lunes, 20 de julio de 2020

«Maestro, queremos ver un signo hecho por ti»


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este lunes de la XVI Semana del Tiempo Ordinario, ciclo A.

Los invito a orar por los colombianos, en el Día Nacional de Colombia.

Lectio Divina: Mateo 12,38-42
Lectio

Lunes, 20 de julio de 2020
Tiempo Ordinario

1)Oración inicial

Muéstrate propicio con tus hijos, Señor, y multiplica sobre ellos dones de tu gracia, para que, encendidos de fe, esperanza y caridad, perseveren fielmente en el cumplimiento de tu ley. Por nuestro Señor.

2)Lectura

Del Evangelio según Mateo 12,38-42

Entonces le interpelaron algunos escribas y fariseos: «Maestro, queremos ver un signo hecho por ti.» Mas él les respondió: «¡Generación malvada y adúltera! Un signo pide, y no se le dará otro signo que el signo del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás. La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.

3)Reflexión

• El evangelio de hoy nos relata una discusión entre Jesús y las autoridades religiosas de la época. Esta vez son los doctores de la ley quienes piden a Jesús que haga una señal para ellos. Jesús había realizado ya muchas señales: había curado al leproso (Mt 8,1-4), al empleado del centurión (Mt 8,5-13), a la suegra de Pedro (Mt 8,14-15), a los enfermos y poseídos de la ciudad (Mt 8,16), había calmado la tempestad (Mt 8,23-27), había expulsado los demonios (Mt 8,28-34) y había hecho muchos otros milagros. La gente, viendo las señales, reconoció en Jesús al Siervo de Yahvé (Mt 8,17; 12,17-21). Pero los doctores y los fariseos no fueron capaces de percibir el significado de tantas señales que Jesús había realizado. Ellos querían algo diferente.

• Mateo 12,38: Los doctores y los fariseos piden una señal. Los fariseos llegan y dicen a Jesús: “Maestro, queremos ver una señal realizada por ti”. Quieren que Jesús realice para ellos una señal, un milagro para que puedan examinar y verificar si Jesús es o no el enviado por Dios según lo imaginaban y esperaban. Quieren someterle a prueba. Quieren que Jesús se someta a sus criterios para que puedan enmarcarlo dentro del esquema de su mesianismo. No hay en ellos apertura para una posible conversión. No habían entendido nada de todo lo que Jesús había hecho.

• Mateo 12,39: La respuesta de Jesús: la señal de Jonás. Jesús no se somete a la petición de las autoridades religiosas, pues no hay sinceridad en su petición. “¡Generación malvada y adúltera! Un signo pide, y no se le dará otro signo que el signo del profeta Jonás¡”. Estas palabras profieren un juicio muy fuerte respecto a los doctores y a los fariseos. Evocan el oráculo de Oseas que denunciaba a la gente como esposa infiel y adúltera (Os 2,4). El evangelio de Marcos dice que Jesús, ante la petición de los fariseos, suelta un profundo suspiro (Mc 8,12), probablemente de disgusto y de tristeza ante una ceguera tan grande. Pues de nada sirve mostrar un cuadro bonito a aquel que no quiere abrir los ojos. ¡Quien cierra los ojos no puede ver! La única señal que se les dará es la señal de Jonás.

• Mateo 12,41: Aquí hay algo más que Jonás. Jesús apunta hacia el futuro: “Así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del cetáceo, así también el Hijo del Hombre pasará tres días y tres noches en el seno de la tierra”. Es decir, la única señal será la resurrección de Jesús, que se prolongará en la resurrección de sus seguidores. Esta es la señal que, en el futuro, se dará a los doctores y a los fariseos. Se confrontarán con el hecho de que Jesús, será por ellos condenado a muerte, y a una muerte de cruz, y Dios le resucitará y le seguirá resucitando de muchas maneras en los que creerán en él, por ejemplo, le resucitará en el testimonio de los apóstoles, “personas iletradas” que tuvieron el valor de enfrentarse a las autoridades anunciando la resurrección de Jesús (Hec 4,13). ¡Lo que convierte es el testimonio! No los milagros: “Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás.”. La gente de Nínive se convirtió ante el testimonio de la predicación de Jonás y denunció la incredulidad de los doctores y de los fariseos. Pues “aquí hay algo más que Jonás”.

• Mateo 12,42: Aquí hay algo más que Salomón. La alusión a la conversión de la gente de Nínive se asocia y hace recordar el episodio de la Reina de Sabá: “La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con esta generación y la condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón.”. Esta evocación casi ocasional del episodio de la Reina de Sabá que reconoció la sabiduría de Salomón, muestra cómo se usaba la Biblia en aquel tiempo. Era por asociación. La regla principal de la interpretación era ésta: “La Biblia se explica por la Biblia”. Hasta hoy, ésta es una de las normas más importantes para la interpretación de la Biblia, sobre todo para la lectura orante de la Palabra de Dios.

4)Para la reflexión personal
• Convertirse es mudar no sólo de comportamiento moral, sino que también de ideas y de modo de pensar. Moralista es aquel que muda de comportamiento, pero guarda inalterable su manera de pensar. Yo, ¿cómo soy?

• Ante la actual renovación de la Iglesia, ¿soy el fariseo que pide una señal o soy como la gente que reconoce que éste es el camino que Dios quiere?

5) Oración final

Pues tu amor, Señor, es mejor que la vida,
por eso mis labios te alaban,
así quiero bendecirte en mi vida,
levantar mis manos en tu nombre. (Sal 63,4-5)

Orden de los Carmelitas

domingo, 19 de julio de 2020

`Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?' 'Algún enemigo ha hecho esto’

¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el evangelio, a la manera de la lectio divina, en este domingo 16º del tiempo ordinario, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: 16º Domingo del Tiempo Ordinario (A)

Lectio
Domingo, 19 de julio de 2020
El misterioso crecimiento del Reino
La paciencia de Dios
Mateo 13, 24-43

1. Oración inicial

Espíritu de verdad, enviado por Jesús para conducirnos a la verdad toda entera, abre nuestra mente a la inteligencia de las Escrituras. Tú, que descendiendo sobre María de Nazareth, la convertiste en tierra buena donde el Verbo de Dios pudo germinar, purifica nuestros corazones de todo lo que opone resistencia a la Palabra.
Haz que aprendamos como Ella a escuchar con corazón bueno y perfecto la Palabra que Dios nos envía en la vida y en la Escritura, para custodiarla y producir fruto con nuestra perseverancia.

2. Lectura

a) División del texto:

El texto consta de tres parábolas, un intermedio y la explicación de la primera parábola: Las tres parábolas, la de la cizaña y el trigo (13, 24-30), la del grano de mostaza (13, 31-32), y la de la levadura (13, 33), tienen la misma finalidad. Quieren corregir las expectativas de los contemporáneos de Jesús, que creían que el Reino de Dios irrumpiría con fuerza y eliminaría de pronto todo lo que le fuera contrario. A través de estas parábolas Jesús quiere explicar a sus oyentes que Él no ha venido a instaurar el Reino con potencia, sino para inaugurar los tiempos nuevos gradualmente, en la cotidianidad de la historia, de una forma que, a veces, pasa inadvertida. Sin embargo, su obra lleva consigo una fuerza inherente, un dinamismo y un poder transformante que poco a poco va cambiando la historia desde dentro, según el proyecto de Dios…¡si se tiene ojos para verlo!
En 13, 10-17, entre la parábola del sembrador y su explicación, el evangelista introduce un coloquio entre Jesús y sus discípulos en el que el Maestro les explica el motivo por el cual a la muchedumbre habla sólo en parábolas. También aquí, entre las parábolas y la explicación, el evangelista hace un breve comentario del por qué Jesús habla en parábolas (13, 34-33).
Sigue finalmente la explicación de la parábola de la cizaña y el trigo (13, 36-43). Lo que maravilla en esta explicación es que mientras muchos detalles de la parábola son interpretados, ni siquiera se hace una mínima mención del punto clave de la parábola, a saber, el diálogo entre el amo y sus siervos con respecto a la cizaña que ha crecido con el grano. Muchos estudiosos deducen que la explicación de la parábola no es obra de Jesús, sino del evangelista y cambia el sentido original de la parábola. Mientras Jesús intentaba corregir la impaciencia mesiánica de sus contemporáneos, Mateo se dirige a los cristianos tibios para exhortarles y casi amenazarlos con el juicio de Dios. Parábola y explicación forman parte, de todos modos, del texto canónico y por tanto las dos se tienen en consideración, porque las dos contienen la Palabra de Dios dirigida a nosotros hoy.

b) El texto:

24-30: Otra parábola les propuso, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un
hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: `Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?' Él les contestó: 'Algún enemigo ha hecho esto.' Dícenle los siervos: `¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?' Díceles: `No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.'»
31-32: Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.»
33: Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.»
34-35: Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Abriré con parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.
36-43: Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: «Explícanos la parábola de la cizaña del campo.» Él respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.

3. Un momento de silencio orante
para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida.

4. Algunas preguntas
para ayudarnos en la reflexión personal.
a) De frente al mal que ves en el mundo y en ti mismo ¿cuál es tu reacción, la de los siervos o la del amo?
b) ¿Cuáles son los signos de la presencia de Dios que consigues vislumbrar en el mundo y en tu vida?
c) ¿Qué imagen de Dios emerge de estas tres parábolas? ¿Es ésta tu imagen de Dios?

5. Una clave de lectura
para aquéllos que quieran profundizar más en el tema.

a) El Reino de Dios:

En los dos sumarios que nos ofrece del ministerio de Jesús, Mateo lo presenta predicando el evangelio o la buena nueva del Reino y sanando (4, 23; 9, 35). La expresión "Reino de los cielos" se encuentra 32 veces en Mateo. Es una expresión equivalente a "Reino de Dios", que se encuentra sólo 4 veces en Mateo, mientras es la expresión más usual en el resto del Nuevo Testamento. Por respeto, los hebreos evitaban mencionar no sólo el Nombre de Dios que fue revelado a Moisés (ver Ex 3, 13-15), sino también la palabra Dios a la que substituyen con otras varias palabras y expresiones entre las cuales "El Cielo" o "Los Cielos". Mateo, el más hebraico de los evangelistas, se conforma a esta usanza.
 
La expresión no se encuentra en el Antiguo Testamento, donde sin embargo se encuentra a menudo la idea de la realeza de Dios sobre Israel y sobre el universo y también el equivalente verbal de la expresión neotestamentaria, "Dios reina". En efecto, el Reino de Dios, incluso como viene presentado en el Nuevo Testamento, es sobre todo la acción de Dios que reina y la situación nueva que resulta de su reinar. Dios ha sido siempre rey, pero con el pecado Israel y la humanidad toda entera se sustraen de su reinado y crean una situación contraria a su proyecto originario. El Reino de Dios se establecerá cuando todo esté de nuevo sometido a su dominio, o sea, cuando, aceptando su soberanía, la humanidad realice su diseño.

Jesús ha proclamado la venida de estos tiempos nuevos (ver por ejemplo Mt 3,2). De cualquier modo la realidad del Reino de Dios se hace presente y anticipada en Él y en la comunidad fundada por Él. Pero la Iglesia no es todavía el Reino. Ella crece misteriosa y gradualmente hasta conseguir su plenitud al final de los tiempos.

b) La lógica de Dios:

La realidad del Reino y su crecimiento, como viene descrito por Jesús, nos ponen de frente al misterio de Dios, cuyos pensamientos no son siempre nuestros pensamientos. No confundamos realeza con fuerza, con imposición, con triunfalismo. Nos gusta las cosas hechas a lo grande. Consideramos que hemos realizado una empresa, cuando viene aclamada y cuando a ella se adhieren muchas personas. Éstas, sin embargo, son tentaciones por las que también la comunidad cristiana se deja seducir y en vez de ponerse al servicio del Reino, a menudo se encuentra en contraposición a él. Dios, por su parte, prefiere llevar adelante su proyecto con cosas pequeñas, pobres, insignificantes y mientras nosotros tenemos siempre prisa por llevar a término cuanto antes nuestros proyectos, Dios sabe esperar con mucha paciencia y longanimidad.

6. Salmo 145

Himno al Señor Rey

Te ensalzaré, Dios mío, mi Rey,
bendeciré tu nombre por siempre;
todos los días te bendeciré,
alabaré tu nombre por siempre.

Grande es el Señor, muy digno de alabanza,
su grandeza carece de límites.

Una edad a otra encomiará tus obras,
pregonará tus hechos portentosos.

El esplendor, la gloria de tu majestad,
el relato de tus maravillas recitaré.

Del poder de tus portentos se hablará,
y yo tus grandezas contaré;
se recordará tu inmensa bondad,
se aclamará tu justicia.

El Señor es clemente y compasivo,
tardo a la cólera y grande en amor;
bueno es el Señor para con todos,
tierno con todas sus creaturas.

Alábente, Señor, tus creaturas,
bendígante tus fieles;
cuenten la gloria de tu reinado,
narren tus proezas,
explicando tus proezas a los hombres,
el esplendor y la gloria de tu reinado.

Tu reinado es un reinado por los siglos,
tu gobierno, de edad en edad.
Fiel es el Señor en todo lo que dice,
amoroso en todo lo que hace.

El Señor sostiene a los que caen,
endereza a todos los encorvados.

Los ojos de todos te miran esperando;
tú les das a su tiempo el alimento.

Tú abres la mano y sacias
de bienes a todo viviente.

El Señor es justo cuando actúa,
amoroso en todas sus obras.

Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de todos los que lo invocan con sinceridad.

Cumple los deseos de sus leales,
escucha su clamor y los libera.

El Señor guarda a cuantos le aman,
y extermina a todos los malvados.

¡Que mi boca alabe al Señor,
que bendigan los vivientes su nombre
sacrosanto para siempre jamás!

7. Oración final

"Tu tienes piedad de todos, porque todo lo puedes
y disimulas los pecados de los hombres para traerlos a la penitencia.

Pues amas todo cuanto existe
y nada aborreces de lo que has hecho;
pues si tú hubieras odiado alguna cosa, no la habrías formado.

¿Y cómo podría subsistir nada si tú no quisieras?
o ¿cómo podría conservarse sin ti?

Pero a todos perdonas, porque son tuyos, Señor , amador de las almas.
Porque en todas las cosas está tu espíritu incorruptible.

Y por eso corriges poco a poco a los que caen,
y a los que pecan los amonestas, despertando la memoria de su pecado,
para que apartándose de la maldad, crean, Señor, en ti."

Siendo justo, todo lo dispone con justicia
no condenas al que no merece ser castigado
pues lo tienes por indigno de tu poder.

Porque tu poder es el principio de la justicia
y tu poder soberano te autoriza para perdonar a todos.

Sólo si no eres creído perfecto en poder
haces alarde de tu fuerza,
confundes la audacia de los que dudan de ella.

Pero tú, Señor de la fuerza, juzgas con benignidad
Y con mucha indulgencia nos gobiernas,
pues cuando quieres tienes el poder en las manos"
Sab 11, 24-12, 2.15-18

Orden de los Carmelitas