domingo, 11 de mayo de 2014

Aviso: Se buscan líderes honestos, capaces y comprometidos

¡Amor y paz!

Jesús nos previno para no dejarnos engañar de los falsos profetas, de los lobos disfrazados de ovejas, de los líderes engañosos, de esos que aparecen en épocas preelectorales para prometer el oro y el moro y mostrar su cara más amable, sólo mientras se aseguran los votos.

Lobos --quiero decir políticos-- los hay de todos los pelambres: los que engañan a más no poder y se aprovechan de la mala memoria e ingenuidad de los electores; los que a falta de argumentos se dedican a practicar la guerra sucia; los que son muy astutos para elaborar sabotajes, pero no inteligentes para proponer programas de gobierno, los que prefieren que reinen la confusión y el caos para pescar en río revuelto…

Hoy más que nunca se necesitan líderes confiables, desinteresados y honestos. No los vengativos, camorreros y cínicos. Y claro que hay de los primeros, pero no se notan tanto.

Todo esto, a propósito de que Jesús advierte hoy en el Evangelio: “El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia."

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este Cuarto Domingo de Pascua.

Dios nos bendice…

Evangelio según San Juan 10,1-10.
Jesús dijo a los fariseos: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz". Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia." 
Comentario

Se repite constantemente: hay falta de ideales en el mundo actual. Hay un ataque sistemático hacia todo aquello que es lo más noble en el hombre. En el amor se está destruyendo la fidelidad, la abnegación, la necesaria dosis de romanticismo -¿por qué no?-, para convertirlo en algo desprovisto de hermosura, vivido a ras de tierra, con inmediatez, por apetito. Una pena.

La familia aparece como un corsé insoportable del que hay que liberarse lo más pronto posible, levantando el vuelo para iniciar una vida personal sin ataduras ni compromisos. Una vida que acaba, frecuentemente, en una terrible e insoportable soledad. La profesión se busca, a menudo, por el incentivo económico que proporciona y no por ser un vehículo de realización y de servicio a la sociedad.

El dinero es sólo un medio de poder, de tener, de afianzarse, y no un medio necesario que sirva para el propio interés y para el beneficio de los demás. La amistad no resiste el embate de la competitividad, el ansia de triunfo, el deseo de prosperar.

La política no es noble como debiera serlo, sino un medio, el más idóneo, para satisfacer las ansias de poder y de dominación.

El resultado no puede ser más expresivo: una sociedad que camina un tanto a la deriva, llena de mediocridad, de vulgaridad, sin líderes a los que seguir. Sin auténticos líderes, porque líderes con pies de barro los hay a centenares.

LIDER/FALSO: Estamos invadidos de cantantes que arrastran a enfebrecidas multitudes que se extasían ante sus contoneos; son miles los seguidores que "forofamente" aplauden a sus equipos y están dispuestos a quemar el autocar en el que se desplazan sus contrarios, quedándose tan satisfechos de la hazaña. Están también los arquetipos del triunfador que se pasea con la más bella y conduce el coche más potente hecho precisamente para los buscadores de no sé que "libertad". Y junto a tanto líder y a tanta y tan cacareada "movida", una juventud que se asoma a la vida con los ojos cansados, agostada antes de empezar a vivir, harta de experimentar que el líder al que siguen se esfuma delante de sus ojos sin dejar ni rastro de algo que merezca la pena conservar y por lo que se justifique vivir.

V/SENTIDO: Porque lo verdaderamente importante en la vida es encontrar razones para vivir y vivir con plenitud en todas las facetas que la existencia lleva consigo. Y naturalmente esas razones no las dan los "rocks" blandos o duros, ni la movida, ni los estadios deportivos llenos a tope, ni el placer inmediato, ni el triunfo apoteósico, ni -muchos menos- la droga o la evasión o el pasotismo. Es evidente que los ídolos y los lideres de hoy son absolutamente transitorios y dejan a sus seguidores con un angustioso vacío.

J/LIDER: Hacen falta líderes: líderes carismáticos, capaces de arrastrar al hombre hacia las cumbres que el hombre es capaz de conquistar por muy elevadas que sean; líderes que despierten en el hombre todo lo bueno y maravilloso que el hombre encierra para ponerlo al servicio de los demás. Los cristianos hemos encontrado ese Líder. Hoy, Jesús, hablando de sí mismo, nos dice que conoce perfectamente a sus ovejas y que ellas lo oyen y lo siguen porque distinguen su voz. Y hacen bien en seguirlo, porque esa voz es la que Dios dice que hay que oír porque encierra promesas de vida y de vida para siempre. Pero no hay que olvidar que esa voz es exigente y que a quien quiera seguirlo le va a pedir que lo haga, libre pero decididamente, por un camino en el que, si existe la alegría, no se regatea el esfuerzo. Y esto quizá no lo acepta demasiado bien nuestro hombre, cuyo lema de vida parece oscurecer el famoso "coronémonos de rosas porque mañana moriremos" romano.

Hoy nada de lo que supone esfuerzo, abnegación, ir en contra de lo que en cada momento me apetece, es bien recibido. Al niño no se le puede contradecir porque se frustra, a la juventud hay que adularla porque de lo contrario se aleja, al hombre y a la mujer adultos (o que lo son al menos físicamente) hay que decirles que lo estupendo es realizarse haciendo en cada momento lo que da la gana. El resultado es una mediocridad asustante.

Desde luego el cristianismo es incompatible con este sistema. Hoy, Jesús -ese Líder carismático que conoce a sus ovejas- advierte que Él es la puerta y resulta evidente que para penetrar en ella hacia el Reino de Dios es necesario afinarse mucho y en muchas ocasiones. El resultado será, por contraste de las diversas opciones del mundo, la consecución de unos hombres y unas mujeres de cuerpo entero, que saben decir "sí" y "no" cuando procede, que ven más allá de lo inmediato, que buscan su propia realización estimulando lo que hay de más noble y más interesante en el ser humano y que van tras las huellas de Aquél que mereció ser presentado a los suyos con dos palabras llenas de grandeza: "He aquí al Hombre" (/Jn/19/05), al Hombre por excelencia, capaz de responder a todas las aspiraciones humanas dotándolas de una dimensión nueva: la cristiana.

A. M. CORTES
DABAR 1987/28

sábado, 10 de mayo de 2014

Jesús Eucaristía escandaliza a los incrédulos

¡Amor y paz!

En el evangelio leemos hoy el pasaje final del capítulo 6 de san Juan, con las reacciones que produce en sus oyentes el discurso de Jesús sobre el Pan de la vida.

Para algunos resulta «duro», imposible de admitir. No se sabe qué les ha escandalizado más: el que Jesús -en definitiva, para ellos, un obrero del pueblo de al lado, aunque se haya mostrado buen predicador y haga milagros- afirme con decisión que él es el enviado de Dios y hay que creer en él para tener vida; o bien que afirme que hay que «comer su carne y beber su sangre», con una alusión al sacramento eucarístico que ellos, naturalmente, no podían entender todavía.

Los invito, hermanos, a leer y meditar evangelio y el comentario, en este Sábado de la  3ª semana de Pascua.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Juan 6,60-69. 
Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: "¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?". Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: "¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen". En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: "Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede". Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. Jesús preguntó entonces a los Doce: "¿También ustedes quieren irse?". Simón Pedro le respondió: "Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios". 
Comentario

Jesús trata de darles pistas para que sepan entender su doble manifestación. Tanto la afirmación de que «ha bajado del cielo», como la de que hay que «comer su carne», sólo tendrán su sentido después de la Pascua: cuando Jesús haya «subido» glorioso al Padre, resucitado por el Espíritu, completando así su camino mesiánico, y cuando haya descendido el mismo Espíritu sobre los discípulos, dándoles los ojos de la fe para entender la donación del Jesús pascual como Pan verdadero. Pero no parece bastar: «desde entonces muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él».

Menos mal que el grupo de discípulos, cuyo portavoz es -una vez más- Pedro, le permanecen fieles. Tal vez no han entendido del todo sus afirmaciones. Pero creen en él, le creen a él: «¿a quién vamos a acudir? tú tienes palabras de vida eterna».

También en el mundo de hoy, como para los oyentes que tenía en Cafarnaúm, Jesús se convierte en signo de contradicción, como había anunciado el anciano Simeón, cuando María y José presentaron a su hijo en el Templo.

Cristo es difícil de admitir en la propia vida, si se entiende todo lo que comporta el creer en él. Es pan duro, pan con corteza. No sólo consuela e invita a la alegría. Muchas veces es exigente, y su estilo de vida está no pocas veces en contradicción con los gustos y las tendencias de nuestro mundo. Creer en Jesús, y en concreto también comulgar con él en la Eucaristía, que es una manera privilegiada de mostrar nuestra fe en él, puede resultar difícil.

Nosotros, gracias a la bondad de Dios, somos de los que han hecho opción por Cristo Jesús. No le hemos abandonado. Como fruto de cada Eucaristía, en la que acogemos con fe su Palabra en las lecturas y le recibimos a él mismo como alimento de vida, tendríamos que imitar la actitud de Pedro: «¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna».

J. ALDAZABAL
ENSÉÑAME TUS CAMINOS 3
El Tiempo Pascual día tras día
Barcelona 1997. Págs. 77-80