lunes, 13 de junio de 2022

Da al que te pide

¡Amor y paz!

 

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este lunes de la 11ª semana del Tiempo Ordinario, ciclo C.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del primer libro de los Reyes   21, 1-19

 

Nabot, el izreelita, tenía una viña en Izreel, al lado del palacio de Ajab, rey de Samaría. Ajab dijo a Nabot: «Dame tu viña para hacerme una huerta, ya que está justo al lado de mi casa. Yo te daré a cambio una viña mejor o, si prefieres, te pagaré su valor en dinero.»

Pero Nabot respondió a Ajab: «¡El Señor me libre de cederte la herencia de mis padres!»

Ajab se fue a su casa malhumorado y muy irritado por lo que le había dicho Nabot, el izreelita: «No te daré la herencia de mis padres.» Se tiró en su lecho, dio vuelta la cara y no quiso probar bocado.

Entonces fue a verlo su esposa Jezabel y le preguntó: «¿Por qué estás tan malhumorado y no comes nada?»

El le dijo: «Porque le hablé a Nabot, el izreelita, y le propuse: «Véndeme tu viña o, si quieres, te daré otra a cambio.» Pero él respondió: «No te daré mi viña.»»

Su esposa Jezabel le dijo: «¿Así ejerces tú la realeza sobre Israel? ¡Levántate, come y alégrate! ¡Yo te daré la viña de Nabot, el izreelita!»

En seguida escribió una carta en nombre de Ajab, la selló con el sello del rey y la envió a los ancianos y a los notables de la ciudad, conciudadanos de Nabot. En esa carta escribió: «Proclamen un ayuno y en la asamblea del pueblo hagan sentar a Nabot en primera fila. Hagan sentar enfrente a dos malvados, que atestigüen contra él, diciendo: «Tú has maldecido a Dios y al rey.» Luego sáquenlo afuera y mátenlo a pedradas.»

Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables, conciudadanos de Nabot, obraron de acuerdo con lo que les había mandado Jezabel, según lo que estaba escrito en la carta que les había enviado. Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot en primera fila. En seguida llegaron dos malvados que se le sentaron enfrente y atestiguaron contra él diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey.» Entonces lo sacaron fuera de la ciudad y lo mataron a pedradas. Y mandaron decir a Jezabel: «Nabot fue apedreado y murió.»

Cuando Jezabel se enteró de que Nabot había sido matado a pedradas, dijo a Ajab: «Ya puedes tomar posesión de la viña de Nabot, esa que él se negaba a venderte, porque Nabot ya no vive: está muerto.»

Apenas oyó Ajab que Nabot estaba muerto, bajó a la viña de Nabot, el izreelita, para tomar posesión de ella.

 

Palabra de Dios.

 

SALMO  

 

Sal 5, 2-3a. 5-6. 7 (R.: 2b)

 

R.        Señor, atiende a mis gemidos.

 

Señor, escucha mis palabras,

atiende a mis gemidos;

oye mi clamor, mi Rey y mi Dios.  R.

 

Tú no eres un Dios que ama la maldad;

ningún impío será tu huésped,

ni los orgullosos podrán resistir

delante de tu mirada.  R.

 

Tú detestas a los que hacen el mal

y destruyes a los mentirosos.

¡Al hombre sanguinario y traicionero

lo abomina el Señor!  R.

 

EVANGELIO

 

Lectura del santo Evangelio según san Mateo   5, 38-42

 

Jesús dijo a sus discípulos:

Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra. Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto; y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.

Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado.

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • Omri y Acab fueron los reyes de Israel en la época de Elías. Omri, padre de Acab, hizo de Samaria su nueva capital. Acab construyó allí su «casa de marfil», la que más tarde será condenada por el profeta Amós. Acab mandó reconstruir y fortificar las ciudades, e hizo alianza con el rey de Tiro. Esta alianza fue sellada por el matrimonio con Jezabel, la hija del rey de Tiro.
  • Este desarrollo económico se hacía a costa de muchas injusticias. Se robaban tierras a los campesinos y los mataban como si fueran los dueños de la vida y de la muerte de sus súbditos.
  • El rey ansiaba la viña de su vecino Nabot. Existía una ley entrada en desuso que prescribía que cada uno permanecería en la tierra de sus antepasados y condenaba toda compraventa de propiedad fuera del clan. Esta era una ley agraria que no respondía ya a las exigencias de la urbanización y de la evolución de la administración de la corte.
  • Nabot desea ser feliz en la tierra que había elegido, por eso, se opone en nombre de la antigua ley al pedido del rey. Su viña representa para él el lugar de su fidelidad a los antepasados y al mismo Yahvé. El rey Acab parece resignarse, pero Jezabel sin ningún tipo de escrúpulos  trama la muerte de Nabot para dejar el terreno libre al rey. Es necesario hacer condenar a Nabot apoyándose en falsos testimonios. La mentira, el homicidio y el hurto que se realiza contra el campesino israelita ponen de manifiesto la degradación moral de la monarquía.

***

  • Frente al mal recibido el primer impulso que aparece es la venganza, devolver con la misma moneda. En su momento la ley del talión fue un gran avance porque evitaba la justicia por manos privadas y la desmesura y desproporción en la aplicación del castigo. El  famoso «ojo por ojo, diente por diente»  limitaba el derecho de venganza a una justa proporción: sólo se puede hacer al prójimo como retribución a un daño recibido lo mismo que él ha hecho, de lo contrario se comete una injusticia; a “tal” daño, “tal” respuesta.
  • En el contexto de las bienaventuranzas desde la cuales el discípulo está llamado a ser sal de la tierra y luz del mundo Jesús enseña que el odio se supera en el perdón y la venganza con el amor; así lo expresó Él mismo cuando, en la cruz, intercedió por sus verdugos: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen». Esta novedad evangélica que no es resignación piadosa ni sumisión fatalista que no están en el proyecto del Reino.
  • Frecuentemente se confunde la expresión “poner la otra mejilla” con la idea de la renuncia a nuestros derechos legítimos. Sin embargo poner la otra mejilla quiere decir denunciar e interpelar a quien nos ha agredido con un gesto pacíficopero decidido. El perdón debe acompañarse con la verdad. No perdonamos tan sólo porque nos vemos imposibilitados o disminuidos.
  • El discípulo no debe buscar revancha, pero sí mantenerse firme; estar abierto al perdón y decir las cosas claramente. Ciertamente no es un arte fácil, pero es el único modo de frenar el odio y la violencia y manifestar la vida nueva del Evangelio a un mundo a menudo carente de amor auténtico y transformador. Se trata poner en marcha el compromiso de transformar el espiral de violencia que domina el mundo con una actitud propositiva que brota un cambio profundo y radical sostenido por la gracia.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Qué concepto de justicia manejo en mi relación con los demás?
  • ¿Qué actitudes tomé ante el mal recibido?
  • ¿Caí  en la venganza? ¿Cómo me sentí?

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral

 

domingo, 12 de junio de 2022

«El Espíritu recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes»

¡Amor y paz!

 

Los invito a leer y meditar la Palabra de Dios en este domingo en que celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad.

 

Dios nos bendice...

 

PRIMERA LECTURA

 

Lectura del libro de los Proverbios     8, 22-31


Dice la Sabiduría de Dios:

«El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre.

Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra.

Yo nací cuando no existían los abismos, cuando no había fuentes de aguas caudalosas.

Antes que fueran cimentadas las montañas, antes que las colinas, yo nací, cuando él no había hecho aún la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo.

Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano, cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infundía poder a las fuentes del océano, cuando fijaba su límite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, cuando afirmaba los cimientos de la tierra, yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día, recreándome delante de él en todo tiempo, recreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres.»


Palabra de Dios.


SALMO     

 

Sal 8, 4-5. 6-7. 8-9 (R.: 2a)


R. ¡Señor, nuestro Dios, que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

 

Al ver el cielo, obra de tus manos,
la luna y las estrellas que has creado:
¿qué es el hombre para que pienses en él,
el ser humano para que lo cuides? R.

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,
lo coronaste de gloria y esplendor;
le diste dominio sobre la obra de tus manos,
todo lo pusiste bajo sus pies. R.

Todos los rebaños y ganados,
y hasta los animales salvajes;
las aves del cielo, los peces del mar
y cuanto surca los senderos de las aguas. R.

 

SEGUNDA LECTURA

 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma     5, 1-5


Hermanos:
Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia; la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza.
Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
 

Palabra de Dios.


EVANGELIO

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan 16, 12-15


Jesús dijo a sus discípulos:

«Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.

El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.

Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.»
 

Palabra del Señor.

 

PARA REFLEXIONAR

  • “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él”.
  • Sólo hay un camino para co­nocer a Dios: Jesús de Nazaret. Sólo en Él tenemos la garantía de poder conocer a Dios tal y como Dios se ha querido dar a conocer. El Dios que nos revela Jesucristo es un Dios de amor entrañable, que ha llegado a involucrarse en nuestro mundo y nuestra historia capaz de compasión y misericordia. Este amor de Dios se ha manifestado en los gestos, las palabras, las acciones de Jesús de Nazaret. Pero, la calidad del amor que Dios ofrece se pone de manifiesto en la entrega de su Hijo, en su muerte y resurrección por la que se nos ha concedido el perdón y la vida.
  • Es un amor que tiene una meta clara: la salvación de los hombres y del mundo. Esta salvación no es sólo una promesa para la vida futu­ra, sino una posibilidad para ésta: es la posibilidad de convertir en realidad el anhelo de que el mundo se convierta en un mundo de hermanos. Es el amor del Padre, que por amor da la vida, y que quiere que sus hijos formen una gran familia y se le pa­rezcan practicando el amor fraterno.
  • El misterio de la trinidad se hace presente en nuestra vida continuamente por la fe. A Dios lo conocemos y reconocemos como Padre, cuando conocemos y reconocemos a los demás hombres como hermanos. En la experiencia de la fraternidad, de la amistad, de la comunidad, sentimos la presencia del Espíritu del amor que nos impulsa a sentirnos hermanos de Cristo e hijos de Dios en Él.
  • La santísima Trinidad es el misterio que funda nuestro estilo de vida y el modo cristiano de vincularnos y convivir.
  • El Padre que se ha hecho «nuestro Padre» con un amor sin límites, ni condiciones, un amor incomprensible a la mente  humana. El Hijo reafirma la intensidad de ese amor. Su vida, su entrega, su opción por los  más necesitados, que lo lleva a darlo todo e incluso hasta la vida misma. El Espíritu, que se ha hecho nuestra vida derramándose en nuestros corazones como presencia amorosa de Dios.
  • Para vivir ese misterio necesitamos vivir en comunidad y amar al Padre Creador de todo cuanto existe, que nos invita a  seguir su obra creadora construyendo proyectos de vida para el bien de la humanidad. Vivimos en la trinidad estando en comunión con Jesucristo; Salvador, redentor y liberador que se ha hecho nuestro hermano y nos  invita a luchar contra toda clase de degradación humana e injusticia en la entrega y el servicio por los  más necesitados. La trinidad vive en nosotros cuando dejamos que el Espíritu Santo, nos fortalezca y vivifique en nuestro caminar en medio de problemas y divisiones participando de un mismo sentir, de una misma esperanza y de un mismo amor.
  • Por la fe no tenemos una explicación de quién es Dios sino que nos sumergimos en Dios, nos entregamos a Dios, nos introducimos en su misterio de amor para vivirlo en plenitud.
  • La experiencia del amor de Dios nos muestra a un Dios que sale a buscarnos, nos vincula con Alguien que ama, que es la fuente del amor y que nos lleva al amor.
  • Por la fe en la trinidad entramos en una experiencia de amor “habitando” en un Dios que nos “habita”.
  • De esta experiencia surge la grandeza y vocación de la Iglesia y de los discípulos de Jesús: ser transparencia de Dios, imagen de la trinidad, viviendo y comunicando con gestos y palabras la experiencia de un amor de Dios que generosamente ha sido derramado en nuestros corazones y por quien nos movemos, existimos y somos.
  • Muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo cambiarían su actitud ante Dios si descubrieran en nuestra vida la presencia de un Dios tierno, compasivo, humilde, amigo y defensor de la vida y la felicidad de los hombres, un Dios que no sabe ni puede hacer otra cosa que querernos.

 

PARA DISCERNIR

  • ¿Reconocemos que somos “habitados” por Dios?
  • ¿Respondo a la consagración que vivo desde mi bautismo?
  • ¿Busco que mi vida sea cada vez más semejanza del que me creó?

 

ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES

Vicaría de Pastoral