sábado, 25 de enero de 2020

«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación»


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer meditar el Evangeliio, a la manera de la lectio divina, en este sábado en que celebramos la fiesta de la Conversión de San Pablo, apóstol. Ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Conversión del apóstol San Pablo.

Lectio

Sábado, 25 de enero de 2020

Tiempo ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor. Amen.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 16,15-18

Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estos son los signos que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»
3) Reflexión
• Las señales que acompañan el anuncio de la Buena Nueva. Al final Jesús aparece a los once discípulos y los reprende por no haber creído en las personas que decían haberle visto resucitado. De nuevo, Marcos se refiere a la resistencia de los discípulos en creer en el testimonio de quienes experimentaron la resurrección de Jesús. ¿Por qué será? Probablemente, para enseñar dos cosas. Primero, que la fe en Jesús pasa por la fe en las personas que dan testimonio de él. Segundo, que nadie debe desanimarse, cuando la falta de fe nace en el corazón. ¡Hasta los once discípulos tuvieron dudas!

• Enseguida, Jesús les da la misión de anunciar la Buena Nueva a toda criatura. La exigencia que plantea es ésta: creer y ser bautizado. A los que tienen el valor de creer en la Buena Nueva y que son bautizados, Jesús promete las siguientes señales: echarán demonios, hablarán en nuevas lenguas, tomarán con sus manos serpientes y si beben algún veneno no les hará daño. Esto acontece hasta el día de hoy:

• echar demonios: es combatir el poder del mal que daña la vida. La vida de mucha gente mejora por el hecho de haber entrado en la comunidad y por haber empezado a vivir la Buena Nueva de la presencia de Dios en su vida;

• hablar en nuevas lenguas: es comenzar a comunicarse con los demás de una forma nueva. A veces encontramos a una persona que nunca vimos antes y que nos parece hemos conocido desde hace mucho tiempo. Es porque hablamos la misma lengua, la lengua del amor;

• el veneno no hace daño: hay mucha gente que envenena la convivencia. Mucho cotilleo que estropea la relación entre las personas. Quien vive en presencia de Dios sale adelante y consigue no ser molestado por este terrible veneno;

• curar a los enfermos: en cualquier rincón del mundo, donde aparece una conciencia más clara y más viva de la presencia de Dios, aparece también un cuidado especial hacia las personas excluidas y marginadas, sobre todo hacia los enfermos. Aquello que más favorece la curación es que la personas se siente acogida y amada;

• a través de la comunidad, Jesús continúa su misión. Jesús que vivió en Palestina y que allí acogió a los pobres de su tiempo, revelando el amor del Padre, es el mismo Jesús que continúa vivo en medio de nosotros, en nuestras comunidades. A través de nosotros, continúa su misión para revelar la Buena Nueva del Amor de Dios a los pobres. Hasta hoy, acontece la resurrección, que nos lleva a cantar: "¿Quién nos separará, quién nos separará del amor de Cristo, quién nos separará?" (cf. Rom 8,38-39). Ningún poder de este mundo es capaz de neutralizar la fuerza que viene de la fe en la resurrección (Rom 8,35-39). Una comunidad que quiere ser testigo de la Resurrección tiene que ser signo de vida, tiene que luchar contra las fuerzas de la muerte, para que el mundo sea un lugar favorable a la vida, tiene que creer que otro mundo es posible. Sobre todo aquí en América Latina, donde la vida de la gente corre peligro a causa del sistema de muerte que nos fue impuesto, las comunidades deben ser una prueba viva de la esperanza que vence el mundo, ¡sin miedo a ser feliz!
4) Para una reflexión personal
• Echar demonios, hablar en lenguas nuevas, vencer el veneno de las serpientes, imponer las manos a los enfermos: ¿has realizado algunas de estas señales?
• A través de nosotros y de nuestra comunidad Jesús continúa su misión. En nuestra comunidad ¿consigue realizar esta misión? ¿Cómo? ¿De qué manera?
5) Oración final
¡Alabad al Señor, todas las naciones,
ensalzadlo, pueblos todos!
Pues sólido es su amor hacia nosotros,
la lealtad del Señor dura para siempre. (Sal 117,1-2)
Orden de los Carmelitas

viernes, 24 de enero de 2020

Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este viernes de la 2ª semana del Tiempo Odinario, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Marcos 3,13-19
Lectio
Viernes, 24 Enero , 2020
Tiempo ordinario 

1) Oración

Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor. 

2) Lectura

Del Evangelio según Marcos 3,13-19

Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron junto a él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó. 

3) Reflexión

• El evangelio de hoy describe la acogida y la misión de los doce apóstoles. Jesús comienza con dos discípulos a los que añade otros dos (Mc 1,16-20). Poco a poco el número fue creciendo. Lucas informa que llamó a los 72 discípulos para que fueran con él en misión (Lc 10,1).

•  Marcos 3,13-15: El llamado para una doble misión. Jesús llama a los que él quiere y se van con él. Luego, “Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios”. Jesús los llama para una doble finalidad, para una doble misión: (a) Estar con él, esto es, formar la comunidad de la que él, Jesús, es el eje. (b) Rezar y tener poder para expulsar los demonios, esto es, anunciar la Buena Nueva y luchar en contra del poder del mal que arruina la vida de la gente y aliena a las personas. Marcos dice que Jesús subió al monte y, estando allí, llamó a los discípulos. La llamada es una subida. En la Biblia subir al monte evoca el monte al que Moisés subió y tuvo un encuentro con Dios (Ex 24,12). Lucas dice que Jesús subió al monte, rezó toda la noche y, al día siguiente, llamó a los discípulos. Rezó a Dios para saber a quién escoger (Lc 6,12-13). Después de haber llamado, Jesús oficializa la elección hecha y crea un núcleo más estable de doce personas para dar mayor consistencia a la misión. Y también para significar la continuidad del proyecto de Dios. Los doce apóstoles del NT son los sucesores de las doce tribus de Israel.

•  Nace así la primera comunidad del Nuevo Testamento, comunidad modelo, que va creciendo alrededor de Jesús a lo largo de los tres años de su actividad pública. Al comienzo, no son nada más que cuatro (Mc 1,16-20). Poco después la comunidad crece en la medida en que va creciendo la misión en las aldeas y poblados de Galilea. Llega hasta el punto de que no tienen tiempo ni para comer ni para descansar (Mc 3,2). Por esto, Jesús se preocupaba de proporcionar un descanso a los discípulos (Mc 6,31) y de aumentar el número de los misioneros y misioneras (Lc 10,1). De este modo, Jesús trata de mantener el doble objetivo de la llamada: estar con él y enviarlos. La comunidad que así se forma alrededor de Jesús tiene tres características que pertenecen a su naturaleza: es formadora, es misionera y está inserta en medio de los pobres de Galilea.  

•  Marcos 3,16-19:  La lista de los nombres de los doce apóstoles. En seguida, Marcos dice los nombres de los doce: Simón, a quien dio el nombre de Pedro; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, a los que dio el nombre de Boanerges, que quiere decir "hijos del trueno";  Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, Hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananeo, Judas  Iscariotes, aquel que lo entregó. Gran parte de estos nombres vienen del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Simeón es el nombre de uno de los hijos del patriarca Jacob (Gén 29,33). Santiago es el mismo que Jacob (Gén 25,26). Judas es el nombre del otro hijo de Jacob (Gén 35,23). Mateo también tenía el nombre de Levi (Mc 2,14), que es el otro hijo de Jacob (Gén 35,23). De los doce apóstoles, siete tienen un nombre que viene del tiempo de los patriarcas. Dos se llaman Simón;  dos  Santiago;  dos Judas;  uno Levi.   Solamente hay uno con un nombre griego: Felipe. Sería como hoy en una familia donde todos tienen nombres del tiempo antiguo, y uno sólo tiene un nombre moderno. Esto revela el deseo que la gente tiene de rehacer historia ¡desde el comienzo! Merece la pena pensar en los nombres que hoy damos a los hijos. Como ellos, cada uno de nosotros está llamado por Dios por el nombre. 

4) Para la reflexión personal

• Estar con Jesús e ir en misión es la doble finalidad de la comunidad cristiana. ¿Cómo asumes tú este compromiso en la comunidad a la que perteneces?

• Jesús llamó a los discípulos por el nombre. Tú, yo, todos nosotros existimos, porque Dios nos llama por el nombre. ¡Piensa en esto! 

5) Oración final

¡Muéstranos tu amor, Señor,
danos tu salvación!
Su salvación se acerca a sus adeptos,
y la Gloria morará en nuestra tierra. (Sal 85,8.10)

Orden de los Carmelitas