martes, 6 de diciembre de 2022

El Padre del Cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este martes de la 2ª semana de Adviento, ciclo C.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del profeta Isaías           40, 1-11

 

¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados.

Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Qué se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!

Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.

Una voz dice: « ¡Proclama!» Y yo respondo: « ¿Qué proclamaré?» «Toda carne es hierba y toda su consistencia, como la flor de los campos: la hierba se seca, la flor se marchita cuando sopla sobre ella el aliento del Señor.

Sí, el pueblo es la hierba. La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.»

Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sino; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judo: « ¡Aquí está su Dios!» Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede.

Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Sal 95, 1-2. 3 y 10ac. 11-12. 13 (R.: Is 40, 9-10)

 

R.        ¡Aquí está nuestro Dios! Ya llega con poder.

 

Canten al Señor un canto nuevo,

cante al Señor toda la tierra;

canten al Señor, bendigan su Nombre,

día tras día, proclamen su victoria.  R.

 

Anuncien su gloria entre las naciones,

y sus maravillas entre los pueblos.

Digan entre las naciones: « ¡el Señor reina!

El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.»  R.

 

Alégrese el cielo y exulte la tierra,

resuene el mar y todo lo que hay en él;

regocíjese el campo con todos sus frutos,

griten de gozo los árboles del bosque.  R.

 

Griten de gozo delante del Señor,

porque él viene a gobernar la tierra:

él gobernará al mundo con justicia,

y a los pueblos con su verdad.  R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   18, 12-14

 

Jesús dijo a sus discípulos:

« ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • El profeta Isaías hoy, como ayer, nos envía a preparar los caminos del Señor que se acerca, y lo hace a través del anuncio de la ternura de Dios: «Consuelen a mi pueblo», “grítenle que está perdonado su pecado”.
  • En medio de una historia bien triste para el pueblo de Israel, tanto política como religiosa, resuena un anuncio de esperanza, describiendo con fuerza literaria los caminos que a través del desierto van a conducir al pueblo de vuelta a Jerusalén.
  • El anuncio es consolador: Dios llega con poder, perdona a su pueblo sus pecados anteriores, y quiere reunir a todos los dispersos como el pastor a sus ovejas. Es un retrato poético que muestra a Dios como Pastor que tiene entrañas de misericordia. No quiere que permanezcan más tiempo en el dolor y la aflicción.
  • Los hijos de Israel ya han pagado doblemente por sus infidelidades, y sobreviene la paz. La actitud de Dios para con sus hijos no es la de hacerlos sufrir, sino la de despertarlos de las injusticias y ayudarlos a superarlas.
  • El Señor puede hacer que los desiertos de vida se conviertan en un vergel y que toda vida produzca abundantes frutos de salvación. Él sólo espera que reconociendo nuestros pecados, y arrepentidos, escuchemos su voz que nos llama para que vayamos a Él y seamos perdonados.

***

  • En consonancia con la imagen del pastor de la primera lectura, en el Evangelio de San Mateo, Cristo nos habla de un Pastor que no sólo nos sostiene y nos carga, sino que busca a la oveja que se perdió.
  • La parábola muestra la alegría que siente el pastor cuando la encuentra. La parábola es manifestación de la voluntad del Padre que ha querido «que no se pierda ni uno de esos pequeños» a los que simboliza la oveja extraviada.
  • En Él se realizan las viejas profecías: el consuelo de Jerusalén, el regreso de los deportados por la vía recta en el desierto, el premio por la paciencia y la esperanza, en los brazos amorosos del buen pastor. El Señor vino a salvar a los que estaban perdidos.
  • A pesar de haber aceptado y hecho nuestra la salvación que Dios nos ofrece por medio de Jesús, continuamos siendo frágiles y expuestos a un sinnúmero de tentaciones, que muchas veces nos desvían del camino. Dios, por medio de su Hijo, ha salido a buscar a sus ovejas, que se descarriaron y al encontrarlas las ha cargado, con amor entrañable sobre sus hombros.
  • Adviento es el tiempo de la esperanza en el que caminamos al encuentro del Pastor que ha venido a Belén, para poder amarnos con un corazón como el nuestro; hay que saber esperar con la seguridad de que siempre estamos siendo buscados, por un Pastor, que se va a alegrar cuando nos encuentre.
  • Adviento es el tiempo de la esperanza en el que la Iglesia está llamada a acercarse a todos, sin excepción, con el amor misericordioso de Dios que nos llama para conducirnos, a pesar de nuestros pecados, a la casa del Padre, no a golpes, sino cargándonos sobre los propios hombros.
  • Como Iglesia estamos llamados a convertirnos en fuente de perdón, de paz y de amor, al estilo de Jesús, dando a todos y a cada uno, la certeza de ser buscado, es decir, amado, comprendido y defendido.
  • El Señor quiere continuar haciéndose cercanía para el hombre pecador, para salvarlo. Como sus discípulos, Jesús nos pide salir hoy al encuentro del que sufre, del que está solo o enfermo, de quien no encuentra a Dios o ha perdido la esperanza de vivir.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Experimento a Jesús como el buen  pastor de mi vida?
  • ¿Busco en Él su compasión y perdón?
  • ¿Reconozco la necesidad de ser conducido por Él?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

El Señor es mi pastor

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

 

 

lunes, 5 de diciembre de 2022

¡Hoy hemos visto cosas maravillosas!

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos,  a leer y meditar la Palabra de Dios, en este lunes de la 2ª semana de Adviento, ciclo A,

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro del profeta Isaías  35, 1-10

 

¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.

Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: « ¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos.»

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; el páramo se convertirá en un estanque y la tierra sedienta en manantiales; la morada donde se recostaban los chacales será un paraje de cañas y papiros.

Allí habrá una senda y un camino que se llamará «Camino santo.» No lo recorrerá ningún impuro ni los necios vagarán por él; no habrá allí ningún león ni penetrarán en él las fieras salvajes. Por allí caminarán los redimidos, volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetua: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

84, 9ab y 10. 11-12. 13-14

 

R.        Ahí está nuestro Dios, viene a salvarnos.

 

Voy a proclamar lo que dice el Señor:

el Señor promete la paz,

la paz para su pueblo y sus amigos.

Su salvación está muy cerca de sus fieles,

y la Gloria habitará en nuestra tierra.  R.

 

El Amor y la Verdad se encontrarán,

la Justicia y la Paz se abrazarán;

la Verdad brotará de la tierra

y la Justicia mirará desde el cielo.  R.

 

El mismo Señor nos dará sus bienes

y nuestra tierra producirá sus frutos.

La Justicia irá delante de él,

y la Paz, sobre la huella de sus pasos.  R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   5, 17-26

 

Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar. Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús. Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús.

Al ver su fe, Jesús le dijo: «Hombre, tus pecados te son perdonados.»

Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: « ¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?» Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: « ¿Qué es lo que están pensando? ¿Qué es más fácil decir: «Tus pecados están perdonados», o «Levántate y camina»? Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa.»

Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: «Hoy hemos visto cosas maravillosas.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • Durante esta segunda semana de Adviento, leeremos unos pasajes de la segunda parte del libro de Isaías.
  • Esta segunda parte de Isaías se conoce también como «el libro de la consolación». Jerusalén, como Samaría, ha sido destruida, el Templo profanado y arruinado por los ejércitos enemigos, y todos los judíos aptos para el trabajo fueron deportados a Babilonia donde están sometidos a duros trabajos. En ese contexto, el profeta medita sobre el “retorno a la tierra santa”. Con imágenes de alegría tales como el desierto florecido el profeta hace una vigorosa predicación de esperanza.
  • Las amarguras de la opresión y el mal causado por los babilonios serán cambiadas por tiempos mejores. No se trata de tiempos nuevos y mejores sólo para los humanos, sino que esa transformación o esa bendición, también incluye a la naturaleza.
  • Todos han de regocijarse en el Señor, pues Él jamás ha dejado de amar a su pueblo. Deben recobrar el ánimo porque no sólo hay que reconstruir la ciudad, sino el Templo de Dios. Pero antes es necesario reconstruir el corazón y llenarlo de esperanza para poder poner manos a la obra.
  • Ésta es una obra personal de Yahvé donde revela su poder, sus caminos y su misericordia.

***

  • El evangelio aclara y completa el sentido de esta página del profeta Isaías: en Cristo Jesús se restaura todo lo perdido por el pecado de Adán. Cristo, perdonando el pecado y curando a los enfermos se nos presenta como el auténtico Salvador y Redentor. La salvación del hombre consiste en su transformación. Pero el hombre es incapaz de transformarse por sí solo. Este paralítico, como tantos otros, estaba totalmente impedido para desempeñarse como cualquier otro hombre. A esta dolorosa limitación había que sumarle el desprecio al que era sometido debido a que se consideraba que la enfermedad provenía del pecado. Cuanto más grave la enfermedad, tanto mayor se suponía que era el pecado que habría cometido el enfermo, la familia o algún antepasado.
  • Jesús se presenta como el que salva, el que cura, el que perdona. Al ver la fe de aquellos hombres, recibe con ternura al paralítico, lo cura de su mal y le perdona sus pecados dándole así, más de lo que pedía. Lo que le ofrece no sólo es la salud, sino la liberación integral de su persona.
  • Para el judío el perdón de los pecados sólo podía otorgarlo Dios. Por eso a la perplejidad de constatar cómo Jesús va sanando a muchos de sus males, se agrega el escándalo de ver que se atreve a perdonar los pecados al paralítico.
  • Lo que promete Isaías, Jesús lo hizo realidad. El ser humano, cualquiera que sea, tiene un valor tan grande que las leyes y las normas tienen que ser una ayuda y no una traba en su desarrollo como persona y como creyente. La fe se afirma en la certeza de que el Dios de la Vida está en medio de nosotros para hacernos crecer en dignidad, justicia y solidaridad. La fe en Dios no puede ser un pretexto para marginar y recriminar a nadie. Los notables del pueblo se escandalizan mientras la gente sencilla alaba a Dios por lo que han visto y oído.
  • Jesús no sólo ha venido a ayudarnos en nuestros dolores y pobrezas, no sólo ha venido a curarnos de nuestras enfermedades; nos ha abierto las puertas de la salvación. Él ha venido para liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte para que vivamos la libertad de los Hijos de Dios.
  • Los que hemos recibido la salvación que Dios nos ofrece en Cristo, tenemos que ser los primeros en preocuparnos del bien y la salvación de los demás, trabajando intensamente y utilizando todos los medios a nuestro alcance para conducirlos al encuentro con el Señor.
  • El mensaje del Adviento es hoy, y siempre ante tantas rodillas vacilantes y manos temblorosas: “levanten la cabeza, ya viene la liberación”, “no tengas miedo”, “tus pecados son perdonados, levántate y anda”.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué cosas me paralizan en mi camino de fe?
  • ¿Busco al Señor con humildad?
  • ¿Reconozco el daño que produce el pecado en mi vida?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

No temo, Dios me salva

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral