sábado, 10 de diciembre de 2011

Ya viene Jesús: que no pase desapercibido


¡Amor y paz!

En estos días estamos tan ocupados en tantas cosas. Haciendo compras, preparando las vacaciones, adornando el arbolito, vistiendo el pesebre, celebrando los grados, etc., etc. Ojalá que no olvidemos al personaje central que motiva las fiestas: Jesús.

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la 2ª., semana de Adviento.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Mateo 17,10-13.
Entonces los discípulos le preguntaron: "¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?".  El respondió: "Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas; pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre". Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.
Comentario       

En tiempo de Jesús se esperaba el retorno de Elías. Los escribas se apoyaban en un texto de Malaquías (3, 23) tomado en un sentido material: "He aquí que envío mi profeta, Elías, antes de que venga el gran y terrible día del Señor". Estaban convencidos de que Dios enviaría a Elías antes que su Mesías. Y utilizaban este argumento para rechazar a Jesús "no puedes ser el Mesías porque Elías no ha venido".

Jesús les responde: "en efecto Elías viene a preparar los caminos al Mesías. Pero os lo digo: "Elías ha venido ya". Es Juan Bautista: no se llamaba Elías, pero ha cumplido su papel.

"Ha venido revestido del espíritu y de la virtud de Elías (Lc 1, 17). Ha allanado los senderos y enderezado los caminos" (Jn 1, 23). Es el que ha señalado con el dedo al "Cordero de Dios".

"Y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo". En lugar de reconocerle, han hecho con él todo lo que han querido.

Este es el drama de todos los tiempos. Juzgamos siempre muy superficialmente. No acertamos a reconocer los signos que Dios nos da como precursores de su presencia. Hoy, como siempre, Dios está junto a nosotros, en nuestrasa vidas y en las vidas de los que nos rodean. Y pasa desapercibido.
"Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos". La suerte de Jesús, el Mesías, está ligada a la suerte del Bautista, el precursor.

La ignorancia del precursor es ignorancia de Cristo. La muerte del Bautista anuncia y predice la muerte de Cristo.

Estamos en Adviento y debemos desear con fuerza la venida de Dios a nosotros y a nuestro mundo, pero ojo: hay que estar alertas para descubrir los signos que Dios nos envía como precursores de su venida.

Si desconocemos esos signos...

Si pisoteamos esos signos...

Si matamos esos signos...
 
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viernes, 9 de diciembre de 2011

Si no es Jesús, ¿quién?

¡Amor y paz!

¿Quién ocupa el lugar de Jesús en mi corazón? ¿A quién o a qué dedico mi tiempo y mis energías? ¿Cuál es el líder al que sigo? ¿El ídolo que me desvela y que más me interesa? ¿Cuál es aquel autor u obra que me seduce? ¿Quién con sus palabras y sus realizaciones me ha sabido convencer?

El Señor ha hecho hasta lo imposible: me ha mostrado la alegría que se experimenta servirle; me ha hecho ver la desilusión que se siente cuando se sigue a otros líderes y, al final, nada; me ha dado el ejemplo de tantas personas, de carne y hueso, que tuvieron la osadía y generosidad de seguirlo.. 

Me ha demostrado su coherencia de vida; ha padecido, muerto y resucitado por mí y se ha quedado en su Palabra y en su Eucaristía… ¿¡Qué más tiene que hacer Él para convencerme?!

Porque ha llegado otro Adviento, y pronto otra Navidad, y mi corazón aún sigue reseco, como sin vida… Todavía sigo sin aceptar y seguir a Jesús…  

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este viernes de la 2ª. Semana de Adviento.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Mateo 11,16-19.
¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:  '¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'. Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.  Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras".
Comentario

El pasaje de Mateo que acabamos de leer, también es una especie de reproche a nuestra falta de coherencia, un reproche parecido al que hace Dios a Israel en el pasado y a nosotros hoy. Nos parecemos a la canción infantil que oyó Jesús cantar en alguna de las calles polvorientas de Nazaret o de Cafarnaum: "¡tocamos la flauta y ustedes no bailan, cantamos canciones tristes y ustedes no lloran!".

No aceptamos la predicación penitencial de Juan Bautista, su llamado a la conversión, porque nos parece demasiado severo. Pero tampoco acogemos la gozosa noticia de la salvación que trae Cristo, porque nos compromete a servir y amar en alegría y desprendimiento. Y para eso somos demasiado egoístas, pensamos mucho en nosotros mismos, en nuestra privacidad y nuestro orgullo. Eso de seguir a Jesús resulta demasiado igualitario y gratuito.

Pero ahí está la sabiduría divina manifestándose en los hechos. Donde ponemos un poco de amor y desprendimiento, algo de solidaridad y de respeto, florece la vida, renacen las sonrisas, encontramos hermanos. Donde hay egoísmo e indiferencia proliferan los males, el dolor y la muerte.

En este Adviento de preparación para celebrar el nacimiento de Jesús, dejémonos tocar un poco por la predicación penitencial de Juan, revisémonos un poco a ver si no hay algunos males que extirpar de nuestras vidas. Y dejémonos arrastrar por la corriente de amor y calurosa simpatía que siente Jesús por toda clase de personas, sobre todo por los pobres, humildes y pequeños. Terminaremos cantando alegremente al descubrir el amor y el servicio.

Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica)