martes, 12 de julio de 2016

"¡Ay de ti!”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este martes de la 15ª semana del Tiempo Ordinario.

Dios nos bendice…

Evangelio según San Mateo 11,20-24. 
Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido. "¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría. Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú". 
Comentario

Este texto está construido teniendo en cuenta los oráculos y lamentaciones de los grandes profetas contra las ciudades pecadoras y resumen el juicio del Mesías sobre el pueblo que no ha aceptado su mensaje de conversión al Reino de Dios. Convertirse significa dejar de practicar la injusticia y comenzar una vida justa. La conversión debe cambiar la calidad de las relaciones humanas; pero nada ha cambiado en esas ciudades porque no han aceptado el mensaje del Reino. 

Los versículos que conforman este texto se corresponden entre sí: a) reproche y amenaza a las ciudades galileas (vv. 21a y 23a); b) si estas obras se hubieran realizado en ciudades paganas, éstas habrían reconocido la mano de Dios (vv. 21b y 23b); c) por eso el día del juicio serán tratadas con más misericordia (vv. 22 y 24).

Los prodigios de Jesús son signos que anuncian la llegada del Reino. La respuesta del hombre debe ser la conversión y la fe. Tiro y Sidón, las dos grandes ciudades fenicias Sodoma y Gomorra, son el ejemplo típico de ciudades paganas y pecadoras. Pero si estas ciudades hubieran sido testigos de las obras de Dios se habrían convertido con saco y ceniza (eran símbolos de arrepentimiento). 

En cambio, aquellas ciudades galileas son maldecidas por Jesús porque han encarnado la prepotencia de la estructura de poder, elevándose hasta el cielo y presumiendo de su sabiduría, que les impide reconocer a Jesús como la verdadera sabiduría a través de sus obras. Por eso el "juicio" escatológico-histórico de Jesús sobre las ciudades es figura y signo del juicio escatológico sobre los "ciudadanos" que hayan asumido la mentalidad de la estructura social, generando la desigualdad y la muerte.

Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica)

lunes, 11 de julio de 2016

“El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario en este lunes de la XV Semana del Tiempo ordinario.

Dios nos bendice...

Evangelio según San Mateo 10,34-42.11,1. 
Jesús dijo a sus apóstoles: "No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa". Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región. 
Comentario

 El Señor dirige estas palabras a los que están ardiendo de amor, o mejor dicho, a los que él quiere encender en este amor. Nuestro Señor no ha destruido sino que ha ordenado el amor debido a los padres, a la esposa, a los hijos. No ha dicho: “El que los ama...” sino “el que los ama más que a mí”... Ama a tu padre, pero ama más al Señor. Ama a los que te han engendrado, pero ama todavía más a aquel que te ha creado. Tus padres te han dado la vida, pero no te han creado, porque no sabían, al engendrarte, quien serías o qué llegarías a ser. Tus padres te han alimentado, pero no son el origen del pan que sacia tu hambre. En fin, tu padre tiene que morir para que tú puedas heredar sus bienes, pero tú participarás en la herencia de Dios viviendo con él por toda la eternidad.
  
      Ama, pues, a tu padre, pero no más que a Dios, ama a tu madre, pero no más que a la Iglesia que te ha engendrado para la vida eterna. .. En efecto, si debemos gratitud a los que te han engendrado a una vida mortal ¿qué amor no deberás a los que te han engendrado para la vida eterna?  Ama a tu esposa, ama a tus hijos según Dios, para llevarlos a servir a Dios contigo, y unidos a él, no temeréis la separación. Tu amor a tu familia sería muy imperfecto si no condujeras a sus miembros a Dios... 
    
      Toma la cruz y sigue al Señor. Tu Salvador en persona, Dios en la carne, revestido de carne, también mostró sus sentimientos humanos cuando dice: “Padre mío, si es posible que pase de mí esta copa de amargura” (Mt 26,39)... La naturaleza de siervo con que se ha revestido el Señor, se expresa en la voz del hombre, la voz de la carne. Ha tomado tu voz para expresar tu debilidad y para darte fuerzas... y mostrar cuál es la voluntad que hay que preferir.

San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte), doctor de la Iglesia
Sermón 344, 2-3
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