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lunes, 19 de marzo de 2018

Es bueno dar gracias al Señor, cantar en tu honor, Altísimo


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, mediante el método de la lectio divina, en este lunes en que celebramos la Solemnidad de San José, esposo de María, la Madre de Jesús.

Dios nos bendice...

1. LECTIO

a) Oración inicial:

Espíritu que aleteas sobre las aguas,
calma en nosotros las disonancias,
los flujos inquietos, el rumor de las palabras,
los torbellinos de vanidad
y haz surgir en el silencio
la Palabra que nos recrea.

Espíritu que en un suspiro susurras
en nuestro espíritu el nombre del Padre,
ven a reunir todos nuestros deseos,
hazlos crecer en un haz de luz
que sea la respuesta a tu luz,
la Palabra del Nuevo Día.

Espíritu de Dios, savia de amor
del árbol inmenso sobre el que nos injertamos,
que todos nuestros hermanos
nos acompañen como un don,
en el gran Cuerpo donde madura
la Palabra de comunión.
(Fr. Pierre-Yves de Taizé)

b) Lectura del Evangelio: Mateo 1,16-24

Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: desde Abrahán hasta David, catorce generaciones; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce generaciones; desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
El origen de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: «Dios con nosotros». Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús.

c) Un momento de silencio:
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

2. MEDITATIO

a) Clave de lectura:

El pasaje del evangelio de hoy se toma del primer capítulo de Mateo que forma parte de la sección referente a la concepción, nacimiento e infancia de Jesús. El centro de todo el relato es la persona de Jesús a la que se suman todos los sucesos y las personas mencionadas en la narración. Se debe tener presente que el Evangelio revela una teología de la historia de Jesús, por eso, al acercarnos a la Palabra de Dios debemos recoger el mensaje escondido bajo los velos de la historia sin perdernos, como sabiamente nos avisa San Pablo, “en las cuestiones tontas”, guardándonos “de las genealogías, de las cuestiones y de las discusiones en torno a la ley, porque son cosas inútiles y vanas”. (Tm 3:9)

Efectivamente, este texto se conecta a la genealogía de Jesús, que Mateo compone con el intento de subrayar la sucesión dinástica de Jesús, el salvador de su pueblo (Mt 1:21). A Jesús le son otorgados todos los derechos hereditarios de la estirpe davídica, de “José, hijo de David” (Mt 1:20; Lc 2:4-5) su padre legal. Para el mundo bíblico y hebraico la paternidad legal bastaba para conferir todos los derechos de la estirpe en cuestión (cf.: la ley del levirato y de la adopción Dt 25:5 ss) Por esto, después del comienzo de la genealogía, a Jesús se le designa como “Cristo hijo de David” (Mt 1:1), esto es, el ungido del Señor hijo de David, con el cual se cumplirán todas las promesas de Dios a David su siervo (2Sam 7:1-16; 2Cr 7:18; 2 Cr 21:7; S 89:30). Por esto Mateo añade al relato de la genealogía y de la concepción de Jesús la profecía de Isaías: “Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había sido dicho por el Señor por medio del profeta: He aquí, que la virgen concebirá y parirá un hijo que será llamado Emmanuel, que significa Dios con nosotros” (Mt 1:21-23 + Is 7:14).

Deteniéndonos, por decirlo así, en la realidad espiritual de la adopción, podemos referirnos al hecho de que el pueblo elegido posee “la gloria, las alianzas, la legislación, el culto, las promesas” porque “ellos son Israelitas y poseen la adopción de hijos” (Rm 9:4). Pero también nosotros, el nuevo pueblo de Dios en Cristo, recibimos la adopción de hijos porque “cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a aquéllos que estaban bajo la ley, para que recibiésemos la adopción de hijos” (Mt 1.21), porque Él es el “Dios con nosotros” (Mt 1:23) que nos hace hijos adoptivos de Dios.

Jesús nace de “María desposada con José” Mt 1:18a) que “se halló en cinta por obra del Espíritu Santo” (Mt 1:18b). Mateo no nos cuenta el relato de la anunciación como lo hace Lucas (Lc 1, 26-38), pero estructura la narración desde el punto de vista de la experiencia de José el hombre justo. La Biblia nos revela que Dios ama a sus justos. Pensamos en Noé “hombre justo e íntegro entre sus contemporáneos” (Gén 6:9). O en Joás que “hizo lo que era recto a los ojos del Señor” (2Re 12:3).

Una idea constante en la Biblia es el “sueño” como lugar privilegiado donde Dios da a conocer sus proyectos y planes, y algunas veces revela el futuro. Bien conocido son los sueños de Jacob en Betel (Gén 28: 10ss) y los de José su hijo, como también los del coopero y repostero prisioneros en Egipto con él, (Gén 37:5ss; Gén 40:5ss) y los sueños del Faraón que revelaron los futuros años de prosperidad y carestía (Gén 41:1ss).
A José se le aparece “en sueños un ángel del Señor” (Mt 1.20) para revelarle el plan de Dios. En los evangelios de la infancia aparece a menudo el ángel del Señor como mensajero celestial (Mt 1:20.24; 2:13.19; Lc 1:11; 2:9) y también en otras ocasiones esta figura aparece para tranquilizar, revelar el proyecto de Dios, curar, liberar de la esclavitud (cf.: Mt 28:2; Jn 5:4; Act 5:19; 8:26; 12: 7.23). Muchas son las referencias al ángel del Señor también en el Antiguo Testamento, donde originariamente representaba al mismo Señor que cuida y protege a su pueblo siempre acompañándolo de cerca (cf.: Gén 16:7–16; 22:12; 24:7; Éx 3:2; Tb 5:4).

b) Preguntas para orientar la meditación y actualización:

• ¿Qué cosa te ha llamado más la atención en este pasaje evangélico?
• En la clave de lectura hemos ofrecido bastante espacio para algunos términos: adopción, ángel, sueño, justo). ¿Qué sentimientos y pensamientos suscitan en tu corazón? ¿Qué importancia puede tener para tu camino de madurez espiritual?
• ¿Qué piensa que pudiera ser el mensaje central del pasaje evangélico?

3. ORATIO

a) Salmo 92

Es bueno dar gracias al Señor,
cantar en tu honor, Altísimo,
publicar tu amor por la mañana
y tu fidelidad por las noches,
con el arpa de diez cuerdas y la lira,
acompañadas del rasgueo de la cítara.
Pues con tus hechos, Señor, me alegras,
ante las obras de tus manos grito:
«¡Qué grandes son tus obras, Yahvé,
y qué hondos tus pensamientos!»
El hombre estúpido no entiende,
el insensato no lo comprende.
Aunque broten como hierba los malvados
o florezcan todos los malhechores,
acabarán destruidos para siempre;
¡pero tú eres eternamente excelso!
Mira cómo perecen tus enemigos,
se dispersan todos los malhechores.
Pero me dotas de la fuerza del búfalo,
aceite nuevo derramas sobre mí;
veré la derrota del que me acecha,
escucharé la caída de los malvados.
El justo florece como la palma,
crece como un cedro del Líbano.
Plantados en la Casa del Señor,
florecen en los atrios de nuestro Dios.
Todavía en la vejez producen fruto,
siguen llenos de frescura y lozanía,
para anunciar lo recto que es Yahvé:
«Roca mía, en quien no hay falsedad».

b) Momentos dedicados al silencio orante

4. CONTEMPLATIO

La contemplación cristiana del sueño de Dios, del plan que Dios realiza para la historia de la humanidad no produce alienación, sino que nos tiene vigilantes y activas las conciencias y nos estimula para afrontar con valor y abnegación las responsabilidades que la vida nos depara.

ORDEN DE LOS CARMELITAS

http://ocarm.org/es/content/lectio/lectio-divina-san-jose

viernes, 18 de diciembre de 2015

María, modelo de espera y esperanza, aparece en la escena

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este viernes de la feria privilegiada de Adviento, antes de la Navidad.

Dios nos bendice…

Evangelio según San Mateo 1,18-24. 
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados". Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta: La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros". Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa, 
Comentario

Ocho días antes de Navidad, la Iglesia nos propone "los evangelios de la infancia". Estas páginas tienen un carácter particular, bastante diferente al resto del Evangelio: los evangelistas no han sido testigos directos, como lo fueron de los sucesos que vivieron con Jesús, desde su bautismo hasta su ascensión. 
Recordemos que con estos acontecimientos comienza el relato de Marco.

Mateo y Lucas recogieron los datos y detalles que se nos dan sobre la infancia de Jesús; de las confidencias de María.

Con este "dato histórico" de base han elaborado una especie de "prólogo teológico", algo así como un músico compone una "obertura" donde esboza los temas esenciales que luego desarrollará. Mateo, por ejemplo, subraya todos los signos que muestran que Jesús "cumplió todas las promesas de Dios": él considera los relatos de la infancia de Jesús como un enlace entre el Antiguo y el Nuevo Testamento... Jesús es verdaderamente aquel que Israel esperaba, el que fue prometido a Abraham y David, el nuevo Moisés. Lucas, por su parte, subraya que Jesús es el salvador universal, prometido también a los paganos, a los gentiles.

Veremos, en particular, que estos "evangelios de la infancia" remiten a menudo a textos y situaciones de la Biblia.

Con su apariencia ingenua e infantil, son textos ricos en doctrina, que deben leerse con Fe.

-Y el nacimiento de Cristo fue de esta manera: María...
María es la que está en el centro de los relatos que leeremos hasta Navidad.

-María, su Madre, estando desposada con José, antes que hubiesen vivido juntos, se halló que había concebido en su seno por obra del Espíritu Santo.

En esta frase tan sencilla hay dos niveles de profundidad.

1. Un acontecimiento humano, lleno de encanto, que contemplo en primer lugar: una muchacha, muy joven... entre 15 y 20 años, según costumbre de la época en oriente... una joven prometida... una novia feliz... Para evocarlo pienso en mi propia experiencia -si he sido novia-: esos días de espera, de dicha. Observo a mi alrededor la alegría de las jóvenes parejas... que se tratan.

2. Pero, otro acontecimiento misterioso interviene ya en esta pareja: sin haber tenido relaciones sexuales, están esperando un hijo. La fórmula es una fórmula teológica: "ella concibió por obra del Espíritu Santo". Este niño no es un niño ordinario. De Él, se dirá más tarde que es "hombre y Dios". Pero ya está sugerido aquí, en este prólogo del evangelio.

-José, su esposo, siendo como era justo y no queriendo denunciarla...

Todo lo que sigue está enunciado por Mateo siguiendo un esquema literario convencional, es una "anunciación" un anuncio de nacimiento, narrada como otras muchas anunciaciones a lo largo de la Biblia. En cada una se encuentra: 

1ª La aparición de un ángel... 2º La imposición de un nombre, característico de la función del personaje que nace... 3º Un signo dado como prenda, a causa de una dificultad particular.

-José, hijo de David, no tengas recelo... Le pondrás por nombre "Jesús" que significa "El Señor salva", pues Él es el que ha de salvar a su pueblo. Todo lo cual se hizo en cumplimiento de lo que preanunció el Señor por el profeta Isaías.

Filiación davídica; una promesa de Dios se realiza.

Un salvador: una promesa de Dios.

Una nueva Alianza: "Emmanuel" Dios-con-nosotros...

¡Estaba prometido! Contemplo la delicadeza de José... este justo, capaz de entrar en los secretos de Dios. Dios necesita de los hombres. He aquí un matrimonio, marido y mujer que recibe una responsabilidad excepcional.

¿No soy yo también responsable de un cierto "nacimiento" de Dios, hoy?


NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 1
EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTÉS
EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 44 s.

martes, 15 de septiembre de 2015

María junto a la cruz: con dolor, pero con esperanza

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este martes en que celebramos la memoria de Nuestra Señora de los Dolores.

Dios los bendiga…

Evangelio según Juan 19,25-27
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo." Luego, dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre." Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
Comentario


En el cuarto evangelio, san Juan narra que "junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena" (Jn 19, 25). Con el verbo "estar", que etimológicamente significa "estar de pie", "estar erguido", el evangelista tal vez quiere presentar la dignidad y la fortaleza que María y las demás mujeres manifiestan en su dolor.

En particular, el hecho de "estar erguida" la Virgen junto a la cruz recuerda su inquebrantable firmeza y su extraordinaria valentía para afrontar los padecimientos. En el drama del Calvario, a María la sostiene la fe, que se robusteció durante los acontecimientos de su existencia y, sobre todo, durante la vida pública de Jesús. El Concilio recuerda que "la bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz" (Lumen gentium, 58).

A los crueles insultos lanzados contra el Mesías crucificado, ella que compartía sus íntimas disposiciones, responde con la indulgencia y el perdón, asociándose a su súplica al Padre: "Perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lc 23 34). Partícipe del sentimiento de abandono a la voluntad del Padre, que Jesús expresa en sus últimas palabras en la cruz: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46), ella da así, como observa el Concilio, un consentimiento de amor "a la inmolación de su Hijo como víctima" (Lumen gentium, 58).

Mujer de esperanza

En este supremo "sí" de María resplandece la esperanza confiada en el misterioso futuro iniciado con la muerte de su Hijo crucificado. Las palabras con que Jesús, a lo largo del camino hacia Jerusalén, enseñaba a sus discípulos "que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días" (Mc 8, 31), resuenan en su corazón en la hora dramática del Calvario, suscitando la espera y el anhelo de la Resurrección.

La esperanza de María al pie de la cruz encierra una luz más fuerte que la oscuridad que reina en muchos corazones: ante el sacrificio redentor nace en María la esperanza de la Iglesia y de la humanidad.

http://fraynelson.com/homilias.html.