sábado, 1 de mayo de 2021

«Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este sábado de la IV Semana de Pascua. Ciclo B. Celebramos la memoria de San José Obrero.

Dios nos bendice…

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 44-52

El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el
gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las
palabras de Pablo. Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
-«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la
rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos
a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles,
para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra."»
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y
los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos
incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad,
provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del
territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron
a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Salmo Sal 97, 1-2ab. 2cd. 3ab. 3cd-4

Los confines de la tierra han
contemplado la victoria de nuestro Dios
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo
habéis visto.»
Felipe le dice:
- «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
- «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha
visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees
que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por
cuenta propia. El Padre, que permanece en mi, hace sus obras. Creedme: yo
estoy en el Padre, y el Padre en mi. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el
que cree en mi, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque
yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre
sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»

II. Oramos con la Palabra 


JESUCRISTO: de tus enseñanzas aprendo a intentar conocerte mejor, porque
cada día te escucho y te hablo. Y me animas a creer más en ti, a fiarme de ti y a
pedir al Padre en tu nombre lo que necesite. Te hago caso: hoy le pido al Padre,
en tu nombre, con fe, todo aquello que necesito para mi salvación. No es posible
que esta oración no sea escuchada por quien tanto me ama y quiere darme la
vida eterna.
(Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de EDIBESA).

III. Compartimos la Palabra

Nos dedicamos a los gentiles
Hoy se nos presenta una problemática, el rechazo del Evangelio por parte de los
judíos. Para nosotros es un tema quizás de escasa importancia, pero para ellos
era fuente de muchos interrogantes que producían angustia en la conciencia de
los discípulos: ¿Cómo es posible que el pueblo de las promesas no las haya
reconocido una vez cumplidas?

La predicación de Pablo y Bernabé es molesta para los judíos, por pura envidia,
ya que todo el mundo iba a escucharles. Para echarlos comenzaron a responder
a sus palabras con insultos. Los apóstoles, ante la hostilidad, crecen en coraje,
valentía para continuar con su misión. Aquí tenemos una revelación bella no solo
para el Pueblo elegido sino para todo hombre. Pablo y Bernabé se dedican a los
gentiles, es decir, a toda persona que tiene hambre y sed de Dios, que lo busca
con sincero corazón.

Vivimos hoy este Evangelio, todo se actualiza en nuestros días. Vemos como el
rechazo a la Palabra de Dios es fuerte, pero nosotros fortalecidos por Dios, que
es quien envía, y por el testimonio recogido en estas palabras debemos de
crecer en la Fe, estar convencidos del mensaje de Vida de Jesús y nadie nos
hará callar. El Señor nos ha puesto para ser luz de las naciones (como nos
refiere el profeta Isaias 49,6). San Juan Crisóstomo nos anima así: “No
desmayéis pues aunque se haya dicho que os rodearan grandes peligros, no se
extinguirá vuestro fervor, antes al contrario, venceremos las dificultades”.
 
Señor, muéstranos al Padre

El tema fundamental del pasaje es la relación de Jesús con el Padre. Unión
íntima, que nos ayudará a que nuestra oración sea escuchada y confiada.
No hemos visto al Padre ni a Jesús, pero si creemos, si aceptamos a Cristo, ya
que es la misma puerta que se nos abre para entrar en el corazón de Dios,
podremos ver, conocer. Jesús es el camino verdadero que nos lleva seguros
hacia Dios. Luz que alumbra todas nuestras oscuridades, iluminando nuestros
ojos para que podamos ver a Dios en cada persona y acontecimiento positivo o
negativo de nuestra vida.
 
En el cuarto Evangelio ver, conocer y creer son sinónimos, haciendo que la
pregunta de Felipe quede fuera de lugar, así lo dice Jesús “Yo estoy en el Padre
y el Padre en mi”. Jesús no pide una mirada de fe, que sin duda la podemos
hacer crecer en la Eucaristía, sacramento en el cual vivimos una experiencia de
la presencia de Jesús en nuestra vida. Una experiencia que nos ayuda a saberle
ver presente en los quehaceres, en la personas, en las alegrías y como no en las
tristezas. Se nos regala la oportunidad de crecer, de estar plenamente
convencidos que de nuestra unión con Cristo y con Él al Padre “también nosotros
haremos obras como Él las hace y aun mayores”.

MM. Dominicas Monasterio Sta. María la Real
Bormujos (Sevilla)
dominicos.org

viernes, 30 de abril de 2021

«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí»

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este viernes de la IV Semana de Pascua. Ciclo B

Dios nos bendice…

IV Semana de Pascua

Viernes

I. Contemplamos la Palabra

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 26-33


En aquellos días, habiendo llegado Pablo a Antioquía de Pisidia, decía en la
sinagoga: - «Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a
Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación. Los habitantes de
Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús ni entendieron las profecías
que se leen los sábados, pero las cumplieron al condenarlo. Aunque no
encontraron nada que mereciera la muerte, le pidieron a Pilato que lo mandara
ejecutar. Y, cuando cumplieron todo lo que estaba escrito de él, lo bajaron del
madero y lo enterraron. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Durante
muchos días, se apareció a los que lo habían acompañado de Galilea a Jerusalén,
y ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros os anunciamos la Buena
Noticia de que la promesa que Dios hizo a nuestros padres, nos la ha cumplido a
los hijos resucitando a Jesús. Así está escrito en el salmo segundo: "Tú eres mi
Hijo: yo te he engendrado hoy."»

Sal 2,6-7.8-9. 10-11 R. Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.

Yo mismo he establecido a mi rey en Sión, mi monte santo.»
Voy a proclamar el decreto del Señor; él me ha dicho:
«Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy.» R/.

«Pídemelo: te daré en herencia las naciones,
en posesión, los confines de la tierra:
los gobernarás con cetro de hierro,
los quebrarás como jarro de loza.» R/.

Y ahora, reyes, sed sensatos;
escarmentad, los que regís la tierra:
servid al Señor con temor,
rendidle homenaje temblando. R/.

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: - «Que no tiemble vuestro corazón;
creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas
estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando
vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo,
estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice:
- «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» Jesús le
responde: - «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por
mí.»

II. Oramos con la Palabra

JESUCRISTO: me invitas a vivir en paz, en fe, sin temblores. Y me anuncias que
te vas a preparar mi morada en la casa del Padre. Qué esperanza y qué
seguridad me dan tus palabras. Podrán venirme dudas, crisis, sufrimientos. Pero
ahí está tu palabra, para este mundo y para el futuro ¿Cómo agradeceré todo lo
que has hecho y haces por mí, siendo mi Camino, mi Verdad, mi Vida?

(Esta oración está incluida en el libro: Evangelio 2011 de
EDIBESA).

III. Comentario

Fray Nelson Medina O.P.

1. Obedecer a Dios sin saberlo

1.1 Hoy hemos escuchado en la primera lectura la continuación del discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia. Y lo primero que atrae nuestra atención es la luz con la que este apóstol descubre la acción de Dios a través de las desobediencias humanas. Es inmortal aquella frase: "los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús, y al condenarlo cumplieron las palabras de los profetas". ¡Es algo fantástico!
1.2 Es que a veces uno cree que para que Dios obre es necesario que la gente le obedezca, y eso, por sorprende que pueda parecernos, en cierto sentido no es indispensable.
1.3 Esto no significa que Dios pierda soberanía, o deje de ser Rey de la Creación y Señor de la Historia. Todo lo contrario: significa que, como enseña santo Tomás de Aquino, cuando algo o alguien pretende escapar de su gobierno en un determinado sentido, vuelve o se devuelve a él en otro; por ejemplo: el que huye de su amor es alcanzado por su justicia.
1.4 Esto implica que las desobediencias humanas, aunque nos parezcan "fracasos" del plan divino, no son sino entradas hacia nuevas posibilidades de la infinita sabiduría y del inagotable poder de Dios. En esta línea de pensamiento hay que afirmar que Dios no quiere nuestras desobediencias, pero a través de ellas hace que obedezcamos a un plan que no conocíamos y al que finalmente servimos. Un plan de amor que ciertamente es proporcional al tamaño de su misericordia y de su gracia.

2. Jesús, el Camino

2.1 Podríamos condensar el mensaje del evangelio de hoy con esta frase: para ir adonde va Jesús, hay que ir a través de Jesús.
2.2 La idea de que Jesús iba a "alguna parte", no necesariamente un lugar físico, nos resulta quizá más comprensible que la idea de que nosotros vamos "a través de Jesús", o "por Jesús". Por eso conviene detenernos un poco a meditar qué pueda ser aquello de ir "por Jesús", es decir, de ver en él nuestro "camino".
2.3 Una interpretación reza así: "Jesús es nuestro camino" significa tomar en nuestra vida las opciones que tomó Jesús. Es decir: obrar como él, llevar una vida como la suya, dejarnos mover por un amor como el suyo. Según esto, "camino" equivale aquí a "ejemplo".
2.4 Otra interpretación: "Jesús es nuestro camino" significa que hay que "recorrer" el misterio de Cristo. No darlo nunca por conocido sino tenerlo siempre como alguien por conocer. Según esto, "camino" equivale a "fuente infinita, pregunta inagotable".
2.5 Otra interpretación: "Jesús es nuestro camino" significa que, así como él ha venido a nosotros y se ha hecho "nuestro", ahora nos corresponde a nosotros ir hacia él una y otra vez y hacernos "suyos". Más que hacer cosas distintas a las que hacemos o hacer cosas nuevas, es hacerlas de un modo nuevo.

3. La pregunta de Tomás

3.1 Aquello que pregunta Tomás es de lo más normal para la mayoría de nosotros. Él dice: "Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a saber el camino?". Resulta normal que escojamos los caminos en razón de las metas, y no lo contrario. En nuestra vida cotidiana actuamos de esa manera: identificamos a dónde queremos llegar y de ahí entendemos o deducimos qué decisiones nos conducen hacia ese punto final.
3.2 Jesús no deja sin respuesta a Tomás, porque finalmente le dice: "Nadie puede llegar hasta el Padre, sino por mí", en lo cual entendemos que el término del camino es el Padre.
3.3 Mas aquí acontece algo singular: normalmente cuando uno conoce una meta bien decide apropiadamente sobre los medios para alcanzarla. Tomás pregunta como si pudiera decidir el camino una vez conocida la meta. Para él parece claro que, conocida la meta, se podrá saber del camino. Este esquema no funciona en el caso presente. Es el camino, Jesucristo, quien nos da a conocer la meta, el Padre. No podemos entonces, como en las cosas de esta tierra, adueñarnos de la meta a través de nuestra inteligencia, por ejemplo, para luego utilizar esa misma inteligencia en la búsqueda de tal meta.
3.4 Lo central en todo esto es que nunca poseemos la meta, ni siquiera con nuestra mente. Necesitamos estar "adentro" de Cristo para acceder "desde" Cristo a una meta que es siempre don y nunca jornal, siempre gracia y nunca recompensa, siempre regalo y nunca salario. Tal vez sea este un sentido muy profundo de "Cristo Camino".

http://fraynelson.com/homilias.html.