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miércoles, 25 de abril de 2018

«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación»


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a través de la lectio divina, en este miércoles en que celebramos la fiesta de San Marcos, Evangelista.

Dios nos bendice...

LECTIO DIVINA

1) Oración inicial

Danos, Señor, una plena vivencia del misterio pascual, para que la alegría que experimentamos en estas fiestas sea siempre nuestra fuerza y nuestra salvación. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del Evangelio según Marcos 16,15-20

Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estos son los signos que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.» Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con los signos que la acompañaban.

3) Reflexión

• El Evangelio de hoy forma parte del apéndice del Evangelio de Marcos (Mc 16,9-20) que presenta una lista de algunas apariciones de Jesús: a la Magdalena (Mc 16,9-11), los dos discípulos que iban por el campo (Mc 16,12-13) y a los doce apóstoles (Mc 16,14-18). Esta última aparición con la descripción de la ascensión al cielo (Mc 16,19-20) constituye el evangelio de hoy.

• Marcos 16,14: Las señales que acompañan el anuncio de la Buena Nueva. Jesús aparece a los once discípulos y les reprocha el no haber creído en las personas que lo habían visto resucitado. No creyeron en la Magdalena (Mc 16,11), ni a los dos que iban por el campo (Mc 16,13). Varias veces Marcos se refiere a la resistencia de los discípulos en creer en el testimonio de aquellos y aquellas que experimentaron la resurrección de Jesús. ¿Por qué Marcos insiste tanto en la falta de fe de los discípulos? Probablemente, para enseñar dos cosas. Primero, que la fe en Jesús pasa por la fe en las personas que dan testimonio de él. Segundo, que nadie debe desanimarse cuando la duda surge en el corazón. ¡Hasta los once discípulos tuvieron dudas!

• Marcos 16,15-18: La misión de anunciar la Buena Nueva a toda criatura. Después de haber criticado la falta de fe de los discípulos, Jesús les confiere la misión: "Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.” A lo que tienen el valor de creer en la Buena Nueva y que son bautizados, Jesús promete las siguientes señales: expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas, agarrarán serpientes y el veneno no les hará daño, impondrán las manos sobre los enfermos y éstos quedarán sanos. Esto acontece hoy:

- expulsar demonios: es luchar en contra del poder del mal que mata la vida. La vida de muchas personas es mejor por haber entrado en comunidad y por haber empezado a vivir la Buena Nueva de la presencia de Dios en su vida;

- hablar lenguas nuevas: es comenzar a comunicarse con los demás de forma nueva. A veces encontramos a una persona que no hemos visto nunca antes, pero parece que la conocemos desde hace mucho tiempo. Es porque hablamos la misma lengua, el lenguaje del amor;

- vencer el veneno: hay muchas cosas que envenenan la convivencia. Muchos chismes que causa estragos en la relación entre la gente. Quien vive la presencia de Dios vive por encima de todo esto y consigue que este veneno terrible no le moleste;

- curar a los enfermos: doquiera que aparece una conciencia más clara y más viva de la presencia de Dios, aparece también un cuidado especial con las personas excluidas y marginadas, sobre todo hacia los enfermos. Aquello que más favorece la curación es que la persona se siente acogida y amada.

• Marcos 16,19-20: A través de la comunidad Jesús continúa su misión. Jesús mismo que vivió en Palestina y acogió a los pobres de su tiempo, revelando así el amor del Padre, este mismo Jesús sigue vivo en medio de nosotros, en nuestras comunidades. A través de nosotros él quiere continuar su misión para revelar la Buena Nueva del amor de Dios a los pobres. La resurrección acontece hasta hoy. Nos lleva a cantar: "¿Quién no separará, quién no separará del amor de Cristo, quién nos separará?" Ningún poder de este mundo es capaz de neutralizar la fuerza que viene de la fe en la resurrección (Rom 8,35-39). Una comunidad que quisiera ser testigo de la Resurrección tiene que ser señal de vida, tiene que luchar en contra de las fuerzas de la muerte, para que el mundo sea un lugar favorable a la vida, tiene que creer que otro mundo es posible. Sobre todo en aquel países donde la vida de la gente corre peligro a causa del sistema de muerte que nos fue impuesto, las comunidades deben ser una prueba viva de la esperanza que vence el mundo, ¡sin miedo a ser feliz!

4) Para la reflexión personal
• ¿Cómo acontecen en mi vida estas señales de la presencia de Jesús?

• ¿Cuáles son hoy las señales que más convencen a las personas de la presencia de Jesús en medio de nosotros?

5) Oración final

Cantaré por siempre el amor de Yahvé,
anunciaré tu lealtad de edad en edad.
Dije: «Firme está por siempre el amor,
en ellos cimentada tu lealtad.» (Sal 89,1-2)

domingo, 20 de agosto de 2017

La salvación es universal, no para un solo pueblo


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, y el comentario, en este XX Domingo del Tiempo Ordinario.

Dios nos bendice...

Primera Lectura

Lectura del libro de Isaías 56, 1. 6-7

Así dice el Señor:
«Guardad el derecho, practicad la justicia,
que mi salvación está para llegar, y se va a revelar mi victoria.
A los extranjeros que se han dado al Señor, para servirlo,
para amar el nombre del Señor y ser sus servidores,
que guardan el sábado sin profanarlo y perseveran en mi alianza,
los traeré a mi monte santo, los alegraré en mi casa de oración,
aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios;
porque mi casa es casa de oración, y así la llamarán todos los pueblos.»

Salmo

Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8

R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra. R.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R.

Segunda Lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 11, 13-15. 29-32

Hermanos:
Os digo a vosotros, los gentiles:
Mientras sea vuestro apóstol, haré honor a mi ministerio, por ver si despierto emulación en los de mi raza y salvo a alguno de ellos.
Si su reprobación es reconciliación del mundo, ¿qué será su reintegración sino un volver de la muerte a la vida?
Pues los dones y la llamada de Dios son irrevocables.
Vosotros, en otro tiempo, erais rebeldes a Dios- pero ahora, al rebelarse ellos, habéis obtenido misericordia.
Así también ellos, que ahora son rebeldes, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzaran misericordia.
Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se marchó y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle:
- «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.»
Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle:
- «Atiéndela, que viene detrás gritando.»
Él les contestó:
- «Sólo me han enviado a las ove as descarriadas de Israel.»
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió: -«Señor, socórreme.» Él le contestó:
- «No está bien echar a los perros el pan de los hijos.»
Pero ella repuso:
- «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.»
Jesús le respondió:
- «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.»
En aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor

Comentario

Dentro de unas semanas emitiremos nuestra primera profesión. En ella nos preguntarán “¿qué pedís?” y nosotros, aunque en distintos lugares del mundo y procedentes de tierras y culturas diferentes, responderemos todos lo mismo: “La misericordia de Dios y la de los hermanos”.

Es precisamente esa misericordia infinita y universal de nuestro Dios el mensaje central de las lecturas que este domingo nos ofrece.

El punto de partida serían las divisiones que las personas establecemos entre nosotros: judíos y gentiles, justos e impuros, creyentes y paganos… los que “son como yo” y los que no. Una catalogación que presupone que hay algunos que merecen la bendición de Dios y que para otros es inalcanzable.

La Palabra de hoy, en sus tres lecturas, nos muestra claramente que Dios no hace estas distinciones: su misericordia, la salvación que nos trae es absolutamente para todos.

El primer paso, pues, sería la toma de conciencia de que cada uno de nosotros está necesitado de esa misericordia, como lo hace la mujer cananea del evangelio que clama: “ten compasión de mí, Señor, Hijo de David”. Nadie puede arrogarse el derecho o el merecimiento de nada frente a Dios, cada uno de nosotros, como nos dice la carta a los romanos, “desobedece” en algún punto del camino por lo que todo lo que recibimos de Él es pura Gracia de un Padre que siente infinita compasión por la humanidad.

Solo desde esa conciencia de nuestra precariedad como criaturas podemos establecer una acertada relación con el Señor.

Así ocurre también en el Evangelio, en el que Jesús se manifiesta como modelo de diálogo perfecto, en el que, desde de una posición inicial, se abre con humildad a la escucha de la mujer para llegar al punto de encuentro principal, que es su gran fe.

La cananea, por su parte, sabe de su condición y sus limitaciones, pero mucho más grande es su convencimiento y su confianza en Dios.

Esa relación con Él sana a nuestra protagonista, a su hija, a toda la humanidad. La narración evidencia lo que anunciaba el profeta Isaías en la primera lectura: Dios ofrece su amor, regala su salvación a todo ser humano, el límite lo pone cada cual en la medida que, en ejercicio de su libertad, quiera aceptarlo y disfrutarlo.

El último paso en este proceso lo encontramos en las palabras de S. Pablo “Así también ellos que ahora no obedecen, con ocasión de la misericordia obtenida por vosotros, alcanzarán misericordia”. La misericordia llega a todos gracias también a la intervención de los hermanos. Sabernos beneficiarios de la Gracia de Dios nos urge a ser misericordiosos también nosotros con los hermanos. Pedirla y recibirla supone ser conscientes de que mi vida, mi camino, no son solo míos.

Son, por tanto, dos las cuestiones principales que se nos plantean hoy:
¿Quiénes son los cananeos, los que consideramos “desobedientes” en la actualidad?
El recelo temeroso, la acusación, el ataque, la condena, no son herramientas del cristiano. ¿Cómo creyentes, estamos dispuestos a establecer diálogos, escuchar y aprender de los no creyentes, de quienes no comparten nuestras ideas o formas de comprender el mundo?

Noviciado de la Provincia de Hispania 2017
Convento de Santo Tomás (Sevilla) 
 



viernes, 14 de julio de 2017

“Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este viernes de la XIV semana del Tiempo Ordinario.

Dios nos bendice...


Primera Lectura

Lectura del libro del Génesis 46,1-7.28-30:

En aquellos días, Israel, con todo lo suyo, se puso en camino, llegó a Berseba y allí ofreció sacrificios al Dios de su padre Isaac.
Dios le dijo a Israel en una visión de noche: «Jacob, Jacob.»
Respondió: «Aquí estoy.»
Dios le dijo: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré en un pueblo numeroso. Yo bajaré contigo a Egipto, y yo te haré subir; y José te cerrará los ojos.»
Al salir Jacob de Berseba, los hijos de Israel hicieron montar a su padre, con los niños y las mujeres, en las carretas que el Faraón había enviado para transportarlos. Tomaron el ganado y las posesiones que habían adquirido en Canaán y emigraron a Egipto Jacob con todos sus descendientes, hijos y nietos, hijas y nietas, y todos los descendientes los llevó consigo a Egipto. Jacob despachó por delante a Judá, a visitar a José y a preparar el sitio en Gosén. Cuando llegaban a Gosén, José mandó preparar la carroza y se dirigió a Gosén a recibir a su padre. Al verlo, se le echó al cuello y lloró abrazado a él.
Israel dijo a José: «Ahora puedo morir, después de haberte visto en persona, que estás vivo.»


Salmo

Sal 36,3-4.18-19.27-28.39-40

R/. El Señor es quien salva a los justos
Confía en el Señor y haz el bien,
habita tu tierra y practica la lealtad;
sea el Señor tu delicia,
y él te dará lo que pide tu corazón. R/.

El Señor vela por los días de los buenos,
y su herencia durará siempre;
no se agostarán en tiempo de sequía,
en tiempo de hambre se saciarán. R/.

Apártate del mal y haz el bien,
y siempre tendrás una casa;
porque el Señor ama la justicia
y no abandona a sus fieles.
Los inicuos son exterminados,
la estirpe de los malvados se extinguirá. R/.

El Señor es quien salva a los justos,
él es su alcázar en el peligro;
el Señor los protege y los libra,
los libra de los malvados
y los salva porque se acogen a él. R/.

Evangelio de hoy

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10,16-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fieis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.»

Comentario

Yo bajaré contigo a Egipto y yo te haré subir

En este relato del Génesis vemos otro cachito de la historia de la salvación. Aquí se nos muestra la fe profunda de Jacob que no duda en ponerse en camino, siguiendo la voz de Dios y fiándose de la promesa que éste le hace: “Te convertiré en un pueblo numeroso” La misma promesa que Dios le hace a su abuelo Abraham, padre de la fe.
En Jacob nos podemos ver reflejados todos los creyentes, viviendo en esa confianza de saber que Dios está con nosotros siempre, dejándonos guiar por Dios, abandonándonos a Su voluntad y manifestando nuestra disponibilidad respondiendo a esa llamada que Dios nos hace cada día y en cada momento.

Como en otros pasajes de la Escritura, lo primero que hace Dios cuando se comunica con sus criaturas es invitarles a no tener miedo, a dejarles claro que Él está con ellos: “No temas bajar a Egipto, yo bajaré contigo”-le dice Dios a Jacob-, es decir, no temas en los momentos de oscuridad, de lucha, de combate, de sufrimiento…Egipto figurativamente representa todo esto.

Hoy también nos lo dice a nosotros, no debemos tener miedo de bajar a ese Egipto porque Dios siempre está con nosotros. A veces en la vida hay que pasar por esos momentos de Egipto, momentos de dolor, de no entender la historia, momentos oscuros pero necesarios para que Dios pueda hacer su historia de amor con nosotros, momentos necesarios para nuestra salvación.

Señor, concédeme, vivir en esa plena confianza  y disponibilidad  a tu llamada con la que vivió tu siervo Jacob.

Mirad que os mando como ovejas entre lobos

El evangelio de hoy, al igual que la primera lectura, nos sigue hablando de fe, de confianza en Dios, de dejarse en sus manos. Jesús cuando manda a sus discípulos a anunciar el Evangelio no se anda con rodeos, es muy claro y  les anuncia la persecución que tendrán por dar a conocer el Reino de Dios, el cual se revela en la debilidad: ‘Os mando en medio de lobos… os azotarán, os entregarán a los tribunales…’

Ante esta situación, aparentemente de desventaja, Jesús les pide mantenerse firmes en la fe, perseverantes, pero no confiando en sus fuerzas sino en la fidelidad de Dios, en la fuerza del Espíritu Santo que abogará por ellos e intercederá por su misión, inspirándoles las palabras oportunas y dándole su luz y su fuerza.

De esta persecución no se libra ningún cristiano que cumple fielmente con su misión de anunciar a Jesucristo.  Ante esto Jesús nos sugiere una solución: ‘permanecer fieles y saber tener la plena confianza de que Él está con nosotros siempre y no nos abandona. Esta fidelidad viene acompañada ni más ni menos que de la Vida Eterna... ‘El que persevere hasta el final se salvará’.

La vida del cristiano no siempre es fácil, pero es la única que nos da la verdadera paz y la alegría interior que no tiene fin. Hoy más que nunca Jesucristo necesita auténticos cristianos fieles, capaces de dar testimonio de Su amor, para lo que Él mismo nos sugiere tres actitudes: la sagacidad, es decir, tener los ojos bien abiertos y saber distinguir el bien del mal, para no confundir la Palabra de Dios con otras palabras, que a veces nos llevan a la perdición. 

Otra actitud es ser sencillos para actuar sin doblez y con un corazón limpio, esto hará creíble nuestro testimonio y, sobre todo, tened confianza en Dios siempre.

¡Qué el Señor nos conceda vivir con estas tres actitudes para seguir siendo sus testigos hasta el final!

None MM. Dominicas 
Monasterio de Sta. Ana (Murcia)