miércoles, 23 de agosto de 2017

“¿Vas a envidiarme porque soy bueno?”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios y el comentario, en este miércoles de la 20ª semana del tiempo ordinario.

Celebra hoy la Iglesia la memoria de Santa Rosa de Lima, Patrona de América Latina. Le pedimos que interceda por nosotros.

Dios nos bendice...

Libro de los Jueces 9,6-15. 

Entonces se reunieron todos los señores de Siquém y todo Bet Miló, y fueron a proclamar rey a Abimélec, junto a la encina de la piedra conmemorativa que está en Siquém.
Cuando le llevaron la noticia a Jotám, este se puso en la cima del monte Garizím, y gritó con voz potente: "Escúchenme, señores de Siquém, y que Dios los escuche a ustedes:
Los árboles se pusieron en camino para ungir a un rey que los gobernara. Entonces dijeron al olivo: 'Sé tú nuestro rey'.
Pero el olivo les respondió: '¿Voy a renunciar a mi aceite con el que se honra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?'
Los árboles dijeron a la higuera: 'Ven tú a reinar sobre nosotros'.
Pero la higuera les respondió: '¿Voy a renunciar a mi dulzura y a mi sabroso fruto, para ir a mecerme por encima de los árboles?'
Los árboles le dijeron a la vid: 'Ven tú a reinar sobre nosotros'.
Pero la vid les respondió: '¿Voy a renunciar a mi mosto que alegra a los dioses y a los hombres, para ir a mecerme por encima de los árboles?'.
Entonces, todos los árboles dijeron a la zarza: 'Ven tú a reinar sobre nosotros'.
Pero la zarza respondió a los árboles: 'Si de veras quieren ungirme para que reine sobre ustedes, vengan a cobijarse bajo mi sombra; de lo contrario, saldrá fuego de la zarza y consumirá los cedros del Líbano'.

Salmo 21(20),2-3.4-5.6-7. 

Señor, el rey se regocija por tu fuerza,
¡y cuánto se alegra por tu victoria!
Tú has colmado los deseos de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Porque te anticipas a bendecirlo con el éxito
y pones en su cabeza una corona de oro puro.
Te pidió larga vida y se la diste:
días que se prolongan para siempre.

Su gloria se acrecentó por tu triunfo,
tú lo revistes de esplendor y majestad;
le concedes incesantes bendiciones,
lo colmas de alegría en tu presencia.

Evangelio según San Mateo 20,1-16a.
 
Porque el Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza,
les dijo: 'Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo'.
Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: '¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?'.
Ellos les respondieron: 'Nadie nos ha contratado'. Entonces les dijo: 'Vayan también ustedes a mi viña'.
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: 'Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros'.
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario,
diciendo: 'Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada'.
El propietario respondió a uno de ellos: 'Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario?
Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?'.
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos». 


Reflexión

Alegato antimonárquico

De forma resumida, la fábula de Yotán en la que los tres árboles o arbustos más comunes en Palestina son requeridos sucesivamente para ser rey, se cumple la pauta no escrita según la cual el que vale no quiere y el que quiere no vale. Abimelec se encargará de demostrar con creces esta valoración y de dar la razón a aquellos que tenían no pocas resistencias a la monarquía. Porque Yahvé es el verdadero rey de Israel, pero el pueblo está a otra cosa y no pierde ocasión para solicitar tener rey como el resto de las naciones de su entorno.

El olivo, la higuera y la vid, al parecer se refieren a Gedeón que rechazó el título de rey que le ofrecieron; Abimelec, por su parte, parece estar reflejado en la inútil y amenazante zarza: el fuego de la zarza es capaz de quemar los árboles y arbustos aludidos. Abimelec, el incapaz, logra ser proclamado rey en Siquén.

Una vez más, Israel vive la tensión de ser de Yahvé o de apartarse de él para ser como todos los pueblos que le rodean. Un rey inepto demostró que puede causar la ruina de una nación, como es patente en la historia de Abimelec.

¿Vas a envidiarme porque soy bueno?

El peso de nuestras valoraciones sobre la equidad no nos facilita ni la comprensión ni la acogida de esta parábola del Maestro. La intención de la misma no es otra que justificar su opción a favor de aquellos que no contaban nada en el plano religioso y social: los pecadores y los pobres.

Es, además, una fuerte denuncia contra los que se escandalizan porque el amor cristiano sea gratuito, como el del Dios Padre, y que la salvación se ofrezca a los alejados, a los de la última hora.

La hermosa libertad con la que actúa Jesús nos habla del amor y libertad con la que Dios actúa con nosotros que tiene capacidad de trastocar el orden que establecemos sin excepción; por eso, el amor y la libertad que nos trasmite el evangelio posibilita que los últimos sean los primeros y los primeros los últimos.

Es el misterio del Reino de Dios que, una vez más, sorprende por sí mismo y, por supuesto, con esta parábola. El comportamiento de Jesús que abre el corazón y los brazos a pecadores y descartados manifiesta que la gracia y la vida que Dios Padre nos ofrece a través de Jesús de Nazaret y su palabra es puro regalo.

Quizá la parábola responda a una experiencia de la comunidad de Mateo que, ante la entrada de paganos en la Iglesia, algunos cristianos no entendían que tuvieran el mismo rango que ellos. En cualquier caso, es un texto que nos provoca a revisar nuestras proyecciones sobre la bondad y gracia de Dios, que, por fortuna, desborda incluso lo mejor que podamos pensar. Nos queda aún mucho para ahondar en la normal bondad de Dios. 

La que tuvo el honor de ser la primera en ser reconocida como santa de toda América, Santa Rosa de Lima, elaboró a lo largo de su vida una mística biografía con mucha sencillez, oración y solidaria ascesis, en la que destaca el amor a Cristo Jesús, y así lo predicaba y vivía en su corazón.

¿Revisamos en la comunidad los estereotipos, e incluso prejuicios, que pudiéramos tener con los no creyentes y alejados?

Fr. Jesús Duque O.P.
Convento de Santo Domingo de Scala-Coeli (Córdoba).

martes, 22 de agosto de 2017

¿Dónde está tu corazón?

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios y el comentario, en este martes de la XX Semana del Tiempo Ordinario.

La Iglesia celebra hoy la memoria de Santa María Reina. A ella nos encomendamos.

Dios nos bendice...

Primera Lectura

Lectura del libro de los Jueces 6,11-24a

En aquellos días, el ángel del Señor vino y se sentó bajo la encina, de Ofrá, propiedad de Joás de Abiezer, mientras su hijo Gedeón estaba trillando a látigo en el lagar, para esconderse de los madianitas.
El ángel del Señor se le apareció y le dijo: «El Señor está contigo, valiente.»
Gedeón respondió: «Perdón, si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha venid, encima todo esto? ¿Dónde han quedado aquellos prodigios que nos contaban nuestros padres: “De Egipto nos sacó el Señor”? La verdad es que ahora el Señor nos ha desamparado y nos ha entregado a los madianitas.»
El Señor se volvió a él y le dijo: «Vete, y con tus propias fuerzas salva a Israel de los madianitas. Yo te envío.»
Gedeón replicó: «Perdón, ¿cómo puedo yo librar a Israel? Precisamente mí familia es la menor de Manasés, y yo soy el más pequeño en la casa de mi padre.»
El Señor contestó: «Yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.»
Gedeón insistió: «Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú quien habla conmigo. No te vayas de aquí hasta que yo vuelva con una ofrenda y te la presente.»
El Señor dijo: «Aquí me quedaré hasta que vuelvas.» Gedeón marchó a preparar un cabrito y unos panes ázimos con media fanega de harina; colocó luego la carne en la cesta y echó el caldo en el puchero; se lo llevó al Señor y se lo ofreció bajo la encina.
El ángel del Señor le dijo: «Coge la carne y los panes ázimos, colócalos sobre esta roca y derrama el caldo.» Así lo hizo.
Entonces el ángel del Señor alargó la punta del cayado que llevaba, tocó la carne y los panes, y se levantó de la roca una llamarada que los consumió. Y el ángel del Señor desapareció.
Cuando Gedeón vio que se trataba del ángel del Señor, exclamó: «¡Ay Dios mío, que he visto al ángel del Señor cara a cara!»
Pero el Señor le dijo: «¡Paz, no temas, no morirás!»
Entonces Gedeón levantó allí un altar al Señor y le puso el nombre de «Señor de la Paz.»

Salmo

Sal 84,9.11-12.13-14

R/. El Señor anuncia la paz a su pueblo

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz
a su pueblo y a sus amigos
y a los que se convierten de corazón.» R/.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R/.

El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 23-30.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que difícilmente entrará un rico en el reino de los cielos. Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.»
Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: «Entonces, ¿quién puede salvarse?»
Jesús se les quedó mirando y les dijo: «Para los hombres es imposible; pero Dios lo puede todo.»
Entonces le dijo Pedro: «Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?»
Jesús les dijo: «Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.»

Reflexión

Yo estaré contigo

Conocemos bien la repetida historia que vive la alianza que firmó Yahvé con su pueblo. Gran parte del pueblo no fueron fieles a esa alianza. Yahvé amenaza con romper lo pactado. Los israelitas, arrepentidos, claman a Yahvé buscando su perdón. Y este suscita siempre a alguien del pueblo, un libertador, a través del cual restaura la alianza.

En la lectura de hoy vemos que ese libertador es Gedeón. Como en tantas otras elecciones divinas, Gedeón no se siente capacitado para desempeñar tal servicio: “¿Cómo puedo yo librar a Israel? Precisamente mi familia es la menor de Manasés, y yo soy el más pequeño en casa de mi padre”. Algo parecido dijeron Moisés, Isaías, Jeremías… cuando el Señor les llamó.

Pero todos ellos, y lo mismo Gedeón, ante sus dudas, siempre recibieron la misma respuesta: “Yo estaré contigo”. De esta manera queda más patente que la salvación, la liberación, es obra de Dios.

 ¿Dónde está tu corazón?

El joven rico acaba de dejar plantado a Jesús. Prefiere sus riquezas a Jesús. Jesús no lo entiende, porque está seguro que lo que le ofrece él es mucho mejor que lo que ofrecen las riquezas. En este contexto habla de la gran dificultad que un rico tiene para entrar en el reino de los cielos: “Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de los cielos”.

Otra frase de Jesús nos ayuda a entender estas duras palabras suyas. “Donde está tu corazón está tu tesoro”. Los ricos tienen el gran peligro de poner su corazón, todo su ser, en las riquezas. Confiar en ellas, vivir con todo lo que las riquezas les puedan proporcionar. El cristiano, el seguidor de Jesús, es el que ha puesto su corazón en Jesús, en la amistad de Jesús, en vivir como Jesús vivió, porque sabe y experimenta que Jesús le da mucho más que las riquezas, le da sentido, ilusión, amor, perdón, la alegría de vivir en esta tierra y la plenitud de la felicidad más allá de la muerte.

También los ricos pueden salvarse, con una sola condición: que saquen de su corazón a las riquezas para colocar en su centro a Jesús. 

Pedro pregunta a Jesús por la “paga” que él y el resto de discípulos van a recibir por lo que han hecho y dejado. Posiblemente, al final de su vida terrena, después de andadura con Jesús, Pedro no le volvería hacer esta pregunta. Se conformaría con seguir disfrutando de su amor, de su amistad, de su luz… en esta vida y en la otra. Una excelente paga.

Fray Manuel Santos Sánchez
Real Convento de Predicadores (Valencia)