jueves, 26 de agosto de 2010

Estemos atentos, porque no sabemos cuándo vendrá el Señor

¡Amor y paz!

Esta semana concluimos la lectura continua del Evangelio según San Mateo y, desde hoy, el tema será el gran discurso de Jesús sobre el fin de los tiempos o escatología.

Por estar dedicados a nuestras actividades diarias, olvidamos o nos desinteresamos del hecho de que todos tenemos que morir y dar cuenta al Señor del cumplimiento de la misión que Él nos encomendó realizar.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este Jueves de la XXI Semana del Tiempo Ordinario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Mateo 24,42-51.

Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor. Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. ¿Cuál es, entonces, el servidor fiel y previsor, a quien el Señor ha puesto al frente de su personal, para distribuir el alimento en el momento oportuno? Feliz aquel servidor a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo. Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si es un mal servidor, que piensa: 'Mi señor tardará', y se dedica a golpear a sus compañeros, a comer y a beber con los borrachos, su señor llegará el día y la hora menos pensada, y lo castigará. Entonces él correrá la misma suerte que los hipócritas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.

Comentario

-Velad...

Convendría citar por entero el sermón 22 de Newman sobre la "vigilancia". He aquí algunos extractos: "Jesús preveía el estado del mundo tal como lo vemos hoy, en el que su ausencia prolongada nos ha inducido a creer que ya no volverá jamás... Ahora bien, muy misericordiosamente nos susurra al oído que no nos fiemos de lo que vemos, que no compartamos esa incredulidad general... sino que estemos alerta y vigilantes".

"Debemos no sólo "creer", sino "vigilar"; no sólo "amar", sino "vigilar"; no sólo "obedecer", sino "vigilar"; vigilar ¿por que? Por ese gran acontecimiento: la venida de Cristo.. .

"¿Sabéis qué es estar esperando a un amigo, esperar su llegada y ver que tarda en venir? ¿Sabéis qué es estar con una compañía desagradable, y desear que pase el tiempo y llegue el momento en que podáis recobrar vuestra libertad? ¿Sabéis qué es tener lejos a un amigo, esperar noticias suyas, y preguntarse día tras día qué estará haciendo ahora, en ese momento, si se encontrara bien?... Velar a la espera de Cristo es un sentimiento parecido a estos, en la medida en que los sentimientos de este mundo son capaces de representar los de otro mundo..."

-Velad, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela... También vosotros estad preparados: porque en el momento que menos penséis, vendrá el Hijo del hombre.

También el Padre Duval ha traducido maravillosamente esta espera en su canción. "El Señor volverá, lo prometió, que no te encuentre dormido aquella noche. "En mi ternura clamo hacia El: Dios mío, ¿será quizá esta noche? "El Señor volverá, espéralo en tu corazón, ¡no sueñes en disfrutar lejos de El tu pequeña felicidad!"

¡Jesús "viene"! Y nos advierte: ¡velad! porque vengo cuando no lo pensáis.

Podríais malograr esa "venida", esa cita imprevista, esta visita-sorpresa. Y para que nos pongamos en guardia contra nuestras seguridades engañosas, Jesús llega a compararse a un "ladrón nocturno". Inseguridad fundamental de la condición humana.

Jesús "vendrá"... al final de los tiempos en el esplendor del último día. Jesús "vendrá"... a la hora de nuestra muerte en el cara a cara de aquel momento solemne "cuando se rasgará el velo que nos separa del dulce encuentro".

Pero... Jesús "viene"... cada día, si sabemos "estar en vela". No hay que esperar el último día. Está allí, detrás del velo. Viene en mi trabajo, en mis horas de distensión, de solaz.

Viene a través de tal persona con quien me encuentro, de tal libro que estoy leyendo, de tal suceso imprevisto... Es el secreto de una verdadera revisión de vida.

-¿Dónde está ese "empleado" fiel y sensato encargado por el amo de dar a su servidumbre la comida a sus horas? Dichoso el tal empleado si el amo, al llegar lo encuentra cumpliendo con su obligación...

Sí, "velar", atisbar "las" venidas de Jesús, ¡no es estar soñando! Es hacer cada uno el trabajo de cada día, es considerarse, de alguna manera, responsable de los demás, es darles, cuando se requiera, su porción de pan, es amar.

En verdad eso concierne, muy especialmente, a los "jefes de comunidad", en la Iglesia o en otra parte. Y ¿quién no es jefe de una comunidad? Familia, equipo,grupo, clase, despacho, empresa, sindicato, club, colegas, clientes, etc.

Darles, cuando es oportuno, lo que esperan de mí.

NOEL QUESSON

PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 2

EVANG. DE PENTECOSTES A ADVIENTO

EDIT. CLARET/BARCELONA 1983.Pág. 146 s.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Jesús censura las falsas apariencias

¡Amor y paz!

Concluyen los ‘ayes’ de Jesús y dice hoy que los letrados y fariseos hipócritas se parecen a ‘sepulcros blanqueados’, por fuera ‘con buena apariencia’, pero por dentro ‘llenos de podredumbre’. Los sepulcros se blanqueaban, entre otras cosas, para que se pudieran distinguir bien y no tocarlos, porque eso dejaba impura a la persona.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este Miércoles de la XXI Semana del Tiempo Ordinario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Mateo 23,27-32.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que parecen sepulcros blanqueados: hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre! Así también son ustedes: por fuera parecen justos delante de los hombres, pero por dentro están llenos de hipocresía y de iniquidad. ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que construyen los sepulcros de los profetas y adornan las tumbas de los justos, diciendo: 'Si hubiéramos vivido en el tiempo de nuestros padres, no nos hubiéramos unido a ellos para derramar la sangre de los profetas'! De esa manera atestiguan contra ustedes mismos que son hijos de los que mataron a los profetas. ¡Colmen entonces la medida de sus padres!

Comentario

Terminan los lamentos de Jesús con un acento especial al hacer memoria histórica de los profetas. Hay una memoria tramposa que no sirve para vivir en el Hoy de Dios lo que ellos vivieron en sus épocas. De nada sirven esos monumentos erigidos en su honor ni lamentar su muerte si repetimos los crímenes que causaron su martirio.

Dios se convirtió en un “producto nacional”, sólo judío. La justicia legalista ha borrado del mapa a los profetas, al pretender ser al mismo tiempo fieles a Dios y asesinos de los profetas.

Con estos ayes Jesús quiere darnos nuevos ojos para ver la vida. Nos advierte del peligro de pervertir la fe en el Dios del la alianza. La fe así pervertida, produce mucha muerte. Lo que quiere decir Jesús es que Dios está interviniendo en la historia con sus prácticas a favor de los indefensos y marginados. Matar al mensajero es matar a ese Dios, comprometido con su pueblo. La originalidad de Jesús está precisamente aquí: en considerar a los excluidos como las fuerzas vivas de la historia. Vivir eso hace que el culto no sea estéril, y que las tradiciones de nuestros padres puedan ser releídas desde los signos de los tiempos.

No es una reforma lo que ofrece Jesús, sino una alternativa, un nuevo comienzo, una novedad. Romper con ese Dios de muertos, y con una religión encubridora de las injusticias. Prácticas como pagar impuestos, diezmos… son irrelevantes ante las exigencias de la justicia y de la misericordia. No existe la impureza externa, sino la impureza del corazón.

Servicio Bíblico Latinoamericano

www.mercaba.org