domingo, 10 de enero de 2021

«Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este domingo en que celebramos la fiesta del Bautismo del Señor. Ahora sí concluye el tiempo litúrgico de Navidad y mañana comienza el Tiempo Ordinario, ciclo B.

Dios nos bendice…

PRIMERA LECTURA: Isaías 55, 1-11
SALMO RESPONSORIAL: Salmo Leemos Isaías 12, 2-6
 SEGUNDA LECTURA: 1 Juan 5, 1-9
 

Invocación al Espíritu Santo:
 

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
 Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén  

TEXTO BÍBLICO: Marcos 1, 7-11


 
7 Él anunciaba con voz potente al pueblo lo siguiente: “Después de mí viene alguien que es más importante que yo, y no merezco agacharme y desatar las correas de sus sandalias. 8 Yo los bautizo con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo”.
9 Y sucedió en aquel momento que Jesús vino desde Nazaret y fue bautizado por Juan el Bautista en el río Jordán. 10 Cuando Jesús salía del agua, inmediatamente vio el cielo abierto y el Espíritu de Dios que bajaba como una paloma sobre Él. 11 Y se escuchó una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado y me das mucha alegría”.


1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?
 

Estudio Bíblico.
 

El evangelista Marcos comienza su “Buena Noticia” o Evangelio situando a Juan el Bautista en el desierto, recordando lo que ya estaba escrito en el libro del profeta Isaías (en el Capítulo 40). Vendría un mensajero delante del Señor. Sin embargo, el mensaje que trae el bautista es muy claro y sencillo. Hay que convertirse del mal realizado, hay que pedir perdón por los pecados y hay que bautizarse.
 

El verbo bautizar significa sumergir, lavar. El bautismo es una inmersión en el agua, que representa la purificación, pero también de vida. El agua siempre ha servido para purificar, en el Antiguo Testamento lo encontramos por ejemplo en el diluvio, donde Dios limpió al mundo contaminado, a través del agua. 

El paso del mar Rojo es también visto como una purificación. Y la Ley de Moisés propone muchas formas rituales de purificación con el agua. Algunos de los profetas también anuncian una efusión de agua purificadora del pecado. A veces se caía en un ritualismo exterior, que incluso el mismo Jesús criticó. Lo importante es que la práctica de la limpieza con agua, era común incluso como signo para la pertenencia al pueblo de Israel, sobre todo cuando iba acompañado de un sincero arrepentimiento de los pecados.
 

Los esenios hacían rituales de bautismo según las escrituras de los historiadores. Y aún los rabinos bautizaban en el río a aquellos que venían de otros grupos fuera del pueblo elegido, para poder incorporarlos plenamente. Tal vez este bautismo de Juan, es más comparable a lo que estamos recordando, introducir verdaderamente al pueblo de Dios, aún a aquellos que perteneciendo por raza, habían despreciado los mandamientos y habían pecado. Pero lo elementos que aparecen en el texto son interesantes: Juan estaba en el desierto, que recordaba los 40 años de purificación del pueblo al salir de Egipto para llegar a la Tierra Prometida. Iba hasta el río Jordán a predicar, que fue el río por donde pasó Josué para recibir la herencia. Es decir son muchos elementos unidos, para recordarnos toda la historia de la Salvación anterior. Sin embargo, Juan mismo dice que él está realizando un bautismo preparatorio para el verdadero que vendrá con el Mesías. Sobre todo cuando aclara, yo bautizo con agua, pero el que viene detrás de mí bautizará con el Espíritu Santo (es decir, que la “limpieza” será definitiva, ya no material y externa, sino espiritual e interior).
 

Marcos presenta un escrito muy simple para detallar este momento, pero al igual que los otros sinópticos indica que la vida pública de Jesús comienza en el momento en que se presentó para ser bautizado por Juan.
 

Si hiciéramos un repaso de la vida de Jesús podemos decir que sus grandes momentos son:
1. Engendrado por obra y gracia del Espíritu Santo
2. Su nacimiento en Belén
3. Adoración de los Magos
4. Presentación en el Templo
5. Huída a Egipto
6. Regreso de Egipto
7. Peregrinación a Jerusalén con sus Padres, donde Él se queda enseñando a los maestros de la Ley y tenía doce años.
 

Desde ese momento, en que tenía doce años según el evangelista Lucas, no hemos vuelto a saber nada, hasta este momento que el mismo Lucas nos dice que tenía treinta. Ese tiempo desde los doce años hasta los treinta lo conocemos como la vida privada de Jesús.
Ahora comienza entonces su vida pública. Y Posiblemente sea Marcos, el primero que escribe su Evangelio y comienza por este momento, pues es el más significativo. Es tan importante que cuando tuvieron que restituir a Judas Iscariote, para completar el número de los doce apóstoles, Pedro en su discurso dijo que tenía que ser un seguidor de Jesús, es decir  un discípulo desde el Bautismo de Juan (puedes ver en Hechos de los Apóstoles 1, 21-22).
 

El evangelista Marcos narra en sólo tres versículos cortos el Bautismo de Jesús por Juan. Lo primero que queda en claro, es que aparecen las tres personas de la Santísima Trinidad juntas, en un mismo pasaje. El texto más que del Bautismo en sí de Jesús, lo que nos dice es la unidad del único Dios verdadero. El Hijo que desciende al Jordán, el Espíritu Santo que llega directamente sobre Jesús y la voz del Padre, que lo reconoce diciendo “Tú eres mi hijo amado, en el que me complazco”.
Una observación sobre las expresiones: “Vio el cielo abierto y el Espíritu Santo bajando sobre Él como paloma”. Esta expresión es muy antigua, quiere decir “directamente”. El Espíritu de Dios, no es un ser vago o difuso en el cosmos. Él está conjuntamente con el Padre y el Hijo. Al ser la paloma un ave muy “casera” que está siempre en su palomar, lo que quiere referirse el texto es que “como paloma” significa directamente y sin dar vueltas. Y la voz del Padre, voz que se escuchó en la creación, ahora, con Jesús el nuevo Adán, en el que tiene puesta su complacencia, pues es Él quien rehará el plan que Dios tenía reservado para la humanidad desde la eternidad.
 

Reconstruimos el texto:
1. ¿Cómo comienza este relato?
2. ¿Qué decía Juan sobre sí mismo?
3. ¿Qué decía sobre el que vendría detrás de Él?
4. ¿Juan se siente digno de anunciarlo? ¿Qué expresión usó?
5. Juan bautizaba con agua ¿Con qué bautizará el que viene?
6. ¿Qué hizo Jesús cuando llegó al Jordán?
7. ¿Qué signos se vieron después que salió del agua?
8. ¿Qué significa que el Espíritu Santo bajó sobre Jesús como Paloma?
9. ¿Porqué es importante la voz del Padre sobre su Hijo? ¿A quién representa Jesús?
 

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?
 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:
1. Te has dado cuenta que en algunas ocasiones los cristianos nos sentimos más seguros y con gran autoridad por conocer de Cristo, incluso a veces tristemente hasta despreciando a los demás ¿Está bien esta actitud?
2. ¿Qué nos diría a nosotros Juan el Bautista cuando nos viera muy orgullosos frente al mundo por ser discípulos de Cristo?
3. ¿Acaso no hemos puesto más fuerza en cosas externas como adornos, vestimentas, edificios… y sobre eso nos vanagloriamos?
4. ¿Qué deberíamos decir hoy ante la presencia de Juan el Bautista? ¿Hacemos el esfuerzo por imitarlo?
5. Jesús es Dios, merece toda la adoración y gloria, y aún así, fue a presentarse para ser bautizado por Juan ¿A qué clase de humildad me invita hoy el Señor? ¿Es posible imitar la humildad del salvador?
6. Volvamos sobre los privilegios que tenemos los cristianos… ¿No será que hacemos demasiado alarde de los privilegios cristianos, y nos olvidamos de ser humildes?
7. ¿Dejamos que el Espíritu Santo venga sobre nosotros? ¿Lo invocamos con frecuencia? ¿Le pedimos que nos asista en todas las actividades de nuestra vida? ¿Somos dóciles a la acción del Espíritu Santo en nuestra vida? O ¿somos tercos y dejamos que nuestros caprichos manden?
8. ¿Escucho la voz de Dios? ¿Soy consciente que escuchar es también obedecer?
9. ¿Reconozco todos los días de mi vida que Jesús es el salvador y redentor de la humanidad, en la que me incluyo?
 

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?


Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.
Te propongo que como oración tomemos la segunda Lectura de la Primera carta de Juan capítulo 5
5,1: Todo el que cree que Jesús es el Cristo es hijo de Dios y todo el que ama al Padre ama también al Hijo.
  5,2: Si amamos a Dios y cumplimos sus mandatos, es señal de que amamos a los hijos de Dios. 5,3: Porque el amor de Dios consiste en cumplir sus mandatos, que no son una carga.
  5,4: Todo el que es hijo de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que venció al mundo: nuestra fe.
  5,5: ¿Quién vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? 5,6: Es el que vino con agua y sangre, Jesucristo: no sólo con agua, sino con agua y sangre. Y el Espíritu, que es la verdad, da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. 5,7: Tres son los testigos: 5,8: el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres concuerdan. 5,9: Si aceptamos el testimonio humano, más convincente es el testimonio de Dios.
Que tu oración sea un frecuente dar gracias por creer y vivir en Jesús y en su Iglesia. Pídele la gracia de una conversión sincera y de esperar su venida.
Gracias Señor por tu Palabra Salvadora.
Permite que cada día sea consciente de que todo mi pensar, sentir, obrar, deba ir dirigido a la espera de tu llegada
Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Añadimos unas intenciones de oración.
Añadimos nuestras intenciones de oración.
Amén.
 

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Como interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?
 

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo del Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.
«Él los bautizará con el Espíritu Santo»
(Versículos 8)
Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.
 

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?
 

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.
En lo personal, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Aunque ya conozca el texto desde mucho tiempo, quiero dedicarle mi oración fecunda. ¿A qué me invita? Para demostrar que sí estoy haciendo lo que el Espíritu me impulsa y escucho la voz del Padre, voy a dejar de pensar en mí mismo, para hacer algo por los demás. Una acción concreta, como visitar a un enfermo, a un privado de libertad, o a alguien que lo necesite. Haré una acción que demuestre que sí estoy tomando en serio la voluntad del Señor.
Con tu grupo, vamos a buscar lo que significa sumergirse en el misterio trinitario. Haremos un cartel para la comunidad intentando expresar lo que sentimos al ser cada uno parte de este misterio, al que nos rescató Cristo, y haremos una actividad festiva, que demuestre nuestra alegría cristiana.

Cristonautas.com
 

sábado, 9 de enero de 2021

“Es preciso que él crezca y que yo disminuya”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este sábado después de la Epifanía, ciclo B.

Dios nos bendice…

Lectio: Juan 3,22-30

Lectio
Sábado, 9 de enero de 2021

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno: Tú que nos has hecho renacer a una vida nueva por medio de tu Hijo, concédenos que la gracia nos modele a imagen de Cristo, en quien nuestra naturaleza mortal se une a tu naturaleza divina. Por nuestro Señor. Amén.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Juan 3,22-30



Después de esto, se fue Jesús con sus discípulos al país de Judea; y allí se estaba con ellos y bautizaba. Juan también estaba bautizando en Ainón, cerca de Salín, porque había allí mucha agua, y la gente acudía y se bautizaba. Pues todavía Juan no había sido metido en la cárcel.
Se suscitó una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación. Fueron, pues, a Juan y le dijeron: «Rabbí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, aquel de quien diste testimonio, mira, está bautizando y todos se van a él.» Juan respondió:
«Nadie puede recibir nada si no se le ha dado del cielo.
«Vosotros mismos me sois testigos de que dije: `Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él.'
El que tiene a la novia es el novio;
pero el amigo del novio,
el que asiste y le oye,
se alegra mucho con la voz del novio.
Esta es, pues, mi alegría, que ha alcanzado su plenitud.
Es preciso que él crezca
y que yo disminuya.

3) Reflexión

• Tanto Juan Bautista como Jesús indican al pueblo un nuevo rumbo. Pero Jesús, después de haber adherido al movimiento de Juan Bautista y de haber sido bautizado por él, dio un paso más y creó su propio movimiento. Llegó a bautizar a la gente en el río Jordán al mismo tiempo que Juan Bautista. Ambos atraían a la gente pobre y abandonada de Palestina, anunciando la llegada de la Buena Nueva del Reino de Dios.



• Jesús, el nuevo predicador, llevaba una cierta ventaja sobre Juan Bautista. Bautizaba a más gente y atraía a más discípulos. Surgió entonces una tensión entre los discípulos de Juan y los de Jesús respecto de la ‘purificación’, es decir, respecto del valor del bautismo. Los discípulos de Juan Bautista sentían una cierta envidia y fueron a hablar con Juan para informarle del movimiento de Jesús.

 

• La respuesta de Juan a sus discípulos es una linda respuesta, que revela la grandeza de alma. Juan ayudó a sus discípulos a que vieran las cosas con más objetividad. Se sirvió de tres argumentos: a) Nadie recibe nada de no ser aquello que le fue dado por Dios. Si Jesús hace cosas tan bonitas es porque las recibió de Dios (Jn 3,27). En vez de envidia, los discípulos deberían sentir alegría. b) Juan afirma, de nuevo, que él, Juan, no es el Mesías sino apenas su precursor (Jn 3,28). c) Al final, se sirve de una comparación sacada de los festejos en ocasión de una boda. En aquel tiempo, en Palestina, un día de bodas, en casa de la novia, los así llamados “amigos del novio” esperaban la llegada del novio para poder presentarlo a la novia. En este caso, Jesús es el novio, el pueblo es la novia y Juan es el amigo del novio. Juan Bautista dice que, en la voz de Jesús, reconoció la voz del novio y pudo presentarlo a la novia, a la gente. En ese momento la novia, la gente, deja de lado al amigo del novio y va detrás de Jesús, porque en él reconoce la voz de su novio. Por ello es grande la alegría de Juan “alegría completa”. ¡Juan no quiere nada para sí! ¡Su misión consiste en presentar el novio a la novia! La frase final lo resume todo: "Es necesario que él crezca y que yo disminuya." Esta frase es también el programa de cualquier persona seguidora de Jesús.

 

• En aquel final del siglo primero, tanto en Palestina como en Asia Menor, allí donde había una comunidad de judíos, había también gente que había estado en contacto con Juan Bautista o que había sido bautizada por él (He 19,3). Vistos desde fuera, el movimiento de Juan Bautista y el de Jesús eran muy similares entre sí. Los dos anunciaban la llegada del Reino (cf. Mt 3,1-2; 4,17). Debe de haber habido una cierta confusión y tensión entre los seguidores de Juan y los de Jesús. Por esto era tan importante el testimonio de Juan sobre Jesús. Todos los cuatro evangelios se preocupaban de relatar las palabras de Juan Bautista diciendo que él no era el Mesías. Para las comunidades cristianas, la respuesta de Juan "Es necesario que él crezca y que yo disminuya" valía no solamente para los discípulos de Juan de la época de Jesús, sino que también para los discípulos de las comunidades de Juan Bautista, de finales del siglo primero.

4) Para la reflexión personal


• “Es necesario que él crezca y que yo disminuya.”. Es el programa de Juan. ¿Es también mi programa?

• Lo que importa es que la novia encuentre al novio. Somos portadores, nada más. ¿Yo lo soy?

5) Oración final


Alaben su nombre entre danzas,
haciendo sonar tambores y cítaras.
Porque Yahvé se complace en su pueblo,
adorna de salvación a los desvalidos. (Sal 149,3-4)

Orden de los Carmelitas