sábado, 10 de octubre de 2009

ELOGIO DE MARÍA, MODELO DE MUJER CREYENTE

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la 27ª. semana del tiempo ordinario.

Dios los bendiga..

Evangelio según San Lucas 11,27-28.

Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: "¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!". Jesús le respondió: "Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".

COMENTARIO

Desde el punto de vista histórico se puede suponer que la raíz original de nuestro texto se encuentra en la oposición que Marcos establece entre la familia de Jesús y aquellos que cumplen sus mandatos (cf. Mc 3. 20-21/31-35). Lucas, que ha matizado y moderado esa oposición en 8. 19-21, quiere formular ahora el verdadero contenido de la bienaventuranza de María.

Nuestro texto replantea el tema desde un punto de vista verdaderamente "mariano". No importa la familia sino la madre de Jesús. Sobre ella puede hablarse de estas dos maneras:

a) La mujer del pueblo alaba sobre un plano de simple biología (11.27): María viene a convertirse en un vientre fecundo y unos pechos generosos. Esa palabra se mantiene sobre el campo del antiguo testamento, donde la mujer es ante todo la que engendra hijos al marido.

b) La respuesta de Jesús supone que la verdadera bienaventuranza del hombre y la mujer se realiza en una altura personal, allí donde se escucha la Palabra de Dios y se vive en su misterio de gracia y de exigencia (11.28). Si Jesús no lo hubiera aclarado, se habría puesto en contradicción con el espíritu de su mensaje del sermón de la llanura (cf. 6. 20-22). Pues bien, en este plano se realiza la bienaventuranza de María.

MUJER/DIGNIDAD: Antes de fijarnos en la figura concreta de la madre de Jesús queremos indicar que estas palabras sitúan la dignidad de la mujer por encima de todas las limitaciones y esclavitudes de las antiguas o modernas culturas de la tierra. La mujer no se reduce a biología. Su signo es más que un vientre y unos pechos (oriente antiguo), más que un sexo (occidente moderno). La mujer es, ante todo, una persona y, por lo tanto, su bienaventuranza es semejante a la del hombre: vivir el don de gracia de Dios y traducirlo en una forma de conducta.

A través del evangelio Lucas ha mostrado que María, la madre de Jesús, es un modelo de fe para los hombres. Ella, como mujer y como símbolo de todos los humanos, ha recibido el gran regalo de la presencia transformante de Dios sobre la tierra (1.28). Esa presencia se concreta como "Espíritu creador" y se traduce en el nacimiento del Mesías (1. 31-33/35). A través de la palabra de María que se ofrece y colabora (1.38), se realiza el misterio primordial de nuestra historia: Dios hecho humano.

Externamente todo ha seguido igual. Pero en ese campo inmensamente delicado, inmensamente abierto de la fe de una muchacha que acepta la palabra de Dios, ha comenzado a realizarse la nueva vida de los hombres. La plenitud de Dios se ha expresado en una escena de confianza en que se muestra el don de Dios y la respuesta creyente de María. Ella ha comenzado a ser el signo de una nueva forma de existencia. Como decían los antiguos: ha concebido con la fe antes de hacerlo con el vientre. Su bienaventuranza no se limita al seno y a los pechos, sino que abarca toda su persona.

María ha creído (1. 38) y por eso recibe la auténtica alabanza. Es bienaventurada por su fe (1.39-45) y su vida se convierte en fundamento de júbilo y bendición para todos aquéllos que han creído como ella. Jesús la desconcierta (2. 33-35). Pero Lucas sabe que María se ha mantenido en la fidelidad hasta el final: en lo más hondo de su vida ha confiado en la palabra de Jesús y ha venido a ser principio y fundamento de la iglesia. En todos estos rasgos, la madre de Jesús es modelo de mujer abierta ante el misterio de la vida y modelo de creyente que responde de manera confiada y generosa a la palabra que Dios le ha dirigido.

COMENTARIOS A LA BIBLIA LITURGICA NT
EDIC MAROVA/MADRID 1976.Pág. 1329 ss.
www.mercaba.org

viernes, 9 de octubre de 2009

EL QUE NO ESTÁ CONMIGO, ESTÁ CONTRA MÍ, DICE EL SEÑOR

¡Amor y paz!

Los invito a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este viernes de la 27ª. semana del tiempo ordinario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 11,15-26.

Pero algunos de ellos decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios". Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo. Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul. Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces. Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes. Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: 'Volveré a mi casa, de donde salí'. Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada. Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio".

COMENTARIO

De Jesús dice el evangelio que "pasó haciendo el bien". Esto se ha dicho en la historia humana de muy pocos seres humanos. Sin embargo Jesús enfrentó en su momento férreas oposiciones. Muchos se consideraban propietarios de las buenas obras, del poder divino, y demonizaban a aquellas personas que no actuaban según sus parámetros. Jesús tuvo que enfrentar a todos aquellos que se creían propietarios del bien y la verdad. Ellos acaparaban para sí todo el buen nombre, el prestigio y la admiración. Ése era su objetivo al dar limosnas o al ofrecer consejos. Cuando se presenta Jesús que da generosamente y no espera nada a cambio, ellos lo tildan de "demonio", de hombre descreído. Actuaban así, porque era una manera fácil de desprestigiar y eliminar al oponente. Sin embargo Jesús los enfrenta con la verdad: sólo se puede hacer el bien en nombre del Dios de la Vida.

En la actualidad sigue siendo corriente la práctica de demonizar al oponente, de desprestigiarlo para aumentar el brillo propio. Pues, actuar a favor de los demás sin buscar el buen nombre y el prestigio es una cosa que no llama la atención de nadie. El evangelio nos invita hoy a hacernos del lado de Jesús, del lado del bien y la verdad. No para adquirir ganancias personales, sino para ser las manos de Dios que actúan eficazmente en el mundo. Por esto, el mundo de hoy exige que luchemos contra el mal con las armas de la verdad y la justicia. No podemos combatir el mal con sus propias armas: la violencia sólo genera violencia y la manipulación ideológica sólo genera opresión y desequilibrio mental.

Necesitamos combatir el mal pero como lo hizo Jesús: con la bondad y generosidad de un Dios que defiende incondicionalmente la vida de las personas.

SERVICIO BIBLICO LATINOAMERICANO