sábado, 23 de marzo de 2013

Deciden la muerte de Jesús

¡Amor y paz!

En una sesión del sanedrín, se decide la muerte de Jesús. San Juan extrae su vocabulario de los salmos de los pobres y de los justos perseguidos, y da a la declaración de Caifás una dimensión que no poseía, descubriendo en ella el anuncio de la eficacia universal del sacrificio de Cristo. Esta escena evangélica nos pone en disposición de iniciar mañana el camino de la Semana Santa (Misa Dominical 1990/07).

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la V Semana de Cuaresma.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Juan 11,45-57.
Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él. Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho. Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: "¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos. Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación". Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: "Ustedes no comprenden nada. ¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?". No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación, y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos. A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús. Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos. Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse. Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: "¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?". Los sumos sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno conocía el lugar donde él se encontraba, lo hiciera saber para detenerlo.
Comentario

Puesto que Dios nos ha amado hasta entregarnos a su Hijo...

-Los príncipes de los sacerdotes y los fariseos convocaron consejo contra Jesús
El gran Sanedrín convoca consejo. La decisión se va precisando. Vamos a ver el desarrollo de la reunión y de sus deliberaciones.

-¿Qué hacemos? Si le dejamos así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro templo y nuestra nación...
Es por una razón seria que te condenan: por razón religiosa y por razón de Estado.
¡Hay intereses graves en todo este juego! Mas también reconocen la gran atracción que
Tú provocas: "todos creerán en El."

-Caifás, sumo sacerdote, dijo: "Conviene que muera un solo hombre por todo el pueblo...
A fin de evitar que perezca toda la nación.
Sorprendente sustitución: Tú solo, en el lugar de todos.
Por su parte es un horrible cálculo interesado, para salir ellos ilesos del asunto. Pero no creían haber estado tan acertados. Porque ¡ésta es la verdad!

-No dijo esto de sí mismo, sino que, como era pontífice aquel ano, profetizó...
Caifás imaginaba haber acertado a decir una palabra inteligente humanamente. De hecho, sin él saberlo, cumplía así el plan de Dios.
Me pasa a menudo no ver muy claro en mi propia vida.
Hazme, Señor, un instrumento d tus proyectos, aunque yo no lo vea.

-Jesús había de morir por la nación, y no sólo por la nación, sino para reunirse en la unidad todos los hijos de Dios que están dispersos.
Ayúdame, Señor, a meditar detenidamente esta palabra.
Según san Juan, este es el secreto de tu muerte. Por ello has ofrecido tu vida. Es una de tus intenciones más profundas.
He ahí el fin, el objetivo que Tú buscabas: "reunir todos los hombres en la unidad".

Hacer que se amen los hombres divididos entre sí. Acercar a los antagonistas, no solamente a los de tu raza, sino hasta todos los extremos de la tierra. "Porque todos son hijos del mismo Padre." No es una visión política, ni simplemente humana la que te guía. Es algo mucho más profundo que cualquier humanitarismo o solidaridad natural. Es también el secreto de cada una de las misas.

"He aquí mi Cuerpo entregado. He aquí mi Sangre derramada". Jesús se da para enrolar en su movimiento de amor a toda la humanidad. "Humildemente, te suplicamos, que participando al Cuerpo y a la Sangre de Cristo, seamos reunidos en un solo cuerpo".

La fraternidad universal de la familia humana -familia de Dios- es un don del Padre, que la sangre de Jesús nos ha merecido. La humanidad desgarrada de hoy tiene siempre la misma necesidad de sacrificio. Racismos. Oposiciones. Luchas y violencia. La humanidad es un gran cuerpo descuartizado. Cristo ha dado su vida para que, en El, la humanidad llegue a ser un Cuerpo único.
¿Y yo? ¿Trabajo en esa gran obra de Dios?

NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1
EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTES
EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 164 s.

viernes, 22 de marzo de 2013

“Queremos apedrearte porque, siendo hombre, te haces Dios”


¡Amor y paz!

El evangelio nos presenta hoy una discusión entre Jesús y los judíos. El Señor les pregunta por cuál de las obras buenas que realiza es que ellos buscan apedrearlo a lo que ellos responden que no lo quieren apedrear por ninguna obra buena sino porque blasfema ya que, siendo hombre, se hace Dios.

Jesús les hace ver que si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra, cómo va a ser blasfemo él que fue enviado y hace las obras de su Padre. ¿Reconocemos en Jesús al Hijo de Dios?

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este viernes de la V semana de Cuaresma.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Juan 10,31-42.
Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. Entonces Jesús dijo: "Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?". Los judíos le respondieron: "No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios". Jesús les respondió: "¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses? Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada- ¿Cómo dicen: 'Tú blasfemas', a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"? Si no hago las obras de mi Padre, no me crean; pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre". Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos. Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí. Muchos fueron a verlo, y la gente decía: "Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad”. Y en ese lugar muchos creyeron en él. 
Comentario

Jesús no pretende llamarse Hijo de Dios; Él es Hijo de Dios no por sí mismo, sino porque todo lo que Él es lo ha recibido del Padre. ¿Cómo negar esa realidad? Si alguien no lo acepta así es más digno de lapidación que Aquel que, no sólo con sus palabras sino también con sus obras, está dando a conocer su propia esencia divina. Si Él negara lo que siempre ha sido sería un mentiroso. La Palabra dirigida a los Jueces del Antiguo Testamento hace que Dios los llame "dioses", y la Palabra de Dios no puede anularse al respecto. Ellos son de origen humano, santificados por la Palabra que se pronunció sobre ellos. Pero Jesús es la Palabra misma, enviada al mundo; es Dios entre nosotros que ha plantado su tienda de campaña en medio de la nuestra para hacernos también a nosotros hijos de Dios. ¿Lo recibiremos o también lo rechazaremos para continuar en nuestras tinieblas de maldad y de muerte?

La celebración de la Eucaristía nos une a Aquel que el Padre Dios consagró, reservó para sí mismo, y envió al mundo para santificarlo, es decir, para reservarlo para Sí mismo. Consagrado al Padre, Jesús, amorosamente fiel a su voluntad, entrega su vida por nosotros para que seamos santos como Él es Santo. El Memorial de la Pascua de Cristo no sólo actualiza ese Misterio del amor de Dios por nosotros, sino que nos compromete para que también nosotros vivamos consagrados a Dios en favor del mundo. Reconocemos que somos pecadores, y que muchas veces también nosotros hemos cerrado nuestro corazón a la presencia de Dios. Sin embargo ahora, ante Él, estamos dispuestos a vivir en el mundo sin ser del mundo, y a trabajar para que todas las cosas encuentren en Cristo su plenitud. El Señor nos consagra y nos envía como testigos suyos para que su Iglesia sea, en nuestros tiempos, la Palabra que Dios sigue pronunciando para la salvación de todos.

El camino de la entrega de Cristo es el mismo camino de la entrega de su Iglesia. A través de ella se continúa la presencia salvadora de Dios en el mundo. Esta es nuestra gran responsabilidad. No estamos llamados para sentarnos en tronos de gloria y dedicarnos a recibir honores de los demás. Nuestra vocación mira a entregar nuestra vida para que los pecadores vuelvan a Dios, y para que vivamos como hermanos en torno a nuestro único Dios y Padre. Consagrados a Dios, separados para Él, no vivimos fuera del mundo sino en él, debiendo ser un auténtico fermento de santidad en el mundo. No amemos sólo de palabra, sino en verdad y con las obras. No nos llamemos hijos de Dios; demostremos que lo somos porque todo lo que hagamos sea el mejor lenguaje con el que demos a conocer la realidad que no podemos negar: nuestro ser de hijos de Dios, no por nosotros mismos, sino porque todo lo que somos es porque también lo hemos recibido del Padre, gracias a nuestra fe y a nuestra unión a Cristo Jesús, su Hijo amado. Estando a un paso de celebrar la Pascua abramos nuestro corazón al amor infinito de Dios para que, perdonados de toda culpa, podamos ser un signo creíble de su amor en medio de nuestros hermanos.

Que Dios nos conceda, por intercesión de la Santísima Virgen María, nuestra Madre, la gracia de acoger a Cristo en nuestra vida. Sólo mediante Él se podrá hacer realidad la santidad de vida en nosotros. Permaneciendo en Él seamos los primeros en trabajar por la paz, y por una convivencia más fraterna basada en el amor que procede de Dios. Amén.

www.homiliacatolica.com