sábado, 13 de abril de 2013

“Soy yo, no tengan miedo”, nos dice Jesús


¡Amor y paz!

La historia de nuestra vida está salpicada de momentos de crisis. Algún suceso surge de pronto y trastorna la normalidad del día a día. Pero es allí donde hemos de advertir la presencia amorosa de Dios, que nunca nos deja solos, que jamás nos abandona.

Antes de leer la Palabra de Dios, pidamos la luz del Espíritu Santo para que nos oriente, sepamos reconocer tanto las circunstancias difíciles como los momentos de duda  y desconfianza y a cambio reafirmemos nuestra plena fe en la presencia y acción misericordiosa del Señor.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la 2ª. Semana de Pascua.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Juan 6,16-21.
Al llegar la noche, sus discípulos bajaron a la orilla y, subiendo a una barca, cruzaron el lago rumbo a Cafarnaúm. Habían visto caer la noche sin que Jesús se hubiera reunido con ellos, y empezaban a formarse grandes olas debido al fuerte viento que soplaba. Habían remado como unos cinco kilómetros cuando vieron a Jesús que caminaba sobre el mar y se acercaba a la barca, y se llenaron de espanto. Pero él les dijo: «Soy Yo, no tengan miedo. “Quisieron subirlo a la barca, pero la barca se encontró en seguida en la orilla adonde se dirigían.
Comentario

Cuando la tempestad se desata
Tú, Señor eres nuestra fortaleza
Te alabaremos, Dios fuerte
auxilio nuestro
Nos amparamos en ti
confiamos en Ti
Aunque la tierra ser resquebraje 
el mar embravecido nos amenace.

Que las corrientes malignas crezcan
y vacilen las montañas,
La alegría nos iluminará
porque Tú habitas en medio de nosotros.
La ciudad de Dios te alaba
en ella tienes Tu morada
La preservas en la santa paz
y un río poderoso protege la ciudad de Dios.

Braman las naciones
el poder de los estados se hunde
Cuando él levanta su voz
la tierra tiembla, estremecida.
El Señor está con nosotros
el Señor de los ejércitos
Tú eres para nosotros luz y salvación
no tememos.

Venid a ver, venid todos
a contemplar los prodigios de su poder
Todas las guerras se extinguen
la flecha del arquero se detiene
Tirad al fuego los arcos,
las lanzas y las flechas
El Señor está con nosotros
el Señor nos salva del desastre.

Santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein, (1891-1942), carmelita descalza, filosofa, mártir, copatrona de Europa Poesía, salmo 4; 28/04/1936; paráfrasis salmo 45/46
©Evangelizo.org 2001-2013

viernes, 12 de abril de 2013

La Eucaristía: lo mejor para satisfacer el hambre de Dios

¡Amor y paz!

Comenzamos hoy la lectura del famoso capítulo 6 de san Juan: es una verdadera síntesis teológica sobre la Eucaristía y sobre la fe. Según un procedimiento de composición, habitual en san Juan, tendremos el relato de dos milagros, luego un largo discurso de Jesús que expresa y prolonga la significación de estos dos "signos" prodigiosos. La lectura de este conjunto abarcará toda la próxima semana: 1) Multiplicación de los panes; 2) Marcha sobre las aguas; 3) Discurso sobre el Pan de Vida.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este  viernes de la 2ª. Semana de Pascua.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Juan 6,1-15. 
Después Jesús pasó a la otra orilla del lago de Galilea, cerca de Tiberíades. Le seguía un enorme gentío a causa de las señales milagrosas que le veían hacer en los enfermos. Jesús subió al monte y se sentó allí con sus discípulos. Se acercaba la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús, pues, levantó los ojos y, al ver el numeroso gentío que acudía a él, dijo a Felipe: « ¿Dónde iremos a comprar pan para que coma esa gente?» Se lo preguntaba para ponerlo a prueba, pues él sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: «Doscientas monedas de plata no alcanzarían para dar a cada uno un pedazo.» Otro discípulo, Andrés, hermano de Simón Pedro, dijo: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados. Pero, ¿qué es esto para tanta gente?» Jesús les dijo: «Hagan que se siente la gente.» Había mucho pasto en aquel lugar, y se sentaron los hombres en número de unos cinco mil. Entonces Jesús tomó los panes, dio las gracias y los repartió entre los que estaban sentados. Lo mismo hizo con los pescados, y todos recibieron cuanto quisieron. Cuando quedaron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: «Recojan los pedazos que han sobrado para que no se pierda nada.» Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos que no se habían comido: eran las sobras de los cinco panes de cebada. Al ver la señal que Jesús había hecho, los hombres decían: «Este es sin duda el Profeta que había de venir al mundo.» Jesús se dio cuenta de que iban a tomarlo por la fuerza para proclamarlo rey, y nuevamente huyó al monte él solo.
Comentario

Al otro lado del lago le seguía una gran muchedumbre porque había visto los signos que hacía... subió Jesús al monte y se sentó con sus discípulos. Estaba cercana la Pascua, la gran fiesta de los judíos.

La alusión explícita a la proximidad de la Pascua... y, como enseguida veremos, la fórmula de bendición de los panes (eucaristasas en griego) que es exactamente la utilizada durante la Cena-comida pascual... prueban que san Juan pensaba ciertamente en la Eucaristía. No olvidemos, además, que cuando Juan escribió este relato, la Iglesia tenía ya una práctica de al menos unos 40 o 50 años de celebraciones eucarísticas.

-Levantando pues los ojos, y contemplando la gran muchedumbre que venía a Él, dijo a Felipe: "¿Dónde compraremos pan para dar de comer a estos?" Dios es amor, dirá san Juan en su primera Epístola.

Jesús es amor, nos revela a Dios.

Jesús ve las necesidades de los hombres. Jesús se preocupa de la felicidad de los hombres. Jesús tiene presente la vida de los hombres.

Su milagro de la multiplicación de los panes, como su sacramento de Eucaristía... son gestos de amor.

¡Me paro a escuchar tu voz, Jesús! Eres Tú quien nos interroga, quien nos provoca. Eres Tú, Señor, quien nos pide saber mirar el hambre de los hombres, y sus necesidades aun las más prosaicas... "para que tengan de qué comer" Tú dices... ¡simplemente de qué comer! Y nosotros que tan a menudo soñamos en un Dios lejano, en las nubes. Eres Tú que nos conduces a nuestra vida humana cotidiana. Amar... ¡ahí está! es un humilde servicio cotidiano.
-Hay aquí un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es esto para tanta gente?

Ante los grandes problemas humanos -el Hambre, la Paz, la Justicia- repetimos constantemente la misma respuesta: "¿qué podemos hacer nosotros? Esto nos rebasa."

Retengo la inmensa desproporción: 5 panes... 2 peces... 5.000 hombres.

-Jesús tomó los panes, y, habiendo "eucaristiado" -habiendo "dado gracias"- se los distribuyó.

Dar Gracias. Agradecer a Dios.

Tal es el sentimiento de Jesús en este instante. Piensa en otra multiplicación de "panes".

Piensa en el inaudito misterio de la comida pascual que ofrecerá a los hombres de todos los tiempos. No descuida el "hambre corporal", pero piensa sobre todo en el "hambre de Dios" que es de tal modo más grave aún para los hombres.

-"Verdaderamente éste es el gran profeta, que ha de venir al mundo." Pero Jesús conociendo que iban a venir para arrebatarle y hacerle rey se retiró otra vez al monte Él solo.

Jesús no quiere dejar creer que Él trabaja para un reino terrestre. Su proyecto no es político, incluso si tiene incidencias humanas profundas. Jesús no entra directamente en el proyecto de "liberación" cívica en el que sus contemporáneos quisieran arrastrarle. Esto será por otra parte la gran decepción de estas gentes, que le abandonarán todos. Jesús piensa que su proyecto es otro: su gran discurso sobre el "pan de la vida eterna" nos revelará ese "proyecto".

Noel Quesson
Palabra de Dios para cada día 1
Evang. de Adviento a Pentecostés
Edit. Claret/Barcelona 1984.Pág. 198 s.