lunes, 28 de octubre de 2019

Pasó la noche en la oración de Dios y cuando se hizo de día eligió a los doce apóstoles


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, en este lunes de la 30a semana del Tiempo Ordinario, ciclo C.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Santos Simón y Judas, apóstoles
Lectio
Lunes, 28 Octubre , 2019
Lucas 6,12-19
Tiempo Ordinario
 1) Oración inicial
Dos todopoderoso y eterno, aumenta nuestra fe, esperanza y caridad; y, para conseguir tus promesas, concédenos amar tus preceptos. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del Evangelio según Lucas 6,12-19

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.
3) Reflexión
• El evangelio de hoy trae dos asuntos: la elección de los doce apóstoles (Lc 6,12-16) y la multitud enorme de gente queriendo encontrarse con Jesús (Lc 6,17-19). El evangelio de hoy nos invita a reflexionar sobre los Doce que fueron escogidos para convivir con Jesús, como apóstoles. Los primeros cristianos recordaron y registraron los nombres de estos Doce y de algunos otros hombres y mujeres que siguieron a Jesús y que después de la resurrección fueron creando comunidades para el mundo. Hoy también, todo el mundo recuerda el nombre de algún catequista o profesora que fue significativo/a para su formación cristiana.

• Lucas 6,12-13: La elección de los 12 apóstoles. Antes de proceder a la elección de los doce apóstoles, Jesús pasó una noche entera en oración. Rezó para saber a quién escoger y escogió a los Doce, cuyos nombres están en los evangelios y que recibirán el nombre de apóstol. Apóstol significa enviado, misionero. Fueron llamados para realizar una misión, la misma que Jesús recibió del Padre (Jn 20,21). Marcos concretiza más y dice que Dios los llamó para estar con él y enviarlos en misión (Mc 3,14).

• Lucas 6,14-16: Los nombres de los 12 apóstoles. Con pequeñas diferencias los nombres de los Doce son iguales en los evangelios de Mateo (Mt 10,2-4), Marcos (Mc 3,16-19) y Lucas (Lc 6,14-16). Gran parte de estos nombres vienen del AT. Por ejemplo, Simeón es el nombre de uno de los hijos del patriarca Jacob (Gén 29,33). Santiago es el mismo nombre que Jacob (Gén 25,26). Judas es el nombre de otro hijo de Jacob (Gén 35,23). Mateo también tenía el nombre de Levi (Mc 2,14), que fue otro hijo de Jacob (Gén 35,23). De los doce apóstoles, siete tienen el nombre que vienen del tiempo de los patriarcas: dos veces Simón, dos veces Santiago, dos veces Judas, y una vez ¡Levi! Esto revela la sabiduría y la pedagogía del pueblo. A través de los nombres de patriarcas y matriarcas, dados a sus hijos e hijas, mantuvieron viva la tradición de los antiguos y ayudaron a sus hijos a no perder la identidad. ¿Qué nombres les damos hoy a nuestros hijos e hijas?

• Lucas 6,17-19: Jesús baja de la montaña y la multitud lo busca. Al bajar del monte con los doce, Jesús encuentra a una multitud inmensa de gente que trataba de oír su palabra y tocarle, porque de él salía una fuerza de vida. En esta multitud había judíos y extranjeros, gente de Judea y también de Tiro y Sidón. Y la gente estaba desorientada, abandonada. Jesús acoge a todos los que le buscan. Judíos y paganos. ¡Este es uno de los temas preferidos por Lucas!

• Estas doce personas, llamadas por Jesús para formar la primera comunidad, no eran santas. Eran personas comunes, como todos nosotros. Tenías sus virtudes y sus defectos. Los evangelios informan muy poco sobre la forma de ser o el carácter de cada una de ellas. Pero lo poco que informan es motivo de consolación
para nosotros.

- Pedro era una persona generosa e entusiasta (Mc 14,29.31; Mt 14,28-29), pero a la hora del peligro y de la decisión, su corazón sigue encogido y se vuelve atrás (Mt 14,30; Mc 14,66-72). Llega a ser satanás para Jesús (Mc 8,33). Jesús le dio el apellido de Piedra (Pedro). Pedro, por si mismo, no era Piedra. Se volvió piedra (roca), porque Jesús rezó por él (Lc 22,31-32).

- Santiago y Juan estaban dispuestos a sufrir con Jesús y por Jesús (Mc 10,39), pero eran muy violentos (Lc 9, 54). Jesús los llama “hijos del trueno” (Mc 3,17). Juan parecía tener ciertos celos. Quería Jesús sólo para su grupo (Mc 9,38).

- Felipe tenía una forma de ser acogedora. Sabía poner a los demás en contacto con Jesús (Jn 1,45-46), pero no era muy práctico en resolver los problemas (Jn 12,20-22; 6,7). A veces era medio ingenuo. Hubo momentos en que Jesús perdió la paciencia con él: “Pero Felipe, ¿tanto tiempo que estoy contigo, y aún no me conoces?” (Jn 14,8-9)

- Andrés, hermano de Pedro y amigo de Felipe, era más práctico. Felipe recurre a él para resolver los problemas (Jn 12,21-22). Fue Andrés el que le llamó a Pedro (Jn 1,40-41), y fue Andrés el que encontró al niño con los cinco panes y los dos peces (Jn 6,8-9).

- Bartolomé parece haber sido el mismo que Natanael. Este era del barrio, y no podía admitir que nada bueno pudiera venir de Nazaret (Jn 1,46).

- Tomás fue capaz de sustentar su opinión, una semana entera, contra el testimonio de todos los demás (Jn 20,24-25). Pero cuando vio que estaba equivocado, no tuvo miedo en reconocer su error (Jn 20,26-28). Era generoso, dispuesto a morir con Jesús (Jn 11,16).

- Mateo o Levi era publicano, cobrador de impuestos, como Zaqueo (Mt 9,9; Lc 19,2). Eran personas comprometidas con el sistema opresor de la época.

- Simón, por el contrario, parece haber sido del movimiento que se oponía radicalmente al sistema que el imperio romano imponía al pueblo judío. Por eso tenía el apellido de Zelota (Lc 6,15). El grupo de los Zelotas llegó a provocar una rebelión armada contra los romanos.

- Judas era lo que se ocupaba del dinero del grupo (Jn 13,29). Llegó a traicionar a Jesús.

- Santiago de Alfeo y Judas Tadeo, de estos dos los evangelios sólo informan del nombre.
4) Para la reflexión personal
• Jesús pasó la noche entera en oración para saber qué escoger, y escogió a estos doce. ¿Cuál es la lección que sacas de aquí?

• Los primeros cristianos recordaban los nombres de los doce apóstoles que estaban en el origen de sus comunidades. Y tú ¿recuerdas los nombres de las personas que están en el origen de la comunidad a la que perteneces? Recuerda el nombre de algún/a catequista o profesor/a que fue significativa para tu formación cristiana. ¿Qué es lo que más recuerdas de ellas: el contenido de lo que te enseñaron o el testimonio que dieron?
5) Oración final
Pues bueno es el Señor
y eterno su amor,
su lealtad perdura de edad en edad. (Sal 100,5)

Orden de los Carmelitas
 

domingo, 27 de octubre de 2019

Quien se enaltece será humillado y quien se humilla será enaltecido


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios y el comentario, en este Domingo 30o del Tiempo Ordinario, ciclo C.

Dios nos bendice...

Primera lectura
Lectura del libro del Eclesiástico (35,12-14.16-18):

EL Señor es juez,
y para él no cuenta el prestigio de las personas.
Para él no hay acepción de personas en perjuicio del pobre,
sino que escucha la oración del oprimido.
No desdeña la súplica del huérfano,
ni a la viuda cuando se desahoga en su lamento.
Quien sirve de buena gana, es bien aceptado,
y su plegaria sube hasta las nubes.
La oración del humilde atraviesa las nubes,
y no se detiene hasta que alcanza su destino.
No desiste hasta que el Altísimo lo atiende,
juzga a los justos y les hace justicia.
El Señor no tardará.

Palabra de Dios

Salmo
Sal 33,2-3.17-18.19.23

R/. El afligido invocó al Señor, y él lo escuchó

V/. Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren R/.

V/. El Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias. R/.

V/. El Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
El Señor redime a sus siervos,
no será castigado quien se acoge a él. R/.

Segunda lectura
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo (4,6-8.16-18):

Querido hermano:
Yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe.
Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.
En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No les sea tenido en cuenta!
Mas el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Y fui librado de la boca del león.
El Señor me librará de toda obra mala y me salvará llevándome a su reino celestial.
A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios 

Evangelio
Lectura del santo evangelio según san Lucas (18,9-14):

En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola a algunos que se confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás:
«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior:
“¡Oh Dios!, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; ni tampoco como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo”.
El publicano, en cambio, quedándose atrás, no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo:
“Oh Dios!, ten compasión de este pecador”.
Os digo que este bajó a su casa justificado, y aquel no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor 

Comentario

1. Dos actitudes contrapuestas: la soberbia del fariseo y la humilde del publicano
Para el grupo religioso de los fariseos (término tomado del hebreo que significa separados o segregados, con la connotación de incontaminados), lo que hacía válida la conducta humana ante Dios era la práctica literal de unos preceptos rituales consignados en la “Torá” (los cinco primeros libros de la Biblia,) y en otros textos, que imponían un moralismo rigorista, reduciendo la religión a prácticas externas de culto. Y los publicanos o recaudadores públicos del tributo impuesto por el imperio romano eran considerados pecadores, no sólo porque no practicaban aquellos ritos, sino también porque, además de colaborar con el imperio romano, solían obtener ganancias con prácticas deshonestas.
El fariseo de la parábola, situado adelante y erguido como un pavo (de ahí viene el verbo “pavonearse”), comienza dando gracias, pero no como un reconocimiento del amor de Dios, sino por considerarse superior a los demás. El publicano, en cambio, quedándose atrás y de rodillas, se golpea el pecho y dice con un acto de contrición sincero: Ten compasión de este pecador. La conclusión de la parábola es contundente: no es el que exhibe sus méritos, sino el que reconoce su necesidad de salvación, quien resulta “justificado”. Es la misma idea de la primera lectura, tomada del Eclesiástico (Sir 35, 15b-17.20-22a) -también llamado Sirácida por ser su autor Ben Sirac-, un libro sapiencial escrito hacia el año 190 a. C., que como lo hace también el Salmo 33, resalta el valor de la oración humilde.
2. Hay distintos modos de orar, pero en todos sólo la actitud humilde es válida ante Dios
Existen distintas modalidades de oración según el contenido de lo que expresamos al dirigirnos a Dios:
- La alabanza, oración de acción de gracias o agradecimiento por sus beneficios.
- La expresión de fe en Dios creador, salvador y santificador -Padre, Hijo y Espíritu Santo- (el Credo).
- El ofrecimiento a Dios de lo que somos y tenemos, de nuestras intenciones, palabras y acciones.
- La oración de petición -por uno mismo o por otros, por el país, por la Iglesia o por la humanidad.
- La oración de contrición o arrepentimiento por haber ofendido a Dios de pensamiento, palabra u
omisión, en la cual además manifestamos nuestra disposición a convertirnos, es decir, a reorientar
nuestra vida en el sentido de la voluntad de Dios.
Todas estas modalidades de la oración fueron empleadas por Jesús -incluso la de arrepentimiento, no por pecados propios porque en Él no hubo pecado, pero sí por los de la humanidad, de la cual quiso él como Hijo de Dios hacer parte, siendo verdadero hombre-. Él mismo les enseñó a sus discípulos a orar de distintas maneras. Sin embargo, todas ellas requieren de una disposición sin la cual ninguna de ellas sería válida ante Dios: la actitud humilde de quien se reconoce necesitado de salvación.
En la Misa hay varios momentos en los que pedimos perdón:
- Al comenzar decimos el Yo confieso u otras fórmulas penitenciales seguidas por la invocación Señor ten piedad (en griego Kyrie eleyson, expresión que se conservó así también en la liturgia latina).
- Inmediatamente, en las misas dominicales y de los días de fiesta litúrgica especial, el himno en el que
decimos Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor (no “que aman
al Señor”, pues el don de la paz es ofrecido por Dios no sólo a quienes lo aman sino a todos los seres
humanos sin distinciones), conjuga la alabanza agradecida con la imploración de misericordia: Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros
- El Padrenuestro, modelo de toda oración, que contiene resumidas todas las modalidades
anteriormente indicadas, entre ellas la petición de perdón junto con la disposición a perdonar.
- Finalmente, cuando decimos Cordero de Dios… ten piedad de nosotros y Señor, yo no soy digno…,
reconocemos humildemente nuestra necesidad de la misericordia divina.
Ahora bien, en su sentido auténtico, toda oración de petición del perdón es una actitud no motivada por un complejo enfermizo de sentimientos de culpa que llevan a la desesperación e incluso a la autodestrucción, sino por la aceptación sincera y constructiva de lo que somos: criaturas de Dios necesitadas de salvación.
3. Reconocimiento humilde de la gracia de Dios, al sentir satisfacción por el deber cumplido
El apóstol san Pablo, que había sido fariseo antes de su conversión, expresa en su segunda carta a Timoteo (2 Tm 4, 6-8.16-18), la satisfacción que siente por el deber cumplido en el desempeño de su misión, y la esperanza en el premio que Dios le tiene preparado. Pero no con la jactancia arrogante del soberbio, sino con la humildad de quien reconoce que ha realizado la tareas encomendada no exclusivamente por sus propias fuerzas, sino gracias a la misericordia infinita y al poder del amor de Dios: el Señor me ayudó y me dio fuerzas; me libró, seguirá librándome de todo mal, Él me salvará.
Así pues, dispongamos nuestras mentes y nuestros corazones para orar con una actitud humilde, lo que en suma significa reconocer nuestra condición humana, necesitada del amor infinito de Dios.

El mensaje del Domingo
Gabriel Jaime Pérez Montoya, S.J.