miércoles, 20 de mayo de 2020

Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, este miércoles de la 6ª semana de Pascua, ciclo A,

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Juan 16,12-15

Lectio
Miércoles, 20 de mayo de 2020
Tiempo de Pascua 

1) Oración inicial
Escucha, Señor, nuestra oración y concédenos que así como celebramos en la fe la gloriosa resurrección de Jesucristo, así también, cuando él vuelva con todos sus santos, podamos alegrarnos con su victoria. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del Evangelio según Juan 16,12-15

Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os explicará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros. 

3) Reflexión

• En estas semanas del tiempo pascual, los evangelios diarios están sacados, casi todos, de los capítulos de 12 a 17 de Juan. Esto revela algo respecto del origen y del destino de estos capítulos. Reflejan no sólo lo que acontece antes de la pasión y de la muerte de Jesús, pero también y sobre todo la vivencia de la fe de las primeras comunidades después de la resurrección. Reflejan la fe pascual que las animaba.

• Juan 16,12: Mucho tengo todavía que deciros. El evangelio de hoy comienza con esta frase: "Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello”. En estas palabras de Jesús afloran dos cosas: el ambiente de despedida que marcaba la última cena, y la preocupación de Jesús, el hermano mayor, con sus hermanos más jóvenes que en breve se quedarán sin su presencia. Quedaba muy poco tiempo. En breve, Jesús sería detenido. La obra iniciada estaba aún incompleta. Los discípulos apenas estaban al comienzo del aprendizaje. Tres años es muy poco para cambiar de vida y comenzar a vivir desde otra imagen de Dios. La formación de ellos no se había terminado. Faltaba mucho, y Jesús tenía todavía muchas cosas que enseñar y transmitir. Pero él conoce a sus discípulos. Ellos no son de los más inteligentes. No soportarían conocer ya todas las implicaciones y consecuencias del discipulado. Quedarían desanimados, no serían capaces de soportarlo.

• Juan 16,13-15: El Espíritu Santo dará su ayuda. “Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os explicará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo explicará a vosotros”. Esta afirmación refleja la experiencia de las primeras comunidades. En la medida en que iban imitando a Jesús, tratando de interpretar y aplicar su Palabra en diversas circunstancias de sus vidas, experimentaban la presencia y la luz del Espíritu. Y esto acontece hoy en las comunidades que tratan de encarnar la palabra de Jesús en sus vidas. La raíz de esta experiencia son las palabras de Jesús: “Todo lo que tiene el Padre es mío, también. Por eso os he dicho recibirá de lo mío y os lo explicará todo”.

• La acción del Espíritu Santo en el Evangelio de Juan. Juan usa muchas imágenes y símbolos para significar la acción del Espíritu. Como en la creación (Gen 1,1), así el Espíritu desciende sobre Jesús "como una paloma venida del cielo" (Jn 1,32). ¡Es el comienzo de una nueva creación! Jesús habla las palabras de Dios y nos comunica el Espíritu sin medida (Jn 3,34). Sus palabras son Espíritu y Vida (Jn 6,63). Cuando Jesús se despidió, dijo que iba a enviar a otro consolador, a otro defensor, para que se quede con nosotros. Es el Espíritu Santo (Jn 14,16-17). A través da su pasión, muerte y resurrección, Jesús conquistó el don del Espíritu para nosotros, a través del bautismo, todos nosotros recibimos este mismo Espíritu de Jesús (Jn 1,33). Cuando apareció a los apóstolos, sopló sobre ellos y dijo: "¡Recibid el Espíritu Santo!" (Jn 20,22). El Espíritu es como agua que brota de dentro de las personas que creen en Jesús (Jn 7,37-39; 4,14). El primer efecto de la acción del Espíritu en nosotros es la reconciliación: "A quienes vosotros perdonaréis los pecados serán perdonados; y a quienes no liberéis de sus pecados, quedarán atados" (Jn 20,23). El Espíritu que Jesús nos comunica tiene acción múltipla: consuela y defiende (Jn 14,16), comunica la verdad (Jn 14,17; 16,13); hace recordar lo que Jesús enseñó (Jn 14,26); dará testimonio de Jesús (Jn 15,26); manifiesta la gloria de Jesús (Jn 16,14); desenmascara el mundo (Jn 16,8). El Espíritu nos es dado para que podamos entender el significado pleno de las palabras de Jesús (Jn 14,26; 16,12-13). Animados por el Espíritu de Jesús podemos adorar a Dios en cualquier lugar (Jn 4,23-24). Aquí se realiza la libertad de Espíritu de la que habla San Pablo: "Donde hay el Espíritu del Señor, ahí hay libertad", (2Cor 3,17). 

4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo vivo mi adhesión a Jesús: solo o en comunidad?

• Mi participación en la comunidad ¿me llevó alguna vez a experimentar la luz y la fuerza del Espíritu Santo? 

5) Oración final

Sólo su nombre es sublime,
su majestad sobre el cielo y la tierra.
Él realza el vigor de su pueblo,
orgullo de todos sus fieles. (Sal 148,13-14)

Orden de los Carmelitas

martes, 19 de mayo de 2020

"Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito”


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este martes de la sexta semana de Pascua, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Juan 16,5-11

Lectio

Martes, 19 de mayo de 2020

Tiempo de Pascua

1) Oración inicial 

Te pedimos, Señor de misericordia, que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en toda nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor. 

2) Lectura 

Del santo Evangelio según Juan 16,5-11

Ahora me voy a aquel que me ha enviado, y ninguno de vosotros me pregunta: ‘¿A dónde vas?' Sino que por haberos dicho esto vuestros corazones se han llenado de tristeza. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito; pero si me voy, os lo enviaré; y cuando él venga, convencerá al mundo en lo referente al pecado, en lo referente a la justicia y en lo referente al juicio; en lo referente al pecado, porque no creen en mí; en lo referente a la justicia, porque me voy al Padre, y ya no me veréis; en lo referente al juicio, porque el Príncipe de este mundo está juzgado. 

3) Reflexión

• Juan 16,5-7: Tristeza de los discípulos. Jesús, a partir de la comunicación artificiosa de su separación, provoca que la tristeza que los discípulos guardaban en el corazón aflore en ellos: “Ahora voy a aquel que me ha enviado y ninguno de vosotros me pregunta: ¿A dónde vas?”. Es evidente que separarse del estilo de vida aprendido junto a Jesús comporta para los discípulos un sufrimiento. Jesús insiste: “Es más, porque os he dicho esto, vuestro corazón se ha llenado de tristeza” (v.6). San Agustín explica así este sentimiento de abandono que invadía a los discípulos: “Les daba miedo el pensamiento de perder la presencia visible de Jesús… Su afecto humano se entristecía al pensar que sus ojos no experimentarían más el consuelo de verlo” (Comentario al evangelio de Juan, XCIV, 4). Jesús intenta disipar esta tristeza, causada por la disminución de su presencia, al revelar la finalidad de su marcha. Es decir, que si él no parte, el Paráclito no vendrá a ellos; pero si él muere para retornar al Padre, lo podrá enviar a los discípulos. La partida y la separación son condición previa para la venida del Paráclito: “pues si no me voy, no vendrá a vosotros el Consolador…” (v.7).

• Juan 16,8-11: Misión del Paráclito. Jesús continúa describiendo la misión del Paráclito. El término “Paráclito” significa “abogado”, es decir, apoyo, asistente. Aquí el Paráclito viene indicado como el acusador en un proceso que se realiza ante Dios, en el cual el imputado es el mundo, culpable de condenar a Jesús: “demostrará la culpa del mundo referente al pecado, a la justicia y al juicio” (v.8). El texto de la CEI (1967) traduce: “él convencerá al mundo”; el verbo griego elègkein significa que investigará, interrogará, pondrá a prueba: sacará a la luz la realidad, ofrecerá la prueba de la culpabilidad.

El objeto de la demostración es el pecado: él ofrecerá al mundo la prueba del pecado que ha cometido en lo que se refiere a Jesús y se lo manifestará. ¿De qué pecado se trata? El de la incredulidad (Jn 5,44ss; 6,36; 8,21.24.26; 10,31ss). Además, el haber pensado el mundo que Jesús es un pecador (Jn 9,24; 18,30) resulta ser una culpa inexcusable (Jn 15,21ss).

En segundo lugar, “demostrará” la culpabilidad del mundo ”respecto a la justicia”. En el plano jurídico, la noción de justicia que más concuerda con el texto es la que conlleva una declaración de culpabilidad o de inocencia en un juicio. En nuestro contexto, es la única vez que en el evangelio de Juan aparece el término “justicia”, en otros lugares aparece el de “justo”. En Jn 16,8 la justicia está unida a cuanto Jesús ha afirmado de sí mismo, es decir, a la finalidad por la que va al Padre. Con esta exposición explica su glorificación: Jesús va al Padre, está a punto de eclipsarse, y por tanto, los discípulos no podrán verlo más; está a punto de entregarse y de sumergirse totalmente en la voluntad del Padre. La glorificación de Jesús confirma su filiación divina y la aprobación por parte del Padre de la misión llevada a cabo por Jesús. Por tanto, el Espíritu demostrará directamente la justicia de Cristo (Jn 14,26; 15,26) al proteger a los discípulos y a la comunidad eclesial.

El mundo, que pensaba haber juzgado a Jesús condenándolo, ahora es condenado por “el príncipe de este mundo”, porque es el responsable de su crucifixión (13,2.27). Jesús, muriendo en la cruz, ha sido levantado (12,31) y ha vencido a Satanás. Ahora el Espíritu testificará a todos el sentido de la muerte de Jesús, que coincide con la caída de Satanás (Jn 12,32; 14,30; 16,33) 

4) Para la reflexión personal

• ¿Tenemos el mismo miedo y preocupación de perder a Jesús que tenían los discípulos?

• ¿Te dejas conducir por el Espíritu Paráclito que te lleva a identificar con verdad el error del mundo, te ayuda a adherirte a Jesús y te conduce a conocer la verdad sobre tí mismo? 

5) Oración final

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
por haber escuchado las palabras de mi boca.
En presencia de los ángeles tañeré en tu honor,
me postraré en dirección a tu santo Templo. (Sal 138,1-2)

Orden de los Carmelitas