sábado, 1 de octubre de 2022

Alégrense de que sus nombres estén escritos en el cielo

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos. a leer y meditar la Palabra de Dios, en este sábado de la 26ª semana del Tiempo Ordinario, ciclo C.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

Lectura del libro de Job      42, 1-3. 5-6. 12-17

 

Job respondió al Señor, diciendo:

Yo sé que tú lo puedes todo y que ningún proyecto es irrealizable para ti. Sí, yo hablaba sin entender, de maravillas que me sobrepasan y que ignoro. Yo te conocía sólo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto, y me arrepiento en el polvo y la ceniza.

El Señor bendijo los últimos años de Job mucho más que los primeros. El llegó a poseer catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. Tuvo además siete hijos y tres hijas. A la primera la llamó «Paloma», a la segunda «Canela», y a la tercera «Sombra para los párpados.» En todo el país no había mujeres tan hermosas como las hijas de Job. Y su padre les dio una parte de herencia entre sus hermanos.

Después de esto, Job vivió todavía ciento cuarenta años, y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Job murió muy anciano y colmado de días.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

Sal 118, 66. 71. 75. 91. 125. 130 (R.: 135a)

 

R.        Señor, que brille sobre mí la luz de tu rostro.

 

Enséñame la discreción y la sabiduría,

porque confío en tus mandamientos.  R.

 

Me hizo bien sufrir la humillación,

porque así aprendí tus preceptos.  R.

 

Yo sé que tus juicios son justos, Señor,

y que me has humillado con razón.  R.

 

Todo subsiste hasta hoy conforme a tus decretos,

porque todas las cosas te están sometidas.  R.

 

Yo soy tu servidor: instrúyeme,

y así conoceré tus prescripciones.  R.

 

La explicación de tu palabra ilumina

y da inteligencia al ignorante.  R.

 

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   10, 17-24

 

Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: «Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre.»

El les dijo: «Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos. No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo.»

En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo: «Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.»

Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: « ¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven! ¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • Después de las turbulencias de todo el libro, Job reconoce la grandeza de Dios y se muestra dispuesto a aceptar sus designios, y acaba con un poético final feliz. El Dios de Job es misterioso y desconcertante. Según el autor del libro, el hombre, no es capaz de tener de Dios un conocimiento que le permita saber siempre, qué significa un suceso de los que ocurren en el mundo.
  • No se puede abandonar a Dios en nombre de una justicia mejor para el hombre. La justicia de Dios se manifiesta a veces de una manera que supera al hombre, al igual que la creación escapa a su comprensión.
  • Job confiesa también que todo lo vivido lo ha hecho madurar, y reconoce que, anteriormente, su encuentro con Dios había sido defectuoso, que lo conocía sólo de oídas, y ahora lo han visto sus ojos. Si bien el problema del mal no ha recibido, en el libro de Job, una respuesta filosóficamente convincente, pero lo ha ayudado a crecer. El sufrimiento le ha puesto entre la espada y la pared y lo ha obligado, a plantearse unas cuestiones y a llegar a un encuentro vital con Dios.
  • Aunque Dios bendice a Job con bienes, incluso superiores a los que tenía al principio, la conclusión del libro de Job es que también el hombre justo puede sufrir en esta vida, y tal vez más que los otros. Pero ni el sufrimiento es un castigo, ni Dios se complace en ver sufrir.

***

  • Los que habían sido enviados vuelven de la misión y se toman un tiempo para contarle al Maestro lo que han vivido. Este encuentro es el punto de partida para nuevas lecciones de Jesús para los misioneros. Los setenta y dos regresan alegres por el éxito de su trabajo: la victoria sobre el mal lograda por la invocación del nombre de Jesús. Experimentan la grandeza del ser discípulos de Jesús, que les ha dado poder sobre todo “poder enemigo”.
  • Pero Jesús no se queda en la acción, sino que los invita a levantar sus miradas hacia lo alto y alaba a Dios Padre, por la obra realizada por sus discípulos. Jesús se goza en la acción de gracias porque la revelación de Dios, ha llegado a los pequeños y han tenido acceso al corazón de un Padre que se desvela por sus hijos más pequeños y los ama a través de las acciones de su Hijo. Sin embargo la verdadera victoria, no es sólo la obra que han realizado por la salvación de otros sino la misma salvación de ellos.
  • Como Iglesia evangelizadora no podemos olvidar que evangelizamos y nos evangelizamos, que siempre somos discípulos, que lo que anunciamos debe ir en coherencia con lo que vivimos, que lo que proclamamos es lo que nos esforzamos en creer, que lo que damos es la expresión de lo que llevamos dentro.
  • La Iglesia es dichosa por la obra que se le encomienda pero sobre todo porque la Palabra de gracia sigue resonando en su interior y la invita a renovarse constantemente.
  • Hoy más que nunca, nuestro testimonio de vida es condición esencial para la eficacia de la misión. Debemos hacernos responsables del Evangelio que proclamamos.
  • Es necesario que nuestro esfuerzo evangelizador brote de una verdadera santidad de vida y que el anuncio, animado con la oración y el amor a la Eucaristía, vaya santificándonos. El mundo exige y espera de nosotros: sencillez de vida, espíritu de oración, caridad para con todos y especialmente con los pequeños y los pobres, humildad, generosidad y alegre renuncia. Sólo es creíble para el mundo de hoy un Evangelio encarnado.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Experimento mi vida como misión?
  • ¿Me alegro de que la buena noticia llegue a los hombres?
  • ¿Dónde está mi felicidad como evangelizador?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Te alabo, Padre

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

 


viernes, 30 de septiembre de 2022

El que me rechaza, rechaza a aquel que me envió

 

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este viernes de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario, ciclo C.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro de Job      38, 1. 12-21; 40, 3-5

 

El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:

« ¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, le has indicado su puesto a la aurora, para que tome a la tierra por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados? Ella adquiere forma como la arcilla bajo el sello y se tiñe lo mismo que un vestido: entonces, a los malvados se los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba.

¿Has penetrado hasta las fuentes del mar y has caminado por el fondo del océano? ¿Se te han abierto las Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra? ¿Abarcas con tu inteligencia la extensión de la tierra?

Indícalo, si es que sabes todo esto. ¿Por dónde se va a donde habita la luz y dónde está la morada de las tinieblas, para que puedas guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa? ¡Seguro que lo sabes, porque ya habías nacido y es muy grande el número de tus días!

Y Job respondió al Señor: ¡Soy tan poca cosa! ¿Qué puedo responderte? Me taparé la boca con la mano. Hablé una vez, y no lo voy a repetir; hay una segunda vez, y ya no insistiré.»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Sal 138, 1-3. 7-8. 9-10. 13-14b (R.: 24b)

 

R.        Señor, llévame por el camino eterno.

 

Señor, tú me sondeas y me conoces,

tú sabes si me siento o me levanto;

de lejos percibes lo que pienso,

te das cuenta si camino o si descanso,

y todos mis pasos te son familiares.  R.

 

¿A dónde iré para estar lejos de tu espíritu?

¿A dónde huiré de tu presencia?

Si subo al cielo, allí estás tú;

si me tiendo en el Abismo, estás presente.  R.

 

Si tomara las alas de la aurora

y fuera a habitar en los confines del mar,

también allí me llevaría tu mano

y me sostendría tu derecha.  R.

 

Tú creaste mis entrañas,

me plasmaste en el seno de mi madre:

te doy gracias porque fui formado

de manera tan admirable.

¡Qué maravillosas son tus obras!  R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   10, 13-16

 

¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.

Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno.

El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió.

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • Después del silencio de Dios, ahora escuchamos su respuesta a Job y a sus amigos que habla desde la tormenta, subrayando la grandeza de su poder.
  • Dios toma la palabra no para condenar a Job como le sugerían sus amigos, sino para aprobarlo.
  • No es una respuesta racional al interrogante, sino la constatación que Dios lo sabe todo, que son impenetrables sus designios y que el hombre es infinitamente «pequeño» ante el universo y ante Dios y que nos deberíamos fiar de Él, que conoce los secretos del cosmos, de la vida y de la muerte.
  • Dios es enigmático y desconcertante, no es un Dios matemático, claro y comparable a lo que conoce el hombre; su conducta no es reducible a fórmulas. Si los sabios tuviesen razón, Dios estaría en el mismo nivel que el hombre. Por eso ataca Job la sentencia de los sabios diciendo que Dios está por encima de ellos.
  • Por eso Job adopta una actitud de humilde aceptación. Se queda sin habla y decide callar. El silencio como respuesta sabia, sin pretender dar respuesta a lo que se sabe que no la tiene.
  • Job ha invitado a Dios a discutir con él, pero Dios no puede aceptar el desafío y reduce a la nada la exigencia de Job, tan pronto como comienza a hablar. Job comprende que se sobrepasó en su pretensión y no volverá a discutir con Dios.

***

  • Jesús y los suyos tenían ya experiencia de fracaso en su trabajo evangelizador. Acababan de dejar Galilea, de donde conservaban algunos recuerdos amargos. En su paso por Samaria no los habían querido hospedar y en Jerusalén les esperaban cosas aún peores.
  • El Evangelio de hoy narra las tres lamentaciones de Jesús contra tres ciudades galileas: Betsaida, Corazaín y Cafarnaún. La decepción es mayor por Cafarnaúm, ciudad que Jesús había hecho centro de su predicación. Ha constatado con dolor que en los lugares donde podía esperar una buena aceptación de su mensaje, es donde encuentra más obstinación y dureza de corazón. Por el contrario, en las ciudades de Tiro y de Sidón, donde no esperaba nada ha encontrado mejor disposición para aceptar el mensaje.
  • Jesús culmina su lamento poniendo de manifiesto la íntima relación entre él y su Padre que lo ha enviado y anuncia que, al final, habrá un juicio duro para los que no han sabido acoger al enviado de Dios.
  • También hoy encontraríamos esta lamentación ante muchas de nuestras actitudes. Frecuentemente por haber recibido y aceptado el anuncio nos colocamos en una posición de superioridad que nos hace creer que ya lo sabemos todo, que no hay nada nuevo que podamos cambiar. Nos armamos de una falsa seguridad que nos aísla del llamado incesante que hay en la vida al cambio y al crecimiento. Nos cerramos en una fe estática que anula nuestra capacidad de cambio, de ajuste de nuestro modo de ver, sentir, pensar.
  • Otras veces aceptamos parcialmente el mensaje tratando de acomodarlo a nuestras conveniencias y negando aquello que nos resulta arduo o enfrentado a nuestros intereses. No se trata muchas veces de un rechazo explícito y verbal pero sí es el rechazo práctico de mutilar o hacer caso omiso de los aspectos más comprometedores y de mayor exigencia del evangelio.
  • Lo mismo sucede en el plano institucional. Nos apegamos a costumbres, tradiciones, mandatos y dogmatismos cerrándonos a la acción siempre novedosa del espíritu, empobreciendo cada vez más las posibilidades de enriquecimiento del mensaje. Nos creemos poseedores de una verdad dada, fuera de la cual nadie tiene nada que decir, nada que aportar. Nos conformamos con repetir sin llegar a la raíz de la vida para dejarnos transformar y transformar desde ahí con la novedad que Jesús trae.
  • Las palabras finales de este Evangelio son una llamada a la conversión y traen esperanza. Escuchemos la voz de Jesús para que el amor supere progresivamente el egoísmo arraigado en nuestra vida y en nuestras estructuras. La conversión es un trabajo siempre inacabado y es el camino por el cual Dios nos recreará y recreará su Iglesia.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué frutos de conversión da en mí el anuncio del evangelio?
  • ¿Me acostumbré a la Palabra de Jesús?
  • ¿Vivo en espíritu de conversión constante?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Quiero escucharte, Señor

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral