sábado, 7 de marzo de 2020

Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este sábado de la 1ª semana de Cuaresma, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Mateo 5,43-48

Lectio

Sábado, 7 de marzo de 2020

Tiempo de Cuaresma

1) Oración inicial
Dios, Padre Eterno, vuelve hacia ti nuestros corazones, para que, consagrados a tu servicio, no busquemos sino a ti, lo único necesario, y nos entreguemos a la práctica de las obras de misericordia. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 5,43-48

Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

3) Reflexión

• En el evangelio de hoy vemos como Jesús interpreta el mandamiento “No matarás” para que su observancia lleve a la práctica del amor. Además de “No matarás” (Mt 5,21), Jesús cita otros cuatro mandamientos del antigua ley: no cometerás adulterio (Mt 5,27), no jurarás en falso (Mt 5,33), ojo por ojo, diente por diente (Mt 5,38) y, en el evangelio de hoy: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo” (Mt 5,43). Así, por cinco veces en conjunto, Jesús critica y completa la manera antigua de observar estos mandamientos y apunta hacia un camino nuevo para alcanzar el objetivo de la ley que es la práctica del amor (Mt 5,22-26; 5, 28-32; 5,34-37; 5,39-42; 5,44-48).

• Amar a los enemigos. En el Evangelio de hoy, Jesús cita la antigua ley que decía: “Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo”. Este texto no se encuentra tal cual en el Antiguo Testamento. Se trata más bien de una mentalidad reinante, segundo la cual la gente no veían ningún problema en que una persona odiara a su enemigo. Jesús no está de acuerdo y dice “Pero yo les digo Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan”. Y expone la motivación: “Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? Los cobradores de impuestos ¿no hacen eso mismo? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.” Jesús nos lo muestra. En la hora de ser crucificado observó aquello que enseñó.

• Padre, ¡perdona! ¡Ellos no saben lo que hacen! Un soldado tomó la mano de Jesús en el brazo de la cruz, clavó un clavo y empezó a dar golpes. Varias veces. Salí sangre. El cuerpo de Jesús se contorcía de dolor. El soldado, un mercenario, ignorante, ajeno a lo que estaba haciendo y a lo que estaba ocurriendo alrededor, continuaba dando golpes como si fuera un trozo de pared de la casa y estuviera colgando un cuadro. En ese momento Jesús pidió por el soldado que lo torturaba y dirigió esta plegaria a su Padre: “¡Padre, perdona! No saben lo que hacen”. Amó al soldado que lo mataba. Por más que quisiesen, la falta de humanidad no logró apagar en Jesús la humanidad y el amor. Lo tomaron, escupieron en su rostro, le rieron a la cara, hicieron de él un rey payaso con una corona de espinas sobre la cabeza, lo torturaran, lo obligaron a ir por las calles como un criminal, tuvo que oír los insultos de las autoridades religiosas, en el calvario lo dejaron totalmente desnudo a la vista de todos y de todas. Pero el veneno de la falta de humanidad no consiguió alcanzar la fuente de amor y de humanidad que brotaba desde dentro de Jesús. El agua del amor que brotaba desde dentro era más fuerte que el veneno del odio que venía de fuera. Mirando a aquel soldado Jesús tuvo dolor y rezó por él y por todos: “¡Padre perdona!” Y hasta añadió una disculpa: “No saben lo que hacen”. Jesús se hizo solidario con aquellos que lo torturaban y maltrataban. Era como el hermano que va con sus hermanos ante en juez y él, víctima de sus hermanos, dice al juez: “Son mis hermanos, sabe usted, son unos ignorantes. Perdónelos. ¡Se mejorarán!” Amó al enemigo.

• Sed perfecto como el Padre del cielo es perfecto. Jesús no quiere solamente un cambio superficial, porque nada cambiaría. El quiere cambiar el sistema de la convivencia humana. La Novedad que quiere construir viene de la nueva experiencia que tiene de Dios como Padre lleno de ternura ¡que acoge a todos! Las palabras de amenazas contra los ricos no pueden ser para los pobres una ocasión de venganza. Jesús manda tener la actitud contraria: “¡Amad a vuestros enemigos!" El verdadero amor no puede depender de lo que yo recibo del otro. El amor debe querer el bien del otro independientemente do lo que él hace por mí. Pues así es el amor de Dios por nosotros.

4) Para una reflexión personal

• Amar a los enemigos. ¿Será que soy capaz de amar a mis enemigos?

5) Oración final

Dichosos los que caminan rectamente,
los que proceden en la ley de
l Señor.
Dichosos los que guardan sus preceptos,
los que lo buscan de todo corazón. (Sal 119,1-2)

Orden de los Carmelitas

viernes, 6 de marzo de 2020

Ve primero a reconciliarte con tu hermano


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este viernes de la 1ª semana de Cuaresma, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Mateo 5,20-26

Lectio

Viernes, 6 de marzo de 2020

1) Oración inicial

Que tu pueblo, Señor, como preparación a las fiestas de Pascua se entregue a las penitencias cuaresmales, y que nuestra austeridad comunitaria sirva para la renovación espiritual de tus fieles. Por nuestro Señor.

2) Lectura

Del santo Evangelio según Mateo 5,20-26

Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos.
Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano 'imbécil', será reo ante el Sanedrín; y el que le llame 'renegado', será reo de la gehenna de fuego. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.

3) Reflexión

• El texto del evangelio de hoy forma parte de una unidad mayor de Mt 5,20 a Mt 5,48. En esta Mateo muestra como Jesús interpreta y explica la Ley de Dios. Por cinco veces repite la frase: " Habéis oído que se dijo a los antepasados" (Mt 5,21. 27.33.38.43). Un poco antes había dicho: “No piensen que he venido a acabar con la Ley y los Profetas. No he venido a acabar, sino a darles pleno cumplimiento” (Mt 5,17). La actitud de Jesús ante la ley es, al mismo tiempo, de ruptura y de continuidad. Rompe con las interpretaciones erradas, pero mantienen firme el objetivo que la ley quiere alcanzar: la práctica de justicia mayor es el Amor.
• Mateo 5,20: La justicia mayor que la justicia de los fariseos. Este primer versículo da la llave general de todo lo que sigue en el conjunto de Mt 5,20-48. La palabra Justicia no aparece ni una vez en Marcos, y siete veces en el Evangelio de Mateo (Mt 3,15; 5,6.10.20; 6,1.33; 21,32). Esto tiene que ver con la situación de las comunidades para las cuales Mateo escribe. El ideal religioso de los judíos de la época era "ser justo ante Dios". Los fariseos enseñaban: “¡La persona alcanza la justicia ante Dios cuando llega a observar todas las normas de la ley en todos sus detalles!" Esta enseñanza engendraba una opresión legalista y traía mucha angustia para las personas, pues era muy difícil que alguien observara todas las normas (cf. Rom 7,21-24). Por esto, Mateo recoge las palabras de Jesús sobre la justicia, mostrando que tiene que superar la justicia de los fariseos (Mt 5,20). Para Jesús, la justicia no viene de lo que yo hago por Dios observando la ley, sino más de lo que Dios hace por mí, acogiéndome como hijo o hija. El nuevo ideal que Jesús propone es éste: "Ser perfecto como el Padre del cielo es perfecto" (Mt 5,48). Esto quiere decir: yo seré justo ante Dios, cuando procuro acoger y perdonar a las personas como Dios
me acoge y me perdona, a pesar de mis defectos y pecados.

• Por medio de cinco ejemplos bien concretos, Jesús mostrará cómo hacer para alcanzar esta justicia mayor que supera la justicia de los escribas y de los fariseos. Como veremos, el evangelio de hoy trae el primer ejemplo relacionado con la nueva interpretación del quinto mandamiento: ¡No matarás! Jesús va a revelar lo que Dios quería cuando entregó este mandamiento a Moisés.

• Mateo 5,21-22: La ley dice "¡No matarás!" (Ex 20,13) Para observar plenamente este quinto mandamiento no basta evitar el asesinato. Es preciso arrancar de dentro de sí todo aquello que de una manera o de otra puede llevar al asesinato, como por ejemplo, rabia, odio, deseo de venganza, explotación, insulto, etc.

• Mateo 5,23-24: El culto perfecto que Dios quiere. Para poder ser aceptado por Dios y estar unidos a él, es preciso estar reconciliado con el hermano, con la hermana. Antes de la destrucción del Templo, en el año 70, cuando los judíos cristianos participaban en las romerías a Jerusalén para hacer sus ofrendas al altar y pagar sus promesas, ellos se acordaban siempre de esta frase de Jesús. En los años 80, en el momento en que Mateo escribe, el Templo o el Altar no existían ya. Habían sido destruidos por los romanos. La comunidad y la celebración comunitaria, pasan a ser el Templo y el Altar de Dios.

• Mateo 5,25-26: Reconciliar. Uno de los puntos en que el Evangelio de Mateo más insiste es la reconciliación. Esto muestra que, en las comunidades de aquella época, había muchas tensiones entre grupos radicales con tendencias diferentes y hasta opuestas. Nadie quería ceder ante el otro. No había diálogo. Mateo ilumina esta situación con palabras de Jesús sobre la reconciliación que piden acogida y comprensión. Pues el único pecado que Dios no consigue perdonar es nuestra falta de perdón hacia los otros (Mt 6,14). Por esto, procure la reconciliación, antes que sea demasiado tarde.

4) Para la reflexión personal
• ¡Hoy son muchas las personas que gritan "Justicia!" ¿Qué sentido tiene para mí la justicia evangélica?

• ¿Cómo me comporto delante de los que no me aceptan como soy? ¿Cómo se ha comportado Jesús delante los que no lo han aceptado?

5) Oración final

Desde lo hondo a ti grito, Señor:
¡Señor, escucha mi clamor!
¡Estén atentos tus oídos
a la voz de mis súplicas! (Sal 130,1-2)

Orden de los Carmelitas