sábado, 14 de octubre de 2017

“Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar del Evangelio y el comentario, en este sábado de la 27ª semana del Tiempo ordinario.

Dios nos bendice...

Primera Lectura

Lectura del libro del profeta Joel 4,12-21

«Que se levanten las naciones y acudan al valle de Josafat; allí me sentaré a 
juzgar a las naciones vecinas. Empuñen las hoces, porque ya la mies está madura, vengan a pisar las uvas, porque ya está lleno el lagar, ya las cubas están rebosantes de sus maldades. ¡Multitudes y multitudes se reúnen en el valle del Juicio, porque está cerca el día del Señor! El sol y la luna se oscurecen, las estrellas retiran su resplandor. El Señor ruge desde Sión, desde Jerusalén levanta su voz; tiemblan los cielos y la tierra. Pero el Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel. Entonces sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que habito en Sión, mi monte santo. Jerusalén será santa, y ya no pasarán por ella los extranjeros. Aquel día los montes destilarán vino y de las colinas manará leche. Los ríos de Judá irán llenos de agua y brotará un manantial del templo del Señor que regará el valle de las Acacias. Egipto se volverá un desierto y Edom una árida llanura, porque oprimieron a los hijos de Judá y derramaron sangre inocente en su país. En cambio, Judá estará habitada para siempre, y Jerusalén por todos los siglos. Vengaré su sangre, no quedarán impunes los que la derramaron, y yo, el Señor, habitaré en Sión».

Salmo

Sal 96

R/. Alegraos, justos, con el Señor

El Señor reina, la tierra goza,
se alegran las islas innumerables.
Tinielba y nube lo rodean,
justicia y derecho sostienen su trono. R/.

Los montes se derriten como cera
ante el dueño de toda la tierra;
los cielos pregonan su justicia,
y todos los pueblos contemplan su gloria. R/.

Amanece la luz para el justo
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11,27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo gritando, le dijo: «¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!»
Pero Jesús le respondió: «Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica».

Reflexión del Evangelio del día

Sabréis que yo soy el Señor,  vuestro Dios

Los textos proféticos están vinculados a hechos históricos muy concretos, que si los desconocemos nos hacen difícil su interpretación. El libro del profeta Joel (s. V-IV a. C.) es una pequeña obra que consta de cuatro capítulos a modo de díptico. El primer cuadro (cc.1,1-2,27) está centrado en el tiempo histórico, es decir lo que está viviendo el pueblo en ese momento: Israel está siendo devastado por una plaga de langostas (1,1-6), y una gran sequía (1,10-12. 17-18); el segundo cuadro (cc.2,28-4,21) versa sobre el horizonte escatológico que están por llegar, el día de  Yahvé, y en el que el Señor juzgará al pueblo según su comportamiento. El texto que nos propone la liturgia pertenece a esta segunda parte.

La catástrofe nacional provocada por la plaga y la sequía, suscita en el pueblo una actitud de conversión profunda y suplica la compasión divina (2, 12-17), por lo que cuando llega el día de Yahvé no aparece tan terrible como parecía al inicio. Ese día escatológico aflora con una doble actuación por parte de Yahvé. 

Por un lado, juzga a las naciones paganas en el valle de Josafat que resultan condenadas por no haber escuchado la palabra del Señor; y por otro, restaura a su pueblo que le ha escuchado y obedecido. Esto se manifiesta en la naturaleza a través diversos símbolos que hablan de fecundidad: “las montañas chorrearán vino nuevo, las colinas rezumarán leche y todos los torrentes de Judá bajarán rebosantes”. La transformación de la naturaleza constituye el signo de la nueva era, que será definitiva y perpetua, y cuya garantía y signo es la presencia del Señor en Sion: “Sabréis que yo soy el Señor, vuestro Dios”.

Aunque la transformación y restauración definitiva de la naturaleza y de nosotros mismos, se realizará en plenitud “en los tiempos últimos”, en el día a día de nuestra vida se va desplegando poco a poco. Si nuestra actitud es de conversión permanente ante la escucha de la Palabra, la vida de Dios inundará la nuestra y nos restaurará, nos revitalizará, nos llevará a vivir en plenitud cada minuto de nuestra existencia. El salmo de hoy así lo expresa: “Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón” (Sal 96).

La verdadera felicidad

El texto del evangelio de hoy se encuentra situado en la segunda parte del evangelio, en la que Lucas nos va presentando a Jesús caminando  hacia Jerusalén (9,51-19,28). El camino es tanto un itinerario geográfico, como teológico. Jesús ha decidido caminar hacia la ciudad santa sabiendo los acontecimientos que se producirán en ella. El camino de Jesús es también el camino que ha de recorrer el discípulo por lo que le va presentando las claves para andar por él. 

El relato anterior (11,14-26) criticaba a los que se oponen al dinamismo de los signos de Jesús y se cerraban a la palabra de Dios. Ahora el evangelista, como contraste, presenta este texto en el que se alaba a los que escuchan la Palabra (11,17-28). Para ello, Lucas yuxtapone dos bienaventuranzas, la de una mujer y la de Jesús.

Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron
La mujer levanta la voz.  Muestra que es una persona valiente, puesto que se atreve a desafiar las normas; estaba mal visto que una mujer hablara en público. Ella bendice al hijo a través de su madre. “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”. Como hija de su cultura alaba el seno y los pechos de María, signo de maternidad (Gn 49,25).

Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen
Cuando termina la mujer, Jesús eleva su voz con la que expresa que la dicha de María no se fundamenta tanto en la maternidad biológica, sino en la escucha de la Palabra de Dios y su puesta en práctica (Lc 1,38. 45; 2, 19,51). 

María aparece así como modelo de todo discípulo y toda discípula. La verdadera felicidad del discípulo de Jesús no está en títulos, cargos, parentescos o posesiones. Para nosotros predicadores de la Palabra esto es un innegociable de nuestra vida. Escuchar, leer la Palabra nos va dando pistas para recorrer el camino de la existencia.

 Hacer una lectura creyente de la Palabra en nuestro día a día, puede hacernos vivir de forma diferente: darnos claves de sentido para el camino, y dotar nuestra vida de un horizonte, de una meta. ¿Cómo escucho cada día la Palabra que me propone el Señor a través de la Liturgia? ¿Dejo que permee mi corazón y lo transforme?

Hna. Mariela Martínez Higueras O.P.
Congregación de Santo Domingo 

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viernes, 13 de octubre de 2017

“El reino de Dios ha llegado a vosotros”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios y el comentario, en este viernes de la 27ª semana del tiempo ordinario.

Dios nos bendice...

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Joel 1,13-15; 2,1-2

Vestíos de luto y haced duelo, sacerdotes; llorad, ministros del altar; venid a dormir en esteras, ministros de Dios, porque faltan en el templo del Señor ofrenda y libación. Proclamad el ayuno, congregad la asamblea, reunid a los ancianos, a todos los habitantes de la tierra, en el templo del Señor, nuestro Dios, y clamad al Señor. ¡Ay de este día! Que está cerca el día del Señor, vendrá como azote del Dios de las montañas. Tocad la trompeta en Sión, gritad en mi monte santo, tiemblen los habitantes del país, que viene, ya está cerca, el día del Señor. Día de oscuridad y tinieblas, día de nube y nubarrón; como negrura extendida sobre los montes, una horda numerosa y espesa; como ella no la hubo jamás, después de ella no se repetirá, por muchas generaciones.

Salmo

Sal 9,2-3.6.16.8-9

R/. El Señor juzgará el orbe con justicia

Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
proclamando todas tus maravillas;
me alegro y exulto contigo
y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo. R/.

Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío
y borraste para siempre su apellido.
Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron,
su pie quedó prendido en la red que escondieron. R/.

Dios está sentado por siempre en el trono
que ha colocado para juzgar.
Él juzgará el orbe con justicia
y regirá las naciones con rectitud. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Lucas 11,15-26

En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron: «Si echa los demonios es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.»
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo.
Él, leyendo sus pensamientos, les dijo: «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín. El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama. Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero, como no lo encuentra, dice: "Volveré a la casa de donde salí." Al volver, se la encuentra barrida y arreglada. Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí. Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.»

Reflexión

El día del Señor

El profeta Joel nos transmite el mensaje que él ha recibido de Dios, pues tiene viva conciencia de que es instrumento de Dios; es consciente de que las palabras que profiere son y no son suyas. Tiene la convicción inquebrantable de que ha recibido una palabra de Yahvé y debe comunicarla. Esta convicción se funda en una experiencia misteriosa, mística, pues es inspiración directa de Yahvé.

Joel anuncia a sus contemporáneos la llegada del terrible "Día de Yahvé", pero, con anterioridad, pide a los sacerdotes que sean especialistas en promover el encuentro del hombre con Dios, que sean expertos en vida espiritual.
Sobre todo, lo que los fieles de todos los tiempos esperamos de los sacerdotes, es que sean testigos de la sabiduría eterna contenida en la palabra revelada que ellos oran, estudian y proclaman.

Los sacerdotes también deben proclamar el ayuno, aunque hoy en día lo consideremos pasado de moda. Aceptado, o no aceptado, todos sabemos que el ayuno corporal es importante para la persona, porque somos cuerpo y alma, y la disciplina del cuerpo, es importante para la vida espiritual, que siempre es vida encarnada en una persona que es cuerpo y alma.

Pienso en un ayuno que todos podemos hacer, y no nos romperá ningún hueso: Ya que estamos permanentemente “bombardeados de imágenes y de palabras” podemos, en cualquier momento de nuestra vida, seguir este consejo del profeta: practicar el ayuno de palabras y de imágenes, imponernos esta disciplina corporal y espiritual, crear en nuestro interior espacios de silencio, evitar las imágenes, para abrir nuestro corazón a la imagen verdadera de Dios, y, a la Verdad de su Palabra.

No perdamos de vista que la vida ascética es una gracia, como lo es reconocer que tenemos necesidad de renovación, de cambio, de una trasformación de todo nuestro ser. Reconocer lo que en nuestra vida hay de equivocado, para abrirnos al perdón, prepararnos al perdón, dejarnos transformar. Este reconocimiento produce dolor, que es gracia porque es renovación, es obra de la Misericordia de Dios.

El Reino de Dios

Parece ser que, esto de la desconfianza, es muy antigua.
Pero, no caigamos en el pesimismo, el evangelio indica que son “algunos” (gracias a Dios no eran “muchos”) los que desconfiaron de Jesús.

Para que nosotros no caigamos en el mismo defecto de los judíos, no deberemos olvidar que todos somos hijos de Dios, muy amados por Él, porque esta realidad es lo que fundamenta y da valor a nuestra vida.

Los hombres somos seres en relación, y si en ella no hay confianza deberemos examinar el lugar que Dios ocupa en nuestra vida, porque Dios es la “Brújula” que nos muestra el conjunto de nuestra relación fraterna en la convivencia, Él nos orienta, Él nos muestra el camino por el que nos conviene caminar.

Sí, es muy importante que vivamos confiados unos en otros, para no provocar entre nosotros «una guerra civil»

Cristo Jesús nos trajo el Reino de su Padre, Reino que no es de este mundo, pero que es capaz de cambiar este mundo, pues tiene el poder de cambiar los corazones, de iluminar las mentes y de fortalecer las voluntades. Al tomar nuestra carne, con todas sus debilidades, y al transfigurarla con el poder de su Espíritu, Jesús nos llamó a ser testigos de su victoria sobre el pecado y la muerte.

Dios reina en el mundo mediante su Hijo hecho hombre y con la fuerza del Espíritu Santo, al que en el Evangelio de hoy se le llama «dedo de Dios».
El reino de Dios se hace presente donde se realiza la voluntad de Dios. Está presente donde hay personas que se abren a su llegada y dejan que Dios se haga presente en nuestro mundo.

Jesús es el reino de Dios en persona, es el hombre en el cual Dios está en medio de nosotros y a través del cual podemos “tocar” a Dios, acercarnos a Dios. Donde esto acontece, el mundo se salva.

Monjas Dominicas Contemplativas 
Monasterio de Santa Catalina de Siena (Paterna)