¡Amor y paz!
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, en este miércoles de
la 10ª semana del Tiempo Ordinario, en que recordamos a San Antonio de Padua.
Dios nos bendice...
LECTIO: MATEO 5,17-19
Lectio:
Miércoles, 13 junio,
2018
Tiempo Ordinario
1) Oración inicial
¡Oh Dios!, fuente de todo
bien, escucha sin cesar nuestras súplicas; y concédenos, inspirados por ti,
pensar lo que es recto y cumplirlo con tu ayuda. Por nuestro Señor.
2) Lectura
Del santo Evangelio según
Mateo 5,17-19
«No penséis que he venido
a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente
ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno
de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más
pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe,
ése será grande en el Reino de los Cielos.»
3) Reflexión
• El Evangelio de hoy (Mt
5,17-19) enseña como observar la ley de Dios de manera que su práctica muestre
en qué consiste el pleno cumplimiento de la ley (Mt 5,17-19). Mateo escribe
para ayudar las comunidades de judíos convertidos a superar las críticas de los
hermanos de raza que los acusaban diciendo: “Ustedes son infieles a la Ley de
Moisés”. Jesús mismo había sido acusado de infidelidad a la ley de Dios. Mateo
trae la respuesta esclarecedora de Jesús a los que lo acusaban. Así nos da una
luz para ayudar las comunidades a resolver su problema.
• Usando imágenes de la
vida cotidiana, con palabras sencillas y directas, Jesús había dicho que la
misión de la comunidad, su razón de ser, es ser sal y luz. Había dado algunos
consejos respecto de cada una de las imágenes. A continuación vienen los tres
breves versículos del Evangelio de hoy.
• Mateo 5,17-18: Ni una
tilde de la ley dejará de ser vigente. Había varias tendencias en las
comunidades de los primeros cristianos. Unas pensaban que no era necesario
observar las leyes del Antiguo Testamento, pues es la fe en Jesús lo que nos
salva y no la observancia de la Ley (Rm 3,21-26). Otros aceptaban a Jesús como
Mesías, pero no aceptaban la libertad del Espíritu con que algunas comunidades
vivían la presencia de Jesús resucitado. Pensaban que ellos, siendo judíos,
debían continuar observando las leyes del AT (Hec 15,1.5). Había además
cristianos que vivían tan plenamente en la libertad del Espíritu, que habían
dejado de mirar la vida de Jesús de Nazaret o el AT y que llegaban a decir:
“¡Anatema Jesús!” (1Cor 12,3). Ante estas tensiones, Mateo procura un
equilibrio más allá de los dos extremos. La comunidad ha de ser un espacio,
donde este equilibrio pueda ser alcanzado y vivido. La respuesta dada por Jesús
a los que lo criticaban seguía bien actual para las comunidades: “¡No he venido
a abolir la ley, sino a darle pleno cumplimiento!”. Las comunidades no podían
estar contra la Ley, ni podían encerrarse en la observancia de la ley. Al igual
que Jesús, debían dar un paso y mostrar, en la práctica, cuál es el objetivo
que la ley quiere alcanzar en la vida de las personas, a saber, en la práctica
perfecta del amor.
• Mateo 5,19: Ni una tilde
de la ley dejará de ser vigente Y a los que querían deshacerse de toda la ley,
Mateo recuerda otra palabra de Jesús: “Por tanto, el que traspase uno de estos
mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en
el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será
grande en el Reino de los Cielos”. La gran inquietud del Evangelio de Mateo es
mostrar que el AT, Jesús de Nazaret y la vida en el Espíritu Santo, no pueden
separarse. Los tres forman parte del mismo y único proyecto de Dios y nos
comunican la certeza central de la fe: el Dios de Abrahán y Sara está presente
en medio de las comunidades por la fe en Jesús de Nazaret que nos manda su
Espíritu.
4) Para la reflexión
personal
• ¿Cómo veo y vivo la ley
de Dios: cómo horizonte de libertad creciente o cómo imposición que delimita mi
libertad?
• Y ¿qué podemos hacer hoy
para los hermanos y las hermanas que consideran toda esta discusión como
superada y sin actualidad? ¿Qué podemos aprender de ellos?
5) Oración final
¡Celebra al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión!,
que refuerza los cerrojos de tus puertas
y bendice en tu interior a tus hijos. (Sal 147,12-13)
alaba a tu Dios, Sión!,
que refuerza los cerrojos de tus puertas
y bendice en tu interior a tus hijos. (Sal 147,12-13)
Orden de los Carmelitas
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