viernes, 7 de marzo de 2014

Cuaresma, tiempo para solidarizarnos con Cristo

¡Amor y paz!

Comentando el Evangelio de hoy, el beato papa Juan Pablo II se detiene a examinar lo que significa hoy el ayuno en esta época de Cuaresma y dice que, como una expresión de solidaridad con Cristo, el discípulo moderno debería abstenerse no sólo de la comida o bebida, sino de otros muchos medios de consumo, de estímulos, de satisfacción de los sentidos.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el evangelio y el comentario, en este viernes después de ceniza…

Dios los bendiga…

Evangelio según San Mateo 9,14-15. 
Se acercaron a Jesús los discípulos de Juan y le dijeron: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?". Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.  

Comentario

   “¿Cómo es que tus discípulos no ayunan?”. Jesús les contestó: “¿Por ventura pueden los compañeros del novio llorar mientras está el novio con ellos? Pero vendrán días en que les será arrebatado el esposo, y entonces ayunarán” (Mt 9, 15). De hecho, el tiempo de Cuaresma nos recuerda que el esposo nos ha sido arrebatado. Arrebatado, arrestado, encarcelado, abofeteado, flagelado, coronado de espinas, crucificado... El ayuno en el tiempo de Cuaresma es la expresión de nuestra solidaridad con Cristo…   “Mi amor está crucificado y no existe en mí más el fuego que desea las cosas materiales”, como escribía el obispo de Antioquía, Ignacio, en la Carta a los romanos (Ign. Antioq. Ad Romanos, VII, 2). 

La comida y la bebida son indispensables al hombre para vivir, se sirve y debe servirse de ellas; sin embargo, no le es lícito abusar de ellas de ninguna forma. El abstenerse, según la tradición, de la comida o bebida, tiene como fin introducir en la existencia del hombre no sólo el equilibrio necesario, sino también el desprendimiento de lo que se podría definir “actitud consumística”. Tal actitud ha venido a ser en nuestro tiempo una de las características de la civilización, y en particular de la civilización occidental… El hombre orientado hacia los bienes materiales… muy frecuentemente abusa de ellos.

Cuando el hombre se orienta exclusivamente hacia la posesión y el uso de los bienes materiales, es decir, de las cosas, también entonces toda la civilización se mide según la cantidad y calidad de las cosas que están en condición de proveer al hombre, y no se mide con el metro adecuado al hombre. Esta civilización, en efecto, suministra los bienes materiales no sólo para que sirvan al hombre en orden a desarrollar las actividades creativas y útiles, sino cada vez más... para satisfacer los sentidos, la excitación que se deriva de ellos, el placer momentáneo, una multiplicidad de sensaciones cada vez mayor. A veces se oye decir que el aumento excesivo de los medios audiovisuales… De esto resulta que el hombre contemporáneo debe ayunar, es decir, abstenerse no sólo de la comida o bebida, sino de otros muchos medios de consumo, de estímulos, de satisfacción de los sentidos.

Beato Juan Pablo II (1920-2005), papa
Audiencia general del 21/03/1979 (trad. © copyright Libreria Editrice Vaticana)
©Evangelizo.org 2001-2014







jueves, 6 de marzo de 2014

La cruz es el camino hacia la plenitud de la vida, y la condición para seguir a Jesús

¡Amor y paz!

Jesús decía a sus discípulos: "Es preciso que el Hijo del Hombre padezca mucho y que sea rechazado por los ancianos, y por los príncipes de los sacerdotes, y por los escribas y sea muerto y resucite al tercer día.

Desde el segundo día de cuaresma, la liturgia nos sitúa delante de lo esencial de la cuaresma: es una subida hacia la Pascua... una marcha hacia la vida en plenitud... una ascensión hacia las cumbres de la alegría, del gozo...

Dios se propone que tengamos vida, felicidad... Pascua está al final del camino. Yo voy hacia la Pascua. Pero el camino es la cruz, es el sufrimiento y la renuncia. Un solo modelo, un solo principio, un solo esfuerzo cuaresmal: imitar a Jesús, seguir el camino que El siguió. De ahí la importancia primordial de la oración, de la meditación, para poner realmente a Cristo ante nuestros ojos, en nuestros corazones y en nuestras vidas.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este jueves después de Ceniza.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 9,22-25. 
Jesús dijo a sus discípulos: "El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día". Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si pierde y arruina su vida? 

 Comentario

-Si alguno quiere venir en pos de mí...

Tú has sido el primero en pasar por ello, Señor.
Quisiera vivir esos cuarenta días a tu lado, contigo "siguiéndote".

-"En verdad ¿quieres acompañarme?

-Bien lo quisiera, Señor. Dame ánimo y valor para ello.

-Niéguese a sí mismo...

Es verdad, paso demasiado tiempo "pensando en mí"; y sin embargo sé muy bien que esa postura es contraria al amor.
Amar es olvidarse... no pensar más en sí mismo... ser y vivir para los demás.

Dios es amor. Por esto renunció a sí mismo, por amor nuestro. "No hay amor mayor que el de dar la vida por aquellos que ama". "Siendo de condición divina no quiso ávidamente mantenerse igual a Dios, sino que se anonadó...". Jesús es el hombre que de una manera total, definitiva e infinitamente, ha renunciado a sí mismo... para estar total, definitiva e infinitamente vuelto hacia los demás.

Jesús vuelto hacia el Padre.
Jesús vuelto hacia sus hermanos.

-Tome cada día su cruz...

Amar es crucificante... pero es también expansionante. Paradoja de la cruz.
Vivir según el evangelio no es una vida "en agua de rosas": es una vida que requiere valentía, energía, vigor, ascesis.

-Y me siga..

¡Tú caminas delante, Señor! Tú, el primero, has renunciado a ti mismo.
-Tú me dices: "No es en broma que Yo te he amado."
-Lo sé. Y yo ¿qué seré capaz de hacer, en cambio?

-Quien quisiere salvar su vida la perderá; Pero quien perdiere su vida por amor a mí, la salvará.

¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si él se pierde y se condena?
El sacrificio no es pues un valor en sí mismo. No se trata de renunciar por el placer de renunciarse. La renuncia es negativa.

Su finalidad es positiva: se trata de "salvarse"...

El hombre no se expansiona sino dándose, renunciando a sí mismo, pero la renuncia conduce a la expansión, en plenitud.

Noel Quesson
Palabra de Dios para cada día 1
Evang. De Adviento a Pentecostés
Edit. Claret/Barcelona 1984.Pág. 100 s.
www.mercaba.org