domingo, 18 de octubre de 2009

'VAYAN POR TODO EL MUNDO A PREDICAR EL EVANGELIO'

¡Amor y paz!

Hoy, hermanos, es el Día Mundial de las Misiones. El evangelio nos recuerda que todo cristiano ha sido llamado a llevar el Evangelio a todo el mundo.

Los invito a leer y meditar el Evangelio y el comentario…

Dios los bendiga…

Marcos 16, 15-20

Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.» Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.


Reflexión

“Id por todo el mundo a predicar el Evangelio”

En todos los países del mundo hoy se hace oración por las misiones y por los misioneros que se encargan de llevar la Palabra de Dios a los que no lo conocen o a los que la han olvidado.

¿Por qué se dedica este día a las misiones?

Se tiene un domingo dedicado a las misiones porque todas las personas necesitamos de Dios para poder llegar al cielo. Los misioneros tienen como tarea enseñarnos el Evangelio para poder alcanzar la vida eterna. Su labor es de capital importancia.

Los misioneros son personas que van a otros lugares para hablar a los hombres de Jesús, para enseñarles a rezar, para decirles que todos debemos amarnos y ayudarnos los unos a los otros, para anunciarles la buena nueva: que Dios nos ama y quiere que todos los hombres se salven.

Atienden leprosarios, hospitales, hogares para huérfanos y ancianos, dispensarios, colegios, universidades. Su labor no es fácil, se les presentan muchas dificultades que tienen que vencer para lograr transmitir la Palabra de Dios a los demás.
Necesitan de nuestra ayuda espiritual, humana y material.

Los misioneros son personas que van a otros lugares para hablar a los hombres de Jesús llevándoles el Evangelio. Existen misioneros por todo el mundo que necesitan de nuestra ayuda espiritual, humana y material. La labor de un misionero es muy valiosa.

El primer campo de misiones es nuestro propio hogar, con nuestros hijos y familiares. Ahí el cristiano ha de ser testigo de Jesús, ha de dejar ese buen aroma a Cristo.

El mundo del trabajo, ahí donde realices tus actividades diarias, sea en la fábrica, en el campo, en la carretera, en el hogar, ahí donde haya un cristiano, habrá un testimonio de alguien que sabe que Jesús ha resucitado, que está esperándonos con las manos abiertas para darnos la felicidad eterna.

Finalmente, el cristiano podrá buscar los apostolados que le permitan llevar a más personas, a más hijos de Dios el mensaje de Salvación. ¿Cuántas gentes de tu comunidad no conocen a Jesús y no hay nadie que se los lleve? Ahí estarás tú, como misionero, ayudando a los demás a que descubran, encuentren, conozcan y se enamoren del Señor.

La vocación al apostolado es para todo los cristianos. No podemos quedarnos con las manos cruzadas cuando tantos y tantos enemigos de Dios andan por ahí, confundiendo a los demás.

Todo cristiano está llamado por vocación a la evangelización, al apostolado. Todos recibimos el mandato divino de ir y predicar el Evangelio a toda creatura.

El apostolado ha de ser inspirado por la oración, pues nadie puede dar lo que no tiene. En el apostolado, lo que llevamos a los demás es al mismo Jesucristo. Y, ¿cómo llevarlo, cómo hablar de Él, como invitar a los demás que lo conozcan si yo no lo conozco? Y al Señor se le conoce en la oración, en el trato cercano y familiar. Teme al que habla mucho de Dios pero no habla con Dios.

Hoy, más que nunca, se necesita que todos los fieles cristianos nos comprometamos generosamente a predicar el Evangelio en la comunidad donde nos encontremos, pues hay muchos enemigos de Cristo y de su Iglesia que buscan destruirla.

No podemos quedarnos sentados mientras el mal crece en el mundo. No podemos dejar a los sacerdotes y catequistas toda la tarea de evangelización. No. Nos corresponde a todos como cristianos colaborar con la oración y con la acción en el apostolado.

• Jesucristo nos dio su último mandato el día de la Ascensión al Cielo.
• Este mandato fue: "Vayan y prediquen el Evangelio a toda creatura".
• Todo cristiano tiene por vocación llevar la buena nueva a los demás.
• Empecemos el apostolado en casa y en el trabajo. Luego vayamos más allá.
• El alma de todo apostolado es la oración.

Autor: P Clemente González | Fuente: Catholic.net

sábado, 17 de octubre de 2009

SI RECONOCEMOS A CRISTO, ÉL NOS RECONOCERÁ

¡Amor y paz!

Jesús nos animaba ayer a ser valientes a la hora de dar testimonio de Él, porque Dios nunca se olvida de nosotros. Hoy nos da otro motivo para ser intrépidos en la vida cristiana: Él mismo dará testimonio en favor nuestro ante la presencia de Dios, el día del juicio. Y también el Espíritu Santo. Así se completa la cercanía del Dios Trino. El Padre que no nos olvida, Jesús que "se pondrá de nuestra parte" el día del juicio, y el Espíritu que nos inspirará cuando nos presentemos ante los magistrados y autoridades para dar razón de nuestra fe.

Los invito a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la 28ª. semana del tiempo ordinario.

Dios los bendiga…

Evangelio según San Lucas 12,8-12.

Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios. Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios. Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir".

COMENTARIO

No es lo mismo seguir a Jesús en espacios y tiempos tranquilos que seguirlo en condiciones de amenaza y persecución. Algunas palabras de Jesús sólo comienzan a ser inteligibles cuando experimentamos dificultades a causa de su nombre; por ejemplo, las que leemos en el evangelio de hoy. ¿Qué significa ponerse de parte de Cristo delante de los hombres? ¿Cómo dar testimonio de él sin arrogancia pero también sin temor al ridículo, sin falsos pudores, sin vergüenza?

A veces los creyentes podemos dar la sensación de que, en el fondo, no creemos lo que decimos creer. Cuando se presentan las ocasiones de decir una palabra clara, o de realizar un gesto oportuno, nos retiramos por temor a ser tildados de ... ¿de qué? Esto les sucede a menudo a muchos cristianos famosos que se mueven en el terreno de la política, de la economía, de la ciencia, de las artes, del deporte. No es que vivan su fe con discreción: es que la viven de manera vergonzante, a escondidas, como si temieran perder relieve social por manifestarse humildemente seguidores de Cristo.

Pero no sólo los famosos. Este temor puede asaltarnos a todos nosotros. Si así fuera, significaría que estimamos en muy poco nuestra fe. O que preferimos la aceptación social a la autenticidad de manifestar lo que somos.

Cuando nos dejamos llevar por el temor no dejamos espacio al Espíritu Santo. Cuando hablamos nosotros, no permitimos que el Espíritu nos enseñe "lo que tenemos que decir". El resultado es una tranquilidad personal aparente y una ocasión perdida para el evangelio.

Hoy recordamos que hubo hombres como San Pedro de Alcántara o San Pablo de la Cruz que no fueron esclavos del qué dirán, que no fueron tan prisioneros de su imagen como para ocupar el puesto reservado al Espíritu. No es que ellos hicieran cosas llamativas para ponerse de parte de Cristo: es que permitieron que el Espíritu Santo mostrara a través de sus vidas hasta dónde puede llegar la fuerza transformadora de la fe.


CLARETIANOS 2002
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