martes, 5 de enero de 2021

“Se compadeció de ellos”

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina. Segundo día después de la Epifanía del Señor.

Invocamos al Espíritu Santo
Espíritu Santo necesitamos de tu ayuda para comprender, llevar al corazón y a nuestra vida el mensaje de Dios.
Amén.

Evangelio según Marcos 6, 34-44


 
34 Cuando Jesús bajó de la barca, vio a la multitud y se compadeció de ellos porque parecían ovejas sin pastor. Y comenzó a enseñar muchas cosas.
35 Al atardecer, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: “Es tarde, y este lugar está desierto. 36 Despide a estas personas para que vayan a los lugares y aldeas cercanas y compren algo de comer”.
37 Pero Jesús les respondió: “Ustedes, denles de comer”. Ellos le dijeron: “¿Para comprar pan para todas estas personas, necesitaríamos el salario de más de seis meses?”.
38 Jesús les preguntó: “¿Cuántos panes tienen? Vayan y vean”. Los discípulos al enterarse, le dijeron: “Tenemos cinco panes y dos peces”.
39 Entonces Él mandó a las personas que se sentaran en grupos sobre la hierba verde. 40 Todos se sentaron en grupos de cien y de cincuenta. 41 Luego Jesús tomó los cinco panes y los dos peces, miró al cielo, partió los panes y se los iba dando a los discípulos para que los repartieran entre la gente. Y de igual forma repartió los dos peces entre todos. 42 Todos comieron y quedaron satisfechos. 43 Reunieron doce canastas llenas de trozos de pan y de pescado. 44 Los que comieron los panes eran cinco mil hombres.

Palabra del Señor 

Lectura, ¿Qué dice el texto?

 
Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran.

Siguiendo este texto, ¿Cuáles son las palabras o frases o actitudes que atraen tu atención, tu interés?

Meditación, ¿Qué nos dice Dios en el texto?

 
Ayer hablamos de la gran luz que es Jesucristo, y nos mostró parte de lo que es ser un “Convertido”, salir a la Galilea que todos tenemos, servir y atender, y hoy sigue enseñándonos acerca de la conversión, no sólo atenderles en sus necesidades físicas, fisiológicas, sino también enseñándoles como crecer intelectualmente, socialmente, como familia, como persona, a crecer espiritualmente como lo vemos al pedir alimento al Dios Padre. ¿Sigo el ejemplo y la humildad del maestro Jesucristo y enseño y ayudó a aquel que necesita crecer en cualquier aspecto de la vida?, ¿Me interesó por dejar que Jesucristo me enseña a través de su Palabra, de su mensaje diario?, ¿Enseño y doy gracias por lo que Dios Padre nos provee? 

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu meditación, tu reflexión personal? 

Oración, ¿Qué le decimos a Dios?

 
Mi señor y maestro Jesucristo quiero seguirte, seguir tu ejemplo, atender y enseñar al que lo necesita, y también aprender de tí y todo aquel que me enseñe; gracias por todo lo que nos das, gracias a Dios Padre y al Espíritu Santo por qué están conmigo en mis insignificancias o pequeñez, en mis necesidades y en mis logros, no me abandonen nunca, porque los necesito en todo momento.

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es tu oración personal?
Cada uno pone sus intenciones.
Amén.
 

Contemplación, ¿Cómo interiorizamos la Palabra de Dios?

 
“Se compadeció y estuvo enseñándoles largo rato”
(Repetimos)
“Se compadeció y estuvo enseñándoles largo rato”
“Se compadeció y estuvo enseñándoles largo rato”


Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la palabra o frase o párrafo o actitud que te ayuda a recordar este texto

Acción, ¿A qué me comprometo con Dios?

 
Nos invita a compadecernos y solidarizarnos con quienes necesitan que seamos sus guías y les enseñemos en lo que mejor podamos, también a ser humildes y aprender del maestro Jesucristo y de quienes siempre nos enseñan, y finalmente a ser agradecidos con Dios y con quienes nos permiten hacer viva la Palabra del Señor

Siguiendo el mensaje de este texto, ¿Cuál es la acción concreta que te invita a realizar?

Cristonautas.com

jueves, 31 de diciembre de 2020

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros

 ¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar la Palabra de Dios, en este jueves, día VII dentro de la Octava de Navidad, ciclo B.

Hoy, jueves, 31 de diciembre de 2020

Primera lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (2,18-21):

Hijos míos, es el momento final. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta de que es el momento final. Salieron de entre nosotros, pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros. En cuanto a vosotros, estáis ungidos por el Santo, y todos vosotros lo conocéis. Os he escrito, no porque desconozcáis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira viene de la verdad.

Palabra de Dios

Salmo

Sal 95, 1-2. 11-12. 13-14

R/.
Alégrese el cielo, goce la tierra

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre,
proclamad día tras día su victoria. R/.

Alégrese el cielo, goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque. R/.

Delante del Señor, que ya llega,
ya llega a regir la tierra:
regirá el orbe con justicia
y los pueblos con fidelidad. R/.

Evangelio de hoy

Comienzo del santo evangelio según san Juan (1,1-18):

En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha contado.

Palabra del Señor

Reflexión

En el último día del año, terminando la octava de Navidad, se nos recuerda el prólogo de Juan, que condensa esa historia del Dios-con-nosotros que recordamos y actualizamos en estos días.

Terminar un año es tiempo de balances y de esperanzas.

Miramos atrás para ver lo que fue, desde la distancia que dan los días, en perspectiva. Y en esa mirada, podemos distinguir lo que fue realmente importante de lo que no dejó de ser intranscendente, por mucho que pareciera otra cosa. Y se puede abrir el corazón para dar gracias, profundamente, por todo lo recibido en esos días vividos. Quizá primero por conservar la vida, que no conviene dar por supuesta, y que este tiempo de pandemia nos está ayudando a recordar. Y por la fe. Y por las personas queridas. Y por las dificultades que nos pueden ayudar a crecer…

Miramos adelante para esperar lo que está por venir. Con una espera activa, que se predispone a hacer algo bueno con lo que se nos regale de ahora en adelante. ¿Qué será? ¿Cómo vendrá? ¿Qué podré hacer con esto… o con aquello…? Quizá hoy es un buen día para pedir, y para confiar.

Junto con la plegaria que viene a continuación, te invito a preguntarte: ¿qué agradezco y qué pido hoy?

Gracias, Señor, por este año que termina.
Gracias porque, en medio de la vida de cada día,
Tú te has hecho presente… También en la dificultad.
Dame tu mirada para agradecer todo lo recibido…
Y, sobre todo, gracias por ser Dios-con-nosotros,
de quien recibimos “gracia tras gracia”.

Luis Manuel Suárez CMF

Ciudad Redonda