sábado, 11 de julio de 2020

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este sábado de la 14ª. semana del Tiempo Ordinario, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Mateo 10,24-33

Lectio

Sábado, 11 de julio de 2020
Tiempo Ordinario

1) Oración inicial

¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del Evangelio según Mateo 10,24-33

«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos! «No les tengáis miedo. Pues no hay nada encubierto que no haya de ser descubierto, ni oculto que no haya de saberse. Lo que yo os digo en la oscuridad, decidlo vosotros a la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde los terrados.
«Y no temáis a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la gehenna. ¿No se venden dos pajarillos por un as? Pues bien, ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento de vuestro Padre. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis, pues; vosotros valéis más que muchos pajarillos. « Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos. 

3) Reflexión

• El evangelio de hoy presenta diversas instrucciones de Jesús respecto al comportamiento que los discípulos deben adoptar durante el ejercicio de su misión. Lo que más llama la atención en estas instrucciones son dos advertencias: (a) la frecuencia con que Jesús alude a las persecuciones y a los sufrimientos que tendrá; ( b) la insistencia tres veces repetida para el discípulo invitándolo a no tener miedo.

• Mateo 10,24-25: Persecuciones y sufrimientos marcan la vida de los discípulos. Estos dos versículos constituyen la parte final de una advertencia de Jesús a los discípulos respecto a las persecuciones. Los discípulos tienen que saber que, por el hecho de ser discípulos de Jesús, van a ser perseguidos (Mt 10,17-23). Ellos no podrán reclamar ni quedarse preocupado con esto, pues un discípulo tiene que imitar la vida del maestro y participar con él en las privaciones. Esto forma parte del discipulado. “«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo.”. Si a Jesús le tildaron de Belcebú, cuánto más van a insultar a sus discípulos. Con otras palabras, el discípulo de Jesús deberá preocuparse seriamente sólo en caso de que no le aparezca ninguna persecución en su vida.

• Mateo 10,26-27: No tener miedo a decir la verdad. Los discípulos no deben tener miedo a los perseguidores. Estos consiguen pervertir el sentido de los hechos y esparcen calumnias para que la verdad sea considerada como mentira, y la mentira como verdad. Pero por mayor que sea la mentira, la verdad terminará venciendo y derribará la mentira. Por esto, no debemos tener miedo a proclamar la verdad, las cosas que Jesús enseñó. Hoy en día, los medios de comunicación consiguen pervertir el sentido de los hechos y hacen aparecer como criminales a las personas que proclaman la verdad; hacen aparecer como justo el sistema neo-liberal que pervierte el sentido de la vida humana.

• Mateo 10,28: No tener miedo a los que pueden matar el cuerpo. Los discípulos no deben tener miedo a los que matan el cuerpo, a los que torturan, machacan y hacen sufrir. Los torturadores pueden matar el cuerpo, pero no consiguen matar en ellos la libertad y el espíritu. Deben tener miedo, esto sí, a que el miedo al sufrimiento los lleve a esconder o a negar la verdad y, así, les haga ofender a Dios. Porque quien se aleja de Dios, se pierde por siempre.

• Mateo 10,29-31: No tener miedo, sino tener confianza en la Providencia Divina.     Los discípulos no deben tener miedo a nada, pues están en las manos de Dios. Jesús manda mirar los pajarillos. Dos pajarillos se venden por pocos centavos y ni uno de ellos caerá en tierra sin el consentimiento del Padre. Hasta los cabellos de la cabeza están contados. Lucas dice que ningún cabello se cae sin el permiso del Padre (Lc 21,18). ¡Y se caen tantos cabellos! Por esto. “no temáis. Vosotros valéis mucho más que muchos pajarillos”. Es la lección que Jesús saca de la contemplación de la naturaleza.

• Mateo 10,32-33: No tener vergüenza de dar testimonio de Jesús. Al final, Jesús resume todo en esta frase: “Por todo aquel que se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos; pero a quien me niegue ante los hombres, le negaré yo también ante mi Padre que está en los cielos.
Sabiendo que estamos en la mano de Dios y que Dios está con nosotros en cada momento, tenemos el valor y la paz necesaria para dar testimonio y ser discípulos y discípulas de Jesús. 

4) Para la reflexión personal

• ¿Tengo miedo? ¿Miedo de qué? ¿Por qué?
• ¿Has sufrido o te han perseguido alguna vez por causa de tu compromiso con el anuncio de la Buena Nueva que Jesús nos envía? 

5) Oración final

Son firmes del todo tus dictámenes,
la santidad es el ornato de tu casa,
oh Señor, por días sin término. (Sal 93,5)

Orden de los Carmelitas 

viernes, 10 de julio de 2020

No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este viernes de la 14ª semana del Tiempo Ordinario, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Mateo 10,16-23

Lectio
Viernes, 10 Julio , 2020
Tiempo Ordinario 

1) Oración inicial 

¡Oh Dios!, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles la verdadera alegría, para que, quienes han sido librados de la esclavitud del pecado, alcancen también la felicidad eterna. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 10,16-23
 
«Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas. Guardaos de los hombres, porque os entregarán a los tribunales y os azotarán en sus sinagogas; y por mi causa seréis llevados ante gobernadores y reyes, para que deis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis de cómo o qué vais a hablar. Lo que tengáis que hablar se os comunicará en aquel momento. Porque no seréis vosotros los que hablaréis, sino el Espíritu de vuestro Padre el que hablará en vosotros.
«Entregará a la muerte hermano a hermano y padre a hijo; se levantarán hijos contra padres y los matarán. Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.
«Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, y si también en ésta os persiguen, marchaos a otra. Yo os aseguro: no acabaréis de recorrer las ciudades de Israel antes que venga el Hijo del hombre. 

3) Reflexión

• De cara a su futura misión, Jesús da algunas directrices a la comunidad de sus discípulos, llamados y reunidos en torno a él e investidos de su misma autoridad como colaboradores.
 
• Mateo 10,16-19: el peligro y la confianza en Dios. Jesús introduce esta parte de su discurso con dos metáforas: ovejas entre lobos; prudentes como las serpientes, sencillos como las palomas. La primera muestra el contexto difícil y peligroso en que los discípulos son enviados. Por un lado se evidencia la situación peligrosa en que se encontrarán los discípulos enviados a la misión; por otra, la expresión “yo os envío” expresa protección. También en la astucia de las serpientes y en la sencillez de las palomas parece que Jesús relaciona dos comportamientos: la confianza en Dios y la reflexión atenta y prolongada del modo de relacionarse con los demás.
 
Jesús sigue después un orden que, a primera vista, parece señalado por una marcada desconfianza: “guardaos de los hombres…”, pero en realidad indica estar atentos a posibles persecuciones, hostilidades y denuncias. La expresión “os entregarán” no se refiere sólo a la acusación en los tribunales, sino que tiene sobre todo un valor teológico: el discípulo que realiza el seguimiento de Jesús podrá vivir la misma experiencia que el Maestro, “ser entregado en las manos de los hombres” (17,22). Los discípulos han de ser fuertes y resistir “para dar testimonio”, su entrega a los tribunales ha de ser un testimonio para los judíos y para los paganos, como posibilidad de atraerlos hacia la persona y hacia la causa de Jesús y, por tanto, al conocimiento del evangelio. Es importante esta vuelta positiva al testimonio caracterizado por la fe que se hace creíble y atrayente.
 
• Mateo 10,20: La ayuda divina. Para que todo esto se haga realidad en la misión-testimonio de los discípulos, es indispensable la ayuda que viene de parte de Dios. Es decir, es necesario no confiar en las propias seguridades o recursos, sino que, en las situaciones críticas, peligrosas y agresivas de su vida, los discípulos encontrarán en Dios ayuda y solidaridad. A los discípulos se les promete también el Espíritu del Padre (v.20) para realizar su misión, él obrará en ellos al llevar a cabo su misión de evangelizar y dar testimonio, el Espíritu hablará a través de ellos.
 
• Mateo 10, 21-22: amenaza-consuelo. El tema de la amenaza vuelve de nuevo con la expresión “entregará”: hermano contra hermano, padre contra hijo, hijo contra sus padres. Se trata de un verdadero y gran desorden de las relaciones sociales, la trituración de la familia. Las personas unidas por los más íntimos lazos familiares -como los padres, los hijos, los hermanos y las hermanas- caerán en la desgracia de odiarse y eliminarse mutuamente. ¿En qué sentido esta división de la familia tiene alguna cosa que ver con el testimonio a favor de Jesús? Tal ruptura de las relaciones familiares podría encontrar su causa en la diversidad de actitudes adoptada en el seno de la familia con respecto a Jesús. La expresión “seréis odiados” parece indicar el tema de la acogida hostil de sus enviados por parte de los contemporáneos. La dureza de las palabras de Jesús son comparables a otro escrito del NT: “Bienaventurados vosotros si sois insultados por el nombre de Cristo, porque el Espíritu de la gloria, que es el Espíritu de Dios, reposa sobre vosotros. Que ninguno de vosotros tenga que sufrir por homicida, ladrón, malhechor o delator. Pero si alguno sufre como cristiano, que no se avergüence; más bien dé gloria a Dios por este nombre”. Al anuncio de la amenaza sigue la promesa de la consolación (v.3). La mayor consolación de los discípulos será “ser salvados”, poder vivir la esperanza del salvador, es decir, participar de su victoria. 

4) Para la reflexión personal

• Estas disposiciones de Jesús ¿qué nos enseñan hoy para que comprendamos la misión del cristiano?
• ¿Sabes confiar en la ayuda de Dios cuando sufres conflictos, persecuciones y pruebas? 

5) Oración final

Devuélveme el gozo de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso;
abre, Señor, mis labios,
y publicará mi boca tu alabanza. (Sal 51,14.17)

Orden de los Carmelitas