lunes, 22 de octubre de 2018

«Guardaos de toda codicia»


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, en este lunes de la 29ª semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B, en que celebramos la memoria de San Juan Pablo II, Papa. Que él interceda por nosotros.

Dios nos bendice...

LECTIO DIVINA: LUCAS 12,13-21

Lectio: 

 Lunes, 22 octubre, 2018

1) Oración inicial

Dios todopoderoso y eterno, te pedimos entregarnos a ti con fidelidad y servirte con sincero corazón. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Lucas 12,13-21

Uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.» Él le respondió: «¡Hombre! ¿Quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?» Y les dijo: «Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aunque alguien posea abundantes riquezas, éstas no le garantizan la vida.» Les dijo una parábola: «Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ` ¿Qué haré, pues no tengo dónde almacenar mi cosecha?' Y dijo: `Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, edificaré otros más grandes, reuniré allí todo mi trigo y mis bienes y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.' Pero Dios le dijo: ` ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?' Así es el que atesora riquezas para sí y no se enriquece en orden a Dios.»

3) Reflexión

● El relato del evangelio de hoy se encuentra sólo en el Evangelio de Lucas y no tiene paralelo en otros evangelios. Forma parte de la descripción del camino de Jesús, desde Galilea hasta Jerusalén (Lc 9,51 a 19,28), en el que Lucas coloca la mayor parte de las informaciones que consigue recoger respecto de Jesús y que no se encuentran en los otros tres evangelios (cf. Lc 1,2-3). El evangelio de hoy nos trae la respuesta de Jesús a la persona que le pidió que mediara en el reparto de una herencia.

● Lucas 12,13: Un pedido para repartir la herencia. “Uno de la gente le dijo: «Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo.” Hasta hoy, la distribución de la herencia entre los familiares es siempre una cuestión delicada y, muchas veces, ocasiona infinitas discusiones y tensiones. En aquel tiempo, la herencia tenía que ver también con la identidad de las personas (1Re 21,1-3) y con su supervivencia (Núm 27,1-11; 36,1-12). El mayor problema era la distribución de las tierras entre los hijos del fallecido padre. Siendo una familia grande, se corría el peligro de que la herencia se desmenuzara en pequeños pedazos de tierra que no podrían garantizar la supervivencia de todos. Por esto, para evitar la desintegración o pulverización de la herencia y mantener vivo el nombre de familia, el mayor de los hijos recibía el doble de la herencia (Dt 21,17. cf. 2Re 2,11).

● Lucas 12,14-15: Respuesta de Jesús: cuidado con la ganancia. “Jesús respondió: "¿Hombre, ¿Quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?” En la respuesta de Jesús se ve la conciencia que tenía de su misión. Jesús no se siente enviado por Dios para atender el pedido de arbitrar entre los parientes que se pelean entre sí por el reparto de la herencia. Pero el pedido despierta en él la misión de orientar a las personas, pues: “Les dijo: Mirad y guardaos de toda codicia, porque, aunque alguien posea abundantes riquezas, éstas no le garantizan la vida.” Formaba parte de su misión el esclarecer a las personas respecto del sentido de la vida. El valor de una vida no consiste en tener muchas cosas, sino en ser rico para Dios (Lc 12,21). Pues, cuando la ganancia ocupa el corazón, no se llega a repartir la herencia con equidad y con paz.

● Lucas 12,16-19: La parábola que hace pensar en el sentido de la vida. Inmediatamente después Jesús cuenta una parábola para ayudar a las personas a reflexionar sobre el sentido de la vida: "Los campos de cierto hombre rico dieron mucho fruto; y pensaba entre sí, diciendo: ¿Qué haré, pues no tengo dónde almacenar mi cosecha” El hombre rico está totalmente encerrado en la preocupación de sus bienes que aumentarán de repente por causa de una cosecha abundante. Piensa sólo en acumular para garantizarse una vida despreocupada. Dice: Y dijo: Voy a hacer esto: Voy a demoler mis graneros, edificaré otros más grandes, reuniré allí todo mi trigo y mis bienes y diré a mi alma: Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años. Descansa, come, bebe, banquetea.'

● Lucas 12,20: Primera conclusión de la parábola. “Pero Dios le dijo: ¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma; las cosas que preparaste, ¿para quién serán?' La muerte es una llave importante para redescubrir el sentido verdadero de la vida. Relativiza todo, pues muestra lo que perece y lo que permanece. Quien sólo busca tener y olvida el ser pierde todo en la hora de la muerte. Aquí se evidencia un pensamiento muy frecuente en los libros sapienciales: para qué acumular bienes en esta vida, si no sabes dónde poner los bienes que acumulas, ni sabes lo que el heredero va a hacer con aquello que tu le dejas (Ecl 2,12.18-19.21).

● Lucas 12,21: Segunda conclusión de la parábola. “Así es el que atesora riquezas para sí y no se enriquece en orden a Dios.”. ¿Cómo volverse rico para Dios? Jesús dio diversas sugerencias y consejos: quien quiere ser el primero, que sea el último (Mt 20,27; Mc 9,35; 10,44); es mejor dar que recibir (At 20,35); el mayor es el menor (Mt 18,4; 23,11; Lc 9,48) guarda su vida aquel que la pierde (Mt 10,39; 16,25; Mc 8,35; Lc 9,24).

4) Para la reflexión personal

● El hombre pide a Jesús que le ayude en el reparto de la herencia. Y tú ¿qué pides a Dios en tus oraciones?

● El consumismo crea necesidades y despierta en nosotros el deseo de acumular. ¿Qué haces tú para no ser víctima de la sociedad de consumo?

5) Oración final

¡Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
llegaos a Él con júbilo! (Sal 100,1-2)

Orden de los Carmelitas

domingo, 21 de octubre de 2018

El Hijo del hombre ha venido para dar su vida en rescate por todos


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, en este 29º domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B.

Dios nos bendice...

LECTIO DIVINA PARA EL 21 DE OCTUBRE DE 2018
Vigésimo noveno del Tiempo Ordinario (B)
EL CAMINO DE JESÚS HACIA JERUSALÉN
Y LA FORMACIÓN DE LOS DISCÍPULOS (VI):
La verdadera grandeza está en el servicio

Lectio de Marcos 10,35-45

Introducción

Seguimos paso a paso el camino de formación de Jesús con sus discípulos, el cual coincide con la subida a Jerusalén. Llegamos a la lección central que se desprende del discipulado de la Cruz: el servicio a los demás aún con sacrificio.
Jesús le propone a aquellos que quieren ser grandes, que asuman la función de servidores de aquellos que quieren superar y de descender hasta lo más bajo en la escala social, hasta hacerse esclavos. El Maestro mismo es el modelo de esta enseñanza: él da su vida para redimir la humanidad.
Se nos propone un pasaje muy diciente para estos tiempos en los que para algunas personas lo que cuenta es el éxito a toda costa, el sobresalir por encima de los demás y de búsqueda de puestos.

1. El texto

Leamos Marcos 10,35-45:

“35 Se acercan a él Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, y le dicen:  ‘Maestro, queremos, nos concedas lo que te pidamos’.
36 Él les dijo: ‘¿Qué queréis que os conceda?’
37 Ellos le respondieron: ‘Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda’.
38 Jesús les dijo: ‘No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa que yo voy a beber, o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?’
39 Ellos le dijeron: ‘Sí, podemos’. Jesús les dijo: ‘La copa que yo voy a beber, sí la beberéis y también seréis bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado;
40 pero, sentarse a mi derecha o a mi izquierda no es cosa mía el concederlo, sino que es para quienes está preparado’.
41 Al oír esto los otros diez, empezaron a indignarse contra Santiago y Juan.
42 Jesús, llamándoles, les dice: ‘Sabéis que los que son tenidos como jefes de las naciones, las dominan como señores absolutos y sus grandes las oprimen con su poder.
43 Pero no ha de ser así entre vosotros, sino que el que quiera llegar a ser grande entre vosotros, será vuestro servidor,
44 y el que quiera ser el primero entre vosotros, será esclavo de todos,
45 que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos’.”

2. Anotaciones sobre el pasaje

El evangelista Marcos, extraordinario pedagogo de la fe, continúa mostrándonos en este domingo las implicaciones de la vida nueva en el seguimiento de Jesús, o sea entrando en el Reino de Dios. Hoy lo hace colocando sobre el tapete el tema, humano y demasiado humano, del “poder”. ¿Cuáles son los criterios de acción de un discípulo de Jesús al respecto?

No perdamos de vista que Jesús indicó la dirección del seguimiento desde que dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Marcos 8,34) y que esto implica un discernimiento de espíritus para escoger –dentro de las múltiples atracciones que ejerce sobre nosotros la vida- lo que está en sintonía con la opción de la Cruz (8,35-38).

Ahora bien, después de Pedro (ver el evangelio del domingo pasado), toman la palabra los dos hermanos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, también llamados “hijos del trueno” (quizás por su temperamento fuerte; ver 3,17), pertenecientes al grupo llamado el primer día del evangelio (1,16-20). Se esperaría que estos discípulos, que “han dejado todo y han seguido” a Jesús, estén ya en un alto nivel de discipulado y, por tanto, capaces de diferenciarse de los demás en el ámbito del liderazgo y el ejercicio de la autoridad en la comunidad. Pero parece que no.

Como si se tratara de una carrera administrativa, los dos discípulos temperamentales le piden a Jesús los puestos más altos en el Reino de Dios: “Concédenos que nos sentemos en tu gloria, uno a tu derecha y otro a tu izquierda” (v.37). La petición suscita una reacción fuerte tanto de Jesús (v.38) como del resto de la comunidad (v.41). También aquí notamos dentro del texto un arco que conecta la petición inicial con la respuesta final, mientras que en el desarrollo del texto se van desmontando los viejos hábitos y al mismo tiempo que se forman en las actitudes que caracterizan a aquel que está “entrando en el Reino” por la vía del seguimiento, “tomando la Cruz”.

El núcleo de texto está relacionado con el del domingo pasado: la conversión pascual. Por eso a este pasaje le precede el tercer anuncio de la pasión y resurrección (vv.31-34) y tiene su expresión culminante en la última y bien subrayada frase de Jesús: “El Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos” (v.45).  Para un discípulo el único camino posible para ejercer la autoridad es vaciándose a sí mismo en el camino de la Cruz, dando vida con su propia vida.

Entonces, bajo la sombra de la cruz las relaciones de influencia sobre los otros son vistas con otra lente: en primer lugar, la cruz pone en severa crisis los intereses de fondo de cada uno y, en segundo lugar, porque es un darse, orienta todos los mejores esfuerzos humanos en función de un único objetivo, que es la vida que crece y realiza su proyecto, como Dios la quiere y en un ámbito de libertad (=el “rescate”, v.45).  Es confrontándonos con el crucificado que podemos discernir si la influencia que ejercemos sobre los demás es sometimiento que “mata” o entrega amorosa que “vivifica”.

Releyendo despacio y atentamente el texto, veamos los puntos relevantes de la Buena Nueva de Jesús sobre el poder-servicio:

(1) Jesús no rechaza por principio las aspiraciones de los discípulos, Él no desea discípulos pusilánimes, sin iniciativa y sin proyección, por eso admite que se llegue a ser “grande” y “el primero” (vv.43-44; ver el v.40). El problema no está en el “qué” sino en el “para qué” (en función de qué) y el “cómo”.

(2) Jesús cuestiona la actitud egocéntrica: cuando el interés por el éxito terreno, el prestigio y la honra personal es la aspiración fundamental. El individualismo vanidoso y egocéntrico, que lleva a una persona a querer sobreponerse sobre los demás, es la fuente de la mayor parte de los conflictos de la convivencia, como bien lo ilustra la división –en la indignación de unos contra otros- que brota inmediatamente en la comunidad de los Doce (ver el v.41)

(3) Jesús responde, no con una teoría, sino sobre el fundamento de su propia vida: Él es el criterio último del actuar del discípulo. Las aspiraciones espontáneas (o naturales) de los discípulos v (v.35-37) y los modelos de comportamiento de la sociedad (v.42) se confrontan con la instrucción de Jesús que indica cómo es que se le sigue (vv.38-40 y 43-45).

(4) Jesús enseña, no con la coacción de una ley , sino a partir del ejemplo de su propia vida. Su autoridad no es la imposición sino la atracción del ejemplo (ver el “así como” que introduce el v.45).

(5) Jesús reorienta la mirada del discípulo hacia la radicalidad de la pasión, momento cumbre de su ministerio y de su revelación. Así aprende que la comunión con Jesús o es total o simplemente no existe. Si es total, entonces incluye el camino de la cruz, de la cual se derivan los principios que determinan su comportamiento. Ver los vv.38 y 39 sobre la “copa” y el “bautismo”.

6) Jesús revela que si bien, desde el punto de vista externo experimentó la cruz como la agresión del poder religioso y político que intentaron anularlo, desde el punto de vista interno la vivió activamente como un servicio a la vida (v.45 en relación con los vv.33-34).

(7) Jesús indica, desde la palabra clave “servir” (v.45), que el camino del prestigio y de la grandeza está en el constituirse “servidor” y  “esclavo” (vv.43-44). El puesto más alto es el más bajo, sólo se es primero si se ocupa el puesto de los últimos. El discípulo es el que hace de las necesidades de los demás el centro de sus preocupaciones, el centro no es él mismo sino los otros.

(8) Jesús diseña el perfil del discípulo con los matices que tienen los términos. El “servicio” es el de la mesa, lo cual indica todo lo que contribuye a la formación de la comunidad (v.43). El “ser esclavo” es una manera de enfatizar que el servicio es “gratuito”, no espera contraprestación, se hace porque hay un sentido de pertenencia profundo (v.44).

(9) Jesús visualiza también la comunidad a señalar los destinatarios del servicio no sólo son los de dentro (el “vosotros” y el “vuestro” del v.43), sino también los de fuera. En el servicio cristiano no hay fronteras (el “de todos” del v.44, que le hace eco al “muchos” del v.45). Pero también es verdad que el amor a los cercanos no puede ser sustituido por el servicio a los lejanos (tentación del ser “luz en la calle” y “tiniebla en la casa”).
(10) Finalmente, Jesús y los que le siguen estrechamente van proféticamente en contravía con los intereses económicos y políticos de toda sociedad cuya ética del poder excluye, margina, mata o niega la persona. En el oído de uno queda resonando la frase: “Entre Ustedes no será así” (v.43).

Conectando con el evangelio del domingo anterior, el pasaje de hoy pone de relieve que la naturaleza esencial de la renuncia a sí mismo es el don de sí mismo en el servicio. Entonces, en la vida cristiana sí hay carrera, pero sólo por la ruta y en el ejercicio de la Cruz.

3. Para cultivar la semilla de la Palabra en lo profundo del corazón:

3.1.1. Los hijos de Zebedeo dejaron sentir sus aspiraciones en el seguimiento de Jesús. ¿A qué aspiro yo en la vida?
3.2. ¿Qué determina mi comportamiento: (a) mis impulsos personales, (b) la manera de ser del resto, (c) el ejemplo de Jesús?
3.2.1. ¿Qué es “beber el cáliz” y “ser bautizado en el bautismo de Cristo”? ¿En qué momentos particulares de la vida hay que volver a hacerlo?
3.2.2. ¿Estoy consciente de que todas las relaciones deben estar sostenidas por la voluntad de servir? ¿Cumplo con mis deberes de buena gana, por amor?
3.2.3. ¿Limito mis servicios o tengo como criterio el “todos”, no importa que la persona sea fea o atractiva, amiga o enemiga, benéfica para mis intereses o no?
3.2.4. ¿Cuáles son los elementos de una ética del poder desde el Evangelio de Jesús? ¿Cómo se aplica en el ámbito de la familia, de las comunidades eclesiales, de la vida social, de la política?

P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM