martes, 16 de octubre de 2012

Podemos no conocer a Dios, aun cuando hablemos de Él

¡Amor y paz!

A la actitud de los fariseos que ponen su empeño, su religiosidad en el cumplimiento de ritos, de normas exteriores, opone Jesús la actitud del discípulo, que se esfuerza por la pureza interior, que pone lo esencial en el corazón.

El corazón, lo profundo del hombre, su interior, es lo que importa mantener limpio. Porque aquello que brota del corazón -la injusticia, la rapacidad, la avaricia- es lo que mancha al hombre (cf. Mt 15. 19-20, véase vv. 10-18).

La actitud farisea, en realidad, no conoce a Dios aun cuando lo tenga constantemente en los labios (Is 29.13). (Comentarios Bíblicos-5 V/Pág. 538).

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este martes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario.

Todos lo esperábamos… ¡Ya llega!

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 11,37-41.
Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer. Pero el Señor le dijo: "¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia. ¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro? Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.
Comentario

Jesús criticó severamente la superficialidad con la que se asumió la ley de Moisés.

Algunos grupos religiosos, como los fariseos, dieron a las normas más triviales una relevancia que no merecían. La intención que los guiaba era «ser perfectos en todo» mediante el cumplimiento de un montón de normas. Sin embargo, olvidaron el espíritu de la ley.

Dentro de estas leyes estaban unas destinadas a diferenciar entre lo puro y lo impuro.

Su referencia era puramente la apariencia exterior. Lo esencial para esta ley era estar limpio, sano y vivo. La intención con la que fueron promulgadas eran muy buena: propiciar en el pueblo un ambiente familiar, cultual y social que fuera apto para la relación con Dios.

Pero con el tiempo esta intencionalidad se olvidó. Y las leyes que estaban hechas para crear un buen ambiente se convirtieron en un arma de discriminación. Los enfermos fueron expulsados de las familias; se desarrolló un temor casi mágico frente a los cadáveres y la limpieza se convirtió en un asunto ligado exclusivamente a los baños rituales. La función de los baños rituales era purificar periódicamente al individuo para que permaneciera dentro del ámbito de lo sagrado. Esta intención se perdió al darle más importancia al baño en si mismo que al propósito que se perseguía. Por eso, Jesús confronta al fariseo y lo llama, junto a sus partidarios, a revisar sus actitudes de vida. 

Pues, en efecto, ellos empleaban la pureza ritual para encubrir los robos, las rapiñas y las malas intenciones que cometían diariamente. El pueblo acudía a ellos buscando un juicio justo, un consejo saludable, una defensa de los legítimos derechos, pero a ellos sólo les interesaba sacar beneficio económico de su servicio.

Jesús cuestiona estas prácticas y muestra cómo fariseos y escribas son continuadores de una mala tradición que no reconoce el valor del ser humano.

Servicio Bíblico Latinoamericano

lunes, 15 de octubre de 2012

Reconozcamos la presencia de Dios en nuestra vida diaria

¡Amor y paz!

Nos atraen los espectáculos, pero pasamos por alto los ‘milagros’ de la vida cotidiana. La presencia de Dios en las pequeñas cosas... En su misma obra, en la naturaleza, en los gestos amables, en una sonrisa… Y si se trata de signos verdaderamente extraordinarios, ¿cuál es más grande que la muerte y resurrección de Cristo?

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este Lunes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 11,29-32. 
Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás. 
Comentario

-Como sea que el gentío se apiñaba a su alrededor, Jesús se puso a decirles:... Un gentío cada vez mayor. Una gran aglomeración de personas... en la acera. ¿Qué es lo que pasa? Unos recién llegados, curiosos, se unen a los que ya están allí estacionados.

-Se puso a decirles: "Esta generación es mala. Pide una señal...
La razón de esa aglomeración, es el deseo de lo maravilloso.
Algo sorprendente va a pasar. Hará algún milagro.

Las muchedumbres están siempre ávidas de lo sensacional. ¿Y yo? ¿Espero también que Dios se me manifieste más?

-Y no se le dará otra señal, excepto la señal de Jonás.

Jesús claramente rehúsa hacer esa "señal" maravillosa que se le pide. Y a los que se lo piden ¡les califica como "malos"! Esa generación es mala.

Es curioso que los contemporáneos hayan podido pedir una señal, siendo así que Jesús había hecho tantos milagros ante sus propios ojos. Pero nunca es bastante.

Señor, danos humildad de corazón para aceptar la acción de Dios en el mundo que de ordinario es gris, sin relieve.

Pues, si bien el mundo entero está penetrado de la Presencia y de los signos de Dios, sin embargo no son presencias ni signos esplendorosos. Es preciso que nuestros ojos tengan más luz, para que sepamos ir discerniendo más y más "lo que Tú, Señor, estás obrando" en los acontecimientos, en las personas que me rodean, en los grupos donde convivo, en los que trabajo, en mi...

-En efecto, igual que Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive así va a serlo el Hijo del hombre para la gente de esa generación.

El "signo de Jonás". Muy simplemente, un hombre que recorre las calles de Nínive gritando que hay que convertirse! He ahí el único y pobre signo que tuvieron los habitantes de Nínive.

¡El "signo" de Dios? Es la llamada a la conversión que percibimos a veces: - esa vocecita tímida que alguna vez nos habla en el fondo de nuestras conciencias y que nos repite: "cambia de vida".

Ese vozarrón del evangelio que nos sacude a menudo y que nos increpa: "cambia de vida".

-Los ninivitas se levantarán en el Juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay algo mayor que Jonás.

Tal era sin duda el sentido original de las palabras de Jesús.

Jesús, como Jonás, por su palabra y por su persona, anuncia el Juicio e incita a la conversión. Lucas sólo relató esta interpretación, sencilla y exigente.

-La reina de Saba se pondrá en pie en el Juicio para carearse con esa generación y la condenará, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y hay más que Salomón aquí.

Ser capaz de "venir desde los confines de la tierra". Para escuchar a un "sabio". ¡Qué aventura! ¡Qué decisión! A esta reina pagana no la arredraron las dificultades ni las molestias, ciertamente.

Más que buscar lo excepcional... hay que atender a las llamadas de mi vida cotidiana... tener confianza en los que han recibido la gracia de anunciar el evangelio... no ahogar con hermosos pretextos la Palabra de Jesús que nos invita a la revisión y a la conversión.

NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA 2
EVANG. DE PENTECOSTÉS A ADVIENTO
EDIT. CLARET/BARCELONA 1983.Pág. 224 s.