¡Amor y paz!
Hoy y mañana leeremos la parábola del buen pastor. El pastor que no entra por la puerta es considerado ladrón, y las ovejas no le seguirán. La labor es grata para el que entra por la puerta, porque es reconocido por las ovejas y es bien recibido. Jesús se compara con la puerta por donde debe pasar el buen pastor. Y una vez más se les revela como quien vino a dar vida en abundancia.
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este 4º. Lunes de Pascua.
Dios los bendiga…
Evangelio según San Juan 10,1-10.
"Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. Él llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz". Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado. Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia.
Comentario
a) El capítulo 10 de san Juan, el dedicado al Buen Pastor, que leemos hoy y mañana, tiene diversas perspectivas: el pasaje de hoy no habla tanto del pastor, sino de la puerta. Un redil es un recinto vallado que recoge y protege a las ovejas, y tiene una puerta, que se supone que está custodiada. Ahora bien, el pastor legítimo es el que «entra por la puerta», mientras que el ladrón no será admitido por el guarda y tendrá que saltar la valla a escondidas para entrar a donde están las ovejas.
Los oyentes de Jesús no entienden la comparación: por eso él mismo se la explica. «Yo soy la puerta». Jesús, a lo largo del evangelio, trata de que entiendan el misterio de su persona con múltiples comparaciones tomadas de la vida: él es el agua, el pan, el camino, el pastor, la luz, la piedra angular... Aquí dice que es la puerta. A través de él «entramos y salimos» legítimamente, sobre todo los pastores. Sólo por él tienen acceso las ovejas a la seguridad del redil. Sólo por él pueden salir a los pastos buenos. Jesús es el único Mediador, por el que la gracia y la palabra de Dios alcanzan a todos, y por el que nuestra respuesta de fe llega al Padre. «Nadie va al Padre sino por mí» (Jn 14,6).
No hay salvación ni perdón ni luz fuera de él. Sólo el que pasa por él, el que cree en él, entra en la vida. Esto vale para los pastores y para los fieles. Los fariseos -a ellos va dirigido el discurso- son acusados por Jesús de no haber entrado por la puerta, de no ser pastores verdaderos, sino como los que criticaba el profeta Ezequiel (Ez 34). De los pastores se describen ya en este pasaje las cualidades que deben tener para poder decir que son buenos: entran por la puerta, conocen a sus ovejas, van delante de ellas... Son cualidades que en seguida afirmará que él cumple en plenitud, porque es el Buen Pastor.
b) La metáfora de Cristo como puerta nos sitúa ante el siempre actual dilema de aceptar o no a Cristo como el camino y el único Mediador que da sentido a nuestra vida. Cuando buscamos seguridad y felicidad, o tratamos de legitimar nuestras actuaciones: ¿es él en quien pensamos y creemos? Él ya dijo que la puerta que conduce a la vida es estrecha: ¿tratamos nosotros de buscar otras puertas más cómodas, otros caminos más llanos y agradables, o aceptamos plenamente a Jesús como la única puerta a la vida? Si tenemos algún encargo «pastoral», ¿nos sentimos unidos a él, entramos por la puerta que es él, o somos como ladrones que saquean, más que ayudan, a las ovejas?
J. ALDAZABAL
ENSÉÑAME TUS CAMINOS 3
El Tiempo Pascual día tras día
Barcelona 1997. Págs. 82-86
www.mercaba.org
lunes, 26 de abril de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
LOS VERDADEROS DISCÍPULOS ESCUCHAN A CRISTO
¡Amor y paz!
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, hoy 4º Domingo de Pascua, centrado tradicionalmente en una de las imágenes más entrañables del evangelio, de profundas raíces bíblicas e incluso universales: Jesús, el buen pastor.
Oremos hoy especialmente por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que sean fieles al ministerio que les ha confiado el Señor. También por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. ¡Se necesitan muchos y buenos seres humanos que dediquen su vida a la causa del Evangelio!
Dios los bendiga…
Evangelio según San Juan 10,27-30.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa".
Comentario
1. Los judíos celebraban la fiesta de la dedicación del templo como aniversario político de liberación, al recordar la resistencia heroica de los macabeos contra la profanación del templo. La escena del evangelio se desarrolla en la fiesta judía de la dedicación o consagración del templo. En el contexto de esta fiesta se enfrenta Jesús con los dirigentes judíos. Según Juan, Jesús es el nuevo templo consagrado por el Padre. Frente a los dirigentes que no sirven ni pastorean, Jesús se muestra como el Mesías, bajo la figura del buen pastor. Así lo prueban sus obras. Jesús es el «gran pastor» (Heb 13,20) o el «supremo pastor» (I Pe 5,4). Delega el ministerio en sus discípulos. En el discurso de Juan (cap. 10) los temas centrales son la puerta, el pastor y las ovejas.
2. Los primeros forjadores del pueblo de Dios fueron nómadas. De ahí que la imagen del pastor con su rebaño pasase a expresar las relaciones de Dios con su pueblo. De ordinario, el pastor no suele ser dueño de las ovejas, sino líder y compañero; las conduce a los pastos (las alimenta), las defiende de los peligros (las protege) y se entrega totalmente a su misión (da la vida). Su autoridad proviene de la dedicación que presta al pastoreo. Todas las grandes figuras de Israel (como David y Moisés) fueron pastores, para indicar que Dios elige la debilidad de este mundo para llevar a cabo sus maravillas.
3. Los discípulos de Jesús se reconocen por tres cosas: 1) escuchan la voz de Cristo, a saber, creen, prestan atención, se adhieren personalmente; Cristo, a su vez, los conoce; 2) le siguen, entendiendo por «seguimiento» adhesión de conducta y compromiso; Cristo les da, en correspondencia, la vida eterna; 3) no perecerán, porque Cristo los sostendrá junto a sí. Jesús se describe como Hijo de Dios: consagrado por el Padre, por medio del Espíritu, para una misión salvadora. El pueblo de Dios escucha la voz de Cristo, acepta su seguimiento y se siente protegido. En relación a esta triple afirmación, Jesús conoce a sus discípulos, les da vida y los defiende. Creer es escuchar la voz de Dios y demostrarlo con los hechos, no algo meramente verbal; en el fondo, equivale a seguir a Cristo.
CASIANO FLORISTAN
DE DOMINGO A DOMINGO
EL EVANGELIO EN LOS TRES CICLOS LITURGICOS
SAL TERRAE.SANTANDER 1993.Pág. 269 s.
www.mercaba.org
Oración
Espíritu de Amor eterno,
que procedes del Padre y del Hijo,
te damos gracias por todas las vocaciones
de apóstoles y santos que han fecundado la Iglesia.
Continúa, todavía, te rogamos, esta tu obra.
Acuérdate de cuando, en Pentecostés,
descendiste sobre los Apóstoles reunidos en oración
con María, la madre de Jesús,
y mira a tu Iglesia que tiene hoy
una particular necesidad de sacerdotes santos,
de testigos fieles y autorizados de tu gracia;
tienen necesidad de consagrados y consagradas,
que manifiesten el gozo de quien vive sólo para el Padre,
de quien hace propia la misión y el ofrecimiento de Cristo,
de quien construye con la caridad el mundo nuevo.
Espíritu Santo, perenne Manantial de gozo y de paz,
eres tú quien abre el corazón y la mente de la divina llamada;
eres tú quien hace eficaz cada impulso
al bien, a la verdad, a la caridad.
Tus "gemidos inenarrables"
suben al Padre desde los corazones de la Iglesia,
que sufre y lucha por el Evangelio.
Abre los corazones y las mentes de los jóvenes,
para que una nueva floración de santas vocaciones
manifieste la constancia de tu amor,
y todos puedan conocer a Cristo,
luz verdadera del mundo, para ofrecer a cada ser humano
la segura esperanza de la vida eterna. Amén.
Juan Pablo II
www.mercaba.org
Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio, hoy 4º Domingo de Pascua, centrado tradicionalmente en una de las imágenes más entrañables del evangelio, de profundas raíces bíblicas e incluso universales: Jesús, el buen pastor.
Oremos hoy especialmente por el Papa, los obispos y los sacerdotes, para que sean fieles al ministerio que les ha confiado el Señor. También por las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. ¡Se necesitan muchos y buenos seres humanos que dediquen su vida a la causa del Evangelio!
Dios los bendiga…
Evangelio según San Juan 10,27-30.
Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. El Padre y yo somos una sola cosa".
Comentario
1. Los judíos celebraban la fiesta de la dedicación del templo como aniversario político de liberación, al recordar la resistencia heroica de los macabeos contra la profanación del templo. La escena del evangelio se desarrolla en la fiesta judía de la dedicación o consagración del templo. En el contexto de esta fiesta se enfrenta Jesús con los dirigentes judíos. Según Juan, Jesús es el nuevo templo consagrado por el Padre. Frente a los dirigentes que no sirven ni pastorean, Jesús se muestra como el Mesías, bajo la figura del buen pastor. Así lo prueban sus obras. Jesús es el «gran pastor» (Heb 13,20) o el «supremo pastor» (I Pe 5,4). Delega el ministerio en sus discípulos. En el discurso de Juan (cap. 10) los temas centrales son la puerta, el pastor y las ovejas.
2. Los primeros forjadores del pueblo de Dios fueron nómadas. De ahí que la imagen del pastor con su rebaño pasase a expresar las relaciones de Dios con su pueblo. De ordinario, el pastor no suele ser dueño de las ovejas, sino líder y compañero; las conduce a los pastos (las alimenta), las defiende de los peligros (las protege) y se entrega totalmente a su misión (da la vida). Su autoridad proviene de la dedicación que presta al pastoreo. Todas las grandes figuras de Israel (como David y Moisés) fueron pastores, para indicar que Dios elige la debilidad de este mundo para llevar a cabo sus maravillas.
3. Los discípulos de Jesús se reconocen por tres cosas: 1) escuchan la voz de Cristo, a saber, creen, prestan atención, se adhieren personalmente; Cristo, a su vez, los conoce; 2) le siguen, entendiendo por «seguimiento» adhesión de conducta y compromiso; Cristo les da, en correspondencia, la vida eterna; 3) no perecerán, porque Cristo los sostendrá junto a sí. Jesús se describe como Hijo de Dios: consagrado por el Padre, por medio del Espíritu, para una misión salvadora. El pueblo de Dios escucha la voz de Cristo, acepta su seguimiento y se siente protegido. En relación a esta triple afirmación, Jesús conoce a sus discípulos, les da vida y los defiende. Creer es escuchar la voz de Dios y demostrarlo con los hechos, no algo meramente verbal; en el fondo, equivale a seguir a Cristo.
CASIANO FLORISTAN
DE DOMINGO A DOMINGO
EL EVANGELIO EN LOS TRES CICLOS LITURGICOS
SAL TERRAE.SANTANDER 1993.Pág. 269 s.
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Oración
Espíritu de Amor eterno,
que procedes del Padre y del Hijo,
te damos gracias por todas las vocaciones
de apóstoles y santos que han fecundado la Iglesia.
Continúa, todavía, te rogamos, esta tu obra.
Acuérdate de cuando, en Pentecostés,
descendiste sobre los Apóstoles reunidos en oración
con María, la madre de Jesús,
y mira a tu Iglesia que tiene hoy
una particular necesidad de sacerdotes santos,
de testigos fieles y autorizados de tu gracia;
tienen necesidad de consagrados y consagradas,
que manifiesten el gozo de quien vive sólo para el Padre,
de quien hace propia la misión y el ofrecimiento de Cristo,
de quien construye con la caridad el mundo nuevo.
Espíritu Santo, perenne Manantial de gozo y de paz,
eres tú quien abre el corazón y la mente de la divina llamada;
eres tú quien hace eficaz cada impulso
al bien, a la verdad, a la caridad.
Tus "gemidos inenarrables"
suben al Padre desde los corazones de la Iglesia,
que sufre y lucha por el Evangelio.
Abre los corazones y las mentes de los jóvenes,
para que una nueva floración de santas vocaciones
manifieste la constancia de tu amor,
y todos puedan conocer a Cristo,
luz verdadera del mundo, para ofrecer a cada ser humano
la segura esperanza de la vida eterna. Amén.
Juan Pablo II
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