viernes, 26 de abril de 2013

«Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida»

¡Amor y paz!

Durante estas semanas hemos leído que Jesús dice que él que es el pan, la puerta, el pastor, la luz, y hoy concluye su autorevelación: «yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie va al Padre, sino por mí».

Quiero hacer énfasis en que él no afirma: ‘Yo soy un camino, una verdad…” No utiliza artículos indefinidos (un) sino definidos (el, la) porque es el único camino, la verdad y la vida. Por eso remata: “Nadie va al Padre sino por mí”.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este viernes de la IV Semana de Pascua.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Juan 14,1-6. 
«No se turben; crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. De no ser así, no les habría dicho que voy a prepararles un lugar. Y después de ir y prepararles un lugar, volveré para tomarlos conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Para ir a donde yo voy, ustedes ya conocen el camino. “Entonces Tomás le dijo: «Señor, nosotros no sabemos adónde vas, ¿cómo vamos a conocer el camino?» Jesús contestó: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.
Comentario

  Cristo es al mismo tiempo el camino y el término: el camino en función de su humanidad, el término en función de su divinidad. Así pues, según es hombre dice: “Yo soy el Camino” y según es Dios añade: “la Verdad y la Vida”. Estas dos palabras dicen muy claramente el término de este camino, porque el término de este camino, es el fin del deseo humano... Cristo es el camino para llegar al conocimiento de la verdad, puesto que él mismo es la verdad: “Enséñame, Señor, tu camino, para que siga tu verdad” (Sal 85,11). Y Cristo es el camino para llegar a la vida, puesto que él mismo es la vida: “Me enseñarás el sendero de la vida” (Sal 15,11)...

    Si buscas por donde pasar, agárrate a Cristo, puesto que él mismo es el camino: “Es el camino, síguele” (Is 30,21). Y san Agustín comenta: “Camina siguiendo al hombre y llegarás a Dios”. Porque es mejor cojear a lo largo del camino que andar a grandes pasos fuera del camino. El que cojea durante el camino, aunque no adelante mucho, se acerca al término; pero el que anda fuera de camino, cuanto más valientemente corre, tanto más se aleja del término.

    Si buscas a dónde ir, únete a Cristo, porque Él en persona es la verdad a la cual deseamos llegar: “Es la verdad que mi boca medita” (Pr 8,7). Si buscas dónde permanecer, únete a Cristo porque él en persona es la vida: “El que me encuentre encontrará la vida” (Pr 8,35).

Santo Tomás de Aquino (1225-1274), teólogo dominico, doctor de la Iglesia. Comentario al evangelio de Juan, 14,2.
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