viernes, 7 de mayo de 2021

«Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este viernes de la 5a semana de Pascua, ciclo B.

Dios nos bendice…


I. Contemplamos la Palabra


Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15,22-31

En aquellos días, los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron
elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a
Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les
entregaron esta carta:
«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía,
Siria y Cilicia convertidos del paganismo.
Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han
alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir
algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado
su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a
Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el
Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que
os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales
estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»
Los despidieron, y ellos bajaron a Antioquía, donde reunieron a la Iglesia y
entregaron la carta. Al leer aquellas palabras alentadoras, se alegraron mucho.

Sal 56, 8-9. 10-12 R. Te daré gracias ante los pueblos, Señor.

Mi corazón está firme,
Dios mío, mi corazón está firme.
Voy a cantar v a tocar:
despierta, gloria mía;
despertad, cítara y arpa;
despertaré a la aurora. R

Te daré gracias ante los pueblos,
Señor; tocaré para ti ante las naciones:
por tu bondad,
que es más grande que los cielos;
por tu fidelidad,
que alcanza a las nubes.
Elévate sobre el cielo, Dios mío,
y llene la tierra tu gloria. R.

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 12-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a
vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a
conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he
destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que
os améis unos a otros.»

II. Oramos con la Palabra

JESUCRISTO:si para Israel era tan difícil “amar al prójimo como a ti mismo”,
para los cristianos es imposible que nos amemos unos a otros como tú nos has
amado. ¿Quién puede hacer por los demás lo que tú has hecho por mí? ¿Quién
es capaz, por las fuerzas humanas, de amar y rogar por los que te crucificaban?
Sólo contando con la fuerza de tu amistad será posible que yo pueda amar a los
demás como tú me amas. Confío en quien me ha elegido: confío en ti.

(Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA).

III. Compartimos la Palabra

Este viernes nos acercamos a una de las claves más importantes para
comprender la Buena noticia, la amistad. Desde ella podemos entender cómo es
la relación con Jesús y con el resto de hermanos y hermanas. Parece que
nuestra vocación consiste en ser capaces de crear “grupos de amigas/os”. Esta
idea dispara nuestra imaginación comunitaria. Sabemos que cuando estamos
con ellas/os mostramos quiénes somos, enseñamos sin tapujos lo que nos
preocupa o aquello que nos alegra y satisface. Encuentro tras encuentro, va
modelándose nuestra vida y así crecemos mutuamente.

Pero al pensar en este tipo de relaciones con respecto a la Iglesia nos cuesta
imaginárnosla como un “recinto amistoso”. Más bien pensamos en seres con
pocas sonrisas o en celebraciones en las que no hay espacio para las relaciones
más allá de un breve saludo. Sin embargo, la Pascua, es tiempo para volver a
descubrir que la Ruah [Espíritu] nos ha sido dada. Eso supone que estamos
capacitadas/os para descubrir junto a los demás que podemos disfrutar del
mayor amor posible, es una oferta que desborda nuestras expectativas.
Este desbordamiento amistoso traza unos caminos por los que se nos invita a
transitar. Uno de ellos es la escucha y exige poner conciencia, reducir
distracciones y focalizar la atención buscando qué tienen que decir aquellas/os
que sufren. Otro es la elección, que nos lleva a intentar captar posibles
situaciones en las que las personas queden fuera de nuestros adelgazados
servicios sociales, sanitarios o educativos. También encontramos en las lecturas
la invitación al conocimiento que exige de nosotros sabiduría, contemplación y
responsabilidad para poder discernir comunitariamente por dónde se mueve
aquello más importante de nuestras vidas. Y así diferenciarlo de todo lo que son
“cargas innecesarias” que pesan sobre nuestro seguimiento de Jesús. Quizá así
descubramos con inmensa alegría otra vez que hemos sido llamados a la
amistad. ¡Aleluya, aleluya!

Comunidad El Levantazo
Valencia

dominicos.org

jueves, 6 de mayo de 2021

«Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este jueves de la 5a semana de Pascua, ciclo B.

Dios nos bendice…

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 7-21

En aquellos días, después de una fuerte discusión, se levantó Pedro y dijo a los
apóstoles y a los presbíteros:

-«Hermanos, desde los primeros días, como sabéis, Dios me escogió entre
vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca el mensaje del Evangelio, y
creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, mostró su aprobación dándoles el
Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros,
pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué provocáis a Dios ahora ,
imponiendo a esos discípulos una carga que ni nosotros ni nuestros padres
hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos
salvamos por la gracia del Señor Jesús. »

Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les
contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre
los gentiles. Cuando terminaron, Santiago resumió la discusión, diciendo:

- «Escuchadme, hermanos: Simón ha contado la primera intervención de Dios
para escogerse un pueblo entre los gentiles. Esto responde a lo que dijeron los
profetas:

"Después volveré para levantar de nuevo la choza caída de David; levantaré sus
ruinas y la pondré en pie, para que los demás hombres busquen al Señor, y
todos los gentiles que llevarán mi nombre: lo dice el Señor, que lo anunció
desde antiguo."

Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a
Dios; basta escribirles que no se contaminen con la idolatría ni con la fornicación
y que no coman sangre ni animales estrangulados. Porque durante muchas
generaciones, en la sinagoga de cada ciudad, han leído a Moisés todos los
sábados y lo han explicado.»

Sal 95, 1-2a. 2b-3. 10 R. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor,
toda la tierra; cantad al Señor,
bendecid su nombre. R.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R.

Decid a los pueblos:
«El Señor es rey,
él afianzó el orbe,
y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente.» R.

Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he
guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría
llegue a plenitud.»

II. Oramos con la Palabra

JESUCRISTO: aunque es inminente tu ida al Padre, quieres que permanezca
unido a ti, por el amor que tú me tienes. Yo quiero corresponder a tu amor, para
que entre los dos haya una amistad eterna, fuente de la alegría que llega así a
su plenitud.
(Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de
EDIBESA.)

III. Compartimos la Palabra

Lo necesario y lo no necesario

Del llamado concilio de Jerusalén podemos extraer buenas enseñanzas. Una de
ellas: siempre cuesta cambiar, siempre cuesta superar tradiciones, costumbres…
que en un momento dado tuvieron su importancia y validez. El cristianismo, la
nueva religión, nace del judaísmo, pero deja a un lado ciertas normas y ritos
judíos no necesarios para la nueva vida que nos conquista y regala Cristo Jesús.
Algunos judíos convertidos al cristianismo no lo entendían así. Querían, por
ejemplo, seguir con el rito de la circuncisión, imponiéndoselo incluso a los que
no eran judíos, los gentiles que habían acogido a Cristo gracias a la predicación
de Pablo y Bernabé. Todo ello originó “una agitación y disputa no pequeña”.
Como refleja el texto de los Hechos “se reunieron los apóstoles y los presbíteros
para examinar este asunto” y después de “una larga disputa” llegaron a un
acuerdo, imponiendo a los gentiles unas cosas, prescindiendo de otras. Ojalá
aprendamos esta lección y también en nuestra iglesia del siglo XXI sepamos vivir
con intensidad lo esencial del seguimiento a Jesús, prescindiendo de lo que no es
ya válido para nuestra época.

“Así os he amado yo”

La alegría humana y la cristiana tienen muchas fuentes. Hoy Jesús nos recuerda
la fuente más importante, de donde mana con más abundancia la alegría
cristiana: el amor. Quien no ame y no se sienta querido no puede disfrutar de la
alegría. En este evangelio Jesús no nos habla de cualquier amor. Hace referencia
al amor que Él nos tiene: “como el Padre me ha amado, así os he amado yo”. Y
él, que es Dios, nos pide que acojamos su amor: “permaneced en mi amor”. La
verdad es que lo de Jesús entra dentro de “las locuras de amor”. Siendo Dios
nos brinda su amor y nos ruega que aceptemos, que no rechacemos su amor.
Sabemos que lo hace no pensando en él sino en nosotros. Sabe que seremos
mucho más felices, nuestra alegría será más intensa y caminará a su plenitud, si
dejamos que su amor penetre todo nuestro ser y si le amamos con todas
nuestra fuerzas. 


San Juan de Ávila (1499-1569). Gran predicador, principalmente en Andalucía.
Escritor de temas de la vida cristiana, de sus compromisos y promesas.
Procesado por la Inquisición durante dos años. Canonizado, después de años de
 olvido de su santidad, por Pablo VI en 1970. Patrono del clero secular español.
Benedicto XVI ha anunciado que será declarado doctor de la Iglesia. He aquí
unas palabras suyas donde se puede entrever su espiritualidad: “Aunque no
hubiese infierno que amenazase, ni paraíso que convidase, ni mandamiento que
constriñese, obraría el justo por solo el amor de Dios lo que obra”.

Fray Manuel Santos Sánchez
La Virgen del Camino
dominicos.org