¡Amor y paz!
El Evangelio de hoy hace un énfasis necesario: nos hace ver cómo Jesús, que es la revelación del Padre, tiene un especial amor y predilección por todos y cada uno de nosotros. No hay persona, por sencilla y humilde que sea, que no reciba toda la atención e importancia por parte de Dios.
Eso lo debemos tener muy claro sobre todo en aquellas ocasiones en que estamos en crisis, en que nos afecta la enfermedad, o padecemos problemas económicos, o nos sentimos rechazados o incomprendidos. Aunque el mundo --al que tanto nos apegamos a veces-- nos dé la espalda, siempre estará Dios para acogernos, amarnos y comprendernos.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este viernes en que celebramos la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Lucas 15,3-7.
Jesús les dijo entonces esta parábola: "Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido". Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse".
Comentario
En esta solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús no se habla expresamente en ningún texto del corazón, pero sí de esa forma especial de amor que solemos asociar con la idea de corazón. El evangelio lo muestra en toda su paradoja. Un buen pastor se preocupa de todo su rebaño por igual; por eso, ¿cómo puede comprenderse que el pastor del evangelio deje las noventa y nueve ovejas en el campo (en el desierto) y se preocupe sólo de la oveja descarriada? Está claro: aquí no se miden las consecuencias, no se calcula, no se piensa en el riesgo que supone dejar a la mayoría de las ovejas sin protección; únicamente se tiene ante los ojos el peligro que amenaza a una de ellas, como si sólo importara ésta. No se tienen en cuenta otras posibilidades. Para Dios no es indiferente si algunas personas se pierden, aunque se salve el grueso de la humanidad. Un corazón humano, que aquí se convierte en receptáculo del amor divino, no piensa así, sino que para él es importante cada hombre en particular, pues todo hombre es un destinatario irremplazable de su amor.
Los cristianos que celebran la festividad del Sagrado Corazón de Jesús no sospechan por lo general cuánto ama Dios a cada hombre. Tanto que algunos santos han llegado a decir que Cristo habría muerto también en la cruz si sólo hubiera tenido que salvar a una única persona. La idea nos parece un tanto descabellada, pero saca su justificación de la parábola de la oveja perdida. Y con no menos énfasis que la preocupación por la oveja descarriada se describe la alegría que se produce cuando se la encuentra. En todo caso se puede decir con seguridad que cada una de las noventa y nueve ovejas es amada por el Buen Pastor de la misma manera: todas ellas son los pecadores por los que Jesús muere en la cruz, no como masa anónima, sino como personas irrepetibles.
HANS URS von BALTHASAR
LUZ DE LA PALABRA
Comentarios a las lecturas dominicales A-B-C
Ediciones ENCUENTRO.MADRID-1994.Pág. 257 s.
www.mercaba.org
viernes, 11 de junio de 2010
jueves, 10 de junio de 2010
'VE PRIMERO A RECONCILIARTE CON TU HERMANO’
¡Amor y paz!
Este blog y, sobre todo, este Movimiento, tienen el nombre de FRATRES, que en latín significa ‘hermanos’. El objetivo es contribuir a rescatar la fraternidad cristiana. Así que nuestra búsqueda de fraternidad comienza por reconocer y denunciar el tremendo deterioro al que están sometidas nuestras relaciones humanas. Estamos más entrenados para competir que educados para convivir. Por eso invitamos diariamente a leer y meditar la Palabra de Dios, convencidos de que ésta es la mejor brújula para orientarnos y salir de esta época en que tanto escasean el amor y la fe.
Jesús sigue reinterpretando la ley de Moisés y hoy va más allá del ‘no matarás’ para advertir que el respeto por la vida implica también el respeto de la dignidad humana y de todos los derechos fundamentales. Es que hoy también se ‘mata’ cuando se hacen oídos sordos al clamor de los desamparados, de los pobres, de los enfermos y de los excluidos, no solo de pan, de techo y salud sino también de afecto.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este jueves de la X Semana del Tiempo Ordinario.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Mateo 5,20-26.
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Comentario
La cuarta parte de la población de la tierra no tiene acceso al agua potable en condiciones de salubridad. Dos mil millones de personas no saben leer. Las naciones pobres poseen en la actualidad el 3.5%. de la riqueza mundial. Los países ricos tienen aproximadamente la cuarta parte de la población del mundo (25%), pero consumen el 70% por ciento de la energía mundial, el 75% de los metales, el 85% de la madera y el 60% de los alimentos. 500 millones de personas sufren a diario los peligros de la guerra, la cárcel, la tortura o las punzadas de la inanición.
Por eso es urgente que la humanidad se reconcilie, que nos armemos de sensatez y cordura y pongamos en práctica el mensaje de Jesús para frenar esta escalada de desamor que lleva a la inmensa mayoría de la población de la tierra a la marginación y a la muerte. Es necesario reconciliarse con el hermano y que los países se hermanen; reconciliación individual, comunitaria, nacional e internacional. Un primer paso –que se recomienda en el Antiguo Testamento como elemental- sería un gran paso: no matarás. Esto es, no acabarás con la vida de tu hermano. Poner fin a la guerra no sería poca cosa en un mundo en el que hay casi 500 conflictos bélicos activos. Pero Jesús es más exigente: hay muchos pequeños pasos que conducen a irle quitando la vida al otro: tratarlo con coraje, insultarlo, llamarlo renegado... en definitiva, no hacer el esfuerzo de ponerse a su nivel y comprenderlo.
Para Jesús la reconciliación es tarea prioritaria: está antes que el culto a Dios, que ir a misa , antes que rezar, porque el proyecto de Dios sobre la humanidad no es otro sino hacer de ella un mundo de hermanos donde todos puedan llamar a Dios Padre. Una sociedad nueva donde rijan las relaciones humanas propias del amor mutuo. Nosotros, sin embargo, hemos hecho del universo un mundo de locos.
Servicio Bíblico Latinoamericano
www.mercaba.org
Este blog y, sobre todo, este Movimiento, tienen el nombre de FRATRES, que en latín significa ‘hermanos’. El objetivo es contribuir a rescatar la fraternidad cristiana. Así que nuestra búsqueda de fraternidad comienza por reconocer y denunciar el tremendo deterioro al que están sometidas nuestras relaciones humanas. Estamos más entrenados para competir que educados para convivir. Por eso invitamos diariamente a leer y meditar la Palabra de Dios, convencidos de que ésta es la mejor brújula para orientarnos y salir de esta época en que tanto escasean el amor y la fe.
Jesús sigue reinterpretando la ley de Moisés y hoy va más allá del ‘no matarás’ para advertir que el respeto por la vida implica también el respeto de la dignidad humana y de todos los derechos fundamentales. Es que hoy también se ‘mata’ cuando se hacen oídos sordos al clamor de los desamparados, de los pobres, de los enfermos y de los excluidos, no solo de pan, de techo y salud sino también de afecto.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este jueves de la X Semana del Tiempo Ordinario.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Mateo 5,20-26.
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos. Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal. Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego. Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Comentario
La cuarta parte de la población de la tierra no tiene acceso al agua potable en condiciones de salubridad. Dos mil millones de personas no saben leer. Las naciones pobres poseen en la actualidad el 3.5%. de la riqueza mundial. Los países ricos tienen aproximadamente la cuarta parte de la población del mundo (25%), pero consumen el 70% por ciento de la energía mundial, el 75% de los metales, el 85% de la madera y el 60% de los alimentos. 500 millones de personas sufren a diario los peligros de la guerra, la cárcel, la tortura o las punzadas de la inanición.
Por eso es urgente que la humanidad se reconcilie, que nos armemos de sensatez y cordura y pongamos en práctica el mensaje de Jesús para frenar esta escalada de desamor que lleva a la inmensa mayoría de la población de la tierra a la marginación y a la muerte. Es necesario reconciliarse con el hermano y que los países se hermanen; reconciliación individual, comunitaria, nacional e internacional. Un primer paso –que se recomienda en el Antiguo Testamento como elemental- sería un gran paso: no matarás. Esto es, no acabarás con la vida de tu hermano. Poner fin a la guerra no sería poca cosa en un mundo en el que hay casi 500 conflictos bélicos activos. Pero Jesús es más exigente: hay muchos pequeños pasos que conducen a irle quitando la vida al otro: tratarlo con coraje, insultarlo, llamarlo renegado... en definitiva, no hacer el esfuerzo de ponerse a su nivel y comprenderlo.
Para Jesús la reconciliación es tarea prioritaria: está antes que el culto a Dios, que ir a misa , antes que rezar, porque el proyecto de Dios sobre la humanidad no es otro sino hacer de ella un mundo de hermanos donde todos puedan llamar a Dios Padre. Una sociedad nueva donde rijan las relaciones humanas propias del amor mutuo. Nosotros, sin embargo, hemos hecho del universo un mundo de locos.
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