martes, 26 de junio de 2018

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, en este martes de la 12ª semana del tiempo ordinario.

Dios nos bendice...

LECTIO: MATEO 7,6.12-14

Lectio: 
 Martes, 26 junio, 2018

Tiempo Ordinario
  
1) Oración inicial 

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo Nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 7,6.12-14

«No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen.
«Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.
«Entrad por la entrada estrecha; porque ancha es la entrada y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por ella; mas ¡qué estrecha la entrada y qué angosto el camino que lleva a la Vida!; y pocos son los que lo encuentran.

3) Reflexión

• Discernimiento y prudencia al ofrecer las cosas de valor. En sus relaciones con los demás, Jesús pone en guardia ante algunas actitudes peligrosas. Lo primero es no juzgar (7,1-5): se trata de una verdadera prohibición, “no juzguéis”, acción que evita todo desprecio o condena de los otros. El juicio último es competencia exclusiva de Dios; nuestros parámetros y criterios son relativos; están condicionados por nuestra subjetividad. Toda condenación de los demás se vuelve también condenación de sí mismo, por cuanto nos pone bajo el juicio de Dios y se autoexcluye del perdón. Si tu ojo está limpio, es decir, si está libre de todo juicio hacia el hermano, puedes relacionarte con él de manera veraz ante Dios. 

Vayamos a las palabras de Jesús que el texto nos ofrece: “No deis a los perros lo que es santo, ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen con sus patas, y después, volviéndose, os despedacen” (7,6). A primera vista, este “dicho” de Jesús parece extraño a la sensibilidad del lector hodierno. Puede presentarse como un verdadero enigma. En verdad se trata de una manera de decir, de un lenguaje semítico que requiere ser interpretado. En tiempo de Jesús, como en la cultura antigua, los perros no eran muy apreciados porque se consideraban semisalvajes y callejeros (U. Luz). Vayamos ahora al aspecto positivo y didáctico-sapiencial de las palabras de Jesús: no profanar las cosas santas es, a fin de cuentas, una invitación a usar la prudencia y el discernimiento. En el AT las cosas santas son la carne para el sacrificio (Lv 22,14; Es 29,33ss; Nm 18,8-19). También la prohibición de echar las perlas a los puercos resulta incomprensible. Para los hebreos, los cerdos son animales impuros, como la quintaesencia de la repugnancia. Por el contrario, las perlas son lo más precioso que puede haber. La advertencia de Jesús se refiere a aquel que sacia a los perros callejeros con la carne consagrada y destinada al sacrificio. Tal comportamiento resulta malvado y con frecuencia imprudente, pues normalmente a los perros no se les daba de comer y, movidos por su hambre insaciable, podían retroceder y asaltar a sus “bienhechores”. A nivel metafórico, las perlas indicarían las enseñanzas de los sabios y las interpretaciones de la “torâh”. En el evangelio de Mateo, la perla es imagen del reino de Dios (Mt 13,45ss). La interpretación que hace el evangelista al poner esta advertencia de Jesús, es principalmente teológica.
Seguramente la interpretación que nos parecerá más acorde con el texto es la lectura eclesial de las palabras de Jesús: una advertencia a los misioneros cristianos de no predicar el evangelio a cualquiera (Gnilka Luz)

• El camino a seguir. Al final del discurso (7,13-27) Mateo pone, entre otras cuestiones, una exhortación conclusiva de Jesús, que invita a hacer una elección decisiva para entrar en el reino de los cielos: la puerta estrecha (7,13-14). La palabra de Jesús no es sólo algo que hay que comprender e interpretar, sino que sobre todo ha de formar parte de la vida. Ahora bien, para entrar en el reino de los cielos es necesario seguir un camino y entrar en la plenitud de la vida atravesando una “puerta”. El tema del “camino” es muy apreciado en el AT (Dt 11,26-28; 30,15-20; Jr 21,8; Sal 1,6; Sal 118,29-30; Sal 138,4; Sb 5,6-7, etc.). El camino representado en las dos puertas conduce a metas diversas. Una significación coherente de las advertencias de Jesús sería que a la puerta ancha se une el camino ancho que conduce a la perdición, es decir, recorrer un camino ancho siempre es agradable, pero esto no se dice en nuestro texto. Más bien parece que Mateo coincide con el concepto judío de “camino”: siguiendo Dt 30,19 y Jr 21,8 se encuentran dos caminos que se contraponen, el de la muerte y el de la vida. Saber elegir entre dos modos diversos de vida es decisivo para entrar en el reino de los cielos. El que elige la vía estrecha, la de la vida, debe saber que está llena de aflicciones; al decir estrecha indica que en el sufrimiento se encuentra la prueba de la fe.

4) Para la reflexión personal

• ¿Cómo ha impactado en tu corazón la palabra de Jesús? ¿La escuchas para vivir bajo la mirada del Padre y para cambiar personalmente y en tus relaciones con los hermanos?

• La palabra de Jesús, o mejor, Jesús mismo es la puerta que introduce en la vida filial y fraterna. ¿Te dejas guiar y atraer por la vía estrecha y exigente del evangelio? ¿Sigues más bien la vía ancha y fácil, que consiste en hacer lo que a uno le place o lo que conduce a satisfacer los propios deseos, y que pasa por alto las necesidades de los demás?

5) Oración final

Tu amor, oh Dios, evocamos
en medio de tu templo;
como tu fama, oh Dios, tu alabanza
alcanza los confines de la tierra. (Sal 48,10-11)

Orden de los Carmelitas

lunes, 25 de junio de 2018

No juzguéis: con la medida con que midáis se os medirá


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, en este lunes de la 12ª semana del Tempo Ordinario.

Dios nos bendice...

LECTIO DIVINA: MATEO 7,1-5

Lectio: 

Lunes, 25 junio, 2018

Tiempo Ordinario

1) ORACIÓN INICIAL

Concédenos vivir siempre, Señor, en el amor y respeto a tu santo nombre, porque jamás dejas de dirigir a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor.

2) LECTURA

Del santo Evangelio según Mateo 7,1-5

«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis seréis juzgados, y con la medida con que midáis se os medirá. ¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: `Deja que te saque la brizna del ojo', teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.

3) REFLEXIÓN

• En el evangelio de hoy seguimos la meditación sobre el Sermón del Monte que se encuentra en los capítulos 5 y 6 de Mateo. Durante la 10ª y 11ª Semana del Tiempo Ordinario veremos el capítulo 7. En estos tres capítulos 5, 6 y 7 se presenta una idea de cómo era la catequesis en las comunidades de los judíos convertidos en la segunda mitad del primer siglo en Galilea y en Siria. Mateo juntó y organizó las palabras de Jesús para enseñar cómo debía de ser la nueva manera de vivir la Ley de Dios.

• Después de haber explicado cómo reestablecer la justicia (Mt 5,17 a 6,18) y cómo restaurar el orden de la creación (Mt 6,19-34), Jesús enseña cómo debe ser la vida en comunidad (Mt 7,1-12). Al final, hay algunas recomendaciones y consejos finales (Mt 7,13-27). Aquí sigue un esquema de todo el sermón del Monte:
Mateo 5,1-12: Las bienaventuranzas: solemne apertura de la nueva Ley.
Mateo: 5,13-16: La nueva presencia en el mundo: Sal de la tierra y Luz del mundo.
Mateo 5,17-19: La nueva práctica de la justicia: relación con la antigua ley.
Mateo 5, 20-48: La nueva práctica de la justicia: observando la nueva Ley.
Mateo 6,1-4: La nueva práctica de las obras de piedad: limosna
Mateo 6,5-15: La nueva práctica de las obras de piedad: la oración
Mateo 6,16-18: La nueva práctica de las obras de piedad: el ayuno
Mateo 6,19-21: Nueva relación con los bienes materiales: no acumular
Mateo 6,22-23: Nueva relación con los bienes materiales: visión correcta
Mateo 6,24: Nueva relación con los bienes materiales: Dios y el dinero
Mateo 6,25-34: Nueva relación con los bienes materiales: confiar en la providencia
Mateo 7,1-5: Nueva convivencia comunitaria: no juzgar
Mateo 7,6: Nueva convivencia comunitaria: no despreciar la comunidad
Mateo: 7,7-11: Nueva convivencia comunitaria: la confianza en Dios engendra el compartir
Mateo 7,12: Nueva convivencia comunitaria: la Regla de Oro
Mateo 7,13-14: Recomendaciones finales: escoger el camino recto
Mateo 7,15-20: Recomendaciones finales: al profeta se le reconoce por los frutos
Mateo 7,21-23: Recomendaciones finales: no sólo hablar, también practicar
Mateo 7,24-27: Recomendaciones finales: construir la casa en la roca

• La vivencia comunitaria del evangelio (Mt 7,1-12) es la piedra de toque. Es donde se define la seriedad del compromiso. La nueva propuesta de la vida en comunidad aborda diversos aspectos: no ver la brizna que está en el ojo del hermano (Mt 7,1-5), no tirar perlas a los puercos (Mt 7,6), no tener miedo a pedir a Dios cosas (Mt 7,7-11). Estos consejos van a culminar en la Regla de Oro: hacer al otro lo que nos gustaría nos hiciesen a nosotros (Mt 7,12). El evangelio de hoy presenta la primera parte: Mateo 7,1-5.

• Mateo 7,1-2: No juzgar, y no seréis juzgados. La primera condición para una buena convivencia comunitaria es no juzgar al hermano y a la hermana, o sea eliminar los preconceptos que impiden la convivencia transparente. ¿Qué significa esto concretamente? El evangelio de Juan da un ejemplo de cómo Jesús vivía en comunidad con sus discípulos. Jesús dice: “Ya nos les llamaré servidores, porque un servidor no sabe lo que hace su patrón. Les llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que aprendí de mi Padre” (Jn 15,15). Jesús es un libro abierto para sus compañeros. Esta trasparencia nace de su total confianza en los hermanos y en las hermanas y tiene su raíz en su intimidad con el Padre que da fuerza para abrirse totalmente a los demás. Quien convive así con los hermanos y hermanas, acepta al otro como es, sin ideas preconcebidas, sin imponer condiciones previas, sin juzgar al otro. ¡Aceptación mutua sin fingimiento y en total trasparencia! ¡Este es el ideal de la nueva vida comunitaria, nacida de la Buena Nueva que Jesús nos trae de que Dios es Padre/Madre y que, por tanto, todos somos hermanos y hermanas unos de otros. Es un ideal tan difícil y tan bonito y atraente como aquel otro: ”Sed perfecto como el Padre celestial es perfecto” (Mt 5,48).

• Mateo 7.3-5: Ver la brizna y no percibir la viga. Enseguida Jesús da un ejemplo: “¿Cómo es que miras la brizna que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que hay en tu ojo? ¿O cómo vas a decir a tu hermano: `Deja que te saque la brizna del ojo', teniendo la viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu ". Al oír esta frase, solemos pensar en los fariseos que despreciaban a la gente tildándola de ignorante y se consideraban mejores que los demás (cf. Jn 7,49; 9,34). En realidad, la frase de Jesús sirve para todos. Por ejemplo, hoy, muchos de nosotros que somos católicos pensamos que somos mejores que los demás cristianos. Pensamos que los demás son menos fieles al evangelio que nosotros. Vemos la brizna en el ojo del otro, sin ver la viga en nuestros ojos. Esta viga es la causa por la cual, hoy, mucha gente tiene dificultad en creer en la Buena Nueva de Jesús.

4) PARA LA REFLEXIÓN PERSONAL

• No juzgar al otro y eliminar los preconceptos: ¿cuál es la experiencia personal que tengo sobre este punto?

• Brizna y viga: ¿cuál es la viga en mí que dificulta mi participación en la vida en familia y en comunidad?

5) ORACIÓN FINAL

Rebosan paz los que aman tu ley,
ningún contratiempo los hace tropezar.
Espero tu salvación, Señor,
y cumplo tus mandamientos. (Sal 119,165-166)

Orden de los Carmelitas