miércoles, 27 de julio de 2016

¿Podemos llamar `evangelizados’ a los que no se alegran con la Buena Nueva?

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este miércoles de la 17ª semana del Tiempo Ordinario.

Dios nos bendice...

Evangelio según San Mateo 13,44-46. 
Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró."
Comentario


Y uno lee estas cosas y piensa: ¿podemos llamar "evangelizados" a aquellos que NUNCA han experimentado este tipo de alegría? Si una persona NUNCA ha sentido que seguir el camino de Dios es su decisión más acertada y que la puerta que un día se le abrió es lo más fantástico que había podido sucederle, ¿qué pensará esa persona de las exigencias de amor y de la moral de la Iglesia, sino que son cosas imposibles, anticuadas y tristes?

No es posible, por lo menos yo no creo que sea posible, seguir el camino de Jesús sin la alegría de Jesús. No se pueden obedecer los mandamientos de Jesús sin el amor de Jesús. Y por eso está bien que los católicos defendamos el derecho a la vida, protejamos a los niños no nacidos, tratemos de frenar la legalización de parejas homosexuales... todo eso está bien, peor todo eso es MUY POCO si no tenemos un vigoroso y convincente mensaje de alegría que muestre que sí es verdad que existe algo mejor que el placer efímero, la soberbia estéril o el lucro fácil.

http://fraynelson.com/homilias.html. 

martes, 26 de julio de 2016

La cizaña se arranca y se quema; así será al fin del tiempo

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este martes de la 17ª semana del tiempo ordinario.

Dios nos bendice...

Evangelio según San Mateo 13,36-43. 
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Explícanos la parábola de la cizaña en el campo". Él les respondió: "El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles. Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!"  

Comentario

La parábola de la cizaña es un mensaje de Jesús para tiempos de crisis y tiene doble enseñanza para la comunidad cristiana.

Primero, los miembros de la comunidad no pueden prescindir de vivir en un mundo donde el bien tiene que abrirse camino con capacidad de convivir en medio de las situaciones complejas y contradictorias que producen las dinámicas del mal: corrupción, guerra, discriminación e impunidad. Ante esto, la crisis es la oportunidad para no perder la esperanza, la resistencia, la lucidez histórica y las acciones que redunden en justicia y reconciliación.

El segundo mensaje va dirigido al interior de la comunidad eclesial. No podemos negar que la Iglesia se ha visto cuestionada, acrisolada y exigida a “sanearse” al interior de ella misma. El reino de Dios que es siempre una propuesta, en y para la libertad. Queda en nuestras manos acogerlo o rechazarlo. ¿Cómo vivir en el mundo sin ser del mundo?

Servicio Bíblico Latinoamericano