viernes, 15 de marzo de 2013

Cuando alguien nos desprecie, recordemos que Dios nos ama



¡Amor y paz!

Tal vez no haya peor actitud hacia un hermano que el desprecio. Me parece que es peor que el odio, porque el odio, es en fin, afecto, es vinculante, mientras el desprecio es la más cruel indiferencia. Jesús es despreciado y perseguido. Hoy en el Evangelio alguien recuerda que lo quieren matar. Y es ahí donde él nos enseña cómo actuar cuando nos sintamos despreciados: pensar en la relación con el Padre. ¡Somos amados por Él!

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este viernes de la IV Semana de Cuaresma.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Juan 7,1-2.10.25-30.

Después de esto, Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Chozas, Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver. Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar? ¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es". Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: "¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió". Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.

Comentario

Reconocer a Jesús por lo que Él es: no quedarse en la superficie.

-Andaba Jesús por Galilea, pues no quería ir a Judea, porque los judíos lo buscaban para darle muerte.

El evangelio de san Juan es el más contemplativo; pero es también el que ha notado que el conflicto iba creciendo y conducirá a Jesús a una muerte dramática. La Eucaristía se va acercando a su fin. Nosotros procuramos vivirla con Jesús. ¿Cómo vivió Él sus últimas semanas? Acosado, odiado, detestado, buscado por la policía.

Jesús morirá rodeado de semblantes rencorosos.

En esta atmósfera densa de amenazas, ¿cuáles eran, Señor, tus pensamientos?

-Una vez que sus hermanos subieron a la fiesta, subió él también no manifiestamente, sino en secreto. Las gentes de Jerusalén decían: "¿No es Este al que buscan para hacerle morir?" Se cuchichea su nombre... "es él, el condenado que se busca".

Jesús gritó y dijo: "Sí, vosotros pensáis conocerme y saber de dónde soy, pero Yo no he venido de Mí mismo".

Este grito.

Un sufrimiento contenido que estalla.

El grito del que no es reconocido por el que verdaderamente es. Me imagino ese grito de Dios: ¡reconocedme de una vez!". "Yo no he venido de mí mismo." Humildad y amor profundos. Jesús está vuelto hacia el Padre, viene del Padre y va al Padre. Su personalidad entera es tributaria de ese otro misterioso del que está hablando siempre: Jesús se define entero por referencia... no tiene nada de Sí mismo.

-Pero el que me ha enviado es veraz, aunque vosotros no lo conocéis, Yo lo conozco.

Todavía un sufrimiento: Ver el amor desconocido.

Francisco de Asís se paseaba por las calles quejumbroso: "el amor no es amado... el amor no es amado... el amor no es amado..."

-Yo lo conozco, porque procedo de Él y Él me ha enviado.

Intimidad. Comunión.

En el mismo momento en que es acosado, odiado, aislado...

Jesús se sabe amado. Las palabras faltan para describir ese misterio de relaciones. Jesús era un hombre apacible aun rodeado de semblantes rencorosos, aun en medio de angustias piensa en su relación con el Padre.

A su alrededor, sólo se habla de matarlo; y Tú sólo hablas de este amor que te colma.

Ayúdanos, Señor, a vivir como Tú, en la intimidad del Padre.

Da a todos los que sufren esa paz que era la tuya.

Otorga a todos los que sienten la soledad, la gracia de ser reconfortados por la presencia del Padre.

-Buscaban, pues, prenderlo..., pero nadie le ponía las manos, porque aún no había llegado su hora.

El complot se va estrechando. La Pasión se acerca.

¡Es "tu hora"! Sin ningún miedo, ciertamente. Todo sucederá según los insondables designios del Padre, a la hora por él fijada desde toda la eternidad.

Tener plena y total confianza en Dios. Ponerse en sus manos, es el secreto de la paz.

NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DÍA 1
EVANG. DE ADVIENTO A PENTECOSTÉS
EDIT. CLARET/BARCELONA 1984.Pág. 150 s.

jueves, 14 de marzo de 2013

¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros?



¡Amor y paz!

Saludamos con júbilo y esperanza la elección del Papa Francisco, y oramos a Dios Nuestro Señor para que lo guíe en la conducción de la Iglesia.

La escogencia del nombre nos remite de una parte al Santo de Asís, quien le sugirió a la Iglesia renovarse y retomar al camino de Cristo, de pobreza y humildad. De otra, nos lleva a san Francisco Javier, el gran discípulo del fundador de los jesuitas, san Ignacio de Loyola, quien es patrono de la obra de la Propagación de la Fe y de las Misiones.

Austeridad, renovación y evangelización parecen ser las palabras que signarán el pontificado del primer Papa latinoamericano y jesuita. ¡Gloria al Señor y bendiciones a su vicario!

En cuanto al evangelio de hoy, Jesús aporta testimonios que autentican su misión. El del precursor (válido exclusivamente para los que le habían conocido) y el de Dios mismo, que se hace accesible a los hombres de dos maneras: por las obras divinas que Cristo realiza, y por las Escrituras. 

Para reconocer este testimonio sobre Jesucristo hay que creer en Dios, es necesario que su Palabra habite entre nosotros. Y eso será verdad en la medida en que amemos a Dios y busquemos su gloria y no la nuestra (Misa Dominical 1990/07).

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este jueves de la IV Semana de Cuaresma.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Juan 5,31-47.

Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría. Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero. Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes. Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió. Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. Mi gloria no viene de los hombres. Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir. ¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios? No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza. Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?".

Comentario

En el evangelio de Juan, los judíos entran en conflicto con Jesús porque no comprenden que la Escritura es una mediación para entrar en comunión con el Dios de la vida y con la vida del pueblo, y no como ellos que terminan idolatrando la ley.

Jesús sigue presentando su defensa como si estuviera ante un tribunal. De acusado pasa a acusador, al demostrar con una serie de testigos la ceguera, la sordera y la falta de fe de sus adversarios. Dan testimonio de Jesús, Juan Bautista, sus obras realizadas, la Escrituras y el mismo Moisés. Jesús resalta la importancia de las obras al considerarlas como un testimonio mayor que el de Juan. Las obras son los signos realizados. Así como el pueblo veía y era consciente de las obras realizadas por Dios en la historia de Israel, desde la liberación de Egipto hasta el momento mismo de Jesús, en la práctica de la vida cotidiana las olvidaba. De igual manera, aunque ha visto las obras de Jesús, el pueblo no se ha convertido a su Palabra. No hay duda de que para los cristianos las obras son la mejor manera de demostrar la fe en el Señor Jesús. Por esto asusta cuando se escucha que un país con el 98% de cristianos, alcanza también altos porcentajes de desigualdad social, de corrupción, de violación de los derechos humanos, intolerancia política, etc.

Las últimas palabras de Jesús a sus adversarios suenan desconcertantes: "No piensen que seré yo quien los acuse ante el Padre. Es Moisés quien los acusa, aquel mismo en el que ustedes creen". Moisés, a quienes ellos pretenden seguir, los condena por haberle robado la vida a la ley, inundándola de normas y cargas pesadas.

Desde esta perspectiva podemos entender cómo muchos hombres y mujeres se llaman cristianos a pesar de que alimentan estructuras sociales injustas, corruptas, violadoras de derechos humanos, por sus intereses mezquinos y egoístas. La razón es simple, creen como los fariseos que con cumplir algunas normas (ir a misa, confesarse, dar limosna, ir en peregrinación a Roma o Tierra Santa, etc) tienen la salvación en las manos, sin darse cuenta de que, mientras la fe no se traduzca en obras de amor y de vida, no estamos siguiendo al Jesús del evangelio.

Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica)