¡Amor y paz!
El domingo pasado leíamos el relato de las tentaciones que, en cierto modo, nos presentaban el primer aspecto del misterio pascual: la lucha. Hoy leeremos la narración del segundo aspecto de este mismo misterio: el triunfo. El misterio de la muerte y resurrección de Cristo mantiene de manera indisoluble ambos aspectos.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este 2º
Domingo de Cuaresma.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Lucas 9,28-36.
Unos ocho días después de decir esto, Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén. Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él. Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". El no sabía lo que decía. Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: "Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo". Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto.
Comentario
1. ¡Qué contraste entre el domingo pasado y hoy! Si el domingo pasado veíamos a Jesús en el desierto, que ayuna y es tentado, hoy le vemos arriba del monte, con el vestido blanco y el rostro resplandeciente. Así es también nuestra vida. Hay momentos de todo y épocas distintas. Pero los cristianos tenemos la suerte de vivir la vida acompañados, porque Jesús se ha mostrado hombre como nosotros y ha conocido las múltiples situaciones de nuestra vida.
2. Este contraste expresa también, gráficamente, el camino que sigue Jesús. De una vida que sabe de pruebas y contradicciones, y que termina con la muerte -¡y qué muerte!-, a la vida de resucitado y glorioso, a la derecha del Padre. También nosotros hacemos nuestro camino esperanzados: al final, encontraremos, como Jesús, la alegría definitiva, la luz sin ocaso, la vida en plenitud.
3. Sin embargo, no pensemos que se trata de dos realidades contrapuestas. Al contrario. ¿Os habéis fijado que -en el cénit de su gloria- Moisés y Elías hablan de la muerte de Jesús, que tenía que suceder en Jerusalén? Es importante que lo entendamos: Es porque Jesús ha vivido y ha muerto de esta manera que ahora es glorificado por el Padre. Por eso, cuando el Resucitado se encuentra con sus discípulos, después de Pascua, les muestra las manos y el costado traspasados. No se trata de una "comprobación", o de un "experimento", ni de ninguna "demostración". Se trata de decirnos a todos nosotros que Aquel en quien creemos y esperamos (el resucitado glorioso, el Señor de la historia, el principio y fin de todo) es aquel Jesús nacido de mujer, que ha recorrido los caminos de la Palestina de su tiempo, que ha sido probado, y que ha culminado su vida muriendo en la cruz, perforado por los clavos y por la lanza. Este es el camino que le ha conducido a la gloria.
Sí: la resurrección de Jesús es como el fruto de su vida y de su muerte en cruz. ¿Os fijasteis cómo empezaba el evangelio del domingo pasado? Decía: "Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y durante cuarenta días, el Espíritu Santo lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo".
Ahí tenéis: el Espíritu conduce a Jesús durante toda su vida. Jesús es el hombre lleno del Espíritu de Dios: por eso es el Hijo de Dios. Jesús es el hombre fiel en todo al Espíritu de Dios. ¿Y cuál es el fruto de esta vida, cuál es su desenlace? La vida por siempre con Dios, el Padre, la glorificación, claro está. El Espíritu de Dios conduce a Jesús durante toda su vida terrena (sin ahorrarle nada de lo que forma parte de nuestra condición de hombres y mujeres), le resucita y glorifica.
4. "¿Qué hermoso es estar aquí! Haremos tres chozas". La exclamación de Pedro recuerda aquellas palabras del poeta Maragall en su "Canto espiritual": "Yo que querría detener tantos instantes de cada día para hacerlos eternos en mi corazón". Pero todos sabemos por experiencia que no es posible detener el tiempo en aquel punto preciso que nos gusta y convertirlo en plenitud.
Sí: podemos "hacer eternos" momentos de gozo y felicidad; pero sólo dentro del corazón. La vida seguirá su curso, y después de unos días vendrán otros. El evangelio dice que Pedro "no sabía lo que decía": su gran felicidad le hacía soñar despierto.
5. La voz desde la nube, en cambio, sí sabía lo que decía: "Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle". Podríamos decir que todo el relato de la Transfiguración viene a ser como un gran decorado para que oigamos y hagamos caso de estas palabras. Por eso, "cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo". Se ha desvanecido la visión, se ha roto el encanto, ha sonado la última campanada de las doce, como en el cuento de la cenicienta. Quedan solamente las palabras desde la nube y queda Jesús. Solo: sin resplandores, sin compañías celestiales, sin nubes resplandecientes, sin voces extraordinarias. La vida sigue. La vida de cada día, con sus luces y sus sombras. Pero con Jesús.
6. El relato de la Transfiguración se sitúa en un momento clave de la vida de Jesús. Pasados los primeros entusiasmos, el pueblo empieza a desengañarse de aquel profeta, que no acaba de resolverle sus problemas. La gente importante (escribas, fariseos, sacerdotes del templo...) se pone en guardia contra aquel predicador que dice cosas raras, que cuestiona su enseñanza y su manera de hacer. ¿Y si la aventura de Jesús terminara mal? Él mismo ha empezado a insinuarlo. Los discípulos están desconcertados: "De ningún modo te sucederá esto", le había dicho Pedro. Y se llevó una buena reprimenda: "¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tropiezo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!" Pues bien: ahora la voz de la nube pone la rúbrica de Dios. Él, el Padre, nos dice a todos que este Jesús es el Hijo, el escogido. Que tenemos que escucharle.
7. Afiancemos una vez más nuestra fe en Jesús. Afiancemos nuestra decisión de escucharle y seguirle. Dejémonos conducir, como él, por el Espíritu de Dios. También nosotros lo hemos recibido. También nosotros somos hijos de Dios. Por eso nos reunimos cada domingo y estamos convocados a celebrar la eucaristía. No para hacernos unas chozas y quedarnos ahí arrobados. Sino para alimentarnos con el pan de la eucaristía y volver después al trabajo de cada día: a las alegrías, a la lucha, al esfuerzo. Pero nunca solos. Con Jesús.
J. TOTOSAUS
MISA DOMINICAL 1992, 4
www.mercaba.org
domingo, 28 de febrero de 2010
sábado, 27 de febrero de 2010
JESÚS NOS PIDE AMAR A TODOS, INCLUSO A LOS ENEMIGOS
¡Amor y paz!
Jesús sigue analizando la ley antigua y remplazando cada mandamiento por otro que contenga mayor contenido de amor y de justicia, tal como quiere el Padre. Cuando la comunidad cristiana comprenda que el Señor quiere crear una sociedad universal, unida a través del amor fraterno, será capaz de romper todos los distanciamientos que histórica y culturalmente separan a los seres humanos.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la 1ª semana de Cuaresma.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Mateo 5,43-48.
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
Comentario
-Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo y tendrás odio a tu enemigo..." Y yo os digo: "Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, Y orad por los que os persiguen y calumnian."
Esto debe de ser extremadamente importante para la humanidad.
Tú lo repites, Señor, Tú insistes, sin escapatoria posible.
¡Hay que romper las fronteras! ¡Hay que derribar los muros que nos separan! Para
Jesús ya no hay extranjeros ni enemigos puesto que debemos amarlos.
¿Es una ilusión, una ingenuidad, Jesús, un dulce y gentil soñador?
-Para que seáis hijos de vuestro Padre celestial...
No, Jesús no es un ingenuo. Es de una lógica constante y absoluta. Lo ve todo desde un punto de vista distinto al nuestro habitualmente. Ve a la humanidad desde el punto de vista de Dios.
Las palabras son reveladoras: haced el bien, orad.
La fraternidad universal que Él predica es la consecuencia de otra realidad esencial: la paternidad universal.
-El cual hace nacer su sol sobre buenos y malos; y llover sobre justos y pecadores.
Este amor sin fronteras que Dios nos pide, es el que El mismo vive. Dios ama a todos los hombres. Ama a los que no lo aman. Derrama sus beneficios, su sol hermoso, y su lluvia bienhechora, sobre todos...
Así Jesús nos dice, cuando yo dejo de amar a alguien, rehúso amar a "alguien a quien Dios ama". Mi enemigo es amado por Dios. Mi enemigo es un hijo para Dios.
No se trata pues de un principio sociológico o de un hermoso ideal humanista. Es DIOS la única referencia. Es menester que nuestra mentalidad sea conforme a la suya.
Imitar a Dios. Llegar a parecernos a El, a fin de ser verdaderamente sus hijos.
-Pues si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué tiene eso de particular? Por ventura, ¿no hacen también esto los publicanos... y los mismos paganos?
Amar a las personas que nos aman, que se parecen a nosotros, con las que ya se está espontáneamente de acuerdo... ¡es natural! Dios nos pide más. Dios nos pide ensanchar nuestro corazón más allá del círculo de nuestros amigos, de nuestros parientes, de nuestro ámbito.
Jesús, el primero, ha amado a sus enemigos... y ha orado por ellos. A los que acababan de condenarlo y de torturarlo: "perdónalos, oh Padre, no saben lo que hacen".
Nuestra época, que ve subir el ciclo infernal de la violencia, ¿verá también a los cristianos tomarse el Evangelio al pie de la letra? ¿No sería la única buena suerte de la humanidad?
-Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto. Uno no acaba nunca de amar. El amor es absoluto. Como Dios.
Si uno estuviere abrasado de amor hasta morir, no amaría aún bastante. Nunca se ama lo suficiente. ¡El amor es todo, que es Dios mismo! He aquí una cuaresma más exigente que todos los ayunos y los sacrificios.
Señor, entra en mi corazón para hacerme amar a los que no amo, a los que me hacen mal. Amar a todos los que Tú amas Señor. Como Tú les amas.
NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1
EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTES.Pág. 116 s.
www.mercaba.org
Jesús sigue analizando la ley antigua y remplazando cada mandamiento por otro que contenga mayor contenido de amor y de justicia, tal como quiere el Padre. Cuando la comunidad cristiana comprenda que el Señor quiere crear una sociedad universal, unida a través del amor fraterno, será capaz de romper todos los distanciamientos que histórica y culturalmente separan a los seres humanos.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la 1ª semana de Cuaresma.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Mateo 5,43-48.
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.
Comentario
-Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo y tendrás odio a tu enemigo..." Y yo os digo: "Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen, Y orad por los que os persiguen y calumnian."
Esto debe de ser extremadamente importante para la humanidad.
Tú lo repites, Señor, Tú insistes, sin escapatoria posible.
¡Hay que romper las fronteras! ¡Hay que derribar los muros que nos separan! Para
Jesús ya no hay extranjeros ni enemigos puesto que debemos amarlos.
¿Es una ilusión, una ingenuidad, Jesús, un dulce y gentil soñador?
-Para que seáis hijos de vuestro Padre celestial...
No, Jesús no es un ingenuo. Es de una lógica constante y absoluta. Lo ve todo desde un punto de vista distinto al nuestro habitualmente. Ve a la humanidad desde el punto de vista de Dios.
Las palabras son reveladoras: haced el bien, orad.
La fraternidad universal que Él predica es la consecuencia de otra realidad esencial: la paternidad universal.
-El cual hace nacer su sol sobre buenos y malos; y llover sobre justos y pecadores.
Este amor sin fronteras que Dios nos pide, es el que El mismo vive. Dios ama a todos los hombres. Ama a los que no lo aman. Derrama sus beneficios, su sol hermoso, y su lluvia bienhechora, sobre todos...
Así Jesús nos dice, cuando yo dejo de amar a alguien, rehúso amar a "alguien a quien Dios ama". Mi enemigo es amado por Dios. Mi enemigo es un hijo para Dios.
No se trata pues de un principio sociológico o de un hermoso ideal humanista. Es DIOS la única referencia. Es menester que nuestra mentalidad sea conforme a la suya.
Imitar a Dios. Llegar a parecernos a El, a fin de ser verdaderamente sus hijos.
-Pues si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué tiene eso de particular? Por ventura, ¿no hacen también esto los publicanos... y los mismos paganos?
Amar a las personas que nos aman, que se parecen a nosotros, con las que ya se está espontáneamente de acuerdo... ¡es natural! Dios nos pide más. Dios nos pide ensanchar nuestro corazón más allá del círculo de nuestros amigos, de nuestros parientes, de nuestro ámbito.
Jesús, el primero, ha amado a sus enemigos... y ha orado por ellos. A los que acababan de condenarlo y de torturarlo: "perdónalos, oh Padre, no saben lo que hacen".
Nuestra época, que ve subir el ciclo infernal de la violencia, ¿verá también a los cristianos tomarse el Evangelio al pie de la letra? ¿No sería la única buena suerte de la humanidad?
-Sed, pues, vosotros perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto. Uno no acaba nunca de amar. El amor es absoluto. Como Dios.
Si uno estuviere abrasado de amor hasta morir, no amaría aún bastante. Nunca se ama lo suficiente. ¡El amor es todo, que es Dios mismo! He aquí una cuaresma más exigente que todos los ayunos y los sacrificios.
Señor, entra en mi corazón para hacerme amar a los que no amo, a los que me hacen mal. Amar a todos los que Tú amas Señor. Como Tú les amas.
NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1
EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTES.Pág. 116 s.
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