viernes, 7 de diciembre de 2018

«Hágase en vosotros según vuestra fe»


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, en este viernes de la 1a semana de Adviento, cuando celebramos la memoria de San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia.

Dios nos bendice...

LECTIO DIVINA: MATEO 9,27-31
Lectio: 

 Viernes, 7 diciembre, 2018

1) Oración inicial

Despierta tu poder y ven, Señor; que tu brazo liberador nos salve de los peligros que nos amenazan a causa de nuestros pecados. Tú, que vives y reinas.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 9,27-31

Cuando Jesús se iba de allí, le siguieron dos ciegos gritando: «¡Ten piedad de nosotros, Hijo de David!» Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?» Dícenle: «Sí, Señor.» Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe.» Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!» Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.

3) Reflexión

Otra vez, el evangelio de hoy nos pone delante el encuentro de Jesús con la miseria humana. Jesús no se echa atrás, no se esconde. Acoge a las personas y en su acogida entrañable revela el amor de Dios. 

• Dos ciegos siguen a Jesús y gritan: “¡Hijo de David, ten compasión de nosotros!”. A Jesús no le gustaba mucho el título de Hijo de David. Critica la enseñanza de los escribas que decían que el Mesías tenía que ser hijo de David: “El mismo David lo llama su Señor: ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?” (Mc 12,37).

• Cuando Jesús llega a la casa, pregunta a los ciegos: “¿Creen que yo puedo sanarlos?” Y ellos responden: “¡Sí, Señor!” Una cosa es tener una correcta doctrina en la cabeza, otra cosa es tener fe en el corazón. La doctrina de los dos ciegos no era muy correcta, ya que llamaban a Jesús, Hijo de David. Pero a Jesús no le importa que le llamen así, a él le importa que tengan fe. 

• Entonces les toca los ojos y dice: “Reciban ustedes lo que han creído” Inmediatamente los ojos se abrieron. A pesar de no acertar en la doctrina, los dos ciegos tienen fe. Hoy en día muchas personas están más preocupadas con tener una doctrina que la fe.

• Es bueno que no olvidemos un pequeño detalle de hospitalidad. Jesús llega a casa y los dos ciegos entran ellos también en su casa, como la cosa más normal del mundo. Se sienten ‘en casa’ en la casa de Jesús. Y ¿hoy? Una religiosa decía: “¡Hoy en día la situación del mundo es tal que me siento desconfiada hasta con los pobres!” La situación ha cambiado mucho. 

• Jesús pide que no divulguen el milagro. Pero la prohibición no es respetada. Los dos ciegos salen y difunden la Buena Noticia. Anunciar el evangelio, es decir la Buena Noticia, quiere decir compartir con los demás el bien que Dios nos hace en la vida.

4) Para la reflexión personal

• ¿Tengo en mi vida alguna Buena Noticia que compartir con los demás?
• ¿Sobre qué punto insisto más: en una buena doctrina o en la fe?

5) Oración final

Cantaré por siempre el amor del Señor,
anunciaré tu lealtad de edad en edad. (Sal 89,1)

Orden de los Carmelitas

jueves, 6 de diciembre de 2018

«No todo el que me diga: `Señor, Señor' entrará en el Reino de los Cielos»


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este jueves de la 1ª semana de Adviento, ciclo C.

Dios nos bendice...

LECTIO DIVINA: MATEO 7,21.24-27

Lectio: 

Jueves, 6 diciembre, 2018

1) Oración inicial

Despierta tu poder, Señor, y ven a socorrernos con tu fuerza; que tu amor y tu perdón apresuren la salvación que retardan nuestros pecados. Por nuestro Señor Jesucristo. Amen.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 7,21.24-27

«No todo el que me diga: `Señor, Señor', entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
«Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina.»

3) Reflexión

El evangelio de hoy cuenta la parte final del Sermón de la Montaña. El Sermón de la Montaña es una nueva lectura de la Ley de Dios. Empieza con las bienaventuranzas (Mt 5,1-12) y termina con la casa construida sobre la roca. 

• Se trata de adquirir la verdadera sabiduría. La palabra de Dios, expresada en la ley de Dios, es fuente de salvación. La verdadera sabiduría consiste en sentir y practicar la Palabra de Dios (Lc 11,28). No basta decir “¡Señor, Señor!” Lo importante no es decir unas bonitas palabras sobre Dios, sino hacer la voluntad del Padre y ser una revelación de su amor y de su presencia en el mundo. 

• Quien escucha y practica la palabra construye la casa sobre roca. La solidez no viene de la casa en sí, sino del terreno, de la roca. ¿Qué significa la roca? Es la experiencia del amor de Dios revelado en Jesús (Rom 8,31-39). Hay personas que practican la palabra para poder merecer el amor de Dios. Pero el amor no se compra, ni se merece (Cnt 8,7). El amor de Dios se recibe gratuitamente. Ponemos en práctica la Palabra no para merecer el amor, sino para decir gracias por el amor recibido. He aquí la buena tierra, la roca, que da seguridad a la casa. ¡La verdadera seguridad viene de la certeza del amor de Dios! Es la roca que sostiene en los momentos de dificultad y de tormenta. 

• El evangelista termina el Sermón del Monte (Mt 7,27-28) diciendo que la multitud queda admirada por la enseñanza de Jesús, ya que “enseñaba con autoridad y no como los escribas". El resultado de la enseñanza de Jesús es la conciencia crítica de la gente ante las autoridades religiosas de la época. Admirada y agradecida, la gente aprueba las preciosas enseñanzas de Jesús, que son diversas.

4) Para la reflexión personal

• ¿Soy de los que dicen “Señor, Señor”, o de los que ponen en práctica la Palabra?

• ¿Observo la ley para merecer el amor y la salvación o para dar gracias a Dios por su amor y su salvación?

5) Oración final

¡Alabad al Señor todas las naciones,
ensalzadlo, pueblos todos!
Pues sólido es su amor hacia nosotros,
la lealtad de Yahvé dura para siempre. (Sal 117)

Orden de los Carmelitas