EL PAPA EN COLOMBIA

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sábado, 31 de diciembre de 2016

La Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad por Jesucristo.

¡Amor y paz!

Los invito a leer y meditar la Palabra de Dios y el comentario en este 7o día de la Octava de Navidad.

A todos los lectores y amigos de este blog, les deseamos que Dios Nuestro Señor los bendiga en todo el año 2017 y les conceda paz, amor y felicidad.

 Dios nos bendice…

Epístola I de San Juan 2,18-21.
Hijos míos, ha llegado la última hora. Ustedes oyeron decir que vendría el Anticristo; en realidad, ya han aparecido muchos anticristos, y por eso sabemos que ha llegado la última hora. Ellos salieron de entre nosotros, sin embargo, no eran de los nuestros. Si lo hubieran sido, habrían permanecido con nosotros. Pero debía ponerse de manifiesto que no todos son de los nuestros. Ustedes recibieron la unción del que es Santo, y todos tienen el verdadero conocimiento. Les he escrito, no porque ustedes ignoren la verdad, sino porque la conocen, y porque ninguna mentira procede de la verdad.
Salmo 96(95),1-2.11-12.13.

Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
Él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad.

Evangelio según San Juan 1,1-18.



Al principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Al principio estaba junto a Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de la Palabra y sin ella no se hizo nada de todo lo que existe. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la percibieron. Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. Él no era la luz, sino el testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera que, al venir a este mundo, ilumina a todo hombre. Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron, a los que creen en su Nombre, les dio el poder de llegar a ser hijos de Dios. Ellos no nacieron de la sangre, ni por obra de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino que fueron engendrados por Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él, al declarar: "Este es aquel del que yo dije: El que viene después de mí me ha precedido, porque existía antes que yo". De su plenitud, todos nosotros hemos participado y hemos recibido gracia sobre gracia: porque la Ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre.

Comentario

1. Esta es la última hora

1.1 Harto da qué pensar eso de que en el siglo I ya Juan nos hable de que estamos en la última hora (1 Jn 2,18). Idea que no era sólo suya. La Carta a los Hebreos habla de "estos tiempos, que son los últimos...". Tales palabras resuenan de modo particular en el último día del año civil.

1.2 Juan ve llegada la última hora por la multiplicación de anticristos, palabra que aquí debe entenderse seguramente en el sentido general de "adversarios de la propagación del Evangelio". Las enseñanzas de estos adversarios pueden deducirse del conjunto de advertencias que trae la Carta. Al parecer se trataba de tendencias que hoy llamaríamos "gnósticas", que quitaban importancia a la Encarnación del Verbo y pretendían una especie de salvación por el conocimiento (gnosis) al margen de la vida y de las enseñanzas específicas de Cristo. Mucho de esto puede ciertamente encontrarse hoy en la New Age.

1.3 Juan hace una lectura de esa abundancia de apóstatas: se trata de una anticipación del juicio. Y como el gran juicio sólo pertenece a Dios y sólo se dará en el último día, es claro que ya en nuestra historia es sensible la proximidad de ese desenlace, porque ya vemos que acontecen primicias del gran juicio divino, que está separando lo que sí es de lo que no es.

1.4 Así habría que entender aquello de "esta es la última hora". El sentido sería: no dejemos que nos desanime la pérdida de hermanos que sólo eran falsos hermanos. Con su partida ellos están cumpliendo en el fondo un designio de Dios que purifica a su pueblo y declara lo que es suyo, y que así anticipa el juicio del final de los tiempos.

2. En el principio ya existía la Palabra...

2.1 Por contraste con el tema de la última hora, el evangelio de hoy toma el precioso prólogo de Juan, que nos remite al principio.

2.2 La impresionante altura contemplativa de este texto nos lleva del modo más dramático posible a la admiración del misterio de la Navidad. Por siglos, hombres y mujeres han desfallecido de amor y asombro ante la grandeza de esa compasión que trae a nuestra historia al Autor de la vida. ¡Qué bello, qué infinitamente bello nos parece el Niño cuando se nos revela un poco más de quién es y por qué viene a nuestro humilde valle!

2.3 El centro de este texto inmortal está, sin duda, en el v. 14: "la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros". ¡Se hizo hombre!, ¡se hizo carne, capacidad de dolor y traición, fragilidad que recorre el borde de la muerte!

2.4 El amor inconmensurable de la Encarnación es también la razón de su majestad y soberanía sobre toda carne. La misericordia de Dios quita validez a toda disculpa del hombre. La luz de Dios revela una verdad que nos desnuda de la comodidad de no saber quién es el verdadero Señor entre tantas voces de falsos señores. Por eso el Niño del pesebre es también el juez de nuestras vidas: sólo quien nos ha amado hasta el extremo de su bondad puede revelarnos el extremo de nuestra verdad.

http://fraynelson.com/homilias.html.

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