jueves, 12 de octubre de 2023

Pidan y se les dará

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este jueves 27º del Tiempo Ordnario, ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de la profecía de Malaquías         3, 13-20a

 

Ustedes hablan duramente contra mí, dice el Señor, y todavía preguntan: « ¿Qué hemos dicho contra ti?» Ustedes dicen: «Es inútil servir a Dios, ¿y qué ganamos con observar sus mandamientos o con andar enlutados delante del Señor de los ejércitos? Por eso llamamos felices a los arrogantes: ¡prosperan los que hacen el mal; desafían a Dios, y no les pasa nada!»

Entonces se hablaron unos a otros los que temen al Señor. El Señor prestó atención y escuchó: ante él se escribió un memorial, en favor de los que temen al Señor y respetan su Nombre. Ellos serán mi propiedad exclusiva, dice el Señor de los ejércitos, en el Día que yo preparo. Yo tendré compasión de ellos, como un hombre tiene compasión de su hijo que lo sirve. Ustedes volverán a ver la diferencia entre el justo y el impío, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve.

Porque llega el Día, abrasador como un horno. Todos los arrogantes y los que hacen el mal serán como paja; el Día que llega los consumirá, dice el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles raíz ni rama. Pero para ustedes, los que temen mi Nombre, brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R.: 399, 5a)

 

R.        ¡Feliz el que pone en el Señor toda su confianza!

 

¡Feliz el hombre

que no sigue el consejo de los malvados,

ni se detiene en el camino de los pecadores,

ni se sienta en la reunión de los impíos,

sino que se complace en la ley del Señor

y la medita de día y de noche!  R.

 

Él es como un árbol

plantado al borde de las aguas,

que produce fruto a su debido tiempo,

y cuyas hojas nunca se marchitan:

todo lo que haga le saldrá bien.  R.

 

No sucede así con los malvados:

ellos son como paja que se lleva el viento.

Porque el Señor cuida el camino de los justos,

pero el camino de los malvados termina mal.  R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   11, 5-13

 

Jesús dijo a sus discípulos:

«Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: «Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle», y desde adentro él le responde: «No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos.»

Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.

También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.

¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!»

 

Palabra del Señor


PARA REFLEXIONAR

  • Hoy leemos una página de otro profeta menor, Malaquías. Su anuncio hace referencia a la gran pregunta del bien y del mal.
  • Al regresar a Palestina, los exiliados soñaban con que todo les resultaría fácil. Después de la alegría exultante del retorno, se instaura la monotonía y vienen las dificultades.
  • El Templo ya está reconstruido y en medio de las pruebas cotidianas, la fidelidad a Dios resulta difícil. Aparece la tentación de vivir «sin Dios». Servir a Dios es cosa inútil ¿Por qué no vivir como los paganos que los rodean y que parecen muy felices, mientras que los judíos viven «sin alegría»?
  • Los justos no parecen recibir ningún premio, mientras que los malos prosperan. Parece que Dios premia mejor a los que se comportan mal que a los que caminan en su presencia.
  • El Señor se muestra abrumado por esos reclamos e indica a su Pueblo que jamás deben desconfiar de Él. Ante Él no cuentan las riquezas, sino la fidelidad.
  • Malaquías asegura que Dios lleva cuenta de nuestras buenas obras, a pesar de que parece estar callado, se da cuenta de todo y no se dejará ganar en generosidad.

***

  • Siguiendo con su enseñanza sobre la oración, Jesús nos presenta una parábola en la que Dios es comparado a un amigo, a quien otro amigo acude de noche, a una hora inesperada, para pedirle unos panes. El amigo no ha cedido por amistad, sino para que lo deje en paz, como el juez del que hablará Jesús más tarde. Eso no significa que Dios sea así, que ceda por cansancio: pero esta conducta pone de relieve «con mayor razón» la actitud del Padre que es bueno.
  • La eficacia consiste en que Dios siempre escucha. Que no se hace el sordo ante nuestra oración. Porque todo lo bueno que podamos pedir ya lo está pensando antes El, que quiere nuestro bien más que nosotros mismos.
  • Jesús confirma que Dios atiende la oración. Hay que pedir, buscar, llamar, con la seguridad de que se recibe lo que se pide, que se encuentra lo que se busca, que se abren las puertas cuando se llama.  El evangelio nos invita a la insistencia total.
  • La oración atestigua nuestra identidad profunda de hijos necesitados del Padre, y por esa misma razón es por lo que es escuchada. Nuestra oración que es ciertamente petición, no consiste en un regateo mercantil, o en el esfuerzo de salir victoriosos y doblegar a Dios. En ella pedimos, invocamos: es decir, apelamos a una realidad reconocida y a un derecho.
  • Recordamos a Dios Padre lo que ha realizado por su Hijo amado. Esta es la razón profunda de nuestra certeza y de nuestra audacia: nos atrevemos a provocar a Dios y confrontarlo con su responsabilidad paterna. Nos atrevemos a correr el riesgo de pedirle algo, precisamente porque El mismo ha establecido con nosotros vínculos de familiaridad y se ha puesto a nuestro alcance.
  • Pero hay que saber pedir. Hay que pedir que nos disponga para el Reino, que nos capacite para construir con valentía y con alegría su proyecto en la historia que siempre es más grande que nuestro proyecto personal. La oración no puede ser ni caprichosa ni antojadiza. Al Padre tenemos que acercarnos con seriedad y con certeza, en una oración que es confrontación con el Reino.
  • A quien se lo pida, Dios concederá su Espíritu Santo. Concederá el bien pleno que Él nos prepara, no necesariamente el que nosotros pedimos, que suele ser muy parcial. Nos concederá la fuerza que nos impulsa a vivir el Reino que siempre es más de lo que podemos esperar. Ésa es la promesa de Jesús.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Cómo es nuestra oración?
  • ¿Nos apoyamos en la certeza de un Padre que nunca nos defrauda?
  • ¿Nuestra oración supera los límites de nuestras necesidades personales?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Envíanos Señor tu Espíritu Santo

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

miércoles, 11 de octubre de 2023

Señor, enséñanos a orar

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este miércoles XXVII del Tiempo Ordinario, ciclo A.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de la profecía de Jonás    3,10; 4, 1-11

 

Jonás se disgustó mucho y quedó muy enojado. Entonces oró al Señor, diciendo: « ¡Ah, Señor! ¿No ocurrió acaso lo que yo decía cuando aún estaba en mi país? Por eso traté de huir a Tarsis lo antes posible. Yo sabía que tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para enojarte y de gran misericordia, y que te arrepientes del mal con que amenazas. Ahora, Señor, quítame la vida, porque prefiero morir antes que seguir viviendo.»

El Señor le respondió: « ¿Te parece que tienes razón para enojarte?»

Jonás salió de Nínive y se sentó al este de la ciudad: allí levantó una choza y se sentó a la sombra de ella, para ver qué iba a suceder en la ciudad. Entonces el Señor hizo crecer allí una planta de ricino, que se levantó por encima de Jonás para darle sombra y librarlo de su disgusto. Jonás se puso muy contento al ver esa planta. Pero al amanecer del día siguiente, Dios hizo que un gusano picara el ricino y este se secó. Cuando salió el sol, Dios hizo soplar un sofocante viento del este. El sol golpeó la cabeza de Jonás, y este se sintió desvanecer. Entonces se deseó la muerte, diciendo: «Prefiero morir antes que seguir viviendo.»

Dios le dijo a Jonás: « ¿Te parece que tienes razón de enojarte por ese ricino?» Y él respondió: «Sí, tengo razón para estar enojado hasta la muerte.»

El Señor le replicó: «Tú te conmueves por ese ricino que no te ha costado ningún trabajo y que tú no has hecho crecer, que ha brotado en una noche y en una noche se secó, y yo, ¿no me voy a conmover por Nínive, la gran ciudad, donde habitan más de ciento veinte mil seres humanos que no saben distinguir el bien del mal, y donde hay además una gran cantidad de animales?»

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Sal 85, 3-4. 5-6. 9-10 (R.: 15b)

 

R.        Tú, Señor, eres lento para enojarte, rico en amor.

 

Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,

porque te invoco todo el día;

reconforta el ánimo de tu servidor,

porque a ti, Señor, elevo mi alma.  R.

 

Tú, Señor, eres bueno e indulgente,

rico en misericordia con aquellos que te invocan:

¡atiende, Señor, a mi plegaria,

escucha la voz de mi súplica!  R.

 

Todas las naciones que has creado

vendrán a postrarse delante de ti,

y glorificarán tu Nombre, Señor,

porque tú eres grande, Dios mío,

y eres el único que hace maravillas.  R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas   11, 1-4

 

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.»

El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • Jonás muestra un corazón mezquino. Su reacción ante el perdón de Dios es incomprensible, se escandaliza cuando descubre que su Dios es “un Dios clemente y misericordioso, tardo a la cólera y rico en amor”.
  • Jonás, que se creía solamente encargado de anunciar un castigo contra Nínive, cuando vio que Dios perdonaba a los habitantes de Nínive, se disgustó y se irritó mucho; al punto de reclamarle a Dios, entrando en una crisis de depresión, hasta desearse la muerte.
  • Jonás salió de Nínive y se sentó. El Señor hizo que una planta de ricino creciese por encima de Jonás, para dar sombra a su cabeza y librarle así de su malestar. Jonás se puso muy contento por aquel ricino. Pero al día siguiente, al amanecer, el Señor mandó a un gusano que picó al ricino que se secó. Y al salir el sol, por el sofocante viento del este, Jonás sufrió insolación y sintiéndose desfallecer, se deseó la muerte.
  • Dios dijo a Jonás: “¿Te parece bien irritarte por este ricino? Tú sientes lástima de un ricino, por el que nada te fatigaste, que no hiciste crecer, que en una noche creció y en una noche desapareció”.
  • Jonás parecía preferir ese ricino providencial, que tan sólo le había dado sombra, a la ciudad entera de Nínive. Dios le muestra que la humanidad que vive en Nínive le ha costado mucha pena y trabajo.
  • A veces nos entristecemos más porque desaparece aquello que nos daba seguridad, que porque muchos, lejos del Señor, viven al borde de perderse para siempre.

***

  • Jesús aparece orando «en cierto lugar».  Jesús ora porque necesita ir a la raíz de su experiencia filial, porque necesita respirar el cariño de su Abbá. Y, desde esa raíz se encuentra con todo y con todos. Su acción despierta un deseo en los discípulos: «Señor, enséñanos a orar».  Querían una fórmula. Jesús en cambio les ofrece la oportunidad de un diálogo, un lugar, una identidad, un estilo de vida. Querían aprender unas formas como las que Juan enseñó a sus discípulos. Jesús les presenta e inaugura una forma de orar inaudita.
  • La oración judía oficial se realizaba en el templo; Jesús convierte el sitio donde se encuentra en “lugar, nuevo templo” posible, para la oración y el encuentro con Dios. Y por primera vez, ante la sorpresa de sus discípulos, hay quien se dirige a Dios con confianza filial: “Abba”. La oración de Jesús, manda al piso cualquier barrera que se pueda interponer ante la presencia de Dios. No hay lejanía entre Dios y las personas, cada uno se puede dirigir a Él directamente sin necesidad de intermediarios.
  • Padre nuestro: con estas dos palabras nos lleva a penetrar en la intimidad divina y en un modo de ser frente a Dios. Al decir “Padre” llamo a Dios para que me engendre a su propia vida y al decir “nuestro” llamo, reúno y creo fraternidad entre todos los hombres.
  • Al decir “Padre nuestro”, unido a  la humanidad entera, me arrojo en los brazos de  un Dios que quiere ser totalmente Padre y le pido nos abra a su acción re-creadora. Me gozo porque vuelve a tomar incansablemente la obra ya comenzada de su creación, porque su paternidad es siempre actual, deliberada, querida y nos recrea, nos remodela, nos hace recobrar el verdadero lugar de nuestra existencia.
  • Al llamarlo Padre le pedimos para nosotros y para todos, que vivamos como hijos suyos, animados del amor de su Hijo. Para Lucas, rezar es un compromiso de vida, una manera de ser. Por eso la oración de Jesús es una acogida incondicional de la voluntad del Padre expresada en Lucas a través de cuatro peticiones esenciales: el reino, el pan, el perdón, la preservación en la tentación.
  • Clamamos para que el Reino de justicia e igualdad, se haga efectivo aquí y ahora. La realización del Reino de Dios, tiene como consecuencia la posibilidad de una vida digna, en que sea factible el acceso al alimento de todos los días; y dónde se pueda experimentar a Dios en el perdón de las deudas, propio del año de gracia. Permanecer en ese ámbito de la gracia es el don que imploramos de un Dios que no nos abandona a una prueba superior a nuestras fuerzas en nuestro trabajo por hacer presente el reino.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Cuáles son mis sentimientos cuándo oro con el Padre Nuestro?
  • ¿Confío plenamente en  mi Padre Dios como lo hacía Jesús?
  • ¿Llevo mi oración a  la vida y la vida a la oración?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

Venga tu Reino, Señor

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral