domingo, 26 de enero de 2020

Jesús comienza a anunciar la Buena Noticia y llama a sus primeros discípulos


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, a la manera de la lectio divina, en este 3er domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: 3º Domingo del tiempo ordinario (A)
Lectio

Domingo, 26 Enero , 2020

Mateo 4,12-23

1. ORACIÓN INICIAL

En la oscuridad de una noche sin estrellas,
la noche vacía de sentido
tú, Verbo de la Vida,
como relámpago en la tempestad del olvido,
has entrado en el límite de la duda,
al abrigo de los confines de la precariedad,
para esconder la luz.
Palabras hechas de silencio y de cotidianidad
tus palabras humanas, precursoras de los secretos del Altísimo:
como anzuelos lanzados en las aguas de la muerte
para encontrar al hombre, sumergido en su ansiosa locura,
y retenerlo preso, por el atrayente resplandor del perdón.
A Ti, Océano de Paz y sombra de la eterna Gloria, te doy gracias:
Mar en calma para mi orilla que espera la ola, ¡que yo te busque!
Y la amistad de los hermanos me proteja
cuando la tarde descienda sobre mi deseo de ti. Amén.

2. LECTURA

a) El texto:

Mateo 4,12-23

12 Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. 13 Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaún junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí; 14 para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: 15¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! 16El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido.17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.» 18 Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, 19 y les dice: «Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres.» 20 Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. 21 Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. 22 Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron. 23 Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

b) Momento de silencio:

Dejamos que la voz del Verbo resuene en nosotros.

3. MEDITACIÓN

a) Preguntas para la reflexión:

- Jesús vino a residir junto al mar: El Hijo de Dios viene a habitar junto al hombre. El mar, este mundo tan misterioso e ilimitado, inmenso hacia el horizonte cuanto inmenso es el cielo. El uno reflejo del otro, confinantes, distintos, reflejo mutuamente de sosiego y de paz. Jesús tierra de Dios, viene a habitar junto al mar, se hace tierra del hombre. Y nosotros ¿ iremos a morar junto a Dios como estaba el Verbo antes de venir a nosotros? ¿O quizá nos baste nuestra frágil vida de carne?

- El pueblo que habitaba en tinieblas vio una gran luz: Inmerso en la obscuridad, el hombre vive sus días con resignado dolor y sin la esperanza de que algo cambie para él. El mundo en el cual la fe no declina sus palabras es un mundo inmerso en las tinieblas hasta que la luz no venga a habitarlo. Cristo, luz de los pueblos, ha venido al mundo y las tinieblas se han disipado para hacer resplandecer la luz. Pero las tinieblas ¿se han disipado para nosotros?

- Al instante, dejando las redes, lo siguieron: Al instante. Dejar. Seguir. Palabras difíciles para nuestro estilo de vida. Responder a Dios: sí, pero con calma. Dejar lo que se está haciendo por el Señor; sí, pero con calma. Seguir al Señor; sí pero antes es necesario pensarlo bien. ¿Y si probásemos a hacer como los apóstoles: al instante, dejándolo todo, se fueron con Él?

b) Clave de lectura:

El Dios del universo que ha creado el cielo y la tierra con sólo su Palabra, deja su morada y viene a residir junto al mar en tierra extranjera para pronunciar palabras que sepan a cielo. Y también el Hijo del hombre, el maestro de Nazaret, deja la casa de su juventud para caminar por la Galilea de los gentiles, más allá del Jordán. Las tinieblas de la ignorancia que se perpetúa en sus rayos con el pasar de los siglos vienen atravesadas por una gran luz. Las sombras de la muerte oyen palabras que abren caminos de novedad y de vida: “Convertíos, porque el reino de los cielos está cerca”. Cambiar de itinerario, acercarse a la luz no es empresa difícil para quien tiene familiaridad con la presencia del Altísimo. Porque los ojos se acostumbran a la presencia y fácilmente el corazón humano olvida el pasado de tinieblas, cuando goza de esplendor. Convertirse ¿Cómo? La relación humana se convierte en el camino nuevo junto al mar. Hay hermanos a lo largo de las orillas, pareja de hermanos: Simón y Pedro, Santiago y Juan. Dios no viene a separar los vínculos más sagrados, sino que los asume para pescar en una vida más luminosa, su vida, su mar.

Mientras caminaba... El camino es un gran secreto de la vida espiritual. No hemos sido llamados para estar firmes, quietos, sino para caminar también nosotros junto al mar, el mar del mundo donde los hombres son como peces, sumergidos en una agua amarga, salobre del no humano. Pescadores de hombres. No se puede pescar sin la red del amor, sin un padre que custodie la barca, sin una barca con la que adentrarse en el mar. La red de las relaciones humanas es la única arma posible a los evangelizadores, porque con amor se tiene una gran pesca, el amor no debe ser sólo anunciado, sino llevado. Ser llamado de dos en dos quiere decir precisamente esto, llevar un amor visible concreto, el amor de hermanos que gozan de la misma paternidad, el amor de personas por las que corre la misma sangre, la misma vida.

Seguidme...llamar a otros a caminar, a pescar, a testimoniar. Las redes se rompen pero cada pescador está en grado de recomponer una red que se rompe. ¡El amor no es un objeto de adorno! ¡Usándolo se rompe! El arte de reordenar vuelve precioso todo tejido posible entre los hombres. Lo que cuenta es andar, fiarse de aquel nombre que se ha llamado siempre y ahora VIDA.

Los llamados van, siguen a Jesús. ¿Pero dónde va Jesús? Camina por toda la Galilea, enseña en las sinagogas, predica la buena nueva del reino, cura toda clase de males y enfermedades en el pueblo. Todo hombre de mar, apóstol del reino, hará como Jesús: caminará por los caminos del mundo y se presentará en las plazas, proclamará las buenas noticias de Dios y cuidará de los afligidos y enfermos, hará visible la ternura del Padre para cada uno de sus hijos.

4. ORACIÓN (Is 43,1-21)

«No temas, que yo te he rescatado,
te he llamado por tu nombre. Tú eres mío.
Si pasas por las aguas, yo estoy contigo,
si por los ríos, no te anegarán.
Si andas por el fuego, no te quemarás,
ni la llama prenderá en ti.
Porque yo soy el Señor tu Dios,
el Santo de Israel, tu salvador.
Dado que eres precioso a mis ojos,
eres estimado, y yo te amo.
Pondré la humanidad en tu lugar,
y los pueblos en pago de tu vida.
No temas, que yo estoy contigo;
Vosotros sois mis testigos -oráculo de Yahvé-
y mi siervo a quien elegí,
para que me conozcáis y me creáis a mí mismo,
y entendáis que yo soy:
Antes de mí no fue formado otro dios,
ni después de mí lo habrá.
Yo, yo soy el Señor,
y fuera de mí no hay salvador.
Así dice el Señor,
que trazó camino en el mar,
y vereda en aguas impetuosas.
¿No os acordáis de lo pasado,
ni caéis en la cuenta de lo antiguo?
Pues bien, he aquí que yo lo renuevo:
ya está en marcha, ¿no lo reconocéis?
Sí, pongo en el desierto un camino,
ríos en el páramo.
Ese pueblo que yo me he formado
contará mis alabanzas.

5. CONTEMPLACIÓN

La aguas del mar que recubren la tierra me cuentan el fluir de tu vida, Señor. Cuando en el horizonte cielo y mar se confunden, me parece ver trasbordar todo lo que eres en nuestro existir. Un fluir que es una ola tierna de presencia y una inenarrable historia de amor, hecha de nombres, de hechos, de edades, de secretos, de emociones plácidas e imprevistas turbaciones, una historia hecha de luces y de momentos grises, de entusiasmos y de sosegado sueño. Este mar que es la humanidad colmada de tu paz contiene palabras sin fin, las palabras de tu Verbo que hasta el extremo ha querido asumir el vestido de arena del tiempo.

 Cuántas palabras sobre las riberas que se recogen silenciosamente si sólo me dispongo a escuchar, tus palabras que las olas de la vida llevan a la orilla y que son sendas para los navegantes, palabras antiguas y palabras nuevas, palabras nunca olvidadas y palabras repletas de misterio. Señor, que las olas de la humanidad no me envuelvan, sino que sean huellas de comunión para mi frágil barca en el caminar. Que yo aprenda de ti a adentrarme en el mar para la pesca en las noches obscuras de la historia humana, cuando los peces están más dispuestos a dejarse coger. Sobre tu palabra echaré las redes, Dios mío, y llevada la barca a tierra, seguiré caminando por las pisadas que has dejado sobre las riberas de la historia cuando escogiste el vestir nuestros vestidos llenos de fango.

Orden de los Carmelitas

sábado, 25 de enero de 2020

«Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación»


¡Amor y paz!

Los invito, hermanos, a leer meditar el Evangeliio, a la manera de la lectio divina, en este sábado en que celebramos la fiesta de la Conversión de San Pablo, apóstol. Ciclo A.

Dios nos bendice...

Lectio Divina: Conversión del apóstol San Pablo.

Lectio

Sábado, 25 de enero de 2020

Tiempo ordinario
1) Oración inicial
Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor. Amen.
2) Lectura
Del santo Evangelio según Marcos 16,15-18

Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estos son los signos que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»
3) Reflexión
Las señales que acompañan el anuncio de la Buena Nueva. Al final Jesús aparece a los once discípulos y los reprende por no haber creído en las personas que decían haberle visto resucitado. De nuevo, Marcos se refiere a la resistencia de los discípulos en creer en el testimonio de quienes experimentaron la resurrección de Jesús. ¿Por qué será? Probablemente, para enseñar dos cosas. Primero, que la fe en Jesús pasa por la fe en las personas que dan testimonio de él. Segundo, que nadie debe desanimarse, cuando la falta de fe nace en el corazón. ¡Hasta los once discípulos tuvieron dudas!

• Enseguida, Jesús les da la misión de anunciar la Buena Nueva a toda criatura. La exigencia que plantea es ésta: creer y ser bautizado. A los que tienen el valor de creer en la Buena Nueva y que son bautizados, Jesús promete las siguientes señales: echarán demonios, hablarán en nuevas lenguas, tomarán con sus manos serpientes y si beben algún veneno no les hará daño. Esto acontece hasta el día de hoy:

echar demonios: es combatir el poder del mal que daña la vida. La vida de mucha gente mejora por el hecho de haber entrado en la comunidad y por haber empezado a vivir la Buena Nueva de la presencia de Dios en su vida;

hablar en nuevas lenguas: es comenzar a comunicarse con los demás de una forma nueva. A veces encontramos a una persona que nunca vimos antes y que nos parece hemos conocido desde hace mucho tiempo. Es porque hablamos la misma lengua, la lengua del amor;

el veneno no hace daño: hay mucha gente que envenena la convivencia. Mucho cotilleo que estropea la relación entre las personas. Quien vive en presencia de Dios sale adelante y consigue no ser molestado por este terrible veneno;

curar a los enfermos: en cualquier rincón del mundo, donde aparece una conciencia más clara y más viva de la presencia de Dios, aparece también un cuidado especial hacia las personas excluidas y marginadas, sobre todo hacia los enfermos. Aquello que más favorece la curación es que la personas se siente acogida y amada;

a través de la comunidad, Jesús continúa su misión. Jesús que vivió en Palestina y que allí acogió a los pobres de su tiempo, revelando el amor del Padre, es el mismo Jesús que continúa vivo en medio de nosotros, en nuestras comunidades. A través de nosotros, continúa su misión para revelar la Buena Nueva del Amor de Dios a los pobres. Hasta hoy, acontece la resurrección, que nos lleva a cantar: "¿Quién nos separará, quién nos separará del amor de Cristo, quién nos separará?" (cf. Rom 8,38-39). Ningún poder de este mundo es capaz de neutralizar la fuerza que viene de la fe en la resurrección (Rom 8,35-39). Una comunidad que quiere ser testigo de la Resurrección tiene que ser signo de vida, tiene que luchar contra las fuerzas de la muerte, para que el mundo sea un lugar favorable a la vida, tiene que creer que otro mundo es posible. Sobre todo aquí en América Latina, donde la vida de la gente corre peligro a causa del sistema de muerte que nos fue impuesto, las comunidades deben ser una prueba viva de la esperanza que vence el mundo, ¡sin miedo a ser feliz!
4) Para una reflexión personal
• Echar demonios, hablar en lenguas nuevas, vencer el veneno de las serpientes, imponer las manos a los enfermos: ¿has realizado algunas de estas señales?
• A través de nosotros y de nuestra comunidad Jesús continúa su misión. En nuestra comunidad ¿consigue realizar esta misión? ¿Cómo? ¿De qué manera?
5) Oración final
¡Alabad al Señor, todas las naciones,
ensalzadlo, pueblos todos!
Pues sólido es su amor hacia nosotros,
la lealtad del Señor dura para siempre. (Sal 117,1-2)
Orden de los Carmelitas