miércoles, 12 de marzo de 2014

No habrá un signo mejor que Jesús

¡Amor y paz!

La presencia de Jesús en el mundo obliga a los hombres a tomar partido por él o contra él (cf. 11. 23). Muchos hombres piden signos, prodigios. Con ello pretenden excusarse de tomar decisión en su favor. Así les parece poder continuar viviendo tranquilos, sin comprometerse, sin decidir, sin creer.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este miércoles de la I Semana de Cuaresma.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 11,29-32. 
Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás. Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación. El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón. El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás. 

Comentario

Jesús rechaza esta petición de signos (cf. Jn 4. 48; 1Co 1. 22). Y se ofrece a sí mismo como señal única, suficiente, definitiva. Él y su Palabra. Él y su vida. Él, que es mayor que todos los reyes, superior a todos los profetas, basta para mover al hombre a adherirse a Él, a creer en Él.

Buscar otros signos es una actitud perversa, es no querer convertirse, es encerrarse en sí mismo (cf. Jn 6. 30-31). De la decisión tomada frente a Jesús, frente a su persona y a su mensaje, depende la salvación de los hombres.

Comentarios bíblicos-5.Pág. 537

martes, 11 de marzo de 2014

Si perdonamos a los demás, Dios nos perdonará

¡Amor y paz!

Jesús alerta a los suyos acerca del tipo de disposición con que se debe llegar al Padre, en el momento de la oración. En esos instantes se hace preciso un profundo recogimiento, para que esta comunión se convierta en una verdadera toma de conciencia y no en un acto de exhibición, donde sean más importantes los rituales que la transparencia espiritual. Es precisamente esta transparencia espiritual la que dispone a hacer la voluntad de Dios.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario,. En este martes de la I Semana de Cuaresma.

Dios los bendiga…
Evangelio según San Mateo 6,7-15.
Jesús dijo a sus discípulos: Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal. Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.

Comentario

Para los judíos entregados al legalismo, el mayor de los absolutos era el cumplimiento de la Ley. La Ley era la mediación entre Dios y los hombres. Si ésta no se guardaba, era imposible pensar en la salvación. Esto comenzó a establecer distancias entre Jesús y la oficialidad judía del Templo. Eran dos visiones contradictorias en la manera de ver y sentir al ser humano. Para Jesús la Ley debía estar al servicio del ser humano y no viceversa.
Jesús trató de situar a su comunidad en el corazón del Reino, estableciendo en ella valores de justicia que reflejaran la voluntad del Padre. En la medida en que la justicia fuera siendo aceptada, el Padre sería más plenamente santificado y se cumpliría mejor su voluntad. Para Jesús el acontecimiento del Reino no está pensado en el más allá si no que tiene que comenzar aquí. Por eso hay que pensar en cómo obtener el pan cotidiano y en cómo dar y obtener el perdón de toda deuda, para que así pueda haber fraternidad y nivelación social.

Así mismo, hay que pedirle a Dios nos ayude a destruir el egoísmo, que nos lleva a entregarnos en manos del Maligno, fuerza negativa que se afianza en el poder y que destruye toda fraternidad.
Servicio Bíblico Latinoamericano
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