobación, ni la recompensa...

No temáis la reprobación, ni el olvido, ni la ingratitud.

Vivir con Dios, para El... ante El... en su presencia. ¡Atención! No se trata con ello de encerrarse en sí mismo, en una especie de satisfacción orgullosa e íntima: "Yo tengo razón... Dios piensa como yo... Ios otros pueden pensar como quieran..." Esto sería la caricatura del pensamiento de Jesús. El objetivo de Jesús es el desprendimiento completo de sí: es un dejarse juzgar por Dios, dejarse interrogar por El, dejarse impugnar por Dios.

Es una exigencia mucho más fuerte y más radical que la de los hombres: ¡agradar a Dios exige un desprendimiento de sí infinitamente mayor que el de agradar a los hombres! Pero esta exigencia es apaciguadora porque procede del interior... no busca vanidad ni ventajas humanas.

-Cuando des limosna, cuando reces, cuando ayunes... no lo anuncies, no hagas de ello un espectáculo como los que buscan que la gente los alabe.
Cuidado: guardaos de practicar vuestra religión para llamar la atención de los demás.

Los más hermosos gestos de la verdadera religión -la limosna, la oración, el ayuno- pueden, por desgracia, ser desviados de su sentido: resulta entonces una búsqueda de sí mismo... La hipocresía religiosa es la peor de todas pues falsea una de las mayores virtudes y aparta de Dios a los hombres sencillos.
¡Señor, que ninguna de mis obras de caridad, que ninguno de mis gestos de práctica religiosa alejen a los hombres de ti!

-Cuando des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha... Cuando quieras rezar, entra en tu cuarto y echa la llave... Cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara...

Jesús recomienda el máximo "secreto".

Que tu caridad sea invisible, que también lo sea tu oración, que tus sacrificios no aparezcan... que nadie pueda notarlos, salvo Dios.

Los fariseos del tiempo de Jesús eran gentes sin duda admirables por sus regularidades y fidelidades... Jesús no les reprocha "lo que hacen bien", sino su "manera de hacerlo" para dar lecciones a los demás. En este sentido hay siempre fariseos... e incluso hay un fariseo en cada uno de nosotros... ¡que le gusta ponerse en primera fila! Aquí también, hay que procurar poner en práctica los consejos de Jesús: hacer gestos de caridad verdadera que nadie nos renocerá y que uno mismo procurará olvidar... rezar en un lugar retirado, en el que nadie podrá ser testigo del tiempo que pasamos en oración... renunciar a las ventajas, sacrificar algunas cosillas, a las que tenemos derecho, sin que nadie pueda darse cuenta ni adivinarlo.

-Y tu Padre que ve lo escondido, te recompensará.

Me agrada esta definición tan simple de Dios: "El que ve lo escondido, lo invisible"... Es una noción de Dios muy popular. Mucha gente sencilla tiene esta idea de Dios. Esta noción es a veces desviada de su verdadero sentido, cuando se toma en su sentido negativo, cuando decimos: "Cuidado, Dios te ve incluso cuando te escondes"... Dios es "el coco", ¡el que asusta a los niños pequeños! Notemos que Jesús emplea esta noción en un sentido positivo: no es ante todo un Dios que castiga las tonterías escondidas, es un Dios que sabe ver y recompensar todo lo que está escondido, todo lo que ¡los hombres no saben ver!

¡Maravilloso Dios! ¡Maravilloso Padre! ¡Dios atento a todo! ¡Padre lleno de bondad y delicadeza! Padre que no olvida nada de todo lo bueno que podemos hacer... sobre todo si nos olvidamos de nosotros mismos.

NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 2
EVANG. DE PENTECOSTÉS A ADVIENTO
EDIT. CLARET/BARCELONA 1983.Pág. 24 s.

miércoles, 13 de febrero de 2013

No confundamos el testimonio cristiano con la teatralidad



¡Amor y paz!

Aunque cambiamos de evangelio y de evangelista, el que leemos hoy conserva el mismo espíritu del que leímos ayer: se trata de agradar a Dios, que ve el corazón del hombre, y no de buscar una recompensa de los hermanos, que pueden guiarse por las apariencias.

La idea central es que debemos cumplir las obras tradicionales de justicia con una intención nueva: agradar a Dios y sólo a Dios. El móvil de la limosna, de la oración y del ayuno no puede ser la búsqueda de una satisfacción o un reconocimiento personal: todo debe quedar en el secreto de Dios.

Te invito, hermano, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este día en que celebramos el Miércoles de Ceniza, el comienzo de la Cuaresma. Sobre el significado de esta celebración, en este blog puedes encontrar varios textos.  

Dios te bendiga…

Evangelio según San Mateo 6,1-6.16-18.

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Comentario

Mateo desarrolla el tema de la justicia del discípulo, superior a la justicia de los escribas y fariseos (cfr. 5,20).  

Para comprender el pensamiento de Mateo es indispensable una advertencia previa: ¿Quién es el fariseo? La palabra significa "separado". Fariseo es el que se separa del mundo y de sus sugestiones, del pueblo, que a menudo es su víctima, y se distingue por su rígida adhesión a las tradiciones de los padres, por la atenta observancia de la ley y por su celo. Simplificando, pero también descendiendo en profundidad, podemos reducir a tres las tendencias del fariseísmo descritas por el evangelio. La tendencia al formalismo, o sea, una observancia escrupulosa de las prácticas cultuales y legalistas, con riesgo de perder de vista lo central de la ley, que es la caridad. La tendencia a concebir la salvación como mérito, como conquista, en lugar de hacerlo como gracia y como don gratuito de Dios. La tendencia a concebir a Dios como un señor que busca una gloria para sí y no como un padre que encuentra su satisfacción en la salvación y la liberación del hombre.

Mateo enumera las tres prácticas clásicas de los fariseos: la limosna, la oración y el ayuno. Jesús no las rechaza, pero desea que se practiquen con un espíritu diverso. Precisamente este espíritu es lo que distingue al discípulo del fariseo. ¿Cuáles son sus características más salientes?

CULTO/CARIDAD: Ante todo, resulta ya significativo que aparezcan agrupadas las tres prácticas juntas. El culto debe prolongarse en la caridad, y la penitencia ha de consistir en privarse de algo en beneficio de los otros. En segundo lugar, se recuerda reiteradamente la necesidad de la recta intención. Hay que buscar la recompensa de Dios, no la de los hombres; hay que obrar en secreto, y no representar un espectáculo. Pero ¿no es también ya una sutil búsqueda de sí mismo pretender la recompensa de Dios? Mateo está convencido de que, si buscar la aprobación de los hombres es alienante e impide la verdad y la auténtica justicia, en cambio buscar la aprobación de Dios libera y favorece el verdadero amor y la justicia. Cuando se obra por Dios no hay peligro -cosa que sí ocurre cuando se obra por los hombres- de caer en la demagogia, en la adulación y en el compromiso interesado. En presencia de Dios no queda lugar para oportunismos.

OBRAS/JUSTIFICACION: Además Mateo pone en guardia contra el peligro de que las buenas obras se conviertan en una riqueza de espíritu. La justicia cristiana exige que las buenas obras no se realicen como si se tratara de un negocio. No hay que capitalizar y llevar su contabilidad. La verdadera justicia requiere que la mano derecha no sepa lo que hace la izquierda; Jesús, en definitiva, no rechaza la limosna, el ayuno ni la oración, sino que desea que se haga todo ello con espíritu de gratuidad.

Finalmente, la vida cristiana -incluso en sus aspectos más heroicos- se ha de vivir con simplicidad. El testimonio no hay que confundirlo con la teatralidad. Los discípulos presentan la cara limpia, alegre y normal. Incluso porque el desprendimiento que exige el seguimiento no es una carga, sino una alegría; no una pérdida, sino el céntuplo.

BRUNO MAGGIONI
EL RELATO DE MATEO
EDIC. PAULINAS/MADRID 1982, pág. 68