lunes, 21 de noviembre de 2022

“El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es Santo”

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este lunes de la 34 semana del Tiempo Ordinario, ciclo C.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura de la profecía de Zacarías            2, 14-17

 

Grita de júbilo y alégrate, hija de Sión: porque yo vengo a habitar en medio de ti -oráculo del Señor- .Aquel día, muchas naciones se unirán al Señor: ellas serán un pueblo para él y habitarán en medio de ti. ¡Así sabrás que me ha enviado a ti el Señor de los ejércitos!

El Señor tendrá a Judá como herencia, como su parte en la Tierra santa, y elegirá de nuevo a Jerusalén. ¡Que callen todos los hombres delante del Señor, porque él surge de su santa Morada!

 

Palabra de Dios.

 

SALMO         

 

Lc 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55 (R.: 49)

 

R.   El Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. Su nombre es santo.

O bien:

Eres feliz, Virgen María, tú que llevaste en tu seno al Hijo del Padre eterno.

 

Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador.  R.

 

Porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,

porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo!  R.

 

 

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen.

Desplegó la fuerza de su brazo,

dispersó a los soberbios de corazón.  R.

 

Derribó a los poderosos de su trono

y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías.  R.

 

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham

y de su descendencia para siempre.  R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   12, 46-50

 

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte.»

Jesús le respondió: « ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • El 20 de noviembre del 543, tuvo lugar en Jerusalén la dedicación de la basílica de Santa María la Nueva, erigida sobre la colina de Sión, ante la explanada del templo. Las Iglesias de Oriente han ligado a esta dedicación el recuerdo de la «Entrada en el Templo de la Santísima Madre de Dios», que recogen las narraciones antiguas.
  • Desde siempre, y al estilo de cada época, a los niños o a los adolescentes se los ha presentado en comunidad para dejar constancia de la pertenencia de ellos al grupo. Inclusive religiosamente, el bautismo cristiano es una primera presentación: el abrirle la puerta de la fe al nuevo miembro.
  • Cuenta la tradición que por aquellos tiempos también se daban las presentaciones en el templo, y que Ana y Joaquín acudieron al lugar para ofrecer a su muchachita al Todopoderoso. Es lo que hoy celebra, como fiesta, la Iglesia.
  • La presentación de María en el templo no está narrada en ningún texto de la Sagrada Escritura; de él, sin embargo, hablan abundantemente y con muchos detalles algunos escritos apócrifos.
  • La Presentación de María, como se dice en Occidente, es el símbolo de la consagración que la Virgen Inmaculada hizo de sí misma al Señor en los albores de su vida consciente. Hoy contemplamos la dedicación total de María a la voluntad de Dios. Por eso es que hoy leemos en el evangelio la definición que Jesús da de su propia familia: “Todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt 12,50).
  • María es plenamente la Madre de Jesús, no solamente porque lo llevó nueve meses en su vientre, porque lo dio a luz, porque lo alimentó y lo educó, sino porque ella escuchó y obedeció con una dedicación total su Palabra, porque esta Palabra fue el fuego que ardió en su corazón y le indicó la ruta de su proyecto de vida.
  • Durante toda su vida, desde la presentación en el Templo como ofrenda viviente al Señor y desde aquél día en que con su “sí” aceptó ser la Madre de Jesús, hasta la dramática experiencia del Calvario, María fue signo de la adhesión, de la fidelidad, de la consagración total a la voluntad de Dios.
  • De esta forma el misterio de María no se agota en ella misma sino que ilumina profundamente la vida de “todo” aquel que como ella viva un serio camino de discipulado. Porque María, por su consagración total a la voluntad de Dios, es el primer y más claro ejemplo del cumplimiento de las palabras de Jesús que escuchamos hoy, ella es también verdaderamente la “Madre” de la nueva familia de Jesús. María fue la primera y mejor cumplidora de la voluntad divina, cuando respondió: “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38) y al proponer sin vacilar, pese a un aparente rechazo en Caná: “Hagan todo lo que ÉL les diga” (Jn 2, 5).
  • Este trozo de Mateo, entonces, lejos de significar un rechazo de María, en labios de su propio Hijo, revela a plena luz  el gran papel de esta Madre en los planes de Dios: fue elegida para ser madre de muchos hermanos, que por la fe y la obediencia, darían constantemente nueva carne al Hijo que ella presentó al mundo.
  • He ahí la gran enseñanza de María para la Iglesia en este tiempo: haber sido reconocida por su Hijo como cumplidora de la Palabra, pero también, su gran invitación: tratar de ser reconocidos nosotros por lo mismo. Cumplir la Palabra es el gran mensaje de hoy, en esta fiesta de la Presentación de María. Será necesario mirar a fondo nuestro caminar, para encontrar nuevas opciones para cumplirla.
  • …”María se consagra para siempre al servicio de Dios, y si sale del Templo es solamente porque Ella es el templo vivo en que debe habitar Jesús. ¿No es verdad acaso que te has presentado alguna vez a Dios para servirlo? Pero, cobarde de tí, pronto te has cansado de servir a un Señor tan bueno: te has retractado, con tus acciones, de la promesa que le habías hecho! Virgen Santa, preséntame a tu Hijo muy amado; quiero ser todo de Él hasta el fin de mi vida. En un cristiano, no es el comienzo, sino el fin lo que merece elogios. (San Jerónimo).

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Experimento mi vida de fe como una consagración a Dios y al reino?
  • ¿Mi consagración la vivo como la encarnación de la Palabra en mi vida?
  • ¿Busco la ejemplaridad de María para mi vida de fe?

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

 

 

 


domingo, 20 de noviembre de 2022

«Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino»

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este Domingo XXXIV del Tiempo Ordinario, ciclo C., cuando celebramos la solemnidad de Cristo Rey.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del segundo libro de Samuel 5, 1-3

 

Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: « ¡Nosotros somos de tu misma sangre! Hace ya mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel. Y el Señor te ha dicho: «Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel.»»

Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO   

 

Sal 121, 1-2. 4-5 (R.: cf. 1)

 

R.  Vamos con alegría a la Casa del Señor.

 

¡Qué alegría cuando me dijeron:

«Vamos a la Casa del Señor»!

Nuestros pies ya están pisando

tus umbrales, Jerusalén. 

Allí suben las tribus, las tribus del Señor

-según es norma en Israel-

para celebrar el nombre del Señor.

Porque allí está el trono de la justicia,

el trono de la casa de David. 

 

SEGUNDA LECTURA

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo

a los cristianos de Colosas      1, 12-20

 

Hermanos:

Darán gracias con alegría al Padre, que nos ha hecho dignos de participar de la herencia luminosa de los santos. Porque él nos libró del poder de las tinieblas y nos hizo entrar en el Reino de su Hijo muy querido, en quien tenemos la redención y el perdón de los pecados.

El es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación, porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él.

El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él. El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia.

El es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud.

Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz.

 

Palabra de Dios.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 23, 35-43

 

El pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: «Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el Elegido!»

También los soldados se burlaban de él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: «Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!»

Sobre su cabeza había una inscripción: «Este es el rey de los judíos.»

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.»

Pero el otro lo increpaba, diciéndole: «¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que él? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero él no ha hecho nada malo.»

Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas a establecer tu Reino.»

Él le respondió: «Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.»

 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • La primera lectura es una escena guerrera, en un pueblo que reconoce la acción de Dios a través de las victorias de su rey 
  • contra los enemigos. De aquel rey, del linaje de David, Israel esperará un nuevo rey definitivamente vencedor. Un rey que sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, algunos sectores del propio Israel fueron entendiendo como un rey que no vencería por las armas, sino por una vida nueva renovadora.

***

  • San Pablo en su carta describe el desarrollo de la vida cristiana en relación con la historia de la salvación. En primer lugar en el plan de Dios aparece el Hijo, imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura. En Él tienen todas las cosas su total realización reconciliando todo por Él y para Él, haciendo la paz por la sangre de su cruz. El discípulo es introducido en este plan de reconstrucción y restauración de toda la creación.

***

  • Algo demasiado fuerte y demasiado escandaloso es un Rey cuyo trono es la cruz y cuyo cetro es un clavo que atraviesa su mano. Si hay algo aparentemente imposible de unir es que Jesús sea Dios y Rey en la Cruz.
  • Jesús centró toda su predicación y su actuación en el Reino de Dios. Esa nueva situación en la que los hombres pueden y saben vivir como hijos de Dios. El Reino es justicia, libertad, amor, vida. Jesús anuncia el Reino de Dios y lo va construyendo con su acción.
  • El Reino es sobre todo una Buena Noticia para los que no tienen habitualmente buenas noticias, los débiles, pobres, enfermos y pecadores. El proyecto de Dios que los hombres comparten por gracia.
  • Por eso paradójicamente, el día en que celebramos a Cristo como Rey, se nos ofrece a los creyentes la imagen de Jesús reinando desde una cruz. Un Rey que establece su reino de justicia y paz a base de su propia sangre.
  • Un Rey clavado en la cruz recuerda las palabras que Jesús había dicho a Pilato: «Mi reino no es de este mundo». Jesús fue corrigiendo la idea de realeza y de mesianismo que tenían sus discípulos. Él no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida por todos. Toda su vida fue una entrega generosa: «pasó haciendo el bien»: consolando, perdonando, curando, atendiendo, comunicando esperanza, dando testimonio de la verdad.
  • Esa es su realeza. Esas son sus riquezas. No es una acción deslumbrante, lo que Dios ha organizado para llevarnos hacia Él. Dios ha venido a vivir nuestra vida por medio de su Hijo, ha entrado en nuestro mundo de pecado y de mal, caminando a nuestro lado sin ningún prejuicio. Su amor y entrega lo han llevado a la cruz y su sangre derramada, ha inaugurado algo nuevo. Jesús ha vivido nuestra vida humana con un amor total, sin rastro de egoísmo, y así ha podido romper las cadenas del mal y de la muerte. Desde y por Jesús, todos nosotros, podemos unirnos a Él, y entrar con Él en su vida nueva.
  • Los cristianos vivimos esta tensión. Nuestra fe afirma que Jesús es el centro del universo, de la humanidad, de la historia, pero también que su reino no es de este mundo. Su Reino se construye con la entrega, la generosidad, la sencillez y las acciones aparentemente sin brillo. Se construye con muertes heroicas y con las muertes sencillas, con las muertes de cada día.
  • «El reino de Cristo está fundado sobre algo más profundo, sobre el amor, y llega hasta el alma y penetra en las voluntades. Por eso no es un Reino que oprime. Jesús atrae las almas hacia sí por medio del amor». (M. Kolbe)
  • Jesús habló de un reino, fue «el tema» central de su predicación y vivió enteramente «consagrado» a ese Reino. No buscó «consagraciones» públicas, ni la participación en ellas del poder político. Jesús «pasó por uno de tantos» y pasó su vida consagrado a ese reino “haciendo el bien”. Nunca pensó en pedir la colaboración de Pilato, ni buscó que una bandera suya  se levantara junto al águila romana.
  • Por eso, para nosotros, proclamar a Cristo como Rey es vivir diariamente los valores de su Reinado. El quiere ser proclamado con la humildad de nuestro servicio a la vida, con la efectividad de nuestro compromiso, con la confesión de nuestro testimonio personal y comunitario.
  • La actitud de sus seguidores  no deberá ser la del dominio, sino la del servicio. No la del prestigio político o económico, sino la del diálogo humilde y comunicador de esperanza. Se evangeliza más a este mundo con entrega generosa que con discursos. En nosotros también debe cumplirse lo de que «servir es reinar».
  • Llevar adelante el proyecto del Reino tiene una vinculación expresa con Jesús. Jesús está indisolublemente unido al Reino de Dios. No se nos entrega un proyecto y Jesús desaparece. Jesús es el único Señor que llama, vincula, acompaña y lleva a plenitud el proyecto del Padre. Si nuestro proyecto es el de Dios, el Reino, nuestro Rey es Jesucristo. En el seguimiento de Jesús se decide el Reino de Dios.
  • Hoy, fiesta de Cristo Rey, recordemos una vez más cómo es su Reino y cuál es nuestra responsabilidad en él. Y, como Iglesia, busquemos el Reino de Dios y  su justicia, con la convicción de que todo lo demás se nos dará por añadidura.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué imagen de Cristo Rey tengo formada en mi corazón?
  • ¿Reconozco el reinado de Cristo diverso al reinado humano?
  • ¿Acepto un reinado que se da desde la entrega y la cruz?

 

REPITAMOS A LO LARGO DE ESTE DÍA

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral