martes, 21 de febrero de 2023

Para ser el primero, hacerse el último

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este martes de la 7a semana del Tiempo Ordinario, ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del Libro del Eclesiástico 2, 1-11

 

Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a él, no lo abandones, y al final serás enaltecido. Acepta cuanto te suceda, aguanta enfermedad y pobreza, porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama, en el horno de la pobreza. Confía en Dios, que él te ayudará; espera en él, y te allanará el camino. Los que temen al Señor, esperen en su misericordia, y no se aparten, para no caer; los que temen al Señor, confíen en él, que no retendrá su salario hasta mañana; los que temen al Señor, esperen bienes, gozo perpetuo y salvación; los que temen al Señor, ámenlo, y él iluminará sus corazones. Fíjense en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor y quedó defraudado?; ¿quién esperó en él y quedó abandonado?; ¿quién gritó a él y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Sal 36, 3-4.18-19.27.39-40

 

R.        Encomienda tu camino al Señor, y él actuará.

 

Confía en el Señor y haz el bien,

habita tu tierra y practica la lealtad;

sea el Señor tu delicia,

y él te dará lo que pide tu corazón. R.

 

El Señor vela por los días de los buenos,

y su herencia durará siempre;

no se agostarán en tiempo de sequía,

en tiempo de hambre se saciarán. R.

 

Apártate del mal y haz el bien,

y siempre tendrás una casa;

porque el Señor ama la justicia

y no abandona a sus fieles.

Los inicuos son exterminados,

la estirpe de los malvados se extinguirá. R.

 

El Señor es quien salva a los justos,

él es su alcázar en el peligro;

el Señor los protege y los libra,

los libra de los malvados y los salva

porque se acogen a él. R

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9,30-37

 

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará.» Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.

Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: « ¿De qué hablaban en el camino?» Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.

Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos.»

Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • El optimismo, apoyado en la convicción de la sabiduría de Dios, no impide a Ben Sirac ser realista: desde el segundo capítulo, cuida de advertir a su discípulo que no será exceptuado de la prueba.
  • Las maravillas de la naturaleza no le impiden ver también los desórdenes: hombres que mueren de hambre, cataclismos, sufrimientos individuales,  enfermedad, muerte. Ben Sirac, hombre práctico, da consejos concretos sobre las actitudes a tomar cuando viene la prueba: tener paciencia, aceptar, esperar el final, ser fiel, ver la prueba como algo temporal que un día terminará.
  • El drama enorme es, precisamente, que el sufrimiento pueda hacernos dudar de Dios. Pero, aquí también, la experiencia corriente nos muestra que el hombre de fe puede hallar en la «presencia» de Dios un consuelo, pero no es algo automático. Ese «compañerismo» que Dios ofrece a los que sufren, ha supuesto para El, vivir personalmente la cruz del hombre, en Jesucristo.

***

  • Jesús para ir educando a los suyos en el camino del discipulado, les anuncia por segunda vez su pasión y su muerte. Pero todavía no están dispuestos a entender lo que les está queriendo decir. Lo que les preocupa, y de eso discuten en el camino, es «quién será el más importante». Ya se ven en el Reino del Maestro, ocupando los puestos de honor.
  • Aún se ve lo difícil que es para los discípulos comprender la pasión, muerte y resurrección de Jesús. A pesar de haber escuchado, directamente de sus labios, los requerimientos para la construcción del Reino siguen preocupados más por el poder, que por entregar incondicionalmente la vida por el hermano como les propone el Maestro.
  • Jesús, en la serenidad de casa, con extrema delicadeza les da una lección para que vayan corrigiendo sus expectativas. Les aclara que no se puede ser el primero en su Reino si no se abandona toda tentativa de poder, asumiendo comprometidamente el servicio y la entrega por los demás.
  • Después, pone a un niño en medio de ellos y dice que el que recibe a un niño lo recibe a Él. Precisamente a un niño, que en el ambiente social de entonces era más bien marginado de la sociedad y tenido en muy poco.
  • Jesús puede hablarles del poder y valor de la servicialidad porque es el primero que la vive con toda radicalidad. Toda su vida está en esa actitud de entrega por los demás porque no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida para la salvación de todos. Actitud que manifiesta en su cercanía a los más necesitados, que pondrá de manifiesto con ellos cuando arrodillado les lave los pies; pero sobre todo cuando en la cruz entregue su vida.
  • La dificultad para entender la lección que Jesús dio a los apóstoles también la padecemos hoy. Tendemos a ocupar los primeros lugares, a buscar nuestros propios intereses, a despreciar a aquellos de los que no podemos esperar mucho. Eso pasa en el mundo de la política, en nuestro mundo familiar o comunitario, en nuestra vida eclesial. Nuestra naturaleza se rebela cuando podemos «ser el último de todos».
  • La salvación del mundo vino a través de la cruz de Cristo. Seguimos a un Salvador humilde, aparentemente fracasado, el Siervo de todos, hasta la Cruz. El discípulo no puede ser más que el maestro. Colaborar con Él en la construcción del reino significará muchas veces sufrimiento, otras veces renuncia y esfuerzo, y siempre entrega gratuita.
  • Aquel que quiera ser discípulo de Jesús debe ser un servidor integral, especialmente de los que más lo necesitan, de los abandonados, de los postergados, de los que nadie atiende, aquellos de los que nadie se acuerda. Amar es servir.
  • Como Iglesia también debemos asumir la radicalidad de la propuesta de servicio que Jesús asumió con todas las consecuencias que implique. Vivir en pobreza y al servicio de los hombres.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Acepto las consecuencias de renuncia y cruz en el seguimiento del Señor?
  • ¿Busco una salvación a mi medida?
  • ¿Reconozco en el servicio una fuente de Gracia?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Seamos primeros sirviendo a todos

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

 

 

 

 

lunes, 20 de febrero de 2023

Creo, Señor, pero aumenta mi fe

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dos, en este lunes de la 7a semana del Tiempo Ordinario, ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del Libro del Eclesiástico 1, 1-10

 

Toda sabiduría viene del Señor y está con él eternamente. La arena de las playas, las gotas de la lluvia, los días de los siglos, ¿quién los contará? La altura del cielo, la anchura de la tierra, la hondura del abismo, ¿quién los rastreará? Antes que todo fue creada la sabiduría; la inteligencia y la prudencia, antes de los siglos. La raíz de la sabiduría, ¿a quién se reveló?; la destreza de sus obras, ¿quién la conoció? Uno solo es sabio, temible en extremo; está sentado en su trono. El Señor en persona la creó, la conoció y la midió, la derramó sobre todas sus obras; la repartió entre los vivientes, según su generosidad se la regaló a los que lo temen.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO                     

 

Sal.          92, 1-2.5

 

R: El Señor reina, vestido de majestad.

 

El Señor reina, vestido de majestad,

el Señor vestido y ceñido de poder. R.

 

Así está firme el orbe y no vacila.

Tu trono está firme desde siempre,

y tú eres eterno. R.

 

Tus mandatos son fieles y seguros;

la santidad es el adorno de tu casa,

Señor, por días sin término. R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Marcos           9, 14-29

 

Cuando volvieron a donde estaban los otros discípulos, los encontraron en medio de una gran multitud, discutiendo con algunos escribas. En cuanto la multitud distinguió a Jesús, quedó asombrada y corrieron a saludarlo. El les preguntó: « ¿Sobre qué estaban discutiendo?»

Uno de ellos le dijo: «Maestro, te he traído a mi hijo, que está poseído de un espíritu mudo. Cuando se apodera de él, lo tira al suelo y le hace echar espuma por la boca; entonces le crujen sus dientes y se queda rígido. Le pedí a tus discípulos que lo expulsaran pero no pudieron.»

«Generación incrédula, respondió Jesús, ¿hasta cuando estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo.» Y ellos se lo trajeron. En cuanto vio a Jesús, el espíritu sacudió violentamente al niño, que cayó al suelo y se revolcaba, echando espuma por la boca.

Jesús le preguntó al padre: « ¿Cuánto tiempo hace que está así?» «Desde la infancia, le respondió, y a menudo lo hace caer en el fuego o en el agua para matarlo. Si puedes hacer algo, ten piedad de nosotros y ayúdanos.»

« ¡Si puedes…!», respondió Jesús. «Todo es posible para el que cree.» Inmediatamente el padre del niño exclamó: «Creo, ayúdame porque tengo poca fe.»

Al ver que llegaba más gente, Jesús increpó al espíritu impuro, diciéndole: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo ordeno, sal de él y no vuelvas más.» El demonio gritó, sacudió violentamente al niño y salió de él, dejándolo como muerto, tanto que muchos decían: «Está muerto.» Pero Jesús, tomándolo de la mano, lo levantó, y el niño se puso de pie.

Cuando entró a la casa y quedaron solos, los discípulos le preguntaron: « ¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?»

Él les respondió: «Esta clase de demonios se expulsa sólo con la oración.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • Empieza la lectura del libro del Eclesiástico y hoy escuchamos los primeros versículos, que son como un himno a la sabiduría. El Eclesiástico fue escrito en hebreo hacia el año 190 antes de Jesucristo en Jerusalén, por Ben-Sirac,  un judío culto y experimentado. Ben Sirac posee un sólido humanismo que llama «sabiduría», que a la vez es inseparable  de su fe. Según él, el éxito del hombre, el arte del bien vivir, procede de una  correspondencia con el pensamiento divino de Dios. «Toda sabiduría viene de Dios y está con Él eternamente»: es la primera frase del libro y la clave de todo lo restante.
  • La  sabiduría es trascendente, misteriosa, insondable. El Señor la creó, la midió y la derramó sobre todas sus obras, en todos los  vivientes, conforme a su bondad y la regaló a los que lo temen. El «temor de Dios» no quiere decir miedo, sino  respeto, admiración y reconocimiento de la grandeza de Dios: o sea, una actitud de fe y  obediencia. Sólo los creyentes pueden tener verdadera sabiduría como participación de la de Dios. 
  • La verdadera sabiduría no consiste en conocer muchas cosas, ni siquiera sobre sí  mismo. Porque la sabiduría de verdad, lleva en sí misma una especie de impulso  transformador del hombre al hacerle ver cómo tiene que someterse al yugo de las buenas  obras. El sabio se manifiesta sobre todo  en su buen comportamiento, fruto precisamente de la docilidad a la sabiduría.

***

  • Luego de bajar del monte con sus tres acompañantes, Jesús es saludado por la gente. Quiere saber sobre que discutían un grupo de sus discípulos y la gente.
  • Esta vez la escena es un caso de aparente epilepsia, que es atribuido por la mentalidad de aquella época a la acción del demonio.
  • Atribuían a los «espíritus impuros» todo lo que atacaba al hombre de un modo más  espectacular. Por otra parte, la continuación del relato nos mostrará que este muchacho padecía un doble mal: una epilepsia y una presencia demoníaca. Jesús llevará a cabo esta curación en dos tiempos: hay primero un exorcismo que le libra del «espíritu impuro» y deja  al muchacho como muerto; luego la curación definitiva, hecha más sencillamente a la manera de otras curaciones: Jesús lo tomó de la mano y lo levantó.
  • La falta de la verdadera fe es la que impide experimentar la salvación que Jesús ofrece. Por eso el Señor se dirige primero a todos, y los llama «generación incrédula»; después con el padre del muchacho, a quien invita a creer. Y finalmente con sus discípulos, a quiénes les explica su impotencia para curar: por falta de oración.
  • El padre del muchacho intuye la puerta que abre la fe, y, a la invitación de Jesús, hace una admirable  «profesión de fe»… llena de humildad. «¡Sí, creo! Pero, Señor, ven a robustecer mi pobre fe, pues siento ¡que no creo todavía suficiente!
  • Jesús aparece de nuevo como más fuerte que el mal. Tiene la fuerza de Dios. Igual que  en la montaña los tres discípulos han sido testigos de su gloria divina, ahora todos presencian asombrados otra manifestación mesiánica: ha venido a librar al mundo de sus males, incluso de los demoníacos, de la enfermedad y de la muerte.
  • En la guerra continua entre el bien y el mal, Cristo se nos muestra como vencedor y nos  invita a que, apoyados en Él -con la oración y el ayuno, no con nuestras fuerzas-  colaboremos a que esa victoria se extienda a todos, también en nuestro tiempo. 
  • Nuestro camino de fe se realiza trabajando a favor del Reino de Dios, hasta que éste llegue a su plenitud, en el Reino eterno. Pedimos su sabiduría y su fortaleza para poder, descubrir sus caminos y seguirlos con un gran amor hecho gesto y palabra servicial y salvadora.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Sé pedir con sencillez y humildad?
  • ¿Me apoyo en mis fuerzas o soy capaz de abandonarme en el poder de Dios?
  • ¿De qué manera la fe ha renovado mi vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Todo es posible para el que cree

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral