¡Amor y paz!
Decía Miguel de Unamuno: ”Si a la vista del más espantoso crimen, no sale de nuestro corazón y de nuestros labios un ¡Pobre hermano!, es que el cristianismo no nos ha llegado más adentro del pellejo del alma”.
Esta frase nos sintoniza con el espíritu del Evangelio de hoy, cuatro semanas después de haber inaugurado la gran fiesta cristiana: la Pascua. Nos quedan todavía tres para concluirla con Pentecostés.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este Domingo de la 5ª. Semana de Pascua.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Juan 13,31-33.34-35.
Después que Judas salió, Jesús dijo: "Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes. Ustedes me buscarán, pero yo les digo ahora lo mismo que dije a los judíos: 'A donde yo voy, ustedes no pueden venir'. Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros. Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros".
Comentario
Cuentan que un agricultor sembraba todos los años maíz en sus campos. Después de muchos años, logró conseguir la mejor semilla de maíz que se podía obtener. Mientras los cultivos de sus vecinos deban cinco mazorcas por uno, el suyo daba cincuenta mazorcas por un grano. El hombre se preocupaba por dejar cada año una buena cantidad de semilla para volver a sembrar y para regalarle a todos sus vecinos, que se alegraban con esta generosidad del agricultor. Cuando alguien le preguntó por qué hacía eso, él respondió: «Si mis vecinos tienen también buen maíz, mis maizales serán cada vez mejores; pero si el maíz de ellos es malo, también mi maizal empeorará». Nadie entendió la respuesta, de modo que él añadió: «Los insectos y los vientos que llevan el polen de unos sembrados a otros y fecundan las cosechas para que produzcan su fruto, no tienen en cuenta si los sembrados son míos o de mis vecinos… Mis sembrados crecerán lo que los sembrados de mis vecinos crezcan».
Cuando Jesús se despidió de su discípulos, les dejó un mandamiento nuevo: “Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos”. Esta es la señal por la que los cristianos deberíamos ser reconocidos. No deberíamos preocuparnos tanto por las insignias externas, por las prácticas piadosas, sino por la calidad de nuestras relaciones. Cuando amamos a alguien, le hacemos el bien, le ayudamos a ser mejor, a vivir en plenitud esta existencia que Dios nos ha regalado para compartirla como hermanos.
Tal vez esta es la tarea más importante que tenemos delante. Crear relaciones que nos ayuden a crecer. La competitividad que nos impone una sociedad como la que hemos organizado, nos obliga constantemente a buscar nuestro propio bienestar en detrimento del bienestar de los demás. Parecería que la relación entre nuestro crecimiento y el crecimiento de los demás fuera inversamente proporcional. Pero desde la lógica de Dios, las cosas son al contrario. Cuanto más crezcan aquellos que están a nuestro lado, más creceremos también nosotros. Si estuviéramos convencidos de esta verdad y si la hiciéramos la norma de nuestra vida, otra cosa sería este mundo. El Señor resucitado estaría más presente entre nosotros y nuestro testimonio se iría extendiendo a lo largo y ancho del mundo.
Dios es como el agricultor de la historia. El reparte sus dones a todos y quiere que todos crezcan y lleguen a la plenitud. Y así quiere que seamos los que nos llamamos seguidores suyos. Jesús vivió así su existencia y quiere que sus discípulos vivamos de la misma manera. No solo con el sentido egoísta de buscar nuestro interés ayudando a los demás, sino convencidos de que es la mejor manera de hacerlo presente en medio de nuestras familias, de la Iglesia y de la sociedad.
Hermann Rodríguez Osorio, S.J.*
* Sacerdote jesuita, Decano académico de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana – Bogotá
domingo, 2 de mayo de 2010
sábado, 1 de mayo de 2010
‘SI ME CONOCEN, CONOCERÁN A MI PADRE’, DICE JESÚS
¡Amor y paz!
En el Evangelio de hoy nos revela la relación de Jesús con el Padre. A una pregunta de Felipe, hace una afirmación decisiva: “Yo estoy en el Padre y el Padre en mí... el Padre permanece en mí y él mismo hace las obras”.
Las consecuencias son trascendentales: Al Padre nadie le ha visto: pero el que ha visto a Jesús, ya ha visto al Padre. El que cree y acepta a Cristo, ha creído y aceptado al mismo Dios. Jesús es la puerta, el camino, la luz, y en Él tenemos acceso a Dios Padre.
También el éxito de nuestra oración queda asegurado: “lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré”.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la 4ª. Semana de Pascua.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Juan 14,7-14.
Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto". Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.
Comentario
Nosotros los cristianos nos atrevemos a afirmar y anunciar que hemos visto el rostro del verdadero Dios. Que Él nos ha mostrado su amor paternal en la persona de Jesús quien pudo decir: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre”. Afirmamos, creemos, que la Palabra de Jesús es la misma Palabra definitiva de Dios, que sus obras son las que Dios le ha encomendado hacer y que ahora Jesús, constituido en gloria a la derecha del Padre, es la imagen verdadera y perfecta de Dios. Esto lo afirmamos y creemos apoyándonos, entre otras, en palabras como las que Jesús ha dirigido hay a sus apóstoles en el cenáculo.
En las palabras de Jesús, en su Evangelio, vemos colmadas nuestras expectativas: el anhelo de justicia y de verdad, de belleza y de amor, de vida y felicidad que experimentamos todos los seres humanos. Encontramos en ellas una razón absolutamente válida para luchar por la dignidad de los seres humanos, pisoteada por los poderes del mundo, para reclamar justicia para todas las víctimas del egoísmo, la soberbia y la ambición de los tiranos de la historia.
Incluso sabemos que podemos dirigir nuestra voz a Jesús glorificado, apoyándonos en su promesa: “Lo que pidan en mi nombre yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”.
Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica).
www.mercaba.org
En el Evangelio de hoy nos revela la relación de Jesús con el Padre. A una pregunta de Felipe, hace una afirmación decisiva: “Yo estoy en el Padre y el Padre en mí... el Padre permanece en mí y él mismo hace las obras”.
Las consecuencias son trascendentales: Al Padre nadie le ha visto: pero el que ha visto a Jesús, ya ha visto al Padre. El que cree y acepta a Cristo, ha creído y aceptado al mismo Dios. Jesús es la puerta, el camino, la luz, y en Él tenemos acceso a Dios Padre.
También el éxito de nuestra oración queda asegurado: “lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré”.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la 4ª. Semana de Pascua.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Juan 14,7-14.
Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto". Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta". Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.
Comentario
Nosotros los cristianos nos atrevemos a afirmar y anunciar que hemos visto el rostro del verdadero Dios. Que Él nos ha mostrado su amor paternal en la persona de Jesús quien pudo decir: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre”. Afirmamos, creemos, que la Palabra de Jesús es la misma Palabra definitiva de Dios, que sus obras son las que Dios le ha encomendado hacer y que ahora Jesús, constituido en gloria a la derecha del Padre, es la imagen verdadera y perfecta de Dios. Esto lo afirmamos y creemos apoyándonos, entre otras, en palabras como las que Jesús ha dirigido hay a sus apóstoles en el cenáculo.
En las palabras de Jesús, en su Evangelio, vemos colmadas nuestras expectativas: el anhelo de justicia y de verdad, de belleza y de amor, de vida y felicidad que experimentamos todos los seres humanos. Encontramos en ellas una razón absolutamente válida para luchar por la dignidad de los seres humanos, pisoteada por los poderes del mundo, para reclamar justicia para todas las víctimas del egoísmo, la soberbia y la ambición de los tiranos de la historia.
Incluso sabemos que podemos dirigir nuestra voz a Jesús glorificado, apoyándonos en su promesa: “Lo que pidan en mi nombre yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”.
Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de Latinoamérica).
www.mercaba.org
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
- "Frente a la CULTURA DE LA PRISA, es necesaria una CERCANÍA que trascienda las normas rituales"
- León XV invita al Camino a promover la UNIDAD, SIN RIGIDEZ NI MORALISMOS
- Cardenales: EL PAPEL MORAL DE EE.UU. EN EL MUNDO ESTÁ BAJO EXAMEN
- Condolencias del Papa por las víctimas del accidente ferroviario en España
- La fe cristiana NO SE BASA EN IDEAS ABSTRACTAS, sino en un ENCUENTRO PERSONAL CON EL HIJO"